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Resumen
Descripción de la obra 1. Las localidades El Catálogo de lenguas indígenas mexicanas en ésta su versión cartográfica se encuentra integrado por 152 cartas. La primera de ellas corresponde a la presentación de la obra, que incluye los antecedentes y los planteamientos generales del trabajo, así como el índice de los 58 nombres con los que históricamente han sido referidas las lenguas indígenas de México y a partir de los cuales se realizó el propio catálogo (véase la Tabla 1); no obstante, es importante advertir desde ahora que en México no hay sólo 58 lenguas indígenas, pues si bien algunos de esos nombres designan una sola lengua (por ejemplo el nombre histórico chichimeca hace referencia a un solo idioma: el ézar), otros de esos nombres designan a conjuntos de lenguas (por ejemplo el nombre zapoteco hace referencia a los idiomas: diidxazá –zapoteco del Istmo–, dizé –zapoteco de la Sierra Sur– y diidza xon –zapoteco de Yojovi–, por citar unos cuantos). Por su parte, la última carta contiene la bibliografía utilizada para la investigación de cada una de las lenguas, así como las referencias comunes a todas ellas y los agradecimientos dados a los especialistas consultados ex profeso. Índice de las cartas del Catálogo
Tabla 1. Índice de nombres históricos de las lenguas, precedidos del o los correspondientes números de cartas en la colección y seguidos de la información que indica si tal caso pudo ser cubierto por una o más cartas en el Catálogo.
En la presente obra quedaron plasmadas 19 888 localidades a lo largo de 150 cartas; en general, se trata de las localidades caracterizadas por el hecho de que en ellas a partir del 5 % de sus habitantes mayores de 5 años de edad declararon hablar la respectiva lengua indígena de la región. Si bien un buen número de lenguas –o conjunto de lenguas– pudo quedar representado en una sola carta, debido a lo reducido de su territorio actual o al escaso número de asentamientos registrados, por ejemplo el kiliwa, el kikapú, el ixcateco y el matlatzinca, o los conjuntos de las lenguas chinantecas y mixes (todos ellos representados, respectivamente, en 1 carta), para mostrar sus respectivos asentamientos el grupo de lenguas nahuas fue el caso que requirió el mayor número de cartas (22), seguido de casos como el de las lenguas otomí (11 cartas), las lenguas mixtecas (9 cartas) o la lengua maya (8 cartas), y otras tantas lenguas pues para las cuales fue necesaria más de una carta para representar su ocupación territorial actual. En lo que respecta a la metodología empleada para elaborar la cartografía, se utilizó el Marco Geoestadístico Nacional 2000 y el XII Censo General de Población y Vivienda 2000 (ambos elementos producidos por el INEGI), quedando los asentamientos históricos señalados por los siguientes parámetros: a) el tamaño de la localidad, manifiesto por el número total de habitantes por asentamiento, diferenciado por cuatro categorías, cada una de ellas marcada por su respectivo símbolo geométrico (véase la Tabla 2); b) la vitalidad del uso de la lengua, manifiesto por el porcentaje de hablantes de lengua indígena por asentamiento, diferenciado por cuatro categorías, cada una de ellas marcada por su respectivo color (véase la Tabla 3). No obstante, hubo doce casos en los cuales no fue posible plasmar en las respectivas cartas el total de las localidades debido a las características de sus patrones de asentamiento; en particular, lo anterior corresponde a grandes cantidades de localidades de tamaño menor (de 1 a 100 personas) concentradas en áreas de terreno relativamente pequeñas, lo que condujo a establecer distintos márgenes en el tamaño de las localidades consignadas en los mapas (por ejemplo, para la lengua huichol, las cartas muestran las localidades de cinco y más habitantes, quedando excluidas de la representación las que van de uno a cuatro habitantes; véase la Tabla 4).
Tabla 2. Tamaño de las localidades (según la población total)
Tabla 3. Porcentaje de HLI (color amarillo para el primer rango, naranja para el segundo, rojo para el tercero y violeta para el cuarto)
Tabla 4. Casos en que se estableció, respectivamente, un tamaño de localidad representada en particular. Por su parte, el Catálogo de lenguas indígenas mexicanas logró plasmar un porcentaje considerablemente significativo de la población atendida, lo anterior considerando las cifras ofrecidas para cada lengua por el INEGI relativas a la población total hablante de lengua indígena en México. Veamos algunos ejemplos en la Tabla 5:
Tabla 5. Porcentaje de HLI representados en las cartas.
2. Los nombres históricos de las lenguas y las autodenominaciones Como fue advertido al inicio de este documento, para la elaboración de la presente obra se tomaron como base 58 nombres de uso histórico, algunos de los cuales hacen referencia a varias lenguas, razón por la cual el nombre se ha manejado en plural; el resto hace referencia a lenguas individuales y en consecuencia sus nombres se presentan en singular. Por ejemplo, nombres como chuj, chontal de Tabasco y chichimeco jonaz hacen referencia, respectivamente, a lenguas unitarias, mientras que otros como amuzgas, coras y chinantecas se refieren a grupos de lenguas (más de una lengua). Ahora bien, en las cartas quedaron consignados tanto los nombres históricos, generalmente impuestos “desde fuera”, como las denominaciones que cada grupo étnico utiliza para referirse a su propia lengua. Por ejemplo, mixteco es el nombre impuesto desde fuera, en tanto que tu’un savi y otras más de 15 formas son las autodenominaciones empleadas por este grupo. Cabe mencionar aquí que tanto las lenguas indígenas como otras lenguas del mundo (por ejemplo, el chino) están expuestas a un fenómeno de nomenclatura semejante: aquel donde varias lenguas son referidas (y conceptualmente agrupadas) bajo un mismo nombre. En México, tal es la situación en la que se encuentran las lenguas mazatecas, otomíes, pames y zapotecas, por mencionar solo algunas.
3. La metodología lingüística La investigación lingüística que sustenta el presente trabajo se basó esencialmente en tres criterios: el tipológico, el geográfico y el genealógico. A partir de estos se plantea la existencia de siete familias lingüísticas (véase la Tabla 6) y cinco lenguas aisladas (véase la Tabla 7) habladas en el territorio nacional. Más aun, de conformidad con las fronteras internacionales modernas, cuatro de esas familias lingüísticas, e incluso algunas de sus lenguas en particular, hoy en día presentan una ubicación binacional (véase la Tabla 8).
Tabla 6. Familias lingüísticas
Tabla 7. Lenguas aisladas
Tabla 8. Lenguas binacionales
4. La descripción del contenido Además de quedar plasmadas las localidades que rebasaron el 5 % de HLI (en la mayoría de los casos), otros datos cartográficos relevantes también fueron incorporados en los mapas, a saber: vegetación densa, hidrografía, elevaciones, zonas urbanas y otras localidades importantes, así como la división política (municipal, estatal e internacional). Por otro lado, para cada caso se presenta un cuadro que resume los siguientes aspectos: los nombres de la(s) lengua(s), considerando tanto el término histórico como al menos alguna de las autodenominaciones; la genealogía lingüística, considerando la familia y el grupo al cual pertenece(n) la(s) lengua(s); la ubicación geográfica del asentamiento histórico y la colindancia con otra u otras lenguas; y finalmente la información demográfica, destacándose el número total de personas de 5 años y más que hablan la lengua en cuestión a nivel nacional, así como el de los hablantes de esa misma lengua, que habitan en las localidades representadas en la carta. De la misma manera, se consigna un mapa de la República Mexicana en que se destaca la zona cubierta por la o las cartas por lengua(s), así como otra información editorial (como es el crédito compartido entre el INALI y la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, para la realización cartográfica de la obra). Finalmente, cada carta cuenta con un cuadro que presenta la simbología de todos los elementos representados (véase la Tabla 9).
Tabla 9. Simbología empleada en las cartas
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