II Seminario Interamericano sobre la Gestión de Lenguas
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La terminología como recurso para asegurar procesos de calidad en la gestión de las lenguas

Tina Célestin,
Office québécois de la langue française
Québec
 

 

 
 

Si nos encontramos en Asunción hoy día, es para proseguir el movimiento iniciado en Quebec, con ocasión del primer Seminario interamericano sobre la gestión de las lenguas, en favor de la diversidad cultural y la diversidad lingüística. Recordemos que, si no emprendemos ninguna acción, se corre el riesgo de que el francés, principalmente, sea afectado por el desequilibrio de las fuerzas lingüísticas en juego en nuestro continente como resultado de los procesos de globalización e integración económica. Estos procesos tienen como consecuencia que el futuro de las cuestiones lingüísticas se juega cada vez más en la escena internacional, lo que lleva a considerar la adopción de medidas internacionales en el campo lingüístico. Nosotros consideramos que el desequilibrio que se plantea puede constituir una ventaja para el francés y para los otros idiomas como el español y el portugués, lenguas asociadas al francés en el proceso de integración si, en conjunto, ponemos en marcha iniciativas y asociaciones estratégicas que busquen el respeto y la valorización de la diversidad lingüística. La posición quebequense es clara: Quebec apoya firmemente la diversidad cultural y lingüística.

Al comprometerse a la promoción y al reconocimiento de la diversidad lingüística, Quebec busca asegurar que se mantenga el estatuto del francés en su territorio y favorece el multilingüismo en el plano supranacional con el fin de lograr que el francés sea una de las principales lenguas asociadas. En esta perspectiva, Quebec se ha comprometido a promover la diversidad cultural y lingüística en el seno de la Francofonía y considera el proceso de integración económica de las Américas como un desafío importante para el reconocimiento oficial del francés en los planos institucional y comercial (por ejemplo, multilingüismo en las grandes organizaciones supranacionales y multilingüismo comercial en el aspecto de protección de los derechos de los consumidores).

La Office québécois de la langue française contribuye a la materialización de esta orientación gubernamental velando porque, en Quebec, “el francés sea la lengua normal y habitual del trabajo, las comunicaciones, el comercio y los negocios, la administración pública y las empresas”. Al mismo tiempo, la Office contribuye a favorecer las medidas y las acciones que estimulan la promoción del francés y que permiten su desarrollo en todas partes, en las Américas como en otros lugares. La Office tiene como misión “definir y conducir la política quebequense en materia de oficialización lingüística, de terminología e igualmente de francización de la administración pública y de las empresas”. En Quebec, hablar de terminología significa preocuparse de la integración cultural y lingüística, ya que el francés es la lengua común que sirve de nexo social. El francés es también en Quebec una lengua de especialidad que sirve para expresar las realidades humanas, científicas y técnicas de su pueblo.

En este seminario, hablaremos de la terminología, considerada como medio para asegurar la calidad del proceso de gestión de las lenguas, y presentaremos las razones de ser de la terminología, como elemento clave del éxito de la ordenación lingüística en Quebec. Creemos que ésta es una contribución importante, ayudar a extrapolar la experiencia quebequense al contexto de la integración lingüística de las Américas que está teniendo lugar.


1. Papel de apoyo a la implementación de la política lingüística de un Estado
 

La terminología desempeña un papel de apoyo a la aplicación de la política lingüística de un Estado, ya se trate de asegurar el paso de una lengua a otra a fin de garantizar la coexistencia de las lenguas presentes, ya se trate de enriquecer la o las lenguas de un Estado. En Quebec, este papel se enlaza con la necesidad de definir y conducir la francización de las empresas y la administración pública, e igualmente con el enriquecimiento de la lengua.

Es así como, a fines de los años sesenta, se crean el programa de francización, el proceso de francización, el certificado de francización, los consejos de francización y la función de consejero en francización. Esto supone la puesta en marcha de un mecanismo administrativo que pueda garantizar el uso del francés en el conjunto de las actividades laborales. Con ello queda trazado el eje dominante del plan de ordenación lingüística de Quebec: hacer del francés la lengua normal y habitual de trabajo. La terminología constituirá un medio para lograrlo, y por ello se concederá un interés especial a las lenguas de especialidad. El contenido del programa de francización tiene que ver con el uso del francés en los carteles y anuncios publicitarios, las comunicaciones externas, las tecnologías de información por un lado y el uso de la terminología francesa por el otro.

Aprovechando el hecho de que la francización favorece, entre otros elementos, el aumento de la “creatividad, la iniciativa y la participación de francófonos” [1] en los medios laborales, la Office tomó medidas para recopilar la terminología francesa y para ponerla a disposición de las empresas y de la administración pública. En Francia, para hacer frente a la presión del inglés, el gobierno francés creó un dispositivo de enriquecimiento de la lengua francesa. En su exposición general y prospectiva de las acciones de apoyo al desarrollo lexical, la Délégation générale à la langue française et aux langues de France (Delegación General para la Lengua Francesa y las Lenguas) subraya lo siguiente: “[…] la terminología y la neología son una cuestión crucial en lo que respecta a la vitalidad del francés en un mundo cada vez más impregnado por la técnica y la ciencia. Facilitar la apropiación en francés de las nuevas realidades por las grandes mayorías debe seguir siendo una prioridad” [2]. Para hacer frente a una lengua franca, se desea hacerlo, se puede implantar un plan de ordenación de la lengua. ¿Qué tipo de plan deseamos para las Américas?


2. Respuesta a una necesidad terminológica de los medios laborales y educacionales
 

Quebec se encuentra en una situación ventajosa en lo que respecta a la vigilancia terminológica, ya que aquí se percibe la influencia lingüística exterior en directo y desde el primer momento. Por esto permanecemos alerta a las señales anunciadoras de tendencias susceptibles de modificar su situación lingüística y listos para desempeñar un papel de observador y de catalizador de estas tendencias. Como ejemplo, debido a la modernización de equipamientos en el sistema de salud, se prevé que de aquí a dos años se va a necesitar terminología francesa en el campo de la enfermería. En este mismo orden de ideas, de aquí a dos años va a crearse una cátedra de nutrición pública en una de nuestras universidades; para ello, este sector ha solicitado ayuda para desarrollar, desde ya, una terminología para este sector especializado. Las asociaciones con los especialistas de un determinado campo, por ejemplo una agrupación de especialistas, un departamento especializado de un colegio o una universidad, etc., con la participación de los departamentos de lenguas y lingüística, han sido fructíferas.

A veces, la respuesta a una necesidad terminológica implica una problemática que tiene que ver con el enfoque que se ha de adoptar respecto de medios diferentes, entre los cuales existe una situación de desequilibrio lingüístico. A este respecto, se sabe por experiencia que hay una relación importante entre la formación técnica y profesional adquirida en una lengua y la práctica de una profesión, un oficio o el ejercicio de una función en esta misma lengua. Es un hecho que si las herramientas de aprendizaje no están en el mismo idioma que las herramientas de trabajo, hay un problema lingüístico que debe ser resuelto. La Office ya ha tenido, por ejemplo, que determinar con sus socios del mundo de la educación y del mundo laboral las condiciones que debían ayudar al uso de productos informáticos en francés en la capacitación y que debían incitar las empresas a poner a disposición de los futuros trabajadores las mismas herramientas de trabajo en francés.

Ante la integración económica que se prepara, ¿no deberíamos acaso adelantarnos y prepararnos en consecuencia respondiendo a necesidades que se hayan identificado?. A este respecto, recientemente, en México se nos hablaba de la oportunidad de establecer la nomenclatura y de definir términos necesarios para los conductores de camiones del sector del transporte terrestre internacional. Se trata de la terminología del manejo de los vehículos, de las aduanas, las condiciones de trabajo, la inmigración, las operaciones de servicio (leyes y reglamentos relativos al peso y las dimensiones), los productos peligrosos y la señalización (incluyendo los pesos y las distancias).

Sin terminología, la comunicación especializada va a encontrar dificultades, va a disminuir la calidad del proceso de gestión de las lenguas y a crear el riesgo de que los intercambios se hagan en un solo idioma. Para contar con terminología, debemos estar decididos a actuar, a identificar las necesidades de la sociedad y estar listos para denominar las nuevas realidades en asociación con otros.


3. Ayuda a las profesiones lingüísticas (traducción, redacción técnica, revisión, interpretación, enseñanza del francés de especialidad)
 

Los profesionales de la lengua o los especialistas que trabajaban no hace mucho con los diccionarios especializados impresos o que utilizan hoy las herramientas terminológicas en cederrón, o en Internet o Intranet, saben que pueden alcanzar cada vez mejores resultados, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo, si cuentan con estos recursos. A este respecto, estudios recientes, citados por el Bureau de la traduction du Canada (Oficina de Traducción de Canadá), sobre el valor de la terminología indican que es más eficaz producir y gestionar la terminología que corregir los errores que se producen si no se dispone de ella; así resulta rentable elaborar la terminología antes [3] de proceder a cualquier trabajo de traducción, de redacción, etc. Esto que parece tan evidente, no es necesariamente la realidad que enfrentan todos los profesionales de la lengua : y además, es necesario que las empresas, la administración pública o el Estado se hagan cargo de la situación y que proporcionen a sus especialistas los recursos apropiados.

Esto explica una de las primeras medidas que la Office adoptó entre 1970 y 1980, cuando procedió a la “gran actualización terminológica”, que consistió en buscar la terminología francesa existente para ponerla a disposición de todos los medios laborales y educacionales. Recordemos que el Banco de Terminología de Quebec [4] fue creado al comienzo de los años setenta con el objetivo de depositar en él estos tesoros de la lengua. Podemos ver que su modo de difusión ha evolucionado según las décadas : acceso directo de 1981 a 1995; cederrón de 1995 a 2001 y acceso por Internet desde 1997 hasta hoy. Está claro que era esencial para la Office demostrar que los datos especializados en francés existían, ya que éstos eran una garantía de la calidad y del éxito de la francización.

Al igual que diversas sociedades contemporáneas, Quebec ha entrado en la lobalización y está viviendo los cambios acelerados que ocasionan la descompartimentalización y la aceleración de los intercambios económicos y el desarrollo creciente de las nuevas tecnologías de información. Esta realidad es beneficiosa para el desarrollo y difusión del conocimiento que ella genera y el progreso que permite en el plano económico, comercial y tecnológico de un buen número de sociedades, incluido Québec. No obstante, esta realidad tiene repercusiones, especialmente sobre el equilibrio lingüístico que existente en diversos Estados, entre los cuales se cuenta Quebec. Los desafíos lingüísticos deberán por lo tanto ser considerados en una perspectiva de conjunto a fin de buscar y encontrar junto con diversos socios soluciones que puedan modificar las tendencias observadas. Como ejemplo de ello, sabemos que va a producirse un aumento de la traducción en varios idiomas y también sabemos que esta profesión podrá sin lugar a dudas ejercerse en cualquier lugar.

Lo importante será crear redes, asociaciones y herramientas terminológicas que permitan satisfacer la demanda de terminologías multilingües en relación con las cuales la “localización” de los productos y los servicios es un algo esencial. Por ello, se hace necesario prepararse, y esto significa también sensibilizar a socios que no siempre sienten la necesidad de actuar.

Desde su creación en 1961, la Office ha tenido la misión de responder a las necesidades lingüísticas y terminológicas de la colectividad que deseaba recibir un servicio de asistencia. Y en sondeos efectuados recientemente con ocasión de su 40 aniversario [5] entre diversos públicos, se le sigue pidiendo que desempeñe este papel. Entre sus principales servicios, la Office responde a consultas telefónicas, y ahora ofrece un nuevo servicio de asistencia terminológica, por correo electrónico, a los internautas de Quebec que consultan El Gran Diccionario Terminológico (GDT). En los hechos, la calidad en la gestión de las lenguas implica también lograr un acercamiento entre las necesidades del momento del ciudadano o de una clientela precisa por una parte, y por otra parte, las soluciones eficaces para satisfacerlas, es decir, productos y servicios adecuados. A este respecto, otro estudio [6], dado a conocer recientemente por el Bureau de la traduction du Canada (Oficina de traducción de Canadá), parece demostrar que es preferible prestar un servicio a través de Internet más bien que por teléfono, siempre que se encuentre lo que se busca. Y, en este caso, la gestión de la terminología es una condición previa.


4. Papel de apoyo a la elaboración de una norma técnica
 

La apertura de los mercados, junto con la implantación de las tecnologías de información y de comunicaciones, tiende a generalizar el uso del inglés sobre todo en el marco del comercio internacional, de las redes digitales, las organizaciones internacionales y, finalmente, en las instancias de estandardización y normalización técnica. La Office tiene una participación relativa en estos sectores, aunque ya ha colaborado en los trabajos de comités de normalización terminológica, por ejemplo, en el sector de los productos halieúticos o en el sector de intercambio de datos informatizados (EDI).

Nos parece conveniente hoy día retomar la síntesis del mensaje acerca de las normas enviado por nuestro colega de la Secretaría del Consejo del Tesoro, Yves Hudon, con ocasión del primer seminario [7] en Quebec. Ahí él señalaba que las normas son esenciales para la integración económica de las Américas; hacía hincapié en que es esencial que las normas sean adaptables para promover la diversidad cultural y lingüística de las Américas. Con ello, hacía referencia a la capacidad de un producto o un servicio de ser internacionalizado, es decir, de ser adaptable a las características particulares de una lengua (ej.: los caracteres acentuados) y de sus reglas de uso (ej.: reglas de clasificación), o a la cultura de una región geográfica (ej.: presentación de los números de teléfono) o, incluso, a las necesidades particulares de cualquier categoría de usuarios.

Y además, con ello indicaba lo importante que es promover la diversidad :

para un Estado, el que podrá así asegurar el uso de su lengua oficial sobre su territorio;

para el consumidor, que podrá sentirse en su idioma y verá su vida simplificada (y que se sentirá más inclinado a comprar en sitios que utilizan su lengua materna). Con esto, se aumenta la confiabilidad y la eficacia de los bienes y los servicios.

Para el comercio, a fin de conquistar nuevos mercados, fidelizando al mismo tiempo a la clientela. Con ello se facilitan los intercambios de bienes y servicios entre las naciones apoyando acciones tales como la normalización de una terminología multilingüe, especialmente, en el caso de las Américas, en inglés, español, francés y portugués.

Finalmente subrayaba que los términos y sus definiciones constituyen un elemento esencial para las normas, y destacaba el hecho de que, con la presencia de las definiciones y la estrategia del multilingüismo, se iba mejorar el control de la calidad de los bienes y los servicios. “La traducción de los términos y de las definiciones una vez que se ha adoptado la norma en una lengua no tendrá en absoluto la misma incidencia sobre la calidad. Se encontrarán entonces ambigüedades sin ninguna posibilidad de corregirlas rápidamente a partir de la norma”. La Office está totalmente de acuerdo con este punto de vista y apoya acciones orientadas a asegurar que el francés ocupe un lugar en las normas técnicas internacionales, promoviendo la participación de quebequenses y francófonos en las actividades de normalización (principalmente ISO) técnica y terminológica que llevan a cabo las organizaciones internacionales.


5. Contribución a la definición de la norma lingüística
 

Hay quienes tienden a creer que los trabajos terminológicos y terminográficos no plantean problemas de norma, o no tantos como ocurre en lengua común, ya que la lengua de especialidad es unívoca. Lo cierto es que lengua común y lengua de especialidad se imbrican a veces y no se separan por completo en la práctica de la lengua. Pensemos en los nuevos productos o servicios que llegan a nuestros hogares y respecto de los cuales hablamos cada día. Por otro lado, en el interior de una misma lengua, un término que es admisible en una comunidad puede no serlo en otra (ej.: correo electrónico/mensaje electrónico/emilio/Email/correl).

La Office, que debe definir y conducir la política quebequense de terminología ha establecido un marco normativo en el cual se basan sus terminólogos para escoger términos cada vez que denominan una noción o precisan sus rasgos semánticos. Este marco constituye un elemento de calidad en la gestión de las lenguas. Aparece en la Office en documentos oficiales tales como las Orientaciones del GDT, la Política editorial del GDT y las Instrucciones para la elaboración de las fichas de terminología que se difunden en el GDT (2003). En él se consideran aspectos como los siguientes:

la conformidad con el sistema lingüístico del francés (esencialmente del francés escrito) como también con las políticas lingüísticas de la Office (oficialización, préstamo lingüístico, quebecismos, feminización, grafía);

el uso, que es orientado, si procede, en función de la misión de francización;

el término estándar que se ha de destacar, que se orienta a garantizar la eficacia de la comunicación especializada;

la variación topolectal.

Además del marco normativo, el proceso mismo de la investigación terminológica contribuye a asegurar la calidad de los términos propuestos; dos guías elaboradas en la Office: La metodología de la investigación terminológica y La metodología de la investigación puntual, describen e inspiran nuestra práctica. Si las etapas de la investigación en terminología son una garantía de la calidad de las conclusiones de la investigación, la Office, que debe definir y conducir la política quebequense de oficialización lingüística, ha precisado asimismo su norma en la Política de oficialización lingüística.

En una perspectiva de ordenamiento lingüístico, como ocurre en Quebec, la oficialización lingüística es una estrategia de intervención por la cual un organismo con facultades otorgadas por el Estado, en este caso la Office, se pronuncia oficialmente sobre usos lingüísticos a fin de contribuir al dominio, al desarrollo y a la implementación de la lengua que desea promover. La administración pública debe conceder una atención constante a la calidad de la lengua francesa, especialmente mediante el uso de términos y expresiones normalizadas por la Office québécois de la langue française. La ficha de terminología que aparece en el GDT indica los términos recomendados o normalizados, el estatuto atribuido por la Office o por un organismo nacional o internacional.

Los términos y, eventualmente, sus variedades topolectales y sus equivalentes en lengua común, conservados en el GDT, sirven para enriquecer la nomenclatura de obras lexicográficas o de obras sobre lengua hechas en Quebec o en otros lugares. Así viajan las palabras favoreciendo la claridad de la comunicación entre los pueblos.


6. Apoyo al desarrollo de las industrias de la lengua
 

Entre las profesiones en gran expansión, las que se relacionan con la lengua, ya sea como instrumento de comunicación, ya sea como objeto de desarrollo de las actividades humanas, están claramente en aumento.

Desde hace varios años, el GDT viene atrayendo la atención de industriales de la lengua, de gestores del sector privado o del sector público, ya que su contenido, en parte o completo, se puede utilizar para diversos fines. Concretamente, ha sido utilizado para mejorar el desempeño de los programas de traducción automática o de ayuda a la traducción, para mejorar motores de búsqueda de información en las intranets o Internet, para indexar datos, para desarrollar correctores ortotipográficos.

Para indicar un caso concreto, digamos que el acceso a la información va a constituir una prioridad para los gobiernos en línea [8], es decir aquellos que deseen tratar con los ciudadanos por medio de Internet. Si bien teóricamente los ciudadanos tienen acceso a un gran número de documentos gubernamentales y a una cantidad fenomenal de informaciones gubernamentales, en la práctica les es muy difícil encontrar la información exacta a través de la multitud de documentos que el Estado produce. Además, un gran número de documentos, que deberían normalmente ser accesibles sin restricción, no son difundidos. Esta masa de documentos no puede ser consultada ni explotada fácilmente, a menos que sea organizada de manera muy estructurada e integrada. Aquí, los términos que están en el GDT y también sus definiciones sirven para precisar las nociones de las palabras-clave escogidas para la indexación de los documentos gubernamentales.

Pronto se realizará en Montreal la Vitrine-Fórum sobre el procesamiento informático de las lenguas [9] la que brindará “una ocasión única de articular en conjunto soluciones a los obstáculos que dificultan la creación de herramientas lingüísticas cada vez más eficientes”. Este encuentro sobre lingüística aplicada permitirá analizar la situación existente en relación con el procesamiento avanzado del francés y de las lenguas socias, siete años después del foro del Observatorio del procesamiento avanzado del francés y de las lenguas nacionales asociadas (OTAF), y, al mismo tiempo, entrever el futuro.


7. El Gran Diccionario Terminológico (GDT), una herramienta para la integración lingüística de las Américas
  La integración de las Américas constituye una cuestión estratégica para Quebec en un gran número de planos, económico, comercial, cultural y lingüístico. Al optar por una estrategia lingüística interamericana, la Office, organismo lingüístico quebequense, reconoce el eje de las Américas como prioritario y orienta su pericia terminológica hacia la lógica del multilinguismo, por ejemplo, mediante la constitución de un banco de terminología multilingüe, recurriendo a los aportes de asociados.

Habida cuenta de las diversas cuestiones que influencian el futuro del francés, la Office desea contribuir al desarrollo y al estatuto del francés como gran lengua internacional, difundiendo el idioma, en especial el francés científico y técnico, en una perspectiva de diversidad lingüística. Así, de Quebec a Asunción, la Office ha emprendido la modernización de la interfaz de su Gran diccionario terminológico bilingüe (inglés-francés), la que será multilingüe, multimedia y orientada hacia Internet. El GDT podrá así integrar contenidos terminológicos en otras lenguas y difundirlos al gran público.

El GDT modernizado y multilingüe será un sistema integrado de producción, de difusión y de gestión de las terminologías. Modernizado, porque en terminología, la llegada de Internet, la preocupación por desarrollar rápidamente neologismos, la mayor disponibilidad de herramientas de asistencia por software son factores que imponen un cambio al proceso de gestión de la terminología, e incluso de las lenguas. Multilingüe, porque los intercambios de todo orden lo requieren y porque así el francés será difundido por Internet junto a otros idiomas, multiplicando su presencia más allá de Quebec y de los países francófonos, en los países de habla española y portuguesa de nuestro continente, para no hablar del resto del mundo.

En el plano de los principios, el GDT multilingüe se traduce, por un lado, en una capacidad de diseño potencial que le permite agregar fácilmente y soportar integralmente nuevas lenguas adoptando el punto de vista de la internacionalización y por otro lado, en una óptica de respeto a la diversidad de las lenguas, es decir, la posibilidad de tratar cada lengua según sus características propias, según las necesidades de localización (ej.: acentos, clasificaciones, parámetros regionales, la presentación de la fecha, por ejemplo). El modelo de asociación privilegiado es el de autonomía de los socios responsables de una lengua determinada.

En el aspecto técnico, el GDT multilingüe presenta una arquitectura de aglomeración de lenguas en la que cada lengua es almacenada y gestionada en una base distinta pero enlazada a otros idiomas por medio de un sistema de coordinación que reposa sobre lazos de equivalencia entre los términos de las diferentes lenguas. Para almacenar y mostrar los datos, el sistema del GDT multilingüe utiliza Unicode (cuya última versión ya comprende 50.420 caracteres y signos), lo que permite manejar las lenguas que se escriben diferentemente, simultáneamente, sin conflicto alguno. A ese respecto, en 2002, la Office terminó pruebas efectuadas con varios corpus en varios idiomas, como el chino, el lingala, el haoussa, el español y el portugués.

En marzo de 2003, la Office lanzó el GDT inglés-francés en su nueva versión que se difunde en Internet en www.granddictionnaire.com. En esta versión se agregó, a la consulta por término, la consulta en la definición, la visualización de ilustraciones, la consulta según una clasificación especial particular para las lenguas (ISO 14651). Para sus efectos, la Office estableció el francés como lengua permanente, ya sea como lengua de búsqueda (lengua de consulta) ya sea como lengua de equivalencia.

A este respecto, se debe agregar que solo los gestores de un sistema pueden establecer la lengua permanente que desean tener de manera obligatoria, en tanto que según los diversos contextos de utilización del gran diccionario, cada usuario del GDT multilingüe podrá seleccionar sus preferencias, es decir personalizar ciertas funcionalidades de consulta en cualquier momento, como por ejemplo:

la selección de las lenguas: de búsqueda o de equivalencia para los datos lingüísticos, de interfaz para los mensajes de ayuda, el título de una sección, etc.;

los modos de búsqueda: por palabra, en la definición, etc.;

la selección de sectores;

las características de consulta: por ejemplo, ignorar ciertos caracteres (acentos, guiones, etc.);

la selección de la visualización : en formato multilingüe o en formato bilingüe, etc.

Actualmente, la Office está desarrollando el módulo de producción y gestión del GDT multilingüe y al mismo tiempo, está buscando establecer asociaciones terminológicas, especialmente en los cuatro idiomas de intercomunicación de las Américas, en el plano internacional. Hasta este momento, ha establecido relaciones con China y los miembros del Rifal para el enriquecimiento del GDT en otras lenguas que se conectan con el inglés o el francés. También se han explorado posibilidades de colaboración con socios mexicanos y brasileros e igualmente, con la Unión Latina, para que se utilice el módulo multilingüe del GDT. Finalmente, tengamos presente que las asociaciones pueden establecerse según dos modalidades :

o bien, nos entendemos entre socios para realizar un intercambio de datos para cuyo fin la Office está creando una interfaz de importación (formato ISO), prevista para julio de 2003;

o bien, acordamos compartir la producción utilizando la misma herramienta de producción.

En uno u otro caso, cada socio asume la responsabilidad de sus datos. Además, en el caso de acuerdos de producción terminológica multilingüe, se pueden realizar proyectos terminológicos comunes en las cuatro lenguas de intercomunicación de las Américas (español, portugués, inglés y francés), para apoyar las necesidades económicas y administrativas. Como ejemplo, después del primer seminario de Quebec, se realizó un proyecto piloto de producción terminológica, el Vocabulario cuadrilingüe de comercio electrónico [10], con la participación de Brasil, México, Canadá y Quebec. Aquí, en Asunción, hoy día vamos a crear la base para la preparación de un segundo proyecto con colaboradores de las Américas.


A guisa de conclusión
  La Office québécois de la langue française recuerda a los participantes en este segundo seminario la importancia ineludible que reviste la terminología en el avance hacia la integración económica de las Américas. La Office desea insistir en dos aspectos de una de las recomendaciones del primer seminario cuyas condiciones de éxito quiere recalcar. En primer lugar, los Estados deben facilitar los recursos necesarios para la elaboración de la terminología. En segundo lugar, deben establecer asociaciones para crear un banco de terminología en los cuatro idiomas oficiales de las organizaciones supranacionales interamericanas, el que sera puesto a disposición de todos a quienes interesa el desarrollo del comercio interamericano, en un marco de respeto al principio de diversidad cultural y lingüística.

A este respecto, de Quebec a Asunción, la recomendación de Quebec se precisa. La estrategia de la OQLF, en el plano internacional, es promover El gran diccionario terminológico, lugar de reunión de conjuntos terminológicos y medio de desarrollo terminológico en las Américas. En el contexto de la globalización de los intercambios, ya sea trate de las relaciones institucionales, del desarrollo de la terminología o del lugar de las lenguas en las rutas de la información, la OQLF desea que se continúen las relaciones iniciadas con los interlocutores de los Estados de América Latina.

En esta perspectiva, la Office se declara especialmente en favor :

de acciones orientadas a la promoción y desarrollo del francés a nivel supranacional o internacional, junto a los otros tres idiomas de intercomunicación de las Américas que son el español, el portugués y el inglés, promoviendo el enfoque de la diversidad lingüística y cultural;

del establecimiento de asociaciones de intercambio de terminologías, especialmente, con las tres otras lenguas asociadas del francés, esto es, el español, el portugués y el inglés, para difundirlas por el Gran Diccionario Terminológico multilingüe en el espíritu del proceso de integración de las Américas;

de asociaciones en el marco de proyectos terminológicos multilingües, ampliamente diversificados, lo que permitirá hacer constar en El Gran diccionario terminológico la diversidad lingüística existente en cada una de las lenguas.

En el discurso que pronunciara el 7 de mayo de 2003, con ocasión de la Conferencia de Montreal, el nuevo primer ministro de Quebec, señor Jean Charest, anunciaba que « La intensificación de los vínculos con el resto de las Américas [más allá de las relaciones con Estados Unidos] representa oportunidades de negocios, pero también oportunidades de compartir preocupaciones comunes. Por ello, nos presentaremos como defensor decidido de la diversidad cultural. Quebec participará en todas las batallas a fin de conservar su derecho a promover su cultura. No cederemos jamás en nuestra determinación a excluir la cultura de todos los acuerdos de liberalización comercial. […] Nuestro gobierno afirmará la presencia de Quebec en la escena internacional. Las sociedades como Quebec, poco aventajadas en cuanto número de habitantes, tienen la obligación de ser audaces” [11].

Finalmente, como corolario a estas orientaciones, la Office recuerda la importancia estratégica que le concede a la promoción de la diversidad terminológica, particularmente en las Américas, y hace un llamado a los participantes en este segundo Seminario Interamericano sobre la Gestión de las Lenguas a fin de que apoyen su acción y respalden sus propuestas concretas, ya que ellas tienen por objeto alcanzar el equilibrio lingüístico en nuestro continente.


Notas
 

[1] Éconosult Inc. Estudio sobre las ventajas y costos de la francización, Office de la langue française, 1980.

[2] Francia, la Délégation générale à la langue française et aux langues de France. Plan de acción por misión, noviembre de 2001, p. 16.

[3] JD Edwards. Costs and Benefits of Terminology Management.

[4] Antiguo nombre del Gran diccionario terminológico.

[5] Office de la langue française, “Actuaciones sociolingüísticas y prácticas de lenguaje”, en Terminogramme, Revue de recherche et d’information en aménagement linguistique et terminologique, número 101-102, fuera de serie, 2001, p. 63.

[6] Cisco Systems, Inc. Business Casa for Terminology Management.

[7] Discurso pronunciado el 29 de agosto de 2002 sobre el ALCA y la diversidad lingüística: Es esencial que las normas sean adaptables. www.cslf.gouv.qc.ca

[8] Jean Charest, Conferencia de Montreal, discurso del 7 de mayo de 2003: También vamos a crear un gobierno en línea a fin de prestar todos los servicios que corresponda por Internet. Resulta más eficaz y menos caro.

[9] ver www.rifal.org

[10] Colaboraron en el proyecto: de Brasil, Enilde Faulstich, profesora, investigadora y coordinadora del Centro Lexterm, Departamento de lingüística, lenguas clásicas y vernaculares, Instituto de letras, Universidad de Brasilia, y Ana Maria Brandão Cavalcanti, magister en lingüística, traductora e investigadora del Centro Lexterm;de México, María Pozzi Pardo del Centro de estudios lingüísticos y literarios del Colegio de México, y Mario Olmos; de Canadá, Shirley Hockin, traductora, y Mary Frances Bell, revisora de la Oficina de Traducción del Gobierno de Canadá; de Quebec, Yolande Perron, terminóloga en la Office québécois de la langue française.

[11] www.premier.gouv.qc.ca/geral/discurso/2003/maio Jean Charest, Conferencia de Montreal.








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