II Seminario Interamericano sobre la Gestión de Lenguas
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Palabras de bienvenida

Blanca Margarita Ovelar de Duarte,
Ministra de Educación y Cultura
 

 

 
  Gabriel García Marques vaticina que la humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. Necesitamos recurrir al poder de la palabra en tanto vehículo privilegiado de comunicación y de acceso al saber y los valores más íntimos de una comunidad impulsando nuevas formas de pensamiento y comunicación recuperando y creando nuevos vehículos de identidad colectiva que faciliten la búsqueda de alternativas a los desafíos de este tiempo.

Actuar en los complejos tiempos actuales requiere no perder la memoria, no porque se necesite explicar el pasado sino porque en todo presente hay un pasado vigente cuya comprensión es clave para proyectar el futuro.

La mundialización de la economía y la tecnología tiende a estandarizar la vida cotidiana.

Globalizar no puede significar solamente la creación de un gran mercado mundial que garantice el aumento del consumo de productos provenientes de países fuertemente industrializados, sino también la promoción de una distribución más justa de las riquezas materiales, el acceso al conocimiento y la búsqueda de la unidad preservando en todos los casos la pluralidad cultural.

La creciente tendencia a la homogeneización abarca, tanto la implantación de valores y hábitos de consumo, como la adopción de una actitud cultural pasiva y sumisa. La apertura de las fronteras, asociada al desarrollo de los vínculos entre las naciones, pareciera conducirnos a un proceso de homogeneización donde el uso de un solo idioma como medio de comunicación internacional se plantea casi como un requisito básico.

Este fenómeno creciente confronta a las sociedades al reto de encontrar y desarrollar nuevas formas de actividad productiva, nuevas estructuras sociales y políticas que garanticen la supervivencia de personas, de la naturaleza, de las culturas y en general, de los valores universales inalienables del hombre.

En las Américas más que nunca las relaciones hoy se desarrollan a una velocidad exponencial, favorecidas por los procesos de integración. La consolidación y la perdurabilidad de estos procesos, ya sean regionales o interamericanos, pasan necesariamente por una profundización del pluralismo lingüístico, tanto de las organizaciones como de los individuos.

Los procesos de integración abren camino a nuevas colaboraciones y a nuevas formas de solidaridad. Las sociedades reaccionan ante la globalización con la revitalización de lo propio local, en una suerte de búsqueda de equilibrio. La necesidad de conservar o de desarrollar la identidad cultural propia dentro de la globalización, conduce a descubrir o a redescubrir las riquezas de la propia lengua y de la cultura.

La globalización avanza y ya es más que económica ya se anuncia como una globalización de sistemas de comunicación y de lenguaje. En ese sentido los idiomas minoritarios corren peligro de ser discriminados.

Nos alertan contra el peligro de muerte de más de mil lenguas en los próximos veinte años reduciendo la diversidad lingüística de 5 mil a 4 mil idiomas. Con cada lengua que muere es un mundo que desaparece definitivamente.

Al menos la mitad de los aproximadamente 5 mil lenguias habladas actualmente en el mundo corren el riesgo de desaparecer de aquí a finales del siglo XXI.

El patrimonio lingüístico mundial está, en efecto, repartido muy desigualmente el 96% de las lenguas hablan tan solo un 4% de la población mundial.

La extinción de las lenguas viene acelerada por un conjunto de factores muy diversos asociados a la mundialización y a la “tercera revolución industrial”: industrialización, urbanización, aparición de nuevos modos de consumo, influencia de los medios audiovisuales. Ante la rapidez y la amplitud de este fenómeno, ¿debemos permanecer impasibles? ¿Podemos considerar esta extinción, como hacen ciertos científicos, una pura y simple fatalidad casi darwiniana, por la que tan sólo las lenguas “más aptas”, en un contexto dado, están llamadas a sobrevivir?

Es por eso también que los desafíos lingüísticos implícitos en el proyecto de la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas, nos convoca a serias reflexiones. Abiertos al proceso de integración, aceptamos también el desafío de la solidaridad lingüística en la que las lenguas no saldrán perdedoras, sino enriquecidas en virtud de una revitalización de espacios propios conforme vayamos diseñando nuestros sueños de lo que significa para nosotros una América integrada.

Este II Seminario Interamericano sobre la Gestión de la Lenguas, nos invita a aportar nuestros conocimientos y experiencias con el fin de elaborar estrategias que puedan garantizar el respeto y la promoción de las lenguas y culturas del continente dentro de este nuevo proyecto diseñado para el proceso de integración de las Américas.

Deseamos debatir las políticas lingüísticas y culturales que puedan garantizar espacios de promoción y respeto de las lenguas de nuestro continente, y la valoración de la diversidad cultural. Para eso nos hemos reunido.

Para llevar a la práctica las declaraciones de una política plurilingüe sólida, necesitamos urgentemente una discusión amplia y transparente con el fin de delimitar las directrices de las políticas lingüísticas interamericanas y nacionales, sin dejar de lado las situaciones específicas de cada región.

Somos conscientes del derecho de todo ciudadano de adquirir y utilizar sus propias lenguas nacionales y minoritarias, pues renunciar a ellas representaría una limitación y un empobrecimiento de la cultura.

La tarea de garantizar el plurilingüismo está no solo en manos de las escuelas y las instituciones de educación superior y de actualización, sino también en manos del Estado.

Los medios para el aprendizaje y la enseñanza de las lenguas así como también para el fomento del plurilingüismo deben contemplarse como inversiones en la capacidad de supervivencia de una América multilingüe, considerando que la convivencia sólo es posible con una actitud favorable hacia la diversidad lingüística y cultural manifestada en hechos concretos.

Este encuentro es un espacio privilegiado para delinear esas acciones concretas y esas grandes metas que harán posible la verdadera integración, la que se realiza sobre la base del respeto lingüístico y cultural, la que mira la diversidad como una riqueza y no como un obstáculo, la que considera que todas las lenguas – o los hablantes de esas lenguas – valen por igual. La integración que reacciona ante la homogeneización lingüística y cultural con propuestas de acciones a favor de la pluralidad, de la diversidad.

Al reiterar la bienvenida a todos, expreso el deseo que el Seminario permita debatir con amplitud de criterios, con altura, a sacar conclusiones válidas, que al final serán sugeridas a los Estados y Gobiernos de las Américas.

Muchas gracias.






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