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Las perspectivas de una política lingüística de integración de las lenguas en las Américas en el contexto de la globalización pueden abordarse desde varios puntos de vista. En este caso, lo haré desde el de un hablante de una lengua internacional en situación muy minoritaria en las Américas. Los argumentos que expondré sobre diversos aspectos de esta cuestión no reflejan la posición oficial del Gobierno de Québec. Se ubican, más bien, en la línea de las posiciones que ya ha asumido el Conseil supérieur de la langue française du Québec. En primer lugar, con respecto a las resoluciones adoptadas en el Seminario Interamericano sobre la Gestión de las Lenguas [1] celebrado en la Ciudad de Québec en 2002, pareciera que se han realizado pocas acciones significativas, con la feliz excepción de la adopción de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, el 20 de octubre de 2005, en París. Sin lugar a dudas, es una brecha en el discurso de la globalización, influenciado principalmente por preocupaciones de orden económico. Sin embargo, la Convención no entrará en vigor hasta que treinta Estados la hayan ratificado. A pesar de los innegables méritos de este instrumento, queda por verse cómo las medidas de protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales aplicadas por los diferentes Estados firmantes resistirán frente a las decisiones de la Organización Mundial del Comercio o de otras instancias supranacionales de índole económica. El alcance real de la Convención depende, en gran medida, de la cantidad de Estados que la ratifiquen. Pero sigue habiendo un interrogante. ¿Se habría adoptado esta Convención si se hubiera incluido explícitamente la diversidad lingüística? Me permito señalar que sólo una vez se menciona la palabra "lengua", esto es, en el artículo 6 (2) (b). Se puede alegar que la diversidad lingüística forma parte implícitamente de la diversidad cultural, pero, si así fuera, ¿por qué haber tomado tantas precauciones para evitar utilizar la palabra "lengua" en el texto de la Convención? Para los hombres y las mujeres quebequenses, no se puede concebir la cultura sin la lengua, pues el francés es, en nuestra sociedad, un elemento indentitario insoslayable. Sin duda, no somos los únicos que pensamos de esta forma. Como prueba, cito a continuación algunos extractos de la programación de la Faceta 1 de la Organización Internacional de la Francofonía [2]; "La francofonía considera que la diversidad lingüística
representa la forma más visible de la diversidad cultural." De todos modos, pueden comprenderse las razones políticas de las decisiones adoptadas. La Carta de Toronto [3] –emanada del encuentro de las organizaciones profesionales de cultura dentro de las Coaliciones nacionales para la Diversidad Cultural, que tuvo lugar en Toronto unos meses después de la adopción de la Convención– es elocuente y deja entrever las dificultades que surgirán. No obstante, este instrumento es, sin lugar a dudas, un acontecimiento de suma importancia para la protección del patrimonio de la humanidad. Por último, cabe señalar que Québec y Canadá han sido actores importantes en la adopción de esta Convención. ¿En qué situación nos encontramos con respecto al ideal de multilingüismo en el continente? ¿Qué lugar ocupa cada lengua en el espacio americano? Considerando por un lado que la diversidad cultural no remite claramente a la diversidad lingüística, y por otro lado, que la lengua no puede disociarse de la cultura, idealmente habría que proponer la adopción de una convención para la promoción y protección de la diversidad lingüística. Sin embargo, desde mi punto de vista, la protección de la diversidad lingüística no puede reducirse a la salvaguardia de las lenguas amenazadas. Deberíamos preocuparnos además por las poblaciones lingüísticamente minorizadas. En otras palabras, sea cual fuere la importancia que se confiera a la protección del patrimonio lingüístico de la humanidad, es urgente proteger el derecho a expresarse en su idioma que tienen las personas en situación minoritaria cuya lengua no está en peligro en otros continentes. Es el caso de las poblaciones francófonas de Canadá, minoritarias fuera de la provincia de Québec. También es el caso de la población quebequense, altamente mayoritaria en Québec, pero minoritaria en el conjunto canadiense. Más aún, en las Américas los francófonos sólo representan el 2% de la población total y están concentrados principalmente en Québec. Si bien la lengua francesa no está en peligro de extinción a nivel mundial, muchas personas de habla francesa en América corren el riesgo de perder su lengua. Canadá reconoce dos idiomas oficiales, el inglés y el francés. A fin de proteger los derechos lingüísticos de los y las hablantes de estas lenguas, Canadá adoptó la Ley sobre los Idiomas Oficiales. Entre otras medidas, los anglófonos o francófonos, en situación minoritaria en una provincia, reciben el apoyo del Estado federal. En el artículo 41 (1), se establece que:
Se designa un Comisionado de Idiomas Oficiales para velar por el cumplimiento de esta Ley. En Québec, provincia mayoritariamente francófona (de 7,1 millones de habitantes, más de 5,7 millones son francófonos), el francés es reconocido como la única lengua oficial desde 1977, año de la adopción de la Carta de la Lengua Francesa (normalmente llamada "Ley 101"). La minoría anglófona, cuya lengua evidentemente no está amenazada, goza del reconocimiento de sus derechos fundamentales; sin embargo, la Carta impone a los hijos de los inmigrantes la obligación de concurrir a la escuela de lengua francesa. Desde una perspectiva quebequense, la promoción del multilingüismo en el continente americano, objetivo loable en sí, debería respetar algunos principios, por ejemplo:
El respeto y la promoción de la diversidad lingüística en Québec, con sus éxitos, sus errores, sus límites, difícilmente puedan contemplarse, habida cuenta del reducido peso relativo de los francófonos en el espacio americano, sin concertación internacional o continental. El mantenimiento de la diversidad lingüística sólo es posible bajo ciertas condiciones. Por ejemplo:
En un contexto más local, en relación específicamente con la situación quebequense, la protección y promoción del multilingüismo suscitan otras reflexiones:
Aunque estas reflexiones estén inspiradas en la situación lingüística particular de Québec, pienso que, en gran medida, son generalizables. La promoción del multilingüismo es impensable sin la colaboración entre los pueblos, especialmente entre los que comparten el mismo espacio continental y cuya lengua forma parte de un mismo grupo lingüístico.
1. Seminario Interamericano sobre la Gestión de las Lenguas, Ciudad de Québec, agosto de 2002, Conseil de la langue française, p. 6-9. [www.francophonie.org/doc/programmes/2004_chantier1.pdf]. [www.mcc.gouv.qc.ca/diversite-culturelle/ratification_convention/rc06-03-20b.html]. [www.tlfq.ulaval.ca/AXL/amnord/quebecautocht.htm]. [www.francophonie.org/oif/missions.cfm].
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