ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

PALABRAS DE APERTURA A CARGO DE PERSONALIDADES POLÍTICAS Y CULTURALES

Allocution de Pierre Baillargeon - Délégué général de Québec au Mexique

Allocution de Jean-Jacques Beucler - Agrégé de l'Université (Paris IV Sorbonne), Délégué Général de l'Alliance Française de Paris au Mexique

Palabras de Jaime Nualart - Coordinador de Asuntos Internacionales - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes - México

Palabras de Daniel Prado – Director - Dirección Terminología e Industrias de la Lengua - Unión Latina

PONENCIA INTRODUCTORIA GLOBAL

Español, francés, portugués: ¿equipamiento o merma? - Carlos Leáñez Aristimuño - Unión Latina

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES Y LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES

Presencia del idioma español en los organismos y en las conferencias internacionales - Eloy Ybáñez Bueno - Embajador de España

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LAS PUBLICACIONES CIENTÍFICO-TÉCNICAS

El español como lengua de las ciencias frente a la globalización del inglés. Diagnóstico y propuestas de acción para una política iberoamericana del lenguaje en las ciencias - Rainer Enrique Hamel - Universidad Autónoma Metropolitana - Departamento de Antropología

Le français dans la communication scientifique et technique - Louis Jean Rousseau - Agence Intergouvernementale de la Francophonie

A língua portuguesa nas publicações científicas: o caso brasileiro - Lígia Café - Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia – IBICT

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN INTERNET

La expansión del español en Internet - Francisco Gómez Aladillo - Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones – AHCIET- España

Presencia de las lenguas neolatinas en la internet - Daniel Pimienta - Fundación Redes y Desarrollo - FUNREDES

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS

La lengua española en el espacio internacional - Raúl Ávila - El Colegio de México

Espaço de enunciação latino-americano numa sociedade em rede - Eduardo Guimarães - Unicamp - Brasil

 

Español, francés, portugués:
¿equipamiento o merma?

Carlos Leáñez Aristimuño
Unión Latina

 
 

Esta presentación es fruto de un proyecto de investigación que llevo a cabo en el Departamento de Idiomas de la Universidad Simón Bolívar, con el apoyo de la Unión Latina, organismo al que represento en Venezuela y que hace posible mi presencia ante ustedes hoy.


¿Hacia una neolengua orwelliana mundial?
  Quisiera comenzar con una confidencia. A veces, al pensar en el futuro, imagino, por un lado, a nuestras lenguas fragmentadas a partir de su contacto diverso con el inglés, circunscritas a ámbitos de uso cada vez más reducidos y, por el otro, a un inglés “internacional”, “de aeropuerto”, “basic english”, suficientemente estandarizado, suerte de neolengua orwelliana mundial, para unos poco sutiles intercambios planetarios. Los no angloparlantes nos hallaríamos entonces prisioneros entre dos lenguas insuficientes: una incapaz de trascender el vecindario, otra inepta para generar los matices que enriquecen la comunicación y apalancan la creatividad. Pero, la mayoría de las veces, pienso que los poseedores de unas lenguas con tantos hablantes, con tanta literatura, con tantos medios, harán uso de ello para equipar a sus comunidades con un instrumento lingüístico en el que podrán, no sólo jugar, celebrar fiestas y amar, sino también comerciar, realizar descubrimientos científicos, enfrentar los retos de la tecnología. Sobre esta última posibilidad es que deseo plantear algunas ideas ante ustedes hoy.

Enfoque dominante: si nuestra lengua es insuficiente, cambiemos de lengua
 

En el mundo actual resulta cada vez más difícil escapar a la necesidad de conocer más de un idioma. En efecto, dadas la interdependencia entre las naciones y la demanda de comunicación casi instantánea, unidas al subequipamiento de la mayoría de las lenguas, sólo el raro aislamiento por razones geográficas, económicas, políticas o culturales, o bien la posesión de una lengua muy bien equipada, pueden permitirnos un plácido monolingüismo. De allí que las administraciones, los estudiosos y los particulares comiencen a dar una respuesta a la imperiosa pregunta de cómo afrontar los retos lingüísticos de hoy.

Louis-Jean Calvet, por ejemplo, al pronunciarse sobre el punto, indica que debemos hallarnos en posesión, de ser necesario, de tres lenguas: una grupal, que ha de servirnos para interactuar con nuestra comunidad inmediata; otra que nos sirva para interactuar con el Estado y otra, internacional, que nos sirva como lengua vehicular y administrativa. Y añade: “Algunas de estas lenguas pueden expresar una parte de nuestra identidad. Otras pueden ser tan sólo meros instrumentos. Pero todas tienen su espacio, su utilidad, su necesidad. Todas nos sirven para insertarnos en el mundo, para encontrar nuestro lugar en él, para expresarnos” (Organisation Internationale de la Francophonie:136). En este esquema, un hablante de la comunidad panare, ubicada en Venezuela, debería hablar tres lenguas: panare en su comunidad, español para comunicarse con la nación e inglés para hacerlo con el mundo; un caraqueño deberá hablar dos: español con su comunidad y el Estado venezolano e inglés con el mundo; un neoyorkino una: inglés con su comunidad, con su Estado y con el mundo. Este esquema configura también una jerarquía: pone en la base de la pirámide las lenguas que menos ámbitos de uso tienen. En efecto, no es posible pagar los impuestos en panare, no se negocia la deuda externa en español.

Por su parte, David Crystal propone un “bilingüismo saludable”, en el que las lenguas no están en relación de competencia, sino de complementación (81). La primera nos conecta con la identidad, es la lengua de nuestra comunidad, y la segunda nos comunica más allá de nuestro vecindario, tiende puentes hacia el mundo. Este esquema, de hecho, también configura una jerarquía: por un lado, prácticamente todas las lenguas del mundo; por el otro, el inglés. Para verlo más claramente, aquí el español y el vascuence son lenguas “de identidad” y el inglés “de comunicación”. Por lo tanto, de llegar estas ideas a sus últimas consecuencias, el habitante de Bilbao se comunicaría con el de Madrid… en inglés.


Consecuencias: lengua que vale poco, se usa poco; lengua que se usa poco, vale poco
 

Las opiniones anteriores, en apariencia tan realistas, tan prácticas y dotadas de sentido común, recogen también la respuesta que dan la mayoría de las administraciones (CIRAL; Huntington:63) y los individuos (Graddol: 11) en el mundo a las carencias de las lenguas: si la nuestra no cubre nuestras necesidades, enseñamos / aprendemos otra: la que tiene más valor, es decir, la que cubre más necesidades. Pero el asumir estos esquemas, en mi concepto, condena nuestros idiomas a un proceso de decadencia. En efecto, una lengua mientras menos valor tiene por cubrir menos ámbitos, menos se usa y mientras menos se usa, menos valor tiene. Pierde así prestigio ante propios y extraños. Lo “serio”, lo público, se expresa cada vez menos en ella… en beneficio de otra lengua, que se halla en el ciclo opuesto. El inglés vale cada vez más porque es usado en la mayor variedad posible de ámbitos clave de la vida contemporánea por la mayor cantidad de hablantes: vale más, se usa más; se usa más, vale más.

En este sentido, vale la pena traer a colación los trabajos realizados por Dixon, quien, al referirse al contacto de una lengua “de prestigio” con una pequeña, constata que cuando la primera pasa a ser usada más del 50% del tiempo, en una generación o menos “pasará al 100%. Es la lengua que puede usarse en todos los aspectos de la vida” (146), la que vale más, la que abarca más ámbitos. La otra, la pequeña, desaparece en “pocas generaciones”. ¿Qué ocurriría con nuestras lenguas si sus hablantes usasen el inglés, además en ámbitos clave y portadores de prestigio, más del 50% del tiempo? Queda abierta la interrogante, pero no caben muchísimas dudas.


La encrucijada
  Por todo lo anterior, podríamos decir que nuestras lenguas, así como todas las lenguas de gran difusión, se encuentran ante la siguiente disyuntiva: o bien refuerzan sus posiciones para competir con el inglés, o bien las siguen perdiendo en ciencia, tecnología, negocios, diplomacia, etc., con lo cual, en lo que resta de siglo, se retraerán. Así, las lenguas, todas ya incapaces de captar la complejidad del mundo contemporáneo y de facilitar la comunicación interlingüística, se volcarán hacia el inglés como vehículo mundial, autoconfinándose a lo doméstico, inscribiéndose en un bilingüismo de inferioridad, dejando las claves del poder en un solo y ajeno código.

Estado de la mayoría de las lenguas
  Para darnos una idea cabal del privilegio que implica el hallarnos ante la anterior disyuntiva, es menester percibir el cuadro lingüístico mundial y contrastarlo con nuestra posición. En efecto, hoy existen aproximadamente 6.000 lenguas y el 96% de ellas es hablado por apenas el 4% de la humanidad. Más del 50% es hablado por menos de 10.000 personas y el 25% por menos de 1.000 (Crystal: 14). En otras palabras, la muy exigua base poblacional de la inmensa mayoría de las lenguas es su primer problema. Por otra parte, sólo 12 lenguas generan el 90% de la riqueza del mundo (CIRAL). Muy pocas, pues, cuentan con los recursos materiales necesarios para dotarse de los instrumentos indispensables y trascender la vida comunal, siendo que el 98% de ellas cubre sólo ámbitos afectivos y locales (CIRAL). Además, apenas 133 cuentan con protección de parte de algún ente público (CIRAL). Todo lo anterior, unido a la interdependencia entre las naciones y a la demanda de comunicación casi instantánea, explica que cada dos semanas una lengua desaparece.

La posición privilegiada de nuestras lenguas
  Nada tiene que ver la posición de nuestras lenguas con el cuadro apocalíptico anterior. En primer lugar, su núcleo duro, es decir, aquellos que poseen alguna de ellas como lengua materna, suma un 9,56% de la humanidad. Vemos así que el español acumula 5,53%, el francés 1,2% y el portugués 2,83%, llegando el inglés a 5,36% (SIL International). En segundo lugar, cuando consideramos la fortaleza económica de las quince primeras lenguas del mundo, apreciamos que las nuestras acumulan un 15%. En este caso, el español suma 7%, el francés 6% y el portugués 2%, llegando el inglés a un sólido 40% (Ammon). En tercer lugar, 27,53% de los países del mundo ha elevado nuestras lenguas al rango de oficiales. Suma aquí el español 9,66%, el francés 14,49%, el portugués 3,38%, mientras que el inglés llega a un 21,73% (Calvet:142). En cuarto lugar, nuestras lenguas se hallan sólidamente implantadas en esos países, dado el porcentaje de hablantes que en ellos las poseen como lenguas maternas. Aquí el español llega a un impresionante 94,6%, el francés a 34,6% y el portugués a 77,95%, mientras que en el caso del inglés este porcentaje llega apenas a 27,6 (Otero). En quinto lugar, son nuestras lenguas vehículos de cultura al más ancho y alto nivel. En efecto, el porcentaje anual de libros publicados en ellas, alcanza el 18,9 descompuesto así: español 6,7, francés 7,7, portugués 4,5, llegando el inglés a un 28 (Graddol). Otros indicios en el mismo sentido son los 24 premios Nobel de literatura que, de un total de 93, han obtenido nuestras lenguas. Acumula 10 el español, 13 el francés y 1 el portugués, mientras que el inglés llega a 26 (The Nobel Foundation). Por último, en Internet, un terreno clave en el que ocupaban un terreno prácticamente insignificante hace unos años, llegan hoy nuestras lenguas a un 13,13%. En este caso el español ocupa un 5,68%, el francés un 4,7% y el portugués un 2,75%, acumulando el inglés un todavía imponente 49% (FUNREDES).

Cambio de enfoque: si nuestra lengua es insuficiente, equipémosla
  De lo recién señalado se desprende de manera meridiana que nuestras lenguas poseen los recursos humanos y materiales para elegir, sin que ello implique actitudes heroicas, un camino de equipamiento que las llevaría a ser vehículos plenos de comunicación al servicio de sus comunidades. Mas para ello resulta imperativo erradicar el enfoque predominante: no se trata de cambiar casi sistemáticamente de lengua cuando la oferta de las nuestras sea insuficiente, sino, de manera creciente, al constatar la insuficiencia de la oferta, proceder al equipamiento necesario. De otra manera, estaremos dándole curso a esquemas, como los ya examinados, en donde la preponderancia del inglés insertaría a nuestras lenguas en un proceso de decadencia. Insisto: en vez de asignar diferentes funciones a lenguas diferentes, concentrémonos en darnos la mayor cantidad de medios posible para que cada una de nuestras lenguas cubra el máximo de funciones posible.

Tres tipos de lenguas: equipadas, fácilmente equipables y difícilmente equipables
  En armonía con el párrafo anterior y más allá de los idiomas que nos ocupan, pensamos que las lenguas del mundo deben dividirse en tres categorías: equipadas, fácilmente equipables y difícilmente equipables. Podemos considerar como equipadas aquellas que cubren prácticamente todos los ámbitos importantes para la inmensa mayoría de sus usuarios. Las fácilmente equipables son aquellas que, si bien cubren muchos ámbitos perfectamente, descuidan otros que son de importancia para sus hablantes. Pero además, su volumen poblacional, los medios materiales disponibles y muy especialmente la valoración asignada a la lengua propia, les permiten fácilmente llenar los vacíos. Las lenguas difícilmente equipables son aquellas que no cubren una cantidad apreciable de ámbitos necesarios para el pleno desenvolvimiento de sus hablantes. A lo anterior se une, en mayor o menor medida, la escasa población y / o los escasos medios y / o la escasa valoración de la propia lengua. Todo grupo interesado en tomar decisiones conscientes respecto a la evolución de su lengua, debe analizar en qué categoría se encuentra a fin de evaluar qué puede hacer y qué le conviene más. En algunos casos, la inmensa mayoría, la opción será una división funcional: se constatará la necesidad del ámbito de uso, la extrema dificultad de proveerlo y se utilizará para ello otra lengua. En otros, pocos, pero quizás más de los que pensamos, se optará por equipar. Es, a todas luces, la opción que nos corresponde.

Conclusiones
 

Hoy estamos reunidos para analizar dónde estamos, qué nos falta y qué podemos hacer para alcanzar lo que nos falta, es decir, para equiparnos, en una serie de ámbitos clave de la vida contemporánea: diplomacia, relaciones internacionales, ciencia, técnica, internet, medios de comunicación especializados. La intención de mi intervención no es entrar en los temas específicos, sobre todo en el cómo, lo cual será el objeto de las ponencias sucesivas. Sí deseo, sin embargo, insistir en las siguientes certezas:

Nuestras lenguas son fácilmente equipables. En efecto, el amplio espectro de ámbitos de uso adecuadamente cubiertos, el volumen de hablantes, los medios disponibles y la vitalidad de sus culturas, así lo indica.

No equiparlas precipitará un proceso de merma. Nuestras lenguas no cubren adecuadamente algunos ámbitos clave de la vida contemporánea, lo cual es uno de los factores que lleva a nuestros hablantes a un uso creciente del inglés en áreas como ciencia, tecnología y comercio, por sólo señalar algunas. Lo anterior acarrea una disminución del valor de nuestras lenguas, debilita su uso en áreas portadoras de prestigio. Ello las inserta en una espiral de retracción: a menor valor, menor uso; a menor uso, menor valor. Esta espiral, de mantenerse en el tiempo, minará sus capacidades actuales y las relegará a esferas cada vez más comunales, antes de precipitarlas a una posible extinción.

Equiparlas nos deparará beneficios incalculables. Del enfocarnos en mejorar la oferta de nuestras lenguas, en vez de empeñarnos en usar el inglés en nuestros ámbitos deficitarios, devengaremos beneficios inmensos. Sólo me permitiré señalar dos: una deseable estabilidad cultural y una óptima inserción en los procesos mundiales. En efecto, la preservación de las lenguas contribuye a la estabilidad de las culturas, por ser aquellas un aspecto central de éstas. Lo anterior tiene un altísimo valor, dado que, en un mundo globalizado y vertiginosamente cambiante, la pérdida masiva de referencias culturales suele conllevar inestabilidad política y zozobra. Ahora bien, esta preservación ha de ser dinamizada por el equipamiento y la adecuación de las lenguas a los tiempos actuales. Así podremos participar en los procesos mundiales en plenitud de facultades por hallarnos dentro de nuestros marcos de referencia, amos de nuestras definiciones y herramientas de representación. Así estaremos contribuyendo a una globalización polifónica y enriquecedora.


BIBLIOGRAFÍA
 

Ammon, U. (1995). To what extent is German an international language? En P. Stevenson (cd) The German Language and the Real World: sociolinguistic, cultural and pragmatic perspectives on contemporary German. Oxford: Clarendon Press.

Calvet, Louis-Jean (2002). Le marché aux langues. París: Plon.

CIRAL (2000). Les langues du monde. [versión electrónica]. http://www.ciral.ulaval.ca/alx/amlxmonde/Langues/acces_languesmonde.htm.
Consultado el 16/2/2002.

Crystal, David (2000). Language Death. Cambridge: Cambridge University Press.

Dixon, R.M.W. (1997). The rise and fall of languages. Cambridge: Cambridge University Press.

FUNREDES (2002). El lugar de las lenguas en internet. [WWW document]. URL http://www.funredes.org/LC/L5/ultimas.html
Consultado el 01/10/02.

Graddol, David (2000). The future of English?. [WWW document]. URL http://www.britishcouncil.org/english/pdf/future.pdf.
Consultado el 10/10/02.

Huntington, Samuel P. (1996). The clash of civilizations and the remaking of world order. Nueva York: Simon & Schuster.

Otero, Jaime (1999). Demografía de la lengua española. [WWW document]. URL http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_99/otero/.
Consultado el 18/09/02.

Organisation Internationale de la Francophonie (2001). Trois espaces linguistiques face aux défis de la mondialisation. París: Organisation Internationale de la Francophonie.

SIL International (1999). Ethnologue language name index [WWW document] URL http://www.ethnologue.com/language_index.asp
Consultado el 17/09/02

The Nobel Foundation (2002). Nobel e-Museum: The Nobel Prize in Literature. [WWW document]. URL http://www.nobel.se/literature/index.html.
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