![]() |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Si bien la traducción ha existido desde tiempos inmemoriales, no caben dudas de que en la actualidad, con el vertiginoso ritmo de desarrollo de nuevas tecnologías, la globalización de la economía y la ocurrencia de otros hechos de carácter político, social y de acercamiento entre los pueblos, la actividad de traducción ha cobrado un nuevo ímpetu. Es difícil imaginar una actividad humana en que no esté presente la labor del traductor. Sin embargo, hay muchos que confunden este trabajo y plantean que es un oficio o simplemente un servicio. Nos toca, entonces, a nosotros aclarar que el acto de traducir es una de las más nobles y complejas de las profesiones; el traductor es un profesional de las lenguas, un facilitador del acercamiento entre mundos aparentemente apartados por las barreras lingüísticas y culturales. Traducir es una suerte de arte y de ciencia, y como tal requiere que sus artistas y científicos estén dotados de la necesaria cultura teórica que les facilite la aplicación creadora de sus aptitudes, desarrolladas convenientemente a través de la adecuada combinación de teoría y práctica; es un acto comunicativo que tiene lugar en un marco social y cultural. Si tenemos en cuenta que el significado es algo que se negocia entre el que lo produce y el que lo recibe, el traductor interviene en este proceso de negociación para transmitir el significado, para lo cual no solo debe tener una competencia en los idiomas con los que trabaja, sino también dominar otros aspectos vinculados a las variaciones de la lengua, que van desde lo geográfico (por ejemplo el francés de Quebec no es el mismo que se habla en París), hasta lo que algunos lingüistas llaman idiolecto, o lo que el colega Alpízar ha dado en llamar "tecnojerga", y que no es más que la forma en que un grupo particular de hablantes utiliza la lengua, me refiero al uso de una sintaxis particular o al uso de expresiones o términos favoritos. El traductor cumple una función de mediador entre dos culturas, cada una con su propia visión de la realidad, con su propia ideología; debe transferir los significados de una cultura y hacerlos comprensibles para el lector que vive dentro de un sistema de significados diferentes. Entrar en el campo de la traducción significa viajar a través de la palabra por mundos diferentes, constituye el inicio de un intercambio que lleva al descubrimiento de la diversidad de lo otro y, por qué no, es volver a construir la Torre de Babel, esta vez por medio de un procedimiento intrincado que conduce a la formación de un patrimonio de la humanidad y finalmente a un pensamiento universal. Permítanme ahora pasar a analizar algunas de las dificultades que representa la traducción, fundamentalmente cuando se trata de textos científico-técnicos y legales y que la hacen un reto especial para el traductor. Me referiré aquí solo a los aspectos lingüísticos Comencemos por los aspectos referidos a la formación, que, por supuesto, constituyen la base de lo que será un futuro traductor. El primer obstáculo al que se enfrenta la enseñanza de la traducción y la interpretación en nuestro país es que, en nuestras condiciones, las lenguas extranjeras se enseñan de un modo artificial, debido al carácter de isla monolingüe vinculada a una región donde el idioma predominante es el español. El estudio de un idioma extranjero es considerado por muchos algo complementario o secundario. Aunque en estos momentos se realizan ingentes esfuerzos para la enseñanza de idiomas a los que se ha incorporado la televisión con los cursos de Universidad para Todos donde se imparten clases de nivel medio de inglés, francés, portugués, italiano y alemán, lo cierto es que en la enseñanza general el estudio de una lengua extranjera no ha alcanzado los resultados deseados. Por tanto, es durante los seis años de la carrera cuando los estudiantes aprenden la lengua extranjera, en la mayoría de los casos impartida por profesores cubanos, que aun cuando en su mayoría son excelentes profesionales, no caben dudas de que no es lo mismo que escuchar a un nativo de esos idiomas. En ocasiones, la falta de profesores nos obliga a que alumnos de años más avanzados funjan como profesores de los estudiantes de los primeros años, algo que también afecta la formación básica. Otro aspecto a tener en cuenta, es que, a pesar de que se estudia una asignatura llamada Conocimiento del país (referida a los países hablantes de la lengua extranjera), ella abarca solo los principales países y no tiene en cuenta las diferencias entre variantes del mismo idioma, por ejemplo el alemán de Alemania y el alemán de Austria. Solo la práctica profesional después de graduados permite a estos profesionales adquirir los conocimientos necesarios para encontrar esas variaciones. Luego de esos seis años de estudio, los graduados reciben un título que los acredita como licenciados en un idioma (ahora en dos), y pasan a trabajar en los distintos centros, donde de inmediato se les exige ser profesionales de "perfil amplio", o sea traducir sobre cualquier materia, sin poseer los conocimientos necesarios, pero además no solo del idioma extranjero al idioma materno, sino también del idioma materno al extranjero, en el cual tiene una formación incompleta. Todo ello, en la mayoría de los casos, sin contar con los materiales de referencia necesarios para realizar su labor. Como es conocido por todos, es casi imposible seguir el ritmo de los desarrollos científicos que tienen lugar en el mundo entero sin embargo, nuestros especialistas necesitan conocer esas nuevas tecnologías que les permitan mantener un nivel acorde con el internacional. La mayor parte de los textos sobre las nuevas tecnologías son escritos por científicos no hispanohablantes de países desarrollados, y la mayoría de nuestros ingenieros y técnicos no dominan suficientemente los idiomas en que fueron escritos, por lo que se hace indispensable traducirlos. Aquí comienza la gran odisea para el traductor. En primer lugar, se enfrenta a un texto sobre una tecnología novedosa de la que no existe una referencia anterior, y en una materia en la que no es especialista. Por tanto, lo primero es entender a qué se refieren en ese texto; para lo cual debe consultar diccionarios en la lengua de partida y luego tratar de encontrar equivalentes en español. Aquí viene un nuevo problema, pues, como es una tecnología nueva, no existe un término en español, y tiene que recurrir a un especialista en la materia (si lo tiene al alcance) para que le explique de qué se trata, este, simplemente, le dice el término en inglés (en la mayoría de los casos) porque así se conoce entre los especialistas. ¿Qué hacer entonces? En mi caso particular, trato de agotar todos los recursos a mi alcance, entiéndase diccionarios en papel, diccionarios en versión electrónica, consulta a especialistas y, cuando tengo la posibilidad, accedo a Internet para tratar de encontrar equivalentes o consultar grupos o foros de traductores en los que casi siempre aparece alguien que ya ha traducido un texto sobre la materia. Por último compruebo cuántas referencias se hacen en Internet a ese nuevo término en español que me han propuesto o he encontrado, y si el número de veces que aparece es grande pues entonces lo utilizo. Sin embargo, esto trae dificultades, pues, como había dicho, los especialistas en la materia utilizan generalmente el término en la lengua extranjera o lo llaman de una manera determinada (tecnojerga) que solo ellos manejan, y cuando lean el texto traducido correctamente afirman que es un error y que ese traductor no sabe lo que está haciendo. Sin contar que ese cliente no comprende que la traducción no es un proceso de vaciado de un texto de un idioma a otro, sino un proceso que conlleva investigación, búsqueda, adecuación del texto o el discurso al entorno al que va dirigido. Todo esto hace que debamos hacer entender a los clientes que las traducciones no puedan ser "para ayer" como ocurre a diario, sino que requieren un tiempo para su realización y, además, que deben pagar por ello. Y qué decir cuando el cliente exige el uso de un estilo de redacción que va contra todo sentido común y toda regla gramatical. Que pida, por ejemplo, que se usen en español los signos de puntuación tal y como aparecen en el idioma original, o que se use constantemente la voz pasiva y el gerundio en una longaniza casi incomprensible, por ejemplo:
Quizás les resulte risible, pero este ejemplo es muy común en la traducción de patentes. Otro de los problemas a tener en cuenta, al que me referí antes, es el aspecto de las variantes lingüísticas entre los distintos países hablantes del idioma extranjero del cual traducimos. Por solo mencionar un caso, no es igual el inglés del Reino Unido o de Canadá al de Estados Unidos. En una transacción económica, por ejemplo, en la que aparece 1 billion dollars, hay que saber dónde fue escrito el texto original para determinar si se refieren a "mil millones de dólares" (en Estados Unidos) o a "1 millón de millones de dólares" (en el Reino Unido); como pueden apreciar existe una diferencia nada despreciable entre uno y otro. También varía el sistema métrico a utilizar, y el traductor debe saber convertir de un sistema a otro, es decir libras en gramos, pies en pulgadas, etc., además de los consabidos puntos y comas en los decimales. Ahora bien, el problema se complica más cuando nos exigen traducir al idioma extranjero, en el cual, como vimos hace un rato, solo tenemos una formación de seis años, que por demás es incompleta. Ahí surge el problema de la incumbencia profesional, pues el título dice que somos licenciados en esas lenguas, lo cual se interpreta como que podemos traducir hacia ellas. Es evidente – y aquí tiene mucho que ver la ética – que uno como profesional tiene que tener muy claro en qué condiciones acepta un trabajo y preguntarse a sí mismo: "bueno, ¿estoy en condiciones de hacer esto como corresponde, sí o no?" Y en caso de no estarlo, pues, no aceptar el trabajo y tomar las medidas para que lo pueda hacer otro profesional que uno sabe que sí puede hacerlo como corresponde. Yo creo que el objetivo siempre tiene que ser la excelencia; nunca llegamos, pero sí tenemos que tender a ella. Naturalmente, esto es algo que no entienden nuestros superiores, quienes simplemente dicen "yo necesito a alguien que traduzca en los dos sentidos y si no eres capaz de hacerlo pues no puedes ocupar esta plaza". Ante el temor de perder el puesto de trabajo el traductor temeroso acepta hacerlo, corriendo un riesgo aún mayor, pues bien puede ocurrir que cuando ese texto llegue a la parte extranjera lo devuelvan con un mensaje que diga "We don´t understand, please re-do it", lo que, al ser leído por el jefe, levanta su cólera contra el traductor. En otros casos, y esto desgraciadamente también es muy común, ocurre que el especialista que nos entrega el texto es muy bueno en su especialidad, pero muy malo redactando en español, y a menudo recibimos textos escritos por profesionales, donde no nos queda más remedio que decir: "por favor, explíqueme usted qué quiso decir, yo no puedo traducir si no entiendo lo que usted escribió", y por supuesto, en la mayoría de los casos ello conlleva el malestar de ese especialista, que en muchos casos arremeterá contra el traductor cuando este utilice un término que no le parezca el correcto. Hasta ahora me he referido a la traducción al español para dentro de nuestro país, pero, ¿y si el texto debe ser traducido para otro país de habla hispana? Entonces aquí entran en juego las llamadas variantes del español, algo que no se enseña en ningún plan de estudios y que solo se aprende con la práctica. Primero hay que saber para dónde es el texto que vamos a traducir y luego dentro de ese país a quién va dirigido. Ello es tan importante, que hace unos años ha surgido la llamada "localización" y que yo prefiero llamar "adecuación" o "adaptación". Esta es una nueva línea de trabajo del traductor que exige no solo conocer el idioma, sino también la cultura y la idiosincrasia del país al cual va dirigido el texto. Localizar no es más que adaptar o adecuar el texto traducido a las características del sitio donde va a ser leído, algo muy necesario para que el mensaje inicial llegue al destinatario correctamente, esto es que reciba exactamente lo que se quiso decir en el idioma de partida. Veamos algunos casos de variación regional a que se enfrenta el traductor:
Para conocer estas variantes, nuevamente recurrimos a Internet, del cual se puede "descargar" casi todo, si bien nadie garantiza de antemano la calidad del material descargado. Por supuesto también se recurre a colegas de los países a los que va dirigido el texto. Considero que esto último es lo mejor si se tiene la posibilidad. Por último, quiero referirme a un tema que considero de vital importancia en estos momentos en nuestro país y es la traducción de documentos legales. Si bien la traducción científico-técnica en general es difícil y requiere de una enorme preparación y de conocimientos casi enciclopédicos, en el caso de la traducción de documentos legales, el asunto es aún más complicado. En nuestro país, los traductores no recibimos como parte de nuestra carrera, y de hecho por ninguna otra vía, una formación relacionada con el derecho, por lo que carecemos de los conocimientos necesarios para enfrentar la traducción de los enmarañados rejuegos de los textos legales. Cada día nuestro país firma más contratos y convenios con empresas de países que no son de habla hispana y se recomienda la traducción a traductores que en la mayoría de los casos desconocen la terminología legal y lo que es peor aún, desconocen la existencia de dos sistemas jurídicos diferentes, a saber el Common Law (utilizado por los países de habla inglesa) y el Derecho Romano-Germánico, también llamado Derecho Continental Europeo, que es el que rige en los países de habla hispana de nuestro continente y en la mayor parte de los países europeos. Un término tan sencillo y utilizado a diario, como sociedad anónima (S.A.), no se puede traducir igual para Estados Unidos que para Inglaterra. Una sociedad anónima es lo que se llama una sociedad de capitales; es decir, no interesa quiénes son los accionistas, sino cuánto dinero aportan. Al buscar su equivalente en inglés debemos tener en cuenta más el concepto que el término para lograr transmitir el contenido y vemos que esta sociedad anónima es lo que en Estados Unidos llaman Corporation, que es también una sociedad de capitales donde no importa quiénes sean los accionistas, sino el dinero que aportan. Su participación en la sociedad está representada por medio de acciones, cobran dividendos si la empresa produce beneficios, tienen derecho a asistir a las asambleas, de elegir a los directores, etc. Sin embargo en el Reino Unido no se llama así, sino public limited company, que es lo que más se ajusta dentro de su sistema jurídico. Aunque soy consciente de que muchas veces, quizás en otros tipos de traducción, el cliente puede pedir un texto que sea viable o comprensible para todos, en el caso de la traducción legal eso es muy riesgoso porque no existe la unificación de terminología y se corre el riesgo de poner por escrito algo que no se corresponde realmente con lo que se dice en el documento de partida y que luego lleva a litigios interminables, pues cada firmante del contrato o convenio exige cada uno que se cumpla lo que dice en el idioma respectivo. Observen si esto es importante y ha ocurrido tanto, que ya existe un recurso legal, muy utilizado por los abogados últimamente, que establece una cláusula de idioma dentro del contrato o convenio, donde se plantea
Por todo ello, desde hace ya algún tiempo he venido insistiendo en la necesidad de crear en nuestro país la figura del traductor público o jurado, que se especializa en lo jurídico y da su fe pública con su firma. Es decir, puede hacer la traducción, por ejemplo, de un contrato, de un testamento, de un certificado de matrimonio, firmarla, sellarla con su sello profesional y su firma y así hacerla pública o reconocida a todos los efectos legales. Naturalmente, esto solo puede ser posible luego de haber recibido una capacitación en los temas del derecho. Hasta estos momentos, solo el ESTI como institución, certifica todo tipo de documento legal "como institución", pues tampoco aparece el nombre de sus traductores en esos documentos. Sin embargo, ni siquiera los colegas del ESTI tienen la formación necesaria para hacerlo. Nuestra asociación ha venido dando los primeros pasos, precisamente con la ayuda de Unión Latina, para organizar cursos con vistas a ir preparando a un grupo de profesionales que puedan asumir ese tipo de trabajo con el debido conocimiento de causa. Esperamos que nuestras instituciones estatales se percaten de esta necesidad y nos brinden todo el apoyo necesario en esta tarea. A modo de conclusión, es preciso admitir que la traducción, esa actividad tan antigua como el ser humano mismo, y sin la cual es inconcebible el desarrollo, no ha logrado, hasta ahora, que su importancia sea reconocida en toda su magnitud por los mismo que la utilizan. Por otra parte, quienes forman a los traductores, que sí la reconocen, no siempre los preparan adecuadamente para enfrentarlas complejidades de la profesión. Es preciso levantar la voz y reivindicar para la traducción una categoría social, histórica, científica, estética e incluso moral, de primer orden; categoría que tradicionalmente le ha sido negada por la sociedad, la historia, la ciencia, la estética e incluso la moral. El más contundente medio de defensa que tenemos en este propósito de hacer comprender la importancia de nuestro trabajo es la profesionalidad, la ética y la habilidad para sortear los escollos lingüísticos y de todo tipo que se interponen a nuestro paso. Con la creación del Premio Panhispánico de Traducción Especializada tenemos la posibilidad de demostrar lo que podemos dar. En su primera versión, estuvimos presentes por medio de Rodolfo Alpízar, quien fue presidente del jurado lingüístico, y de Julia Calzadilla, quien fue miembro del jurado técnico; pero no solo eso, pues aunque se divulgó muy poco, en aquella edición un colega cubano obtuvo una mención. Pienso que ahora estamos asistiendo a un momento histórico y crucial. El hecho de que una colega nuestra haya recibido el Premio Panhispánico de Traducción Especializada para la región de Norteamérica, dice mucho del trabajo que se ha venido realizando. Esperamos que en la próxima edición podamos participar más cubanos y, por supuesto, que alguno obtenga el gran premio. Muchas gracias
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Lenguas y culturas en la red ― Estudio 2007 | Portalingua | | Unión Latina |