II Seminario Interamericano sobre la Gestión de Lenguas
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Mercado, derechos y recursos lingüísticos

Lucía Fabbri
Uruterm
 

 

I. Introducción
 

En primer lugar quiero expresar mi alegría por estar otra vez en Paraguay, adonde no venía desde 1998. Es una alegría que tiene tres razones. Paraguay es un país entrañable, con un arte popular de gran belleza y una historia pasada y contemporánea dura y conmovedora. Siento un enorme cariño por Paraguay, y esa es la primera razón de mi alegría por estar aquí. La segunda razón es el motivo que nos reúne. Tuve oportunidad de participar en el I Seminario interamericano sobre la gestión de las lenguas, que se realizó en Quebec en agosto del año pasado, y celebro el esfuerzo de continuidad que se materializa en esta segunda edición. La tercera razón es el lugar donde se lleva a cabo este II Seminario, la ciudad de Asunción. Ojalá sigamos logrando que los acontecimientos internacionales de prestigio no tengan como sede únicamente las grandes urbes de varios millones de habitantes, o las capitales de un puñado de países de un único hemisferio.

Quiero decir también que es para mí un verdadero honor y un privilegio que el presidente de esta sesión sea el Dr. Gros Espiell, a quien por su rigor, ponderación y agudeza considero un referente de primera línea en materia de política internacional, de la buena política internacional.


II. Precisiones preliminares
 

Los derechos lingüísticos

“Todas las predicciones indican que durante el siglo XXI pueden desaparecer el 80% de las lenguas del mundo”[1]. Esta escalofriante perspectiva hace de la cuestión de los derechos lingüísticos (DDLL) algo más acuciante que la justa aspiración a la equidad (o sea, al reconocimiento del valor igualitario de todas las lenguas): coloca pura y descarnadamente el ejercicio de los DDLL en el epicentro de la supervivencia. ¿Estará mi lengua entre el puñado de las afortunadas sobrevivientes?

 

El mercado

Según los expertos, el mercado mundial está dividido en tercios: un tercio corresponde a los intercambios de las compañías transnacionales con sus propias filiales, un tercio corresponde a los intercambios entre transnacionales, y sólo el último tercio corresponde al comercio convencional. Esa proporción me parece muy esclarecedora y por eso más interesante como objeto de reflexión que otra cuantificación muy en boga: el 80% del comercio mundial es “B2B”.

 

Los recursos lingüísticos

¿Qué son los recursos lingüísticos? “Todos los elementos que intervienen en la comunicación humana que han sido procesados, sometidos a algún tratamiento racional que los identifica y los hace manipulables por diferentes personas, en diferentes circunstancias y con diferentes usos y finalidades.” Se asocia la idea de recursos lingüísticos con ciertos productos tales como: diccionarios (impresos o digitales), memorias de traducción, correctores automáticos de ortografía y gramática, sistemas de reconocimiento y síntesis de la voz, bases de terminología, corpus de registros orales, etc. A veces se confunden los recursos lingüísticos con la forma o soporte que pueden adoptar algunos de estos productos. Creo que es más justo y más fecundo entender los recursos lingüísticos como el conjunto de elementos que hacen posible la comprensión entre los participantes de una situación comunicativa, hablantes o no de la misma lengua. Si cualquiera de los productos que enumeré no contribuye a la comprensión, se trata de un adorno tecnológico y si la perturba, es un espejismo. Hacer hincapie en esta función de ser factores de la comprensión me parece primordial en toda discusión sobre los recursos lingüísticos.


III. La declaración universal de los derechos lingüísticos
 

Muchos de ustedes tal vez conozcan la “Declaración universal de los derechos lingüísticos” (DUDL). Este texto fue aprobado por aclamación en la Conferencia Mundial de Derechos Lingüísticos, que tuvo lugar en Barcelona, del 6 al 8 de junio de 1996, organizada por el Comité de Traducciones y Derechos Lingüísticos del PEN Club Internacional y el CIEMEN (Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques y les Nacions), bajo el patrocinio de la Unesco. Fue firmado por 61 ONGs, 30 Centros PEN y 40 expertos en derecho lingüístico de todo el mundo, y entregado a la Unesco con la intención de que por esa vía esta Declaración llegara a convertirse en una Convención Internacional de las Naciones Unidas. Con esas miras, y en esa misma ocasión, se constituyó un Comité de seguimiento de la DUDL, cuyo secretario general se llama Oriol Ramón i Mimó, de quien tomé la predicción sobre la desaparición de las lenguas.

 

Características

¿Cuáles son las características más llamativas de este texto?

Extensión y exhaustividad. Es el fruto de un laborioso proceso de redacción, que insumió dos años y comenzó por un repaso minucioso de todos los textos con vocación universal que se ocupan de la relación entre los derechos humanos y las lenguas.

Enfoque. Proclama la equidad fundamental entre las lenguas; la unidad indisociable de derechos individuales y derechos colectivos; propone la noción de comunidad lingüística.

Elementos de diagnóstico. El texto advierte en su Preámbulo: “La Declaración ha sido realizada en un momento en el que la diversidad lingüística del planeta está gravemente amenazada.” Y diagnostica: “En concreto, la situación actual se caracteriza por:

La secular tendencia unificadora de la mayoría de estados a reducir la diversidad y a favorecer actitudes adversas a la pluralidad cultural y al pluralismo lingüístico.

El proceso de mundialización de la economía y, en consecuencia, del mercado de la información, la comunicación y la cultura, que afecta los ámbitos de relación y las formas de interacción que garantizan la cohesión interna de cada comunidad lingüística.

El modelo economicista de crecimiento propugnado por los grupos económicos transnacionales, que pretende identificar la desregulación con el progreso y el individualismo competitivo con la libertad, cosa que genera graves y crecientes desigualdades económicas, sociales, culturales y lingüísticas.”

Resultados. A pesar de la calidad y seriedad de su contenido, la DUDL no ha tenido mejor suerte que las Declaraciones y otras recomendaciones que la inspiraron, y no ha alcanzado el estatuto de Convención internacional. Aún así pienso que los elementos de diagnóstico que acabo de mencionar son una buena referencia para abordar el capítulo siguiente.


IV. El mercado
 

Si hablamos de mercado, hablamos de negocios: hablamos de los objetivos y preocupaciones de las empresas que, sea cual sea su sector de actividad, persiguen el aumento de sus tasas de ganancias mediante el aumento de su clientela y el abatimiento de sus costos.

 

Los negocios más rentables

¿Cuáles son los negocios con mayor facturación en la época actual? Los negocios que se basan en el movimiento virtual de signos y símbolos, y en el movimiento físico de personas.

El movimiento de signos y símbolos. Es el vastísimo sector que mueve informaciones y conocimientos destinados a tres grandes grupos de usos o consumos: la actividad profesional, la generación y difusión de conocimientos, el entretenimiento.

El movimiento de personas. Es el sector de actividades ligadas al turismo y la emigración; el otro sector paradigmático de la economía de nuestros tiempos, al que han quedado subordinadas las industrias más pujantes del paradigma metal-mecánico que precedió al actual. La mitad de la economía mundial gira en torno a estos desplazamientos físicos.

Movimiento de signos y símbolos
Movimiento de personas
Actividad profesional
Generación y difusión de conocimiento especializado
Entretenimiento
Turismo de paseo y de negocios
Movimientos migratorios debidos a la guerra y a la exclusión socio-económica
Patentes y marcas
publicidad,
prensa,
servicios financieros,
asesoramiento, incluyendo la gestión del capital intelectual.
laboratorios de I+D
publicaciones académicas
bibliotecas y centros de documentación digitales
industrias culturales (espectáculos, cine, TV...)
juegos electrónicos
ferias y congresos
hotelería,
transporte aéreo, marítimo y terrestre
industrias gastronómicas
seguros
salud
transporte
legalizaciones
mercado negro
servicios financieros (crédito),
salud
creación y mantenimiento de sitios web especializados

Estos son los sectores de mayor crecimiento. Los “mejores negocios”, tanto en términos de valor agregado como en número de puestos de trabajo.

 

El valor agregado comunicativo

¿Qué tienen en común estos negocios? El papel protagónico de las lenguas en todos ellos, que implica y explica el valor económico de la comunicación. Hoy toda información y todo saber son bienes económicos pasibles de incorporarse al circuito de la generación de valor ...a condición de que el usuario o consumidor de ese bien, pueda apropiárselo. No me refiero solo a que el cliente disponga de dinero, sino a que el producto reúna las condiciones necesarias para ser incorporado a los modus vivendi y a los modus operandi de los destinatarios. Dicho de otro modo, el mercado depende hoy como nunca antes –desde el Neolítico hasta las prostrimerías del siglo pasado– del valor agregado comunicativo que equivale, no únicamente pero sí en gran medida, al valor agregado lingüístico. Vamos a verlo a través de algunos ejemplos.

 

Las reglas del mercado

¿Cuál es el imperativo mayor que moviliza desde siempre a cualquier empresa? Vender. ¿Qué es vender? “El último paso de un sendero que se desea que recorra un cliente”, definen dos expertos [2]. ¿Qué tiene que hacer un vendedor para lograrlo? Atraer, captar, fidelizar.

 

Atraer: ¿diversidad o unicidad?

Expresado en términos de mercado, atraer quiere decir llevar a cabo acciones de promoción: avisos publicitarios, notas y artículos de prensa, ferias y congresos, marketing virtual. Los soportes de la promoción pueden ser variadísimos, pero para dar resultados, el mensaje promocional tiene que ser comprendido por el cliente. Si no, el negocio fracasa, o sencillamente, no se produce, y esto vale para cualquiera de los sectores del mercado. El quid de todo acto de comunicación es la comprensión, lo que implica el empleo de códigos comunes. Se trata entonces de:

acercar el cliente a los códigos comunicativos que mejor convienen a la empresa, o bien

acercar la empresa a los códigos comunicativos habituales del cliente.

Entre esos dos polos oscila como un péndulo la relación empresa-clientela. El movimiento hacia uno u otro extremo depende de varias fuerzas en pugna: el número y permeabilidad de los clientes reales o potenciales, las estrategias comerciales y corporativas de la empresa, la existencia –o ausencia– de políticas lingüísticas nacionales y regionales. Veamos dos ejemplos relativos a la televisión. Nadie puede poner en duda la omnipresencia del televisor en los hogares del planeta. Hoy en día hay más televidentes que lectores y que internautas.

La reducción, o cómo matar varios pájaros de un tiro

Una fórmula para acercar el cliente a la conveniencia de la empresa es la simplificación. Un ejemplo: el lenguaje reducido y banal de las telenovelas en español, cuyos diálogos están escritos en un español purgado de toda traza de expresiones locales, propias del país de origen, para que puedan ser comprendidos por televidentes de la Florida y de Tierra del Fuego, en Murcia como en Cartagena de Indias. Algo parecido ocurre con las emisiones en el español “culto” de la cadena de noticias CNN, cuyos presentadores hablan una especie de adaptación a la lengua española del inglés de las 300 palabras... En ambos casos, junto con el empobrecimiento del vocabulario, nos vamos comiendo gato por liebre: la imagen estereotipada del “latinoamericano típico” y la visión CNN de lo que ocurre en el planeta.

La variación

En el otro extremo de la opción reduccionista, está el reconocimiento y uso de la variación. Es la estrategia adoptada por la revista Time, que para captar lectores en el mercado “virgen” de habla hispana adoptó una sutil estrategia:

aparecer como suplemento dentro de los periódicos locales más importantes [3]

editar la publicación en las 11 variedades de español correspondientes a los 11 países seleccionados.

“«Time would supply content –final pages in the local language– while the partner would provide the printing and distribution». Se quiere preservar «the magazine’s look-and-feel» manteniendo temas característicos de la revista pero a su vez «to appeal to a broad range of readers with varied interests».” [4]

Asistimos así a este curioso fenómeno: Cuanto más se desterritorializa y más se “inmaterializa” la economía, mas importante se vuelve “localizar”. Este calco del inglés localize no tiene aquel significado de “ubicar” de nuestro español escolar [5], saber dónde se encuentra algo, sino hacer que algo se introduzca fácilmente en las cabezas de una comunidad lingüística.

Localizar es hoy un negocio mayor. Todo es susceptible de ser “localizado”: etiquetas, embalajes, documentación técnica, y, obviamente, toda la comunicación publicitaria. Coca Cola y Benetton son sin duda conocidos ejemplos, pero el caso más paradigmático es la localización de programas informáticos, por el volumen de negocios que implica: no olvidemos que los mayores clientes de las empresas de software son otras empresas. Pues bien, los estudios de mercado empezaron a mostrar que si bien hasta hace unos años los usuarios se “resignaban” a que los manuales y las interfaces estuvieran en inglés, la propia expansión de la venta de PCs y la explosión del uso de internet trajo al mercado oleadas de usuarios que no comprenden ese idioma.

Lo curioso del negocio de la localización de software es que está bien localizado... ¿Dónde? En Irlanda. En el 2000 este país fue el primer exportador mundial de software, dejando atrás a EEUU:

7 de las 10 mayores empresas mundiales de software están instaladas en Irlanda.

Más del 40% de los programas básicos para PC, y 60% de programas comerciales que se venden en el mundo provienen de allí [6].

Creo que sería iluso concluir que Microsoft, IBM, o Time son más respetuosos y sensibles que CNN o las productoras de telenovelas a los derechos lingüísticos de los respectivos públicos de usuarios, lectores y televidentes. Lo que sí creo que vale la pena destacar es la atención que en todos los casos le prestan a los hábitos comunicativos de la clientela, y al empleo deliberado, dosificado, de más o menos recursos lingüísticos como medio para vender más.

 

La fidelidad

Las empresas tienen que captar incesantemente nuevos segmentos de mercado a la vez que conservar los clientes ya captados. Es lo que en la jerga del mercadeo se entiende por “fidelizar”: lograr establecer una relación bilateral duradera con todos, o por lo menos con la mayoría de los consumidores. El singular equilibrio entre innovar y repetir exige admirables dosis de versatilidad y rapidez de respuesta. Las empresas más exitosas son aquellas que logran aplicar dos principios:

hacer de la desventaja comparativa una ventaja competitiva;

generar el sentimiento de pertenecer a una comunidad que se distingue, precisamente, por la fidelidad a esa empresa.

La telefonía celular como sector empresarial y los adolescentes como clientes son un buen ejemplo de cómo el mercado resuelve, incorporándolas como valor agregado, las limitaciones comunicativas del producto (pequeña pantalla, pocas teclas) y las pautas de conducta colectiva del público a captar (adolescentes hijos de la sociedad de consumo).

Cuando recién aparecieron, los teléfonos móviles costaban no menos de 300 dólares. Diez años después, en Europa o Estados Unidos se puede comprar un teléfono celular por menos de un dólar, cuando no obtenerlo de regalo a cambio del uso de tal o cual tarjeta de crédito o la compra de una golosina navideña. Esta caída de los precios fue una de las vías para la masificación de la oferta y del consumo. Paralelamente, y en forma constante, los fabricantes fueron colmando a estos aparatitos de más y más habilidades, entre las que quiero comentar la capacidad de trasmitir y recibir textos escritos. Las cifras primero: en 2001 se intercambiaban 18 mil millones de mensajes de texto telefónicos al mes en todo el mundo (el 75 por ciento en Europa; 20 millones de mensajes al día sólo en España) [7].

 

wan2tkl? spk SMS

El SMS (Short messages service, servicio de mensajes breves) es el idioma de moda entre los adolescentes “fonomovilizados” no sólo de habla inglesa, sino de cualquier país europeo. Nace de la necesidad de revertir una limitación: los 160 caracteres que permite la tarifa mínima. Para ahorrar letras se recurre a abreviaciones alfanuméricas que aprovechan la homofonía de números y sílabas y la capacidad de compensar por el contexto la omisión de ciertos signos: K tl (¿qué tal?). Salu2 (saludos), xdon (perdón), A2 (adiós). Ni qué decir que el SMS ya tiene su diccionario, Qrs ablr? Pqño lbro d msj txt, Barcelona, Ediciones B, junio 2001; que por supuesto, es una traducción (de Javier Guerrero) del original inglés: Wan2tlk? Ltle Bk of Txt Msgs, M. O’Mara Books Ltd, 2000.

A mi modo de ver, las huellas que dejará SMS en la ya deficiente ortografía y pobreza expresiva de los jóvenes de hoy no está dada tanto por el uso de estas simplificaciones, sino por la manera acrítica, imitativa, con que lo practican. Otro gallo cantaría si los profesores de lengua tomaran cartas en el asunto y estudiaran lúdicamente con los alumnos cuáles son las cualidades del lenguaje que posibilitan esas estrategias.

 

Industrias ciberculturales

Otro sector económico donde se confunden ambiguamente el respeto a la diferencia y la mercantilización de la diversidad es el de las industrias culturales. Un caso paradigmático es el de las industrias audiovisuales. Las barreras lingüísticas en los medios audiovisuales durante décadas se resolvieron mediante dos alternativas: una privilegiando la oralidad: el doblaje, la otra apoyándose en la lectura: el subtitulado. Las estrategias traductoras para una y otra modalidad eran bastante diferentes, no solo por los imperativos técnicos (número de caracteres admitido, sincronización con el movimiento de los labios) sino por los públicos bien definidos a los que se dirigía una y otra. Hoy en día la trasmisión por cable o vía satélite, sumado a la tecnología DVD han modificado completamente el paisaje audiovisual y por lo tanto también los derechos y los recursos lingüísticos en juego. Aquella dicotomía doblaje/subtitulado no existe más, puesto que se puede incluir ambas modalidades; los productos se han diversificado y especializado temáticamente; el volumen del mercado ha crecido en forma descomunal [8] y con ello la competencia y la necesidad de captar como clientes a sectores de público antes excluidos. Un filón que promete es el de las personas con discapacidades auditivas y visuales. La BBC incluye desde hace tiempo en muchas de sus emisiones una ventanita con una persona que traduce noticieros y documentales al lenguaje gestual de los sordomudos; ahora ya se habla de incluir la narración de imágenes, o sea la descripción con palabras de lo que ocurre en la pantalla, lo que reportaría cifras de audiencia nada despreciables considerando que sólo una pequeña proporción de los no videntes lo son de nacimiento.

Estos prodigios, ¿no admiten acaso una doble lectura? El día que las tecnologías de animación visual y síntesis de la voz lo permitan, veremos y oiremos en nuestras pantallas a Julia Roberts o a Isabelle Huppert hablando en rumano o en guaraní, con su propio timbre de voz y la carga emotiva de su actuación. Ese día ¿podremos hablar de avances tecnológicos impulsados por el respeto de los derechos lingüísticos de rumanos y paraguayos o una vez más por simples razones de mercado?

 

Oscuros saberes

En el siglo XXI desaparecerán 80% de las lenguas actuales, advierte Oriol Ramón i Mimó. ¿Cuáles lenguas serán las primeras en desaparecer? Las lenguas de las comunidaddes lingüísticas que no tienen recursos para proteger su patrimonio intelectual. Lenguas en las que desde el fondo de los tiempos se han trasmitido saberes por vía oral. Esos saberes son los que están absorbiendo hoy las más grandes compañías farmacéuticas y agroalimenticias. América Latina, y sobre todo la América de los trópicos es una de las principales si no la principal cantera para estas industrias. El procedimiento es simple: consiste en patentar esos saberes. Una vez asegurada la propiedad intelectual, ni las lenguas originarias ni sus hablantes tienen razón de existir. El nuevo paradigma tecno-económico que impone el mercado vuelve inoperante la jerarquía saber académico-saber empírico y borra las fronteras entre saberes “cultos” y saberes “populares”. En todos los casos, identificar esos saberes, organizarlos, representarlos y utilizarlos es conferir poder a quienes estén en condiciones de apropiárselos. Lamentablemente antes lo han comprendido las transnacionales que las universidades y los legisladores.

 

Oscuras lenguas

La seguridad y la dominación política y militar son otro componente regulador del mercado. Durante décadas, y hasta el final de la guerra fría, a los diplomáticos y analistas encargados de velar por los intereses de EEUU en la URSS les bastaba el conocimiento de una sola lengua: el ruso. Pero el desmembramiento de la Unión hizo explotar un complicado puzzle compuesto por 15 “oscuras lenguas” oficiales: el ukraniano, el kazaj, el armenio, el bielorruso... más un centenar de dialectos hablado por minorías étnicas. El Departamento de Estado tiene que proveer personal para atender 22 nuevos enclaves estadounidenses en las repúblicas de la antigua URSS. ...Sólo que el 50% de los diplomáticos estadounidenses conoce únicamente su lengua materna.

Robert O. Slater, Director del National Security Education Program que depende del Departamente de Defensa, afirmaba en el año 2001 que el déficit lingüístico había dejado de ser un trastorno episódico para convertirse en un problema crónico que vulnera seriamente el funcionamiento de las agencias federales. Ejemplos [9]:

Miles de artículos científicos y técnicos quedan sin traducir, privando a analistas y políticos estadounidenses de información vital sobre el estado de avance en materia de investigación CyT en el extranjero en un amplio número de áreas. “Los ensayos nucleares de India y Pakistan en 1998 no deberían habernos causado sorpresa”, lamentaba Slater.

Después del 11 de septiembre de 2001, el FBI acumuló y mantiene un retraso fenomenal en la transcripción y traducción de miles y miles de registros de escuchas telefónicas, porque sus servicios son incapaces de hacer frente a la multiplicidad de lenguas y variantes que diseminó dentro de sus fronteras el aluvión inmigratorio hacia EEUU.

Los estudiantes de lenguas de las universidades se inclinan por el español, el alemán, el francés, antes que por el árabe, por ejemplo. Sólo 150 optan por el chino y un puñadito por el koreano.

Claro que estas constataciones no quedan sólo en eso. Además de fomentar mediante becas el estudio de lenguas extranjeras, el gobierno de EEUU invierte fuertemente para financiar proyectos de I+D que permitan “asegurar la preeminencia de la nación en las nuevas tecnologías de la información”. Tal es el objetivo para el que fue creado el Comité de asesoramiento al presidente en tecnologías de la información, PITAC, en 1998. [10]


V. Recursos lingüísticos
 

No cabe duda de que las grandes compañías se muestran considerablemente más sensibles y eficaces que las políticas nacionales para captar e incorporar a su operativa medidas que parecen inspiradas en tal o cual pasaje de la DUDL y otros textos similares. Puede parecer alentador. Pero lamentablemente son las pugnas del poder económico las que deciden cuándo y cuánto diversificar, qué lenguas y variedades geolectales “respetar” y cuáles simplificar o anular. La misma empresa que apuesta a la reducción de la diversidad, mañana nos “sorprende” con la variedad. El problema con el mercado es que produce movimientos de integración y exclusión, de desterritorialización y re-localización, siguiendo los dictados de las tasas de ganancia, o, como acabamos de ver, de las fisuras en los aparatos de seguridad, y no por respeto a los derechos lingüísticos ni a los derechos humanos a secas.

 

Recursos lingüísticos en América

En nuestra América, sólo en dos lugares existen políticas de Estado en serio para la promoción de las lenguas: Canadá y la provincia de Quebec. En serio quiere decir: políticas que se reflejan en acciones con impacto medible... En serio quiere decir que se cuenta con legislación, con dependencias públicas especializadas, con profesionales capacitados y recursos financieros que hacen posible y aseguran la continuidad de las acciones. Dicho de otro modo: en serio quiere decir políticas que aseguran la provisión y el uso de recursos lingüísticos de manera suficiente y contínua. Y esto es así porque en esos lugares los poderes públicos han comprendido el valor económico y la función estratégica de los recursos lingüísticos.

Quiero detenerme un momento en estos conceptos. Cuando se trata de recursos lingüísticos, más que en discutir sobre una tipología de productos insisto en hacer hincapie en las funciones que cumplen los recursos lingüísticos en cualquiera de las fases de los procesos que conducen de la investigación científica a la tecnología y de la tecnología al uso.

Hoy cualquiera de las fases Ciencia Tecnología Uso es continuamente fragmentada, y cada fragmento se convierte en objeto de investigación que, inversión de capital mediante, genera productos que se vuelcan al mercado... a la vez que alimenta la reflexión y el debate en los ámbitos académicos y profesionales. El valor agregado comunicativo es valor agregado cognitivo y recíprocamente.

 

Recursos lingüísticos en América Latina

Muchas veces me he preguntado por qué fracasamos tanto los terminólogos, traductores, intérpretes y en general los profesionales latinoamericanos en nuestros reclamos de políticas lingüísticas para nuestros países. Y creo que es porque no está comprendido, a veces ni por nosotros mismos, esto que parece ser el pan nuestro de cada día de las empresas, y sobre todo de las exitosas: el significado y el poder del valor agregado comunicativo, que es indisociable del valor agregado lingüístico. Es el momento de que hablemos brevemente de los creadores latinoamericanos de valor agregado lingüístico, comunicativo o cognitivo –denominaciones éstas que, insisto, corresponden en mi opinión a un mismo concepto, al que en adelante me referiré usando la forma abreviada VAC.

Los traductores

¿Qué es un traductor? “Un comunicador con conocimientos especializados en lenguas diferentes”, que debe ser “capaz de descubrir lo que el texto dice, implica o presupone”, es decir capaz no sólo de averiguar el sentido de un texto; sino de desentrañar sus espacios en blanco [11]. Aquilatar la competencia traductora como generadora de VAC es sumamente complejo si se considera el número de variables que entran en juego (la relación cliente-servicio, los diferentes tipos de textos objeto de traducción, las lenguas de trabajo, las herramientas de traducción, etc). El traductor enfrenta además dos obstáculos mayores para ser respetado como creador de VAC:

la invisibilidad: la calidad de una traducción es tanto mayor cuanto menos se nota la mano del traductor;

el bajo perfil: el traductor ejerce una profesión que se practica generalmente en forma individual.

La paradoja, el drama del traductor, es que la transparencia de su trabajo, que hace de él un excelente profesional, lo convierte al mismo tiempo en un ser invisible. Por eso me parece necesario hacer, aunque sea brevemente, algunos comentarios sobre el papel del traductor en la generación de valor.

El VAC en la traducción jurídica. “En una negociación internacional debe haber una confluencia auténtica en los documentos escritos en las distintas lenguas que respondan, además, a los diferentes sistemas jurídicos. Así, en lugar de hacer una traducción de una lengua dada a una segunda lengua, se debe traducir el concepto jurídico, es decir, con igual interpretación, con el mismo tenor.” [12] El funcionamiento diferente de los tiempos verbales, de la voz pasiva. del gerundio, por no citar que algunos ejempos, puede hacer variar la interpretación entre posibilidad, necesidad, obligación o sanción. ¿La buena traducción jurídica, no es un entonces ejemplo claro de Valor Agregado Cognitivo?

El VAC en la traduccion literaria. José Saramago dijo hace poco una frase que se hizo célebre inmediatamente: “los escritores son los creadores de las literaturas nacionales, los traductores son los creadores de las literaturas universales.” Y ese papel clave de los traductores es extensible a todas las esferas y expresiones del patrimonio intelectual de una sociedad ...hoy mucho más valorado como materia prima de las ciberindustrias que como objeto de políticas de estado.

El VAC en la traducción CyT. En el caso de la la traducción CyT, en América Latina, además de la subestimación general de la función económica de la traducción y del traductor, sufrimos de otros males:

la menor demanda relativa de traducciones de textos CyT a nuestras lenguas

la formación no específica para realizar este tipo de traducción

la imposición de herramientas de traducción, que cuestan caro y que no siempre son adecuadas, pero que las agencias usan como pretexto para pagar menos

la insuficiencia e inadecuación de terminología y de neología, que el traductor muchas veces resuelve mal porque resolver esos problemas en forma individual lleva demasiado tiempo; o si no produciendo ingeniosas soluciones que no trascienden su pequeña esfera de influencia. Y las empresas no devuelven las correcciones. A veces ni siquiera las incorporan...

la competencia desleal, alentada por las empresas compradoras de sus servicios, que fomentan la rebaja de las tarifas presionando con el empleo de no profesionales o de profesionales dispuestos a trabajar por debajo de las tarifas internacionales.

Los intérpretes

A pesar de la magnitud del movimiento de personas (turismo profesional y flujos migratorios, sobre todo), los intérpretes en buena posición laboral son la élite que atiende las cabinas de un puñado de lenguas de uso real en los salones de conferencias de algunos organismos internacionales. Sin embargo las necesidades de interpretación a cargo de profesionales son muchísimas y amplísimas, y algunas de ellas de vital inportancia (como la asistencia a personas que son detenidas por la policía en países cuya lengua ignoran, fenómeno que sea ha vuelto cotidiano en la Unión Europea). El valor agregado comunicativo que aporta la interpretación no desaparecerá como necesidad social, aunque los intérpretes profesionales tengan que competir con los avances tecnológicos en la síntesis del lenguaje oral, cuyos logros son también una cuestión de mercado o, como vimos antes, de políticas de seguridad.

Terminología y Valor Agregado Cognitivo

En los países que cuentan con legislación y políticas de gestión de las lenguas la producción de terminología y de neología se hace a escala industrial; y esto es así porque debe responder a demandas cotidianas de la Administración y de la ciudadanía por imperativo de la ley. En consecuencia la producción y la difusión de terminología tienen allí el volumen, la calidad, y los recursos propios de una producción orientada al ordenamiento lingüístico dentro de fronteras, y a la competencia por mercados en el exterior. En nuestra América es el caso de Canadá y de Quebec.

En América Latina la producción de terminología es fundamentalmente un subproducto de la formación académica, y por eso tiene el volumen, el ritmo, el contenido, la finalidad, la difusión, y la remuneración propios de los trabajos universitarios (en las antípodas de la producción a escala industrial, planificada y subvencionada). En América Latina no contamos con estudios sistemáticos acerca de las necesidades terminológicas de nuestras lenguas, y mucho menos contamos con estudios preventivos sobre las necesidades terminológicas en los escenarios comunicativos más comprometidos (negociaciones intergubernamentales, comercio internacional y comercio electrónico, propiedad intelectual, educación, publicidad, normativa industrial y medioambiental, medios masivos de información y entretenimiento...).

Los productos terminológicos

Ya resulta obsoleto reducir el campo de la terminología al de las nomenclaturas científicas y técnicas. Cuando hablamos de productos terminológicos tenemos que pensar en las variadas funciones en que interviene o debe intervenir la terminología. Y así reconoceremos que los productos terminológicos participan en la vida económica:

como insumos de la mediación lingüística: para la traducción e interpretación (equivalencias denominativas y conceptuales); para la clasificación (lenguajes documentales); para la normalización (nomenclaturas);

como insumos de las industrias del lenguaje (memorias de traducción, tratamientos morfosintácticos automáticos) y de la inteligencia artificial (motores de inferencia);

como insumos de las industrias cognitivas: industrialización del capital-saber (modelos cognitivos).

Esto, lamentablemente, está más presente en el discurso académico que en la práctica real de la producción terminológica. Seguimos contentándonos con listas de equivalencias denominativas, lo que es muy válido cuando se trata de describir piezas y partes de objetos, pero que es completamente insuficiente cuando se trata de representar, transferir y usar, con fines y en contextos comunicativos muy diversos, unidades de comprensión más complejas y más teñidas cultural o ideológicamente que las nomenclaturas.

En otras palabras: se necesita más cantidad y variedad de productos terminológicos, pero sobre todo se necesita que sean adecuados. Cuando una cosa se hace, llena el vacío. Si lo llena mal, es peor aún, porque para demostrar que no es bueno hay que vencer muchas resistencias y muchas inercias. Se necesitan distintos tipos de productos terminológicos para atender mejor la variedad de necesidades y situaciones comunitativas: terminología puntual y terminología urgente; glosarios y diccionarios básicos; bancos de terminología; bancos de conocimiento basados en terminología...

Representación y gestión de la terminología

Los sistemas informáticos de representación y gestión de terminología adolecen de un mal crónico: nacen para dar una respuesta ad hoc y, más o menos maquillados, se lanzan al mercado para competir por el sitial más codiciado: convertirse en estándares. A la vez que imponen un modelo parcial sin declararlo, inhiben la búsqueda de otras soluciones.

Pienso que más que los actuales sistemas de gestión de terminología se necesitan “cajas de herramientas” versátiles que en vez de imponer un modelo y obligar a hacer malabarismos para adaptarlo a cada proyecto, provean una variada gama de medios para el trabajo con textos, tablas, gráficos, e hipertexto, que esté pensada para representar y manejar tanto la variedad denominativa como la variedad conceptual.

Formación en terminología y formación de terminólogos

Al igual que sucede con la traducción, un terminólogo no se improvisa. Tenemos que promover la profesión. Los cursos, seminarios, y otras actividades de formación tienen que ampliar su público, diversificar la oferta de contenidos.

Bancos de conocimientos basados en terminología

Pero no hay que confundir ni limitar la formación en terminología a la formación de terminólogos. Debemos sacar más provecho de los procesos de estructuración del conocimiento por los que pasan todos los estudiantes en el proceso de su formación universitaria, sea cual sea la disciplina, incorporando la enseñanza de la terminología como instrumento de estructuración del conocimiento, con un doble beneficio: los estudiantes se adueñan mejor de los secretos de su disciplina, y los trabajos prácticos asociados a estos cursos pueden ser aprovechados para alimentar bancos de conocimienots basados en terminología.

 

CyT sin I+D = ni C ni T

La investigación en ciencias cognitivas es escasa y dispersa. La llevan adelante algunos voluntariosos equipos en ignorados Departamentos de tal o cual Facultad, generalmente de Ingeniería. Es muy raro que en esos equipos haya contacto y trabajo transdisciplinario con colegas de otras especialidades (lingüística, traductología, terminología, ciencias de la comunicación, ciencias de la información, psicología, neurociencias...).

En ciencias cognitivas, al igual que ocurre con todas las ramas de la ciencia, a fuerza da hablar de CyT, terminamos creyendo que una y otra son, si bien no la misma cosa, un par indisociado: que si tenemos C, tenemos T. No es así, y la incomprensión de esto termina en divorcio: ni C ni T. Llegar de C a T no es inmediato, es un proceso y hay que instrumentarlo: planificar, financiar, ejecutar, corregir, evaluar. De otra manera no se puede hablar legítimamente de “investigación y desarrollo”.


VI. Qué hacer
 

Metas

Reconocer el lugar que merece al Valor Agregado Cognitivo o Comunicativo, darle el estatus y la protección adecuadas: tarea para juristas.

Dignificar la profesión de los mediadores lingüísticos: traductores, intérpretes, terminólogos, documentalistas, comunicadores, ingenieros cognitivos...

Promover la diversificación de productos con valor agregado cognitivo local.

Controlar su puesta en el mercado asegurando la protección de la propiedad intelectual.

Así estaremos contribuyendo a recorrer las fases del proceso que va de C(iencia) a T(ecnología), de T(ecnología) a U(sos), de U(sos) a C(iencia): C T U C.

 

Medios

El escollo mayor para el desarrollo cuantitativo y cualitativo de los recursos lingüísticos es, además del marco jurídico, la escasez de financiamiento. Valgan de ejemplo un par de datos relativos a la inversión nacional en CyT en casi toda América Latina:

número de investigadores por regiones sobre el total mundial: EEEUU y Canadá: 26,8%, UE: 19,9%, América Latina: 2,8%.

porcentaje de inversión en I+D sobre el PBI: ningún país de América Latina supera el 1%; sólo Cuba y Brasil alcanzan esa cifra; el resto no llega al 0,5%.

Convencer a nuestros gobiernos para que inviertan más en investigación y educación es una tarea que cada año las universidades emprenden sin éxito, y que no culmina con la fijación del raquítico monto asignado formalmente a la Universidad (en Uruguay era el 0.25% del PBI el año pasado, este año es el 0.2 %), sino que luego hay que conseguir que se cumpla: en Uruguay el gobierno le debe a la Universidad de la República el equivalente a un año de presupuesto universitario.

Frente a ese panorama de crónica penuria, tengo la convicción de que hay alternativas, algunas de las cuales podrían ser:

1. Financiamiento internacional: coproducción versus asistencialismo.

El proceso C T U C cuesta dinero. Las universidades no lo tienen, los gobiernos no lo dan, los empresarios nacionales (los pocos que sobreviven) miran para otro lado; de ahí que cualquier convenio de cooperación internacional que aporte fondos para la creación y difusión de conocimientos despierta interés y esperanzas en el medio académico y profesional. Pero no siempre las condiciones son equitativas, y muchas veces no hacen más que retroalimentar las asimetrías entre los proveedores de fondos y los proveedores de materia gris. Necesitamos actuar con mentalidad de co-producción, como la industria cinematográfica de nuestros días: inversiones equitativas, articulación y complementación de intereses, programas y planes basados en estudios de necesidades y de oportunidades.

2. Combinar estrategias. He aquí unos pocos ejemplos:

subvenciones de la cooperación internacional con garantías de respeto a la propiedad intelectual;

financiamiento público como parte de políticas de estado;

asociación del sector privado mediante oferta de servicios intelectuales, incubadoras de empresas, joint ventures;

devolución a la sociedad: los productos deberán ser de dominio público al cabo de un período de tiempo que habrá de fijarse en cada caso.

promoción: medidas publicitarias e incentivo a la participación: concursos, premios, jornadas de alcance masivo (como las maratones benéficas o culturales)

3. Articular competencias. La escasez actual de terminólogos podría paliarse con la superabundancia de traductores. La lucha contra la competencia desleal sería más eficaz creando o dando más potestades a los Colegios o asociaciones profesionales de traductores e intérpretes para el respeto de las tarifas y la habilitación de idóneos mediante pruebas de competencia profesional.

4. Aumentar la producción de recursos lingüísticos. No se necesitan grandes inversiones, sino inversiones inteligentes. Basten ejemplos relativos a la producción de terminología. Una unidad productiva en terminología puede constituirse con poca gente y de varias maneras (1 o 2 estudiantes; 1 profesor y un terminólogo; 2 terminólogos y 1 especialista; 1 especialista, 1 terminólogo, y 1 traductor o 1 documentalista, etc). Lo que cuenta es conformar equipos transdisciplinarios en función de la finalidad perseguida, del tipo de necesidad comunicativa que motiva el producto.

5. Recursos lingüísticos y propiedad intelectual. Un obstáculo mayor para promover la producción regional de recursos lingüísticos es el cálculo del valor de la propiedad intelectual, por la asimetría de precios y remuneraciones entre los países. ¿Cuánto vale el saber de un chamán? Cuánto vale el saber de un intérprete, de un traductor, que abre las puertas de acceso al saber de un chamán? ¿Cuánto vale una terminología? Tema que merecería un lugar propio en nuestra reflexión. (Hay análisis y propuestas interesantes en el marco del SELA que tienen en cuenta, por ejemplo, la contribución de la propiedad intelectual a los beneficios que obtiene la empresa.)


VII. Pasar a la acción
 

No sé si el camino para que la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos se vuelva realidad es el de convertirse en Convención de ONU, y menos hoy, cuando la potestad de la ONU está puesta en entredicho. Pero sí sé que estaríamos aportando verdaderamente al ejercicio de los derechos lingüísticos cuando los gobiernos y las empresas nacionales existentes o por crearse vean el Valor Agregado Comunicativo, el Valor Agregado Cognitivo, como un recurso estratégico: un patrimonio en el que se juega la soberanía y un factor económico en el que vale la pena invertir; cuando los profesionales de las diversas especialidades que hemos visto sean respaldados por legislaciones y prácticas reales de promoción y defensa de la propiedad intelectual; cuando las universidades sean sistemáticamente asociadas a proyectos productivos que cumplan el ciclo CienciaTecnologíaUsoCiencia.

Probablemente para lograrlo se necesite contar con organismos independientes, con personería jurídica propia, con financiamiento mixto (gobiernos, fondos intergubernamentales, empresas), que articulen estas y otras ideas, brinden servicios cognitivos de distinta naturaleza y sirvan también de laboratorio y de referencia, sea a nivel nacional, sea a nivel regional. Ejemplos exitosos en los países que han adoptado esa fórmula no faltan. Lo importante es empezar a hacer, y ojalá que este II Seminario interamericano sobre la gestión de las lenguas contribuya a la gestación de acciones, grandes o pequeñas, pero reales y concretas y, sobre todo, bien pensadas y mejor ejecutadas, que apunten a sacar partido del riquísimo capital intelectual disperso y mal aprovechado que poseemos en nuestros países, con espíritu cooperativo, soberano y solidario.


Notas
 

[1] Esta afirmación pertenece a alguien que seguramente tiene fundamentos y autoridad para hacerla. Oriol Ramón i Mimó, secretario general del Comité de seguimiento de la Declaración universal de los derechos lingüísticos.

[2] Negocios en internet para las PYMES, Guillermo Acevedo Pinzón y Vicente Aragón, ACOPI.

[3] Ámbito Financiero, Argentina; Folha de Sao Paulo, Brasil; Reforma/El Norte, México; El Tiempo, Colombia; La Tercera, Chile; El Nacional, Venezuela; El Comercio, Ecuador; El Diario de Hoy, El Salvador; Gestión, Perú; Listín Diario, República Dominicana; Siglo XXI, Guatemala; La Prensa, Panamá.

[4] El ejemplo y las citas en inglés han sido tomados de “La traducción como acto intercultural”, Elvira Cámara Aguilera, http://www.elcastellano.org/ecamara.html.

[5] localizar tr. Determinar el lugar en que se halla una persona o cosa: han localizado al ganador del premio. || Fijar algo en un lugar o unos límites determinados. © Espasa Calpe, S.A.

[6] A las universidades irlandesas les costó comprender el interés de la localización, no les parecía un asunto serio académicamente hasta que entendieron cuán involucradas están en el proceso de “localización” áreas de investigación tales como ingeniería de software, tecnologías del lenguaje, traductología, ergonomía, soportes digitales, gestión de proyectos. Cuando lo comprendieron (1996) atrajeron inmediatamente un número enorme de estudiantes de todo el mundo. (International Language, vol. 13, nº 3, junio 2001.)

[7] «Móviles. TV, logos y timbres disparan la fiebre de los mensajes», en El Mundo Ariadn@, año II, núm. 54, pág. 9.

[8] En 1999 había 47 canales de TV en la Unión Europea. En el 2002 eran 1500.

[9] Datos publicados por la revista “Language international” Vol. 13, nº 3, junio 2001, John Benjamins Publishing Co.

[10] The President's Information Technology Advisory Committee (PITAC), http://www.ccic.gov/index.html

[11] Esther Jansenson, El arte de la traducción, Centro Virtual Cervantes, Congreso de Valladolid, 2001.

[12] idem.








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