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Normas internacionales comunes
para facilitar los intercambios comerciales dentro
del continente |
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Carolina Popp
IRAM – Argentina |
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1. Introducción |
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Según la Organización
Internacional de Normalización, conocida
como ISO, la NORMALIZACIÓN es el “proceso
de formulación y aplicación de reglas
ordenadas referidas a una actividad dada, para
beneficio y con la colaboración de todos
los involucrados, y especialmente para promover
las actividades económicas teniendo en
cuenta las condiciones imperante y los requerimientos
de seguridad”. La finalidad principal de
la normalización es solucionar situaciones
conflictivas e unificar criterios mediante una
terminología consensuada dentro de un área
específica de actividades. La normalización
debe considerar a todos los involucrados en un
pie de igualdad, mientras que el acceso debe ser
irrestricto.
La Organización Mundial del Comercio define
una NORMA como “documento aprobado por una
institución reconocida, que prevé
un uso común y repetido, reglas, directrices
o características para los productos o
procesos y métodos de operación
conexos, y cuya observancia no es obligatoria.
También puede incluir requisitos en materia
de terminología, símbolos, embalaje,
marcado o etiquetado aplicables a un producto,
proceso o método de producción u
operación conexa, o tratar exclusivamente
de ellos”.
Los organismos encargados de elaborar normas
pueden ser de índole nacional, regional
o internacional, dependiendo de su alcance. En
el plano internacional existen tres organismos
principales: la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (ITU), el Comité Electrotécnico
Internacional (IEC) y la Organización Internacional
de Normalización (ISO).
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2. Normalización
y comunicación |
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En general existen dos
tipos de normas emanadas de un organismo
normalizador:
a) Las normas sobre temas específicos,
los que abarcan una amplia gama de productos
y servicios dado el avance científico
y tecnológico actual, desde materiales
para la fabricación de productos e insumos,
maquinaria, métodos para pruebas y ensayos
hasta temas relacionados con la prevención
de riesgos de trabajo y seguridad laboral, calidad
y medio ambiente. Estas normas están
redactadas o traducidas por especialistas en
las diferentes áreas temáticas
utilizando la terminología desarrollada
y consensuada por ellos para sus propios fines.
b) Las normas redactadas de modo tal que los
especialistas puedan usarlas pero que al mismo
tiempo sean comprensibles y adaptadas a los
usuarios de los diferentes sectores dentro de
campos no especializados. Éstas suelen
establecer directrices a fin de proporcionar
un marco de acción dentro de las distintas
actividades, sin llegar a ser prescriptivas.
El común denominador de dichas normas
es que ambas deben proporcionar un medio de
comunicación precisa entre las diferentes
organizaciones, es decir que aunque la situación
comunicacional no sea la misma, las expresiones
lingüísticas deben ser seleccionadas
cuidadosamente a fin de lograr las más
transparentes para los usuarios a las que van
destinadas.
En cuanto a las ventajas
que ofrece la normalización, podemos resumir
las siguientes:
1) Las normas ayudan a simplificar, unificar
y sistematizar la producción de bienes,
productos y servicios ya que preparan las condiciones
de base para solucionar los problemas económicos
y técnicos que se presentan en el terreno
práctico.
2) La transferencia de tecnología desde
los países desarrollados hacia los menos
avanzados, también es otra de las ventajas
a destacar.
3) A través del uso de las normas técnicas
las pequeñas y medianas empresas se sienten
capaces de comerciar productos y servicios que
posean las mismas características de
los elaborados en otras partes del mundo por
firmas reconocidas.
4) Los usuarios de las normas están
en condiciones de garantizar requisitos ampliamente
comprobados en lo referente a salud, seguridad
y cuidado del medio ambiente en todas y cada
una de las etapas de su actividad.
5) Las normas también permiten a los
consumidores evaluar uniformemente la calidad
de bienes, productos y servicios a la hora de
decidir su adquisición.
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3. Información, lengua
y poder |
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Si recordamos que la economía no es
un fin en sí misma, sino que una de sus
funciones primordiales es servir al hombre, resulta
claro que la sociedad requiere cada vez más
productos con alto valor agregado de conocimiento,
por esta razón la importancia de la información
seguirá creciendo para convertirse en el
principal ingrediente del poder.
Es en este punto donde la lengua, expresión
por excelencia de la comunicación humana,
cumple un papel fundamental como vehículo
de transferencia del conocimiento. En otras palabras,
para que la normalización sea eficaz en
las transacciones comerciales intra continentales
es indispensable que al elaborar normas especiales
o al traducir normas internacionales, se incluyan
términos adecuados y precisos en la lengua
de llegada, a fin de mantener el sentido de los
conceptos redactados en la lengua de partida,
con el objeto de eliminar las barreras técnicas
al comercio.
Una de las principales dificultades asociadas
a la normalización es la de su redacción
de modo tal que todos los usuarios puedan seguir
el mismo curso de acción, sin importar
cual sea su lugar geográfico o su condición
socio-cultural. Es decir que la adecuación
lingüística en la redacción
de las normas tiene una doble razón, por
un lado el empleo de una terminología precisa
y pertinente y la inclusión de glosarios
con definiciones agiliza el posicionamiento de
nuestros países en un mercado internacional
cada vez más competitivo, y por otro, soluciona
una de las principales dificultades de la normalización,
cual es la de expandir su utilización dentro
de los diferentes sectores del quehacer productivo.
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4. Concientización
y sensibilización para promover la utilización
de las normas |
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En este sentido abordaremos la pregunta ¿cómo
promover la utilización de las normas por
parte de los diferentes sectores productivos y
comerciales del continente? La respuesta
parece ser: concientización y sensibilización.
En cuanto a la concientización,
es preciso movilizar los aspectos conscientes
y racionales de los actores que constituyen la
fuerza productiva de cada país, para que
tomen conocimiento de que los conceptos vertidos
en las normas son generadores de beneficios que
se manifiestan en todos los niveles. En lo que
respecta a la sensibilización,
ésta actúa generando y motivando
actitudes individuales y colectivas que se traducen
en la satisfacción de hacer y actuar conforme
a las necesidades.
Pero dicha concientización y sensibilización
debe realizarse de modo racional y planificado.
En otras palabras, desde la elaboración
de las normas nacionales o la traducción
de la internacionales, se debe tratar de que el
mensaje que se envíe sintonice lo más
ajustadamente posible con los objetivos e intereses
de aquéllos a los que va dirigido. Por
ello las ideas se deben expresar de manera clara
y concisa, utilizando una terminología
unívoca y armonizada, que no deje lugar
a dudas o ambigüedades. Al mismo tiempo,
cuando se trate de normas nacionales o regionales,
se debe cuidar que el contenido de las mismas
esté de acuerdo con las normas internacionales,
dada la tendencia general que caracteriza al mundo
del comercio y los negocios. Valgan como ejemplo
las normas ISO relacionadas con los sistemas de
gestión de la calidad (serie ISO 9000)
y sistemas de gestión ambiental (serie
ISO 14000) utilizadas en todos los mercados importantes
como patrón de requisitos mínimos
a cumplir, para satisfacer los requerimientos
del cliente. |
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5. Normas internacionales
e intercambios comerciales en América |
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De lo dicho anteriormente y dentro del plano
de nuestro continente, las normas internacionales
en lengua nacional aplicadas en cada país
permiten agilizar las relaciones comerciales,
no sólo porque posibilitan el cumplimiento
de los objetivos de las empresas, los proveedores
y los requerimientos del cliente, en cuanto a
provisión de productos y servicios, sino
que contemplan como beneficiarios a toda la sociedad.
Así un producto que cumple con los requisitos
de calidad, también lo hace con los relacionados
con el medio ambiente y la ecología. Como
ejemplo de algunas acciones que se han tomado
en este sentido podemos mencionar el convenio
de cooperación celebrado entre el
IRAM de Argentina y la Asociación Canadiense
de Normalización (CSA), el cual abre la
posibilidad a la institución normalizadora
argentina de asistir a productores nacionales
y regionales a fin de posibilitarles el acceso
a una de las dos marcas de conformidad más
reconocidas en los EEUU y Canadá para que
puedan exportar al mercado de América del
Norte. Los campos en los que existen mayores posibilidades
de inserción son los de productos eléctricos
y electrónicos, y artefactos a gas.
La insistencia sobre el tema de la armonización
terminológica durante la elaboración
o traducción de normas y en especial la
inclusión de glosarios con definiciones
puede resultar un detalle superfluo producto del
purismo lingüístico, sin embargo,
al analizar algunos reglamentos que establecen
pautas para el intercambio comercial de productos
alimenticios entre Argentina y Brasil, hemos hallado
términos sin definir que pueden originar
graves dificultades a la hora de concretar los
negocios. A modo de ejemplo citaremos el término
“frutos comestibles”. Por tratarse
de sociedades diferentes, lo que es comestible
en un país, puede no serlo en el otro y
viceversa. De modo tal, que para garantizar la
seguridad jurídica y el tratamiento igualitario
dentro del continente, es indispensable que se
hable en los mismos términos, es decir
que las nociones sean idénticas a la hora
de legislar para el bien común de las sociedades
que lo conforman.
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6. ¿Armonizar o normalizar? |
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En este punto es preciso aclarar que “armonizar”
terminología, no es lo mismo que “normalizar”
terminología. La primera involucra una definición
única para términos diferentes en
la misma lengua, pongamos el ejemplo del castellano
hablado en los diferentes países de América,
o el inglés hablado en EEUU y en Canadá,
porque de lo que se trata es de respetar la diversidad
y no de imponer vocabularios temáticos ajenos
al sector involucrado. En cambio, en el caso de
campos de alta especialidad como las aplicaciones
informáticas, las unidades de medida y la
representación de símbolos (talles
en la confección, aberturas de los edificios,
ancho de vías férreas, etc.), la terminología
de las normas en cuestión debe normalizarse,
es decir fijarse, a fin de uniformar denominaciones
de conceptos generales para facilitar las transacciones
comerciales y la transferencia de conocimientos
en ámbitos altamente especializados.
La sociedad actual, testigo de profundos y rápidos
cambios técnico-científicos, demanda
la periódica y sistemática actualización
de las normas realizada por comités de
expertos en el área temática correspondiente
y en terminología, a fin de asegurar la
vigencia de los conceptos expresados así
como el consenso de los términos utilizados
para garantizar la difusión de las normas
en todo el ámbito correspondiente. |
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7. Conclusión |
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Sobre la base de los conceptos anteriores, resulta
claro que los intercambios comerciales dentro del
continente americano deberán enfrentar múltiples
trabas y complicaciones, mientras se descuiden los
aspectos lingüísticos de las normas
que sustentan la elaboración y comercialización
de los productos y servicios ofrecidos. La falta
de claridad expresiva impide a los diferentes actores
hallar los carriles necesarios para encaminar negociaciones
equitativas y destrabar conflictos dentro de un
clima de firmeza pero con actitudes proclives al
diálogo, anteponiendo el bien común
de la sociedad del continente a los intereses sectoriales
de cada uno de los países, asegurando de
este modo el respeto a la diversidad cultural y
lingüística de los pueblos.
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