ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

 

Introducción  
  La vitalidad de una lengua no sólo se mide por su cantidad de hablantes, sino también por el número de ámbitos en los cuales es capaz de rendir frutos cabales. Ciencia, tecnología, comercio, educación, literatura, finanzas y diplomacia, entre otros, son ámbitos fundamentales que, de no ser abarcados adecuadamente, acarrean una incapacidad de designar el mundo contemporáneo y una consecuente pérdida de prestigio que puede precipitar, a mediano y a largo plazo, un proceso de decadencia: los hablantes perciben su lengua como pobre, los ajenos a ella no ven utilidad alguna en aprenderla y entonces se repliega cada vez más al hogar y al vecindario. De allí que resulte clave, según el caso, abrir, retomar, apuntalar o ampliar los ámbitos que cubren el español, el portugués y el francés en las conferencias y los organismos internacionales, la edición especializada, la documentación técnica, las normas, la comunicación científica, Internet y los medios de comunicación especializados.

Hoy, en la mayoría de los Estados de lengua neolatina, a pesar de que en ningún caso más de un 3% de la población tiene un holgado dominio del inglés, ocurre lo siguiente:

Gran parte de los centros nacionales de investigación premian mayoritariamente a los investigadores que editan en inglés y favorecen la edición científica en esta lengua, menospreciando el alcance que sus trabajos puedan tener a escala nacional o internacional no anglófona y limitando así a las poblaciones nacionales el acceso a dichos conocimientos.

Las conferencias internacionales aceptan cada vez más la lengua inglesa como único vector, creando situaciones de incomprensión flagrantes (quien participa en dichos coloquios sabe perfectamente que hay una gran cantidad de oradores que piensan que hablan inglés, cuando en realidad su conferencia es incomprensible, dados sus conocimientos básicos y su pronunciación inadecuada) o de exclusión de aquellos que no pueden, ya sea concebir o presentar una comunicación en inglés, ya sea debatir en dicha lengua. Peor aún: muchos no asisten por temor a no comprender.

Los organismos internacionales que tradicionalmente sostenían un sistema de plurilingüismo interno favorecen claramente una única lengua de trabajo, a saber, el inglés, en la mayoría de sus reuniones internas o en sus sistemas de comunicación. La Unión Europea, a pesar de su obligación de dar a todos sus ciudadanos un acceso equitativo a la información pública, lanza sus licitaciones o llamados a participar en inglés y, posteriormente, en las otras lenguas.

El mundo de la edición técnica y científica está dominado por la lengua inglesa, dado el dinamismo de la investigación y la producción estadounidenses. Sin embargo, nada impide que dichas obras se traduzcan a otras lenguas para dar acceso a todos los locutores. Nada salvo los costos de traducción y la falta de terminologías. Muchos progresos se han realizado en la materia, pero el camino por recorrer está plagado de inconvenientes tanto financieros como políticos. Pocos Estados perciben la importancia estratégica del lenguaje científico-técnico en las transacciones comerciales (contratos, garantías, instrucciones de uso, etc.) o en diversas negociaciones internacionales. Pocos son, pues, aquellos que incentivan políticas de traducción sistemática de obras de calidad científico-técnica o la creación de bancos de terminología.

Las normas internacionales y las patentes son sectores en los cuales el inglés se impone cada vez más, penalizando las empresas no angloparlantes, ya sea al soportar ellas mismas los costos de traducción, ya sea privándolas de los conocimientos necesarios a su evolución. En los comités ISO (organismo internacional de normas) los expertos hispano o lusohablantes son casi inexistentes.

50 % de las páginas web recensadas en el mundo están escritas en inglés, cuando menos del 10 % de la población tiene el inglés como lengua materna. Por otra parte, en las llamadas comunidades virtuales (listas de difusión, foros electrónicos, etc.): basta con que uno de los interlocutores no comprenda la lengua utilizada para que todos aquellos que conocen el inglés comiencen a comunicarse en dicho idioma, excluyendo de hecho a aquellos que no lo conocen, quienes se transforman, por un prejuicio adquirido, en “una mayoría silenciosa” (y sorda, diríamos también).


                   





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