|
 |
 |
Mercado, derechos y recursos
lingüísticos |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
I. Introducción |
| |
En primer lugar quiero expresar
mi alegría por estar otra vez en Paraguay,
adonde no venía desde 1998. Es una alegría
que tiene tres razones. Paraguay es un país
entrañable, con un arte popular de gran
belleza y una historia pasada y contemporánea
dura y conmovedora. Siento un enorme cariño
por Paraguay, y esa es la primera razón
de mi alegría por estar aquí. La
segunda razón es el motivo que nos reúne.
Tuve oportunidad de participar en el I Seminario
interamericano sobre la gestión de las
lenguas, que se realizó en Quebec en
agosto del año pasado, y celebro el esfuerzo
de continuidad que se materializa en esta segunda
edición. La tercera razón es el
lugar donde se lleva a cabo este II Seminario,
la ciudad de Asunción. Ojalá sigamos
logrando que los acontecimientos internacionales
de prestigio no tengan como sede únicamente
las grandes urbes de varios millones de habitantes,
o las capitales de un puñado de países
de un único hemisferio.
Quiero decir también que es para mí
un verdadero honor y un privilegio que el presidente
de esta sesión sea el Dr. Gros Espiell,
a quien por su rigor, ponderación y agudeza
considero un referente de primera línea
en materia de política internacional, de
la buena política internacional. |
 |
II. Precisiones preliminares |
| |
Los derechos lingüísticos
“Todas las predicciones indican que durante
el siglo XXI pueden desaparecer el 80% de las
lenguas del mundo”[1].
Esta escalofriante perspectiva
hace de la cuestión de los derechos lingüísticos
(DDLL) algo más acuciante que la justa
aspiración a la equidad (o sea, al reconocimiento
del valor igualitario de todas las lenguas): coloca
pura y descarnadamente el ejercicio de los DDLL
en el epicentro de la supervivencia. ¿Estará
mi lengua entre el puñado de las afortunadas
sobrevivientes?
El mercado
Según los expertos, el mercado mundial
está dividido en tercios: un tercio corresponde
a los intercambios de las compañías
transnacionales con sus propias filiales, un tercio
corresponde a los intercambios entre transnacionales,
y sólo el último tercio corresponde
al comercio convencional. Esa proporción
me parece muy esclarecedora y por eso más
interesante como objeto de reflexión que
otra cuantificación muy en boga: el 80%
del comercio mundial es “B2B”.
Los recursos lingüísticos
¿Qué son los recursos lingüísticos?
“Todos los elementos que intervienen en
la comunicación humana que han sido procesados,
sometidos a algún tratamiento racional
que los identifica y los hace manipulables por
diferentes personas, en diferentes circunstancias
y con diferentes usos y finalidades.” Se
asocia la idea de recursos lingüísticos
con ciertos productos tales como: diccionarios
(impresos o digitales), memorias de traducción,
correctores automáticos de ortografía
y gramática, sistemas de reconocimiento
y síntesis de la voz, bases de terminología,
corpus de registros orales, etc. A veces se confunden
los recursos lingüísticos con la forma
o soporte que pueden adoptar algunos de estos
productos. Creo que es más justo y más
fecundo entender los recursos lingüísticos
como el conjunto de elementos que hacen posible
la comprensión entre los participantes
de una situación comunicativa, hablantes
o no de la misma lengua. Si cualquiera de
los productos que enumeré no contribuye
a la comprensión, se trata de un adorno
tecnológico y si la perturba, es un espejismo.
Hacer hincapie en esta función de ser factores
de la comprensión me parece primordial
en toda discusión sobre los recursos lingüísticos.
|
 |
III. La declaración
universal de los derechos lingüísticos |
| |
Muchos de ustedes tal vez conozcan la “Declaración
universal de los derechos lingüísticos”
(DUDL). Este texto fue aprobado por aclamación
en la Conferencia Mundial de Derechos Lingüísticos,
que tuvo lugar en Barcelona, del 6 al 8 de junio
de 1996, organizada por el Comité de Traducciones
y Derechos Lingüísticos del PEN Club
Internacional y el CIEMEN (Centre Internacional
Escarré per a les Minories Ètniques
y les Nacions), bajo el patrocinio de la Unesco.
Fue firmado por 61 ONGs, 30 Centros PEN y 40 expertos
en derecho lingüístico de todo el
mundo, y entregado a la Unesco con la intención
de que por esa vía esta Declaración
llegara a convertirse en una Convención
Internacional de las Naciones Unidas. Con esas
miras, y en esa misma ocasión, se constituyó
un Comité de seguimiento de la DUDL, cuyo
secretario general se llama Oriol Ramón
i Mimó, de quien tomé la predicción
sobre la desaparición de las lenguas.
Características
¿Cuáles son las características
más llamativas de este texto?
Extensión
y exhaustividad. Es el fruto de un laborioso
proceso de redacción, que insumió
dos años y comenzó por un repaso
minucioso de todos los textos con vocación
universal que se ocupan de la relación
entre los derechos humanos y las lenguas.
Enfoque.
Proclama la equidad fundamental entre las lenguas;
la unidad indisociable de derechos individuales
y derechos colectivos; propone la noción
de comunidad lingüística.
Elementos de diagnóstico.
El texto advierte en su Preámbulo: “La
Declaración ha sido realizada en un momento
en el que la diversidad lingüística
del planeta está gravemente amenazada.”
Y diagnostica: “En concreto, la situación
actual se caracteriza por:
La secular tendencia unificadora de la mayoría
de estados a reducir la diversidad y a favorecer
actitudes adversas a la pluralidad cultural
y al pluralismo lingüístico.
El proceso de mundialización de la economía
y, en consecuencia, del mercado de la información,
la comunicación y la cultura, que afecta
los ámbitos de relación y las
formas de interacción que garantizan
la cohesión interna de cada comunidad
lingüística.
El modelo economicista de crecimiento propugnado
por los grupos económicos transnacionales,
que pretende identificar la desregulación
con el progreso y el individualismo competitivo
con la libertad, cosa que genera graves y crecientes
desigualdades económicas, sociales, culturales
y lingüísticas.”
Resultados.
A pesar de la calidad y seriedad de su contenido,
la DUDL no ha tenido mejor suerte que las Declaraciones
y otras recomendaciones que la inspiraron, y no
ha alcanzado el estatuto de Convención
internacional. Aún así pienso que
los elementos de diagnóstico que acabo
de mencionar son una buena referencia para abordar
el capítulo siguiente. |
 |
IV. El mercado |
| |
Si hablamos de mercado, hablamos de negocios:
hablamos de los objetivos y preocupaciones de
las empresas que, sea cual sea su sector de actividad,
persiguen el aumento de sus tasas de ganancias
mediante el aumento de su clientela y el abatimiento
de sus costos.
Los negocios más
rentables
¿Cuáles son los negocios con mayor
facturación en la época actual?
Los negocios que se basan en el movimiento virtual
de signos y símbolos, y en el movimiento
físico de personas.
El movimiento
de signos y símbolos. Es el vastísimo
sector que mueve informaciones y conocimientos
destinados a tres grandes grupos de usos o consumos:
la actividad profesional, la generación
y difusión de conocimientos, el entretenimiento.
El movimiento
de personas. Es el sector de actividades
ligadas al turismo y la emigración; el
otro sector paradigmático de la economía
de nuestros tiempos, al que han quedado subordinadas
las industrias más pujantes del paradigma
metal-mecánico que precedió al
actual. La mitad de la economía mundial
gira en torno a estos desplazamientos físicos.
|
Movimiento de signos y símbolos
|
Movimiento de personas |
|
Actividad profesional |
Generación y difusión
de conocimiento especializado |
Entretenimiento |
Turismo de paseo y de negocios |
Movimientos migratorios debidos a la
guerra y a la exclusión socio-económica |

Patentes y marcas

publicidad,

prensa,

servicios financieros,

asesoramiento, incluyendo la gestión
del capital intelectual. |

laboratorios de I+D

publicaciones académicas

bibliotecas y centros de documentación
digitales |

industrias culturales (espectáculos,
cine, TV...)

juegos electrónicos |

ferias y congresos

hotelería,

transporte aéreo, marítimo
y terrestre

industrias gastronómicas

seguros

salud |

transporte

legalizaciones

mercado negro

servicios financieros (crédito),

salud |
|
creación y mantenimiento de sitios
web especializados |
Estos son los sectores de mayor crecimiento.
Los “mejores negocios”, tanto en términos
de valor agregado como en número de puestos
de trabajo.
El valor agregado comunicativo
¿Qué tienen en común estos
negocios? El papel protagónico de las lenguas
en todos ellos, que implica y explica el valor
económico de la comunicación.
Hoy toda información y todo saber son bienes
económicos pasibles de incorporarse al
circuito de la generación de valor ...a
condición de que el usuario o consumidor
de ese bien, pueda apropiárselo. No me
refiero solo a que el cliente disponga de dinero,
sino a que el producto reúna las condiciones
necesarias para ser incorporado a los modus
vivendi y a los modus operandi de los
destinatarios. Dicho de otro modo, el mercado
depende hoy como nunca antes –desde el Neolítico
hasta las prostrimerías del siglo pasado–
del valor agregado comunicativo que equivale,
no únicamente pero sí en gran medida,
al valor agregado lingüístico.
Vamos a verlo a través de algunos ejemplos.
Las reglas del mercado
¿Cuál es el imperativo mayor que
moviliza desde siempre a cualquier empresa? Vender.
¿Qué es vender? “El último
paso de un sendero que se desea que recorra un
cliente”, definen dos
expertos [2]. ¿Qué
tiene que hacer un vendedor para lograrlo? Atraer,
captar, fidelizar.
Atraer: ¿diversidad
o unicidad?
Expresado en términos de mercado, atraer
quiere decir llevar a cabo acciones de promoción:
avisos publicitarios, notas y artículos
de prensa, ferias y congresos, marketing virtual.
Los soportes de la promoción pueden ser
variadísimos, pero para dar resultados,
el mensaje promocional tiene que ser comprendido
por el cliente. Si no, el negocio fracasa, o sencillamente,
no se produce, y esto vale para cualquiera de
los sectores del mercado. El quid de todo acto
de comunicación es la comprensión,
lo que implica el empleo de códigos comunes.
Se trata entonces de:
acercar
el cliente a los códigos comunicativos
que mejor convienen a la empresa, o bien
acercar
la empresa a los códigos comunicativos
habituales del cliente.
Entre esos dos polos oscila como un péndulo
la relación empresa-clientela. El movimiento
hacia uno u otro extremo depende de varias fuerzas
en pugna: el número y permeabilidad de
los clientes reales o potenciales, las estrategias
comerciales y corporativas de la empresa, la existencia
–o ausencia– de políticas lingüísticas
nacionales y regionales. Veamos dos ejemplos relativos
a la televisión. Nadie puede poner en duda
la omnipresencia del televisor en los hogares
del planeta. Hoy en día hay más
televidentes que lectores y que internautas.
La reducción,
o cómo matar varios pájaros de
un tiro
Una fórmula para acercar el cliente a
la conveniencia de la empresa es la simplificación.
Un ejemplo: el lenguaje reducido y banal de las
telenovelas en español, cuyos diálogos
están escritos en un español purgado
de toda traza de expresiones locales, propias
del país de origen, para que puedan ser
comprendidos por televidentes de la Florida y
de Tierra del Fuego, en Murcia como en Cartagena
de Indias. Algo parecido ocurre con las emisiones
en el español “culto” de la
cadena de noticias CNN, cuyos presentadores hablan
una especie de adaptación a la lengua española
del inglés de las 300 palabras... En ambos
casos, junto con el empobrecimiento del vocabulario,
nos vamos comiendo gato por liebre: la imagen
estereotipada del “latinoamericano típico”
y la visión CNN de lo que ocurre en el
planeta.
La variación
En el otro extremo de la opción reduccionista,
está el reconocimiento y uso de la variación.
Es la estrategia adoptada por la revista Time,
que para captar lectores en el mercado “virgen”
de habla hispana adoptó una sutil estrategia:
aparecer
como suplemento
dentro de los periódicos locales más
importantes [3]
editar
la publicación en las 11 variedades
de español correspondientes a los
11 países seleccionados.
“«Time would supply content
–final pages in the local language–
while the partner would provide the printing and
distribution». Se quiere preservar «the
magazine’s look-and-feel» manteniendo
temas característicos de la revista pero
a su vez «to appeal to
a broad range of readers with varied interests».”
[4]
Asistimos así a este curioso fenómeno:
Cuanto más se desterritorializa y más
se “inmaterializa” la economía,
mas importante se vuelve “localizar”.
Este calco del inglés localize no
tiene aquel significado de “ubicar”
de nuestro español escolar [5],
saber dónde se encuentra algo, sino
hacer que algo se introduzca fácilmente
en las cabezas de una comunidad lingüística.
Localizar es hoy un negocio mayor. Todo es susceptible
de ser “localizado”: etiquetas, embalajes,
documentación técnica, y, obviamente,
toda la comunicación publicitaria. Coca
Cola y Benetton son sin duda conocidos ejemplos,
pero el caso más paradigmático es
la localización de programas informáticos,
por el volumen de negocios que implica: no olvidemos
que los mayores clientes de las empresas de software
son otras empresas. Pues bien, los estudios de
mercado empezaron a mostrar que si bien hasta
hace unos años los usuarios se “resignaban”
a que los manuales y las interfaces estuvieran
en inglés, la propia expansión de
la venta de PCs y la explosión del uso
de internet trajo al mercado oleadas de usuarios
que no comprenden ese idioma.
Lo curioso del negocio de la localización
de software es que está bien localizado...
¿Dónde? En Irlanda. En el 2000 este
país fue el primer exportador mundial de
software, dejando atrás a EEUU:
7 de
las 10 mayores empresas mundiales de software
están instaladas en Irlanda.
Más
del 40% de los programas básicos para
PC, y 60% de programas comerciales que se venden
en el mundo provienen de allí [6].
Creo que sería iluso concluir que Microsoft,
IBM, o Time son más respetuosos y sensibles
que CNN o las productoras de telenovelas a los
derechos lingüísticos de los respectivos
públicos de usuarios, lectores y televidentes.
Lo que sí creo que vale la pena destacar
es la atención que en todos los casos le
prestan a los hábitos comunicativos de
la clientela, y al empleo deliberado, dosificado,
de más o menos recursos lingüísticos
como medio para vender más.
La fidelidad
Las empresas tienen que captar incesantemente
nuevos segmentos de mercado a la vez que conservar
los clientes ya captados. Es lo que en la jerga
del mercadeo se entiende por “fidelizar”:
lograr establecer una relación bilateral
duradera con todos, o por lo menos con la mayoría
de los consumidores. El singular equilibrio entre
innovar y repetir exige admirables dosis de versatilidad
y rapidez de respuesta. Las empresas más
exitosas son aquellas que logran aplicar dos principios:
hacer
de la desventaja comparativa una ventaja competitiva;
generar
el sentimiento de pertenecer a una comunidad
que se distingue, precisamente, por la fidelidad
a esa empresa.
La telefonía celular como sector empresarial
y los adolescentes como clientes son un buen ejemplo
de cómo el mercado resuelve, incorporándolas
como valor agregado, las limitaciones comunicativas
del producto (pequeña pantalla, pocas teclas)
y las pautas de conducta colectiva del público
a captar (adolescentes hijos de la sociedad de
consumo).
Cuando recién aparecieron, los teléfonos
móviles costaban no menos de 300 dólares.
Diez años después, en Europa o Estados
Unidos se puede comprar un teléfono celular
por menos de un dólar, cuando no obtenerlo
de regalo a cambio del uso de tal o cual tarjeta
de crédito o la compra de una golosina
navideña. Esta caída de los precios
fue una de las vías para la masificación
de la oferta y del consumo. Paralelamente, y en
forma constante, los fabricantes fueron colmando
a estos aparatitos de más y más
habilidades, entre las que quiero comentar la
capacidad de trasmitir y recibir textos escritos.
Las cifras primero: en 2001 se intercambiaban
18 mil millones de mensajes de texto telefónicos
al mes en todo el mundo (el 75 por ciento en Europa;
20 millones de mensajes al día
sólo en España) [7].
wan2tkl? spk SMS
El SMS (Short messages service, servicio de
mensajes breves) es el idioma de moda entre los
adolescentes “fonomovilizados” no
sólo de habla inglesa, sino de cualquier
país europeo. Nace de la necesidad de revertir
una limitación: los 160 caracteres que
permite la tarifa mínima. Para ahorrar
letras se recurre a abreviaciones alfanuméricas
que aprovechan la homofonía de números
y sílabas y la capacidad de compensar por
el contexto la omisión de ciertos signos:
K tl (¿qué tal?). Salu2 (saludos),
xdon (perdón), A2 (adiós).
Ni qué decir que el SMS ya tiene su diccionario,
Qrs ablr? Pqño lbro d msj txt, Barcelona,
Ediciones B, junio 2001; que por supuesto, es
una traducción (de Javier Guerrero) del
original inglés: Wan2tlk? Ltle Bk of
Txt Msgs, M. O’Mara Books Ltd, 2000.
A mi modo de ver, las huellas que dejará
SMS en la ya deficiente ortografía y pobreza
expresiva de los jóvenes de hoy no está
dada tanto por el uso de estas simplificaciones,
sino por la manera acrítica, imitativa,
con que lo practican. Otro gallo cantaría
si los profesores de lengua tomaran cartas en
el asunto y estudiaran lúdicamente con
los alumnos cuáles son las cualidades del
lenguaje que posibilitan esas estrategias.
Industrias ciberculturales
Otro sector económico donde se confunden
ambiguamente el respeto a la diferencia y la mercantilización
de la diversidad es el de las industrias culturales.
Un caso paradigmático es el de las industrias
audiovisuales. Las barreras lingüísticas
en los medios audiovisuales durante décadas
se resolvieron mediante dos alternativas: una
privilegiando la oralidad: el doblaje, la otra
apoyándose en la lectura: el subtitulado.
Las estrategias traductoras para una y otra modalidad
eran bastante diferentes, no solo por los imperativos
técnicos (número de caracteres admitido,
sincronización con el movimiento de los
labios) sino por los públicos bien definidos
a los que se dirigía una y otra. Hoy en
día la trasmisión por cable o vía
satélite, sumado a la tecnología
DVD han modificado completamente el paisaje audiovisual
y por lo tanto también los derechos y los
recursos lingüísticos en juego. Aquella
dicotomía doblaje/subtitulado no existe
más, puesto que se puede incluir ambas
modalidades; los productos se han diversificado
y especializado temáticamente; el volumen
del mercado ha crecido en forma
descomunal [8] y con ello
la competencia y la necesidad de captar como clientes
a sectores de público antes excluidos.
Un filón que promete es el de las personas
con discapacidades auditivas y visuales. La BBC
incluye desde hace tiempo en muchas de sus emisiones
una ventanita con una persona que traduce noticieros
y documentales al lenguaje gestual de los sordomudos;
ahora ya se habla de incluir la narración
de imágenes, o sea la descripción
con palabras de lo que ocurre en la pantalla,
lo que reportaría cifras de audiencia nada
despreciables considerando que sólo una
pequeña proporción de los no videntes
lo son de nacimiento.
Estos prodigios, ¿no admiten acaso una
doble lectura? El día que las tecnologías
de animación visual y síntesis de
la voz lo permitan, veremos y oiremos en nuestras
pantallas a Julia Roberts o a Isabelle Huppert
hablando en rumano o en guaraní, con su
propio timbre de voz y la carga emotiva de su
actuación. Ese día ¿podremos
hablar de avances tecnológicos impulsados
por el respeto de los derechos lingüísticos
de rumanos y paraguayos o una vez más por
simples razones de mercado?
Oscuros saberes
En el siglo XXI desaparecerán 80% de las
lenguas actuales, advierte Oriol Ramón
i Mimó. ¿Cuáles lenguas serán
las primeras en desaparecer? Las lenguas de las
comunidaddes lingüísticas que no tienen
recursos para proteger su patrimonio intelectual.
Lenguas en las que desde el fondo de los tiempos
se han trasmitido saberes por vía oral.
Esos saberes son los que están absorbiendo
hoy las más grandes compañías
farmacéuticas y agroalimenticias. América
Latina, y sobre todo la América de los
trópicos es una de las principales si no
la principal cantera para estas industrias. El
procedimiento es simple: consiste en patentar
esos saberes. Una vez asegurada la propiedad intelectual,
ni las lenguas originarias ni sus hablantes tienen
razón de existir. El nuevo paradigma tecno-económico
que impone el mercado vuelve inoperante la jerarquía
saber académico-saber empírico y
borra las fronteras entre saberes “cultos”
y saberes “populares”. En todos los
casos, identificar esos saberes, organizarlos,
representarlos y utilizarlos es conferir poder
a quienes estén en condiciones de apropiárselos.
Lamentablemente antes lo han comprendido las transnacionales
que las universidades y los legisladores.
Oscuras lenguas
La seguridad y la dominación política
y militar son otro componente regulador del mercado.
Durante décadas, y hasta el final de la
guerra fría, a los diplomáticos
y analistas encargados de velar por los intereses
de EEUU en la URSS les bastaba el conocimiento
de una sola lengua: el ruso. Pero el desmembramiento
de la Unión hizo explotar un complicado
puzzle compuesto por 15 “oscuras lenguas”
oficiales: el ukraniano, el kazaj, el armenio,
el bielorruso... más un centenar de dialectos
hablado por minorías étnicas. El
Departamento de Estado tiene que proveer personal
para atender 22 nuevos enclaves estadounidenses
en las repúblicas de la antigua URSS. ...Sólo
que el 50% de los diplomáticos estadounidenses
conoce únicamente su lengua materna.
Robert O. Slater, Director del National Security
Education Program que depende del Departamente
de Defensa, afirmaba en el año 2001 que
el déficit lingüístico había
dejado de ser un trastorno episódico para
convertirse en un problema crónico que
vulnera seriamente el funcionamiento de las agencias
federales. Ejemplos [9]:
Miles
de artículos científicos y técnicos
quedan sin traducir, privando a analistas y
políticos estadounidenses de información
vital sobre el estado de avance en materia de
investigación CyT en el extranjero en
un amplio número de áreas. “Los
ensayos nucleares de India y Pakistan en 1998
no deberían habernos causado sorpresa”,
lamentaba Slater.
Después
del 11 de septiembre de 2001, el FBI acumuló
y mantiene un retraso fenomenal en la transcripción
y traducción de miles y miles de registros
de escuchas telefónicas, porque sus servicios
son incapaces de hacer frente a la multiplicidad
de lenguas y variantes que diseminó dentro
de sus fronteras el aluvión inmigratorio
hacia EEUU.
Los estudiantes
de lenguas de las universidades se inclinan
por el español, el alemán, el
francés, antes que por el árabe,
por ejemplo. Sólo 150 optan por el chino
y un puñadito por el koreano.
Claro que estas constataciones no quedan sólo
en eso. Además de fomentar mediante becas
el estudio de lenguas extranjeras, el gobierno
de EEUU invierte fuertemente para financiar proyectos
de I+D que permitan “asegurar la preeminencia
de la nación en las nuevas tecnologías
de la información”. Tal es el objetivo
para el que fue creado el Comité de asesoramiento
al presidente en tecnologías
de la información, PITAC, en 1998. [10]
|
 |
V. Recursos lingüísticos |
| |
No cabe duda de que las grandes compañías
se muestran considerablemente más sensibles
y eficaces que las políticas nacionales
para captar e incorporar a su operativa medidas
que parecen inspiradas en tal o cual pasaje de
la DUDL y otros textos similares. Puede parecer
alentador. Pero lamentablemente son las pugnas
del poder económico las que deciden cuándo
y cuánto diversificar, qué lenguas
y variedades geolectales “respetar”
y cuáles simplificar o anular. La misma
empresa que apuesta a la reducción de la
diversidad, mañana nos “sorprende”
con la variedad. El problema con el mercado es
que produce movimientos de integración
y exclusión, de desterritorialización
y re-localización, siguiendo los dictados
de las tasas de ganancia, o, como acabamos de
ver, de las fisuras en los aparatos de seguridad,
y no por respeto a los derechos lingüísticos
ni a los derechos humanos a secas.
Recursos lingüísticos
en América
En nuestra América, sólo en dos
lugares existen políticas de Estado en
serio para la promoción de las lenguas:
Canadá y la provincia de Quebec. En serio
quiere decir: políticas que se reflejan
en acciones con impacto medible... En serio quiere
decir que se cuenta con legislación, con
dependencias públicas especializadas, con
profesionales capacitados y recursos financieros
que hacen posible y aseguran la continuidad de
las acciones. Dicho de otro modo: en serio quiere
decir políticas que aseguran la provisión
y el uso de recursos lingüísticos
de manera suficiente y contínua. Y
esto es así porque en esos lugares los
poderes públicos han comprendido el
valor económico y la función estratégica
de los recursos lingüísticos.
Quiero detenerme un momento en estos conceptos.
Cuando se trata de recursos lingüísticos,
más que en discutir sobre una tipología
de productos insisto en hacer hincapie en las
funciones que cumplen los recursos lingüísticos
en cualquiera de las fases de los procesos que
conducen de la investigación científica
a la tecnología y de la tecnología
al uso.
Hoy cualquiera de las fases Ciencia
Tecnología
Uso es continuamente fragmentada, y cada
fragmento se convierte en objeto de investigación
que, inversión de capital mediante, genera
productos que se vuelcan al mercado... a la vez
que alimenta la reflexión y el debate en
los ámbitos académicos y profesionales.
El valor agregado comunicativo es valor agregado
cognitivo y recíprocamente.
Recursos lingüísticos
en América Latina
Muchas veces me he preguntado por qué
fracasamos tanto los terminólogos, traductores,
intérpretes y en general los profesionales
latinoamericanos en nuestros reclamos de políticas
lingüísticas para nuestros países.
Y creo que es porque no está comprendido,
a veces ni por nosotros mismos, esto que parece
ser el pan nuestro de cada día de las empresas,
y sobre todo de las exitosas: el significado y
el poder del valor agregado comunicativo, que
es indisociable del valor agregado lingüístico.
Es el momento de que hablemos brevemente de los
creadores latinoamericanos de valor agregado lingüístico,
comunicativo o cognitivo –denominaciones
éstas que, insisto, corresponden en mi
opinión a un mismo concepto, al que en
adelante me referiré usando la forma abreviada
VAC.
Los traductores
¿Qué es un traductor? “Un
comunicador con conocimientos especializados en
lenguas diferentes”, que debe ser “capaz
de descubrir lo que el texto dice, implica o presupone”,
es decir capaz no sólo de averiguar el
sentido de un texto; sino de desentrañar
sus espacios en blanco [11].
Aquilatar la competencia traductora como generadora
de VAC es sumamente complejo si se considera el
número de variables que entran en juego
(la relación cliente-servicio, los diferentes
tipos de textos objeto de traducción, las
lenguas de trabajo, las herramientas de traducción,
etc). El traductor enfrenta además dos
obstáculos mayores para ser respetado como
creador de VAC:
la invisibilidad: la calidad de una traducción
es tanto mayor cuanto menos se nota la mano
del traductor;
el bajo perfil: el traductor ejerce una
profesión que se practica generalmente
en forma individual.
La paradoja, el drama del traductor, es que
la transparencia de su trabajo, que hace de él
un excelente profesional, lo convierte al mismo
tiempo en un ser invisible. Por eso me parece
necesario hacer, aunque sea brevemente, algunos
comentarios sobre el papel del traductor en la
generación de valor.
El VAC en la traducción jurídica.
“En una negociación internacional
debe haber una confluencia auténtica en
los documentos escritos en las distintas lenguas
que respondan, además, a los diferentes
sistemas jurídicos. Así, en lugar
de hacer una traducción de una lengua dada
a una segunda lengua, se debe traducir el concepto
jurídico, es decir, con igual interpretación,
con el mismo tenor.” [12]
El funcionamiento diferente de los tiempos verbales,
de la voz pasiva. del gerundio, por no citar que
algunos ejempos, puede hacer variar la interpretación
entre posibilidad, necesidad, obligación
o sanción. ¿La buena traducción
jurídica, no es un entonces ejemplo claro
de Valor Agregado Cognitivo?
El VAC en la traduccion literaria. José
Saramago dijo hace poco una frase que se hizo
célebre inmediatamente: “los escritores
son los creadores de las literaturas nacionales,
los traductores son los creadores de las literaturas
universales.” Y ese papel clave de los
traductores es extensible a todas las esferas
y expresiones del patrimonio intelectual de
una sociedad ...hoy mucho más valorado
como materia prima de las ciberindustrias que
como objeto de políticas de estado.
El VAC en la traducción CyT. En
el caso de la la traducción CyT, en América
Latina, además de la subestimación
general de la función económica
de la traducción y del traductor, sufrimos
de otros males:
la menor demanda relativa de traducciones
de textos CyT a nuestras lenguas
la formación no específica
para realizar este tipo de traducción
la imposición de herramientas
de traducción, que cuestan caro y que
no siempre son adecuadas, pero que las agencias
usan como pretexto para pagar menos
la insuficiencia e inadecuación
de terminología y de neología,
que el traductor muchas veces resuelve mal porque
resolver esos problemas en forma individual
lleva demasiado tiempo; o si no produciendo
ingeniosas soluciones que no trascienden su
pequeña esfera de influencia. Y las empresas
no devuelven las correcciones. A veces ni siquiera
las incorporan...
la competencia desleal, alentada por
las empresas compradoras de sus servicios, que
fomentan la rebaja de las tarifas presionando
con el empleo de no profesionales o de profesionales
dispuestos a trabajar por debajo de las tarifas
internacionales.
Los intérpretes
A pesar de la magnitud del movimiento de personas
(turismo profesional y flujos migratorios, sobre
todo), los intérpretes en buena posición
laboral son la élite que atiende las cabinas
de un puñado de lenguas de uso real en
los salones de conferencias de algunos organismos
internacionales. Sin embargo las necesidades de
interpretación a cargo de profesionales
son muchísimas y amplísimas, y algunas
de ellas de vital inportancia (como la asistencia
a personas que son detenidas por la policía
en países cuya lengua ignoran, fenómeno
que sea ha vuelto cotidiano en la Unión
Europea). El valor agregado comunicativo que aporta
la interpretación no desaparecerá
como necesidad social, aunque los intérpretes
profesionales tengan que competir con los avances
tecnológicos en la síntesis del
lenguaje oral, cuyos logros son también
una cuestión de mercado o, como vimos antes,
de políticas de seguridad.
Terminología
y Valor Agregado Cognitivo
En los países que cuentan con legislación
y políticas de gestión de las lenguas
la producción de terminología y
de neología se hace a escala industrial;
y esto es así porque debe responder a demandas
cotidianas de la Administración y de la
ciudadanía por imperativo de la ley. En
consecuencia la producción y la difusión
de terminología tienen allí el volumen,
la calidad, y los recursos propios de una producción
orientada al ordenamiento lingüístico
dentro de fronteras, y a la competencia por mercados
en el exterior. En nuestra América es el
caso de Canadá y de Quebec.
En América Latina la producción
de terminología es fundamentalmente un
subproducto de la formación académica,
y por eso tiene el volumen, el ritmo, el contenido,
la finalidad, la difusión, y la remuneración
propios de los trabajos universitarios (en las
antípodas de la producción a escala
industrial, planificada y subvencionada). En América
Latina no contamos con estudios sistemáticos
acerca de las necesidades terminológicas
de nuestras lenguas, y mucho menos contamos con
estudios preventivos sobre las necesidades terminológicas
en los escenarios comunicativos más comprometidos
(negociaciones intergubernamentales, comercio
internacional y comercio electrónico, propiedad
intelectual, educación, publicidad, normativa
industrial y medioambiental, medios masivos de
información y entretenimiento...).
Los productos terminológicos
Ya resulta obsoleto reducir el campo de la terminología
al de las nomenclaturas científicas y técnicas.
Cuando hablamos de productos terminológicos
tenemos que pensar en las variadas funciones en
que interviene o debe intervenir la terminología.
Y así reconoceremos que los productos terminológicos
participan en la vida económica:
como insumos de la mediación lingüística:
para la traducción e interpretación
(equivalencias denominativas y conceptuales);
para la clasificación (lenguajes documentales);
para la normalización (nomenclaturas);
como insumos de las industrias del lenguaje
(memorias de traducción, tratamientos
morfosintácticos automáticos)
y de la inteligencia artificial (motores de
inferencia);
como insumos de las industrias cognitivas:
industrialización del capital-saber (modelos
cognitivos).
Esto, lamentablemente, está más
presente en el discurso académico que en
la práctica real de la producción
terminológica. Seguimos contentándonos
con listas de equivalencias denominativas, lo
que es muy válido cuando se trata de describir
piezas y partes de objetos, pero que es completamente
insuficiente cuando se trata de representar, transferir
y usar, con fines y en contextos comunicativos
muy diversos, unidades de comprensión más
complejas y más teñidas cultural
o ideológicamente que las nomenclaturas.
En otras palabras: se necesita más cantidad
y variedad de productos terminológicos,
pero sobre todo se necesita que sean adecuados.
Cuando una cosa se hace, llena el vacío.
Si lo llena mal, es peor aún, porque para
demostrar que no es bueno hay que vencer muchas
resistencias y muchas inercias. Se necesitan distintos
tipos de productos terminológicos para
atender mejor la variedad de necesidades y situaciones
comunitativas: terminología puntual y terminología
urgente; glosarios y diccionarios básicos;
bancos de terminología; bancos de conocimiento
basados en terminología...
Representación
y gestión de la terminología
Los sistemas informáticos de representación
y gestión de terminología adolecen
de un mal crónico: nacen para dar una respuesta
ad hoc y, más o menos maquillados, se lanzan
al mercado para competir por el sitial más
codiciado: convertirse en estándares. A
la vez que imponen un modelo parcial sin declararlo,
inhiben la búsqueda de otras soluciones.
Pienso que más que los actuales sistemas
de gestión de terminología se necesitan
“cajas de herramientas” versátiles
que en vez de imponer un modelo y obligar a hacer
malabarismos para adaptarlo a cada proyecto, provean
una variada gama de medios para el trabajo con
textos, tablas, gráficos, e hipertexto,
que esté pensada para representar y manejar
tanto la variedad denominativa como la variedad
conceptual.
Formación en
terminología y formación de terminólogos
Al igual que sucede con la traducción,
un terminólogo no se improvisa. Tenemos
que promover la profesión. Los cursos,
seminarios, y otras actividades de formación
tienen que ampliar su público, diversificar
la oferta de contenidos.
Bancos de conocimientos
basados en terminología
Pero no hay que confundir ni limitar la formación
en terminología a la formación de
terminólogos. Debemos sacar más
provecho de los procesos de estructuración
del conocimiento por los que pasan todos los estudiantes
en el proceso de su formación universitaria,
sea cual sea la disciplina, incorporando la enseñanza
de la terminología como instrumento de
estructuración del conocimiento, con un
doble beneficio: los estudiantes se adueñan
mejor de los secretos de su disciplina, y los
trabajos prácticos asociados a estos cursos
pueden ser aprovechados para alimentar bancos
de conocimienots basados en terminología.
CyT sin I+D = ni C ni
T
La investigación en ciencias cognitivas
es escasa y dispersa. La llevan adelante algunos
voluntariosos equipos en ignorados Departamentos
de tal o cual Facultad, generalmente de Ingeniería.
Es muy raro que en esos equipos haya contacto
y trabajo transdisciplinario con colegas de otras
especialidades (lingüística, traductología,
terminología, ciencias de la comunicación,
ciencias de la información, psicología,
neurociencias...).
En ciencias cognitivas, al igual que ocurre
con todas las ramas de la ciencia, a fuerza da
hablar de CyT, terminamos creyendo que una y otra
son, si bien no la misma cosa, un par indisociado:
que si tenemos C, tenemos T. No es así,
y la incomprensión de esto termina en divorcio:
ni C ni T. Llegar de C a T no es inmediato, es
un proceso y hay que instrumentarlo: planificar,
financiar, ejecutar, corregir, evaluar. De otra
manera no se puede hablar legítimamente
de “investigación y desarrollo”.
|
 |
VI. Qué hacer |
| |
Metas
Reconocer el lugar que merece al Valor
Agregado Cognitivo o Comunicativo, darle el
estatus y la protección adecuadas: tarea
para juristas.
Dignificar la profesión de los
mediadores lingüísticos: traductores,
intérpretes, terminólogos, documentalistas,
comunicadores, ingenieros cognitivos...
Promover la diversificación de
productos con valor agregado cognitivo local.
Controlar su puesta en el mercado asegurando
la protección de la propiedad intelectual.
Así estaremos contribuyendo a recorrer
las fases del proceso que va de C(iencia) a T(ecnología),
de T(ecnología) a U(sos), de U(sos) a C(iencia):
C
T
U
C.
Medios
El escollo mayor para el desarrollo cuantitativo
y cualitativo de los recursos lingüísticos
es, además del marco jurídico, la
escasez de financiamiento. Valgan de ejemplo un
par de datos relativos a la inversión nacional
en CyT en casi toda América Latina:
número de investigadores por regiones
sobre el total mundial: EEEUU y Canadá:
26,8%, UE: 19,9%, América Latina: 2,8%.
porcentaje de inversión en I+D
sobre el PBI: ningún país de América
Latina supera el 1%; sólo Cuba y Brasil
alcanzan esa cifra; el resto no llega al 0,5%.
Convencer a nuestros gobiernos para que inviertan
más en investigación y educación
es una tarea que cada año las universidades
emprenden sin éxito, y que no culmina con
la fijación del raquítico monto
asignado formalmente a la Universidad (en Uruguay
era el 0.25% del PBI el año pasado, este
año es el 0.2 %), sino que luego hay que
conseguir que se cumpla: en Uruguay el gobierno
le debe a la Universidad de la República
el equivalente a un año de presupuesto
universitario.
Frente a ese panorama de crónica penuria,
tengo la convicción de que hay alternativas,
algunas de las cuales podrían ser:
1. Financiamiento internacional:
coproducción versus asistencialismo.
El proceso C
T
U
C cuesta dinero. Las universidades no lo tienen,
los gobiernos no lo dan, los empresarios nacionales
(los pocos que sobreviven) miran para otro lado;
de ahí que cualquier convenio de cooperación
internacional que aporte fondos para la creación
y difusión de conocimientos despierta
interés y esperanzas en el medio académico
y profesional. Pero no siempre las condiciones
son equitativas, y muchas veces no hacen más
que retroalimentar las asimetrías entre
los proveedores de fondos y los proveedores
de materia gris. Necesitamos actuar con mentalidad
de co-producción, como la industria cinematográfica
de nuestros días: inversiones equitativas,
articulación y complementación
de intereses, programas y planes basados en
estudios de necesidades y de oportunidades.
2. Combinar estrategias.
He aquí unos pocos ejemplos:
subvenciones de la cooperación
internacional con garantías de respeto
a la propiedad intelectual;
financiamiento público como parte
de políticas de estado;
asociación del sector privado
mediante oferta de servicios intelectuales,
incubadoras de empresas, joint ventures;
devolución a la sociedad: los
productos deberán ser de dominio público
al cabo de un período de tiempo que habrá
de fijarse en cada caso.
promoción: medidas publicitarias
e incentivo a la participación: concursos,
premios, jornadas de alcance masivo (como las
maratones benéficas o culturales)
3. Articular competencias.
La escasez actual de terminólogos podría
paliarse con la superabundancia de traductores.
La lucha contra la competencia desleal sería
más eficaz creando o dando más
potestades a los Colegios o asociaciones profesionales
de traductores e intérpretes para el
respeto de las tarifas y la habilitación
de idóneos mediante pruebas de competencia
profesional.
4. Aumentar la
producción de recursos lingüísticos.
No se necesitan grandes inversiones, sino inversiones
inteligentes. Basten ejemplos relativos a la
producción de terminología. Una
unidad productiva en terminología puede
constituirse con poca gente y de varias maneras
(1 o 2 estudiantes; 1 profesor y un terminólogo;
2 terminólogos y 1 especialista; 1 especialista,
1 terminólogo, y 1 traductor o 1 documentalista,
etc). Lo que cuenta es conformar equipos transdisciplinarios
en función de la finalidad perseguida,
del tipo de necesidad comunicativa que motiva
el producto.
5. Recursos lingüísticos
y propiedad intelectual. Un obstáculo
mayor para promover la producción regional
de recursos lingüísticos es el cálculo
del valor de la propiedad intelectual, por la
asimetría de precios y remuneraciones
entre los países. ¿Cuánto
vale el saber de un chamán? Cuánto
vale el saber de un intérprete, de un
traductor, que abre las puertas de acceso al
saber de un chamán? ¿Cuánto
vale una terminología? Tema que merecería
un lugar propio en nuestra reflexión.
(Hay análisis y propuestas interesantes
en el marco del SELA que tienen en cuenta, por
ejemplo, la contribución de la propiedad
intelectual a los beneficios que obtiene la
empresa.)
|
 |
VII. Pasar a la acción |
| |
No sé si el camino para que la Declaración
Universal de los Derechos Lingüísticos
se vuelva realidad es el de convertirse en Convención
de ONU, y menos hoy, cuando la potestad de la
ONU está puesta en entredicho. Pero sí
sé que estaríamos aportando verdaderamente
al ejercicio de los derechos lingüísticos
cuando los gobiernos y las empresas nacionales
existentes o por crearse vean el Valor Agregado
Comunicativo, el Valor Agregado Cognitivo, como
un recurso estratégico: un patrimonio en
el que se juega la soberanía y un factor
económico en el que vale la pena invertir;
cuando los profesionales de las diversas especialidades
que hemos visto sean respaldados por legislaciones
y prácticas reales de promoción
y defensa de la propiedad intelectual; cuando
las universidades sean sistemáticamente
asociadas a proyectos productivos que cumplan
el ciclo Ciencia Tecnología Uso Ciencia.
Probablemente para lograrlo se necesite contar
con organismos independientes, con personería
jurídica propia, con financiamiento mixto
(gobiernos, fondos intergubernamentales, empresas),
que articulen estas y otras ideas, brinden servicios
cognitivos de distinta naturaleza y sirvan también
de laboratorio y de referencia, sea a nivel nacional,
sea a nivel regional. Ejemplos exitosos en los
países que han adoptado esa fórmula
no faltan. Lo importante es empezar a hacer, y
ojalá que este II Seminario interamericano
sobre la gestión de las lenguas
contribuya a la gestación de acciones,
grandes o pequeñas, pero reales y concretas
y, sobre todo, bien pensadas y mejor ejecutadas,
que apunten a sacar partido del riquísimo
capital intelectual disperso y mal aprovechado
que poseemos en nuestros países, con espíritu
cooperativo, soberano y solidario.
|
 |
Notas |
| |
[1]
Esta afirmación pertenece a alguien que
seguramente tiene fundamentos y autoridad para
hacerla. Oriol Ramón i Mimó, secretario
general del Comité de seguimiento de la
Declaración universal de los derechos lingüísticos.

[2]
Negocios en internet para las PYMES, Guillermo
Acevedo Pinzón y Vicente Aragón,
ACOPI.
[3]
Ámbito Financiero, Argentina; Folha de
Sao Paulo, Brasil; Reforma/El Norte, México;
El Tiempo, Colombia; La Tercera, Chile; El Nacional,
Venezuela; El Comercio, Ecuador; El Diario de
Hoy, El Salvador; Gestión, Perú;
Listín Diario, República Dominicana;
Siglo XXI, Guatemala; La Prensa, Panamá.
[4]
El ejemplo y las citas en inglés han sido
tomados de “La traducción como acto
intercultural”, Elvira Cámara Aguilera,
http://www.elcastellano.org/ecamara.html.
[5]
localizar tr.
Determinar el lugar en que se halla una persona
o cosa: han localizado al ganador del premio.
|| Fijar algo en un lugar o unos límites
determinados. © Espasa Calpe, S.A.

[6]
A las universidades irlandesas les costó
comprender el interés de la localización,
no les parecía un asunto serio académicamente
hasta que entendieron cuán involucradas
están en el proceso de “localización”
áreas de investigación tales como
ingeniería de software, tecnologías
del lenguaje, traductología, ergonomía,
soportes digitales, gestión de proyectos.
Cuando lo comprendieron (1996) atrajeron inmediatamente
un número enorme de estudiantes de todo
el mundo. (International Language, vol.
13, nº 3, junio 2001.)

[7]
«Móviles. TV, logos y timbres disparan
la fiebre de los mensajes», en El Mundo
Ariadn@, año II, núm. 54, pág.
9.

[8]
En 1999 había 47 canales de TV en la Unión
Europea. En el 2002 eran 1500.

[9]
Datos publicados por la revista “Language
international” Vol. 13, nº 3, junio
2001, John Benjamins Publishing Co.

[10]
The President's Information Technology Advisory
Committee (PITAC), http://www.ccic.gov/index.html

[11]
Esther Jansenson, El arte de la traducción,
Centro Virtual Cervantes, Congreso de Valladolid,
2001.

[12]
idem.

|
|
|
|
|