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Congreso internacional sobre
lenguas neolatinas
en la comunicación especializada |
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El Colegio de México,
México
28 - 29 de noviembre de 2002 |
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El español
como lengua de las ciencas
frente a la globalización del inglés.
Diagnóstico y propuestas de acción
para una política iberoamericana
del lenguaje en las ciencias
Rainer Enrique Hamel
Universidad Autónoma Metropolitana
Departamento de Antropología
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Versión ampliada de la conferencia
presentada en el
Congreso internacional sobre las lenguas
neolatinas en la comunicación especializada
Unión Latina y El Colegio de México
México, D. F., 28-29 de noviembre
de 2002 |
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5. El español
en el campo de las ciencias: propuestas para una
política del lenguaje
5.1 Resumen: el estado actual de las lenguas
en las ciencias |
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Resumiremos aquí algunos resultados
de nuestra indagación. A lo largo del siglo
XX la comunidad científica internacional
pasó paulatinamente de un modelo plurilingüe
en sus fases más dinámicas y productivas
a un uso hegemónico del inglés y
redujo cada vez más los espacios de las
demás lenguas de las ciencias. La conclusión
parece clara, aunque sólo a primera vista:
el inglés ha desplazado ampliamente a las
pocas otras lenguas que competían con él
en las ciencias. Este proceso no se desarrollo
de manera independiente; si recordamos el viejo
aforismo - que la lengua es la fiel compañera
del imperio - de Antonio de Nebrija, autor de
la primera gramática del español
de 1492, entendemos que la expansión del
inglés es producto y a la vez ingrediente
dinámico de la globalización del
imperio anglo-americano. El inglés se ha
transformado en la principal lengua de comunicación
internacional en las relaciones políticas,
el comercio, transporte, en los nuevos medios
electrónicos de comunicación, como
también en la cultura y el arte; es hoy
de lejos la primera lengua extranjera que se aprende
y ha reducido los espacios de las demás
lenguas internacionales.
Sin embargo, la globalización del inglés,
si bien constituye la mayor expansión de
un lengua en la historia de la humanidad, no procede
de manera homogénea ni arrasa realmente
con las demás lenguas, como algunos hechos
muy publicitarios y la opinión catastrofista
o – según la perspectiva –
triunfante sobre el final de la historia de las
lenguas nos podría hacer creer. Existen
unas diez lenguas internacionales, cien lenguas
nacionales y otras seiscientas más (Graddol
1997) que gozan de una gran vitalidad en la mayoría
de sus espacios nucleares; sin embargo, las relaciones
entre pueblos, entre países y regiones,
entre especialistas alrededor del mundo en los
diversos campos se vehicula cada vez más
en inglés.
El campo de la ciencia presenta un cuadro particularmente
avanzado en ese proceso. Como hemos visto, los
EE.UU. y Gran Bretaña producen juntos el
41 % de las publicaciones científicas (artículos
en revistas) del mundo, pero el total de la difusión
científica en inglés alcanza, según
algunas estadísticas, más del 74%
o, según otras, entre el 82% para las ciencias
sociales y humanas y el 90 % en las ciencias naturales.
De este modo, se expande el círculo de
aquellos científicos que publican en inglés,
aunque ésta no sea su primera lengua ni
el idioma en que realizan su investigación
y docencia. A pesar de esta tendencia global,
se mantienen vigorosos espacios en las lenguas
nacionales en muchos campos, particularmente en
las ciencias sociales y humanas, sobre todo si
tomamos en cuenta el sub-campo fundamental de
la producción científica, entendida
como el proceso interactivo, colectivo en que
se desarrolla las investigaciones que luego desembocan
en la circulación (las publicaciones) y
la docencia universitaria. Habíamos argumentado
que
1. la reducción de la diversidad a una
sola lengua en la producción de modelos,
temas y estrategias de investigación
podría llevar, desde una perspectiva
ecológica, a un empobrecimiento peligroso
del desarrollo científico mismo, especialmente
en las ciencias sociales;
2. la imposición total del inglés
refuerza aún más las asimetrías
existentes, tanto en las condiciones de acceso
a la ciencia internacional como sobre todo en
la producción y circulación de
la ciencia y tecnología propias. Tomando
en cuenta el valor de la ciencia como medio
de producción de primer orden, daña
a mediano y largo plazo el desarrollo de la
economía misma de los países que
abandonan estos espacios.
Analizamos las consecuencias de tal proceso tomando
como ejemplo las relaciones científicas
en ciencias sociales entre los EE.UU. y América
Latina, especialmente México, donde la
asimetría se vehículo no solamente
a través de la lengua en su base material
misma, sino también y quizás con
mayores consecuencias a través de las estructuras
discursivas y los modelos culturales en los que
se insertan las investigaciones. Junto con ello
debe preocuparnos el creciente monolingüismo
de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses
que reduce su capacidad de entender otras culturas
y perspectivas y, en particular, la negativa cada
vez mayor de su academia a tomar en cuenta cualquier
resultado científico que no sea publicado
en inglés. Además de la mencionada
reducción de la diversidad en los modelos
y enfoques, vimos claramente que el predominio
del inglés incrementa las asimetrías
existentes y dificulta aún más el
acceso de los países latinoamericanos y
de otros en situación similar a los mercados
científicos más importantes.
Lo que está en juego en la coyuntura actual
es la disyuntiva entre
a) una marcada hegemonía que está
a punto de transformarse en monopolio, imponiendo
junto con una lengua una dominación científico-técnica
y cultural de las ideas;
b) y la posibilidad de reabrir y reforzar
el largo ciclo de desarrollo vertiginoso de
las ciencias basado en un modelo plurilingüe,
ecológicamente diferenciado, como uno
de sus componentes constitutivos. Se trataría
en todo caso de buscar un nuevo camino que demuestra
las ventajas estratégicas de una academia
internacional plurilingüe para el avance
mismo de la ciencia.
Desde la perspectiva del investigador y de las
comunidades científicas hispanoamericanas,
el aspecto más crítico se presenta
en la relación bilingüe asimétrica
entre el español y el inglés (sin
descartar nunca las otras lenguas científicas
internacionales). ¿Cómo insertarnos
desde una posición de desventaja estructural
y lingüística en el mercado internacional
hegemonizado por el inglés y las fuerzas
de su primer círculo? ¿Optamos por
el libre mercado generalizado o por la “reserva
cultural” también para el campo científico,
como lo practica el mundo francófono?
En el campo de las lenguas del mundo nos habíamos
preguntado si la hegemonía del inglés
permanecerá por tiempo indefinido o acaso
surgirán otras lenguas internacionales
como contrapeso. Leáñez Aristimuño
(2002: 132-3) argumenta elocuentemente que el
español se encuentra en un posición
ideal para retar el predominio del inglés:
con más de 350 millones de hablantes nativos
cuenta con el mismo número que el inglés
o el equivalente del 99% de las lenguas del mundo
juntos, representa el 50% de los hablantes de
las lenguas neolatinas y en los 21 países
de uso oficial el 94.6% habla esta lengua, a diferencia
del ámbito de la anglo- y francofonía;
está arraigado con un 10% de la población
en los dos polos fundamentales del poder, la Unión
Europea y EE.UU.; es lengua oficial de muchos
organismos internacionales, tiene una gran homogeneidad
y organismos propios... pero le faltan a sus pueblos,
según la visión venezolana de Leáñez
Astimuño, la riqueza material y el orgullo
de su lengua que caracterizan a las lenguas dominantes
como el inglés.
Como habíamos visto, la producción
científica baja, típica de los países
del Tercer Mundo cada vez más empobrecidos,
induce los bajos índices en las publicaciones
en español que oscilan, según las
estadísticas, entre el 0,5 % para las ciencias
naturales y el 2,8 % para las ciencias sociales
y humanas en las revistas científicas internacionales.
Sin embargo, la cantidad no significa calidad.
Existe una producción relevante por su
calidad y densidad. Por un lado, tenemos las revistas
científicas que en el caso de España,
como hemos visto, se siguen editando en más
de un 85 por ciento en español; y por otro
lado los libros científicos en ciencias
sociales, que representan un mercado propio en
el vasto mundo hispano, alimentado principalmente
desde sus tres polos más importantes: España,
Argentina, actualmente a la baja, y México
[42]. Este importante mercado
existe gracias a la vitalidad del español
como una de las primeras lenguas del mundo y la
vasta producción de sus obras literarias
que gozan de un gran prestigio internacional.
Aunque, como habíamos analizado, los campos
se distinguen y guardan su propia identidad, emerge
una perspectiva muy promisoria de transferir parte
del prestigio literario y poder del español
como lengua mundial al campo de la ciencia, junto
con un decidido programa de equipamiento que amplíe
y consolide su terminología científica
y técnica. |
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5.2 Un enfoque intercultural
plurilingüe para la producción y circulación
de la investigación científica |
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Por lo general, los organismos científicos
no reconocen los problemas derivados del mutlilingüismo
en las ciencias, las llamadas “barreras
lingüísticas”, como un tema
de relevancia para sus políticas científicas,
o lo relegan a los mismos investigadores como
un asunto personal. Nada más inapropiado
que esta actitud para un sistema científico
nacional e internacional. Las instituciones de
excelencia científica alrededor del globo
han reconocido como conditio sine qua non
para el alto nivel de desempeño de sus
investigadores la necesidad institucional de identificar
de manera colectiva, pero también personal
e individualizada, el conjunto de factores que
facilitan la actuación de excelencia de
sus investigadores y, sobre todo, aquellos que
la obstaculizan, para poder intervenir adecuadamente
y facilitar al máximo el trabajo de sus
científicos. En la medida en que el acceso
lingüístico - recepción de
la ciencia internacional y difusión de
la ciencia propia - constituye hoy en día
un problema de gran relevancia estructural y colectiva
para cada comunidad de investigación y
para todos los países no angloparlantes,
conviene asignarle una alta prioridad en la agenda
de los organismos científicos y de las
instituciones de investigación y educación
superior. Negar el problema o relegarlo como asunto
individual a los investigadores aumentaría
las desventajas colectivas e individuales para
producir ciencia, como lo ha demostrado este estudio.
Las propuestas que formulamos a continuación
para intervenir con una política lingüística
definida en el terreno de las ciencias tienen
el propósito de ofrecer una marco conceptual
común para profundizar en el diagnóstico
de los problemas y proponer soluciones generales
que se tendrán que adecuar en cada caso
específico.
Caben varios escenarios frente a los retos de
una posible transición de la globalización
hegemónica actual a un monopolio total
del inglés en el campo de las ciencias.
Dos posiciones extremas podemos esbozar con facilidad:
el apoyo decidido a la anglización en todos
los terrenos con el consecuente abandono del español
como lengua científica, lo que conllevaría
quizás algunos beneficios y ahorros a corto
plazo, pero enormes pérdidas por el aniquilamiento
de la lengua propia como fuerza productiva cognitiva
y material a un plazo no muy largo [43].
Sancionaría el monopolio del inglés
en las ciencias naturales y causaría mayores
asimetrías y estragos en las ciencias sociales.
La otra alternativa radical implicaría
encerrarse lo mejor que se pueda en su lengua,
como lo ha practicado el mundo científico
francés en las ciencias sociales durante
mucho tiempo frente al inglés, o dedicarse
exclusivamente a “la defensa apasionada
del idioma español” [44].
Proponemos no optar por ninguna de estas soluciones
simples y perjudiciales a muy corto plazo. En
cambio, nos conviene explorar, para los países
de habla hispana y de los Tres Espacios Lingüísticos
en general, las perspectivas de un modelo intercultural
plurilingüe para la producción y circulación
de la ciencia que tiene como propósito
contrarrestar el tránsito al monolingüismo
científico en inglés al reforzar
la lengua propia en las ciencias, y facilitar
al mismo tiempo nuestra apropiación del
inglés para propósitos científicos
y tecnológicos. Apunta a trascender un
enfoque estático, a veces muy estructuralista
y binario del funcionamiento de las lenguas en
el campo científico, para llegar a una
visión de espacios discursivos plurilingües
con un enfoque intercultural de las ciencias que
tome en cuenta la diversidad científica
y cultural existente.
Un cambio de enfoque semejante requiere varios
movimientos conceptuales para que pueda desarrollarse
exitosamente. Implica la transición de
un enfoque monocultural o quizás
a-cultural de la ciencia que la entiende como
independiente y desligada de su contexto de estructuras
discursivas y modelos culturales, hacia una orientación
intercultural en varias dimensiones:
1. presupone siempre la existencia y presencia
de otras culturas científicas para definir
los elementos básicos de la cultura científica
propia;
2. significa fortalecer el desarrollo científico
en cada país a partir de la cultura propia,
aceptando y vigorizando las múltiples
relaciones entre historia, sociedad y ciencia;
3. toma el reconocimiento de una asimetría
estructural en el desenvolvimiento de la ciencias
entre países con un nivel diferente de
desarrollo como condición de diálogo
– por esa razón, parte del conocimiento
y la afirmación de las tradiciones propias
para conocer y seleccionar las otras;
4. por último, busca una complementariedad
entre diversos saberes en vez de una sustitución
de unos por los otros.
UN MODELO INTERCULTURAL PLURILINGÜE
para la producción y circulación
de la ciencia |
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Orientación intercultural: premisas
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-
la ciencia en cada país se desarrolla
en estrecha relación con su cultura,
historia y sociedad
- la diversidad cultural constituye un fuente
para el desarrollo y enriquecimiento de los
modelos científicos
- el desarrollo de las ciencias es en principio
policéntrico |
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Estrategias interculturales |
-
definir los componentes básicos de
la ciencia propia a partir de la cultura científica
y las necesidades propias y en relación
con otras culturas científicas
- reconocer una asimetría estructural
entre diferentes tipos de países como
punto de partida para el diálogo e
intercambio científico
- buscar conocer y apropiarse de la ciencia
internacional a partir de la ciencia propia
- buscar una complementariedad entre diversos
saberes en vez de una sustitución de
unos por los otros |
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Orientación plurilingüe:
premisas |
-
ideal de la comunicación científica
basada en la coexistencia de varias lenguas
- la diversidad lingüística constituye
una fuente potencial de enriquecimiento de
los modelos científicos |
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Estrategias plurilingües |
-
reforzar la producción y circulación
científica en la lengua propia
- contrarrestar el monopolio del inglés
- apropiarse del inglés y de otras
lenguas extranjeras para la ciencia
- crear espacios discursivos plurilingües |
Significa además el paso de una orientación
monolingüe, fincada en el ideal de
la comunicación científica en una
sola lengua que ve en la coexistencia de varias
lenguas un “problema de barreras lingüísticas”,
hacia una orientación plurilingüe
[45] que concibe la diversidad
lingüística como potencial de enriquecimiento
de los procesos de investigación, tal como
lo habíamos discutido con el ejemplo de
la especiación científica. Se propone
fortalecer el uso de las lenguas nacionales propias
en las ciencias, como fundamento para arribar
al aprendizaje y el uso de otras lenguas.
Proponemos impulsar una estrategia de doble vía
que desarrolle y consolide una política
y una práctica científicas que de
todos modos ya existen en nuestros países,
pero que muchas veces no se asumen desde una perspectiva
de enriquecimiento y de un aprovechamiento de
las ventajas comparativas existentes. Un pilar
de esta estrategia se asienta en el fortalecimiento
del español como lengua científica
en los ámbitos de la producción
y circulación científica nacional
e internacional; el segundo apunta a reducir las
barreras de acceso - en el doble sentido de recepción
y distribución - a los espacios internacionales
de la ciencia que se vehiculan principalmente
en inglés, pero también en otras
lenguas; para ello, necesita identificar con claridad
los puntos álgidos y conflictivos y mejorar
significativamente la enseñanza especializada
del inglés y de otras lenguas.
El denominador común de esta política
para todas las ciencias lo constituye el objetivo
de evitar y contrarrestar los monopolios de una
sola lengua y de los modelos únicos; esto
implica, aun en las ciencias naturales más
dominadas por el inglés, no permitir el
desplazamiento total de nuestras lenguas de ningún
campo; su presencia, aunque sea mínima
en porcentajes de publicaciones internacionales,
nos parece fundamental por dos razones: por un
lado, evita que una lengua se atrofie en un campo
de importancia estratégica y fomenta su
actualización en la terminología;
por el otro, porque la presencia de la lengua
científica propia resulta esencial, como
hemos visto, para la producción científica
(entendida como el conjunto de actividades de
investigación) y la docencia. En estos
espacios plurilingües vitales el conocimiento
se produce a través de la constante circulación
entre la recepción de información
– frecuentemente en inglés –,
la ejecución de la investigación
en la lengua propia y la comunicación de
sus resultados de modo plurilingüe. Sin la
presencia y el desarrollo conceptual y terminológico
de nuestra lengua resulta difícil imaginar
una producción científica propia
con los márgenes necesarios de autonomía,
su comunicación en los espacios de aplicación
tecnológica y educativa del país,
como en la difusión más general.
Huelga decir que una tal política no tiene
ningún sentido sin un fortalecimiento decidido
del desarrollo científico mismo en cada
país, otorgándole el financiamiento
recomendado de por lo menos el uno por ciento
del PIB como lo exigen los organismos de la investigación
científica en diversos países latinoamericanos
desde hace tiempo. |
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5.3 Distinciones para una
política lingüístico-científica
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Las ciencias naturales
No cabe duda de que los científicos de
estas disciplinas tienen que publicar los resultados
originales, de relevancia internacional, de sus
investigaciones primero en inglés para
poder participar y competir en los espacios científicos
mundiales. Por esta razón, las universidades,
instituciones y consejos de investigación
tienen que apoyar con un conjunto de medidas el
acceso a la ciencia internacional y la circulación
de la producción propia, lo que implica
entre otras medidas mejorar sustancialmente la
enseñanza de las lenguas científicas
relevantes y los servicios de traducción
y redacción.
Pero también en este campo conviene desarrollar
una política plurilingüe integral
que tome como punto de partida las realidades
existentes. Como en las ciencias naturales es
mayor el avance del monopolio del inglés,
los esfuerzos tendrán que concentrarse
en la preservación de los espacios existentes
en la producción misma, la docencia y la
circulación. Para ello es necesario que
los mismos laboratorios y equipos participen decididamente
en la elaboración de la terminología
especializada, su divulgación y utilización.
Existen múltiples temas y campos donde
se revela como un mito, también para las
ciencias naturales, la creencia que la investigación
en su sentido amplio se desarrollo de manera aislada
de su contexto social y cultural. El reciente
desciframiento del genoma humano, por ejemplo,
no exime a los países periféricos
de realizar sus propios esfuerzos de investigación,
por el contrario. Frente a la necesidad de descubrir
la composición específica del genoma
en cada región biogenética (aquel
porcentaje pequeño pero decisivo del genoma
que distingue entre razas humanas) para poder
llegar a aplicaciones relevantes en la medicina
o nutrición, nuestros países tienen
en principio dos opciones: o le ceden esta investigación
a las grandes empresas farmacéuticas transnacionales,
con todas las consecuencias de control sobre la
información genética, las patentes
y los grandes negocios que esto implica; o emprenden
un esfuerzo propio como se propone en México
con la fundación de un Instituto de Medicina
Genómica. Las investigaciones básicas
y aplicadas que emprendan este tipo de instituciones
públicas sobre la realidad genética
nacional, en estrecha relación con la población
misma, constituirán sin duda un reto y
una gran oportunidad para desarrollar la terminología
propia que se requiere en español para
realizar este trabajo.
Tampoco conviene abandonar por completo el campo
de las publicaciones científicas y de los
eventos internacionales en la lengua propia. Recuérdese
como ejemplo de una política lingüístico-científica
a largo plazo, los ya famosos congresos de ACFAS
(Association francophone pour le savoir) que se
organizan cada año en Québec, donde
más de tres mil científicos de todas
las ciencias y de muchas partes del mundo –
francófono de los tres círculos
- se reúnen para intercambiar sus experiencias
exclusivamente en francés, congruente con
la política lingüística quebequense
de fomentar importantes espacios reservados a
la lengua propia. En el inmenso mundo hispano
bien pueden organizarse congresos internacionales
de ciencias naturales que fomenten y afiancen
el uso del español.
Las ciencias sociales
y humanas
Cualquier política lingüística
de apoyo a la lengua propia deberá concentrarse
prioritariamente en las ciencias sociales y humanas.
Como hemos visto, dos fenómenos complementarios
contribuyen a diferenciar a las ciencias sociales
y humanas de las ciencias naturales para establecer
una relevancia mucho más estratégica
de la lengua propia en el caso de las primeras:
por un lado, la especificidad de su “objeto”
mismo – el ser humano – y de sus procedimientos
lleva a que su lenguaje científico como
herramienta de la investigación guarde
una relación mucho más estrecha
con la lengua común o natural de su entorno.
Aunado a las características mucho más
heterogéneas y diversificadas - por razones
constitutivas, no evolutivas - de las ciencias
socio-humanas, existen en mucho menor medida lenguajes
científicos formalizados que puedan operar
como pivotes entre las lenguas naturales y su
uso científico; de ahí las grandes
dificultades de redacción en otra lengua,
o incluso de la traducción de una lengua
a otra, a que apuntan prácticamente todas
las investigaciones existentes. |
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5.4 El fortalecimiento de
la lengua propia en la producción y las publicaciones
científicas |
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Una política científica de fortalecimiento
de la lengua propia puede tomar como punto de partida
los sólidos y extensos espacios del español
no sólo en los sub-campos de la producción
y docencia, sino también en la circulación,
difusión y divulgación. Si bien las
cifras de revistas científicas y, en general,
de la publicación científica en español
son relativamente bajas, no cabe duda de que existe
un mercado muy significativo, susceptible a consolidarse
y a crecer, tanto en sus aspectos cuantitativos
como, sobre todo, cualitativos. Dadas las características
específicas de este mercado, se requiere
diseñar una estrategia a largo plazo que
contemple contribuciones y apoyos públicos
y privados.
Es evidente que nuestras publicaciones científicas
en español y en las otras lenguas de los
Tres Espacios no pueden competir con las publicaciones
en inglés en un mercado totalmente abierto
[46]. Ni en el marcado de las
revistas ni de los libros científicos –
que obedecen a lógicas parcialmente distintas
– podemos participar con criterios meramente
económicos. Por la razones mencionadas,
tanto los organismos de estado (CONACYT, CONYCET,
etc.) como privados interesados en la ciencia
deberán apoyar y financiar de manera mucho
más decidida que hasta ahora la publicación
y difusión de revistas y libros científicos
en la lengua propia. Los criterios deberán
concentrarse en la calidad de las publicaciones
y también en su concentración en
temas de alta relevancia nacional, regional e
internacional donde las aportaciones de nuestra
investigación son fundamentales, incluso
imprescindibles en los espacios internacionales
[47]. Dada la configuración
diferente de los mercados en ciencias naturales
y socio-humanas, incluso de los criterios de originalidad
y de primicia, para las segundas no resulta imposible
conseguir contribuciones de autores de primer
nivel internacional, de cualquier parte de mundo,
que se publiquen primero en español, tal
como lo hemos practicado en México [48],
para pasar después a traducciones al inglés
o a otras lenguas. El mercado para publicaciones
de alta calidad científica en español
no sólo existe en los países hispanohablantes
tradicionales; es particularmente relevante como
mercado potencial, en primer lugar en los EE.UU.,
pero también en los países de los
Tres Espacios, de las lenguas neolatinas en general
y en los países desarrollados donde existe
un interés significativo por el aprendizaje
del español y los temas relacionados con
nuestro mundo.
Para llegar a estos mercados estratégicos
fuera de nuestros espacios tradicionales, nuestras
publicaciones deben tener una presencia mucho
mayor que hasta el momento en las principales
bases de datos y bibliotecas internacionales.
Además debemos buscar una mayor presencia
de nuestra lengua en las vías electrónicas
de comunicación científica, con
resúmenes en español en los bancos
de datos internacionales y otras publicaciones
bibliográficas. Necesitamos contar con
una política mucho más agresiva
para obtener reseñas de nuestras publicaciones
en revistas de otras lenguas para que el interés
por nuestras investigaciones trascienda el primer
círculo de los países hispanohablantes
y se extienda en el círculo estratégico
de expansión donde el español existe
como lengua extranjera.
Al mismo tiempo, tenemos que acompañar
nuestros intercambios de investigadores con países
no hispanohablantes con una política lingüística
y científica mucho más definida.
Los investigadores extranjeros no hispanos que
pasen temporadas de trabajo en nuestras instituciones
deben tener la oportunidad de aprender o perfeccionar
su dominio del español científico;
y nuestros investigadores deberán, en la
medida de las posibilidades, promover el uso del
español en sus investigaciones, sus cátedras
y en la difusión de bibliografía
científica en español durante sus
estancias en las instituciones receptoras.
Por último, debemos revisar nuestras prácticas
de evaluación para “contrarrestar
el efecto perverso de un sistema de evaluación
científica que prima en exceso la publicación
en inglés ... lo que tiene consecuencias
graves para nuestro idioma, al que el sistema
convierte en vehículo de segunda para la
comunicación científica”,
tal como lo observan los investigadores españoles
del CINDOC (1998: 6). |
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5. 5 El fortalecimiento
del intercambio científico en otras lenguas:
enseñanza, redacción y traducción |
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El segundo pilar de una política lingüístico-científica
se sustenta en la reducción de las barreras
lingüísticas, particularmente frente
al inglés, a través de la enseñanza
de lenguas extranjeras, la traducción y otras
medidas de intermediación. Todas ellas se
conciben como iniciativas complementarias que en
su conjunto formarán una política
plurilingüe e intercultural apropiada. |
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5.6 La enseñanza
del inglés y de otras lenguas extranjeras |
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Los debates sobre la enseñanza de lenguas
extranjeras tienen una larga tradición en
nuestros países que no es el caso reactivar
aquí. El resultado está a la vista:
en general no se ha logrado en ningún país
de los tres espacios alcanzar un dominio avanzado
y masivo de alguna lengua extranjera. Los niveles
de proficiencia guardan relación con los
niveles educativos en general: países como
Argentina, Uruguay y Chile obtienen mayores logros
en lenguas extranjeras que países como México,
a pesar de nuestra frontera de más de tres
mil kilómetros con EE.UU. [49].
La enseñanza, si bien obligatoria en la educación
pública, no logra arraigar el dominio de
una lengua extranjera y, por su enseñanza
deficiente, causa frustración y desgano.
En los años 1970 y 80, Chile y México
jugaron un papel de vanguardia en el desarrollo
de cursos de lenguas para objetivos específicos,
generalmente de comprensión de textos científicos,
en el nivel universitario; pero nunca se logró
una implementación masiva de tales programas,
de modo que, en la mayoría de las universidades
públicas en México, no se puede contar
con el dominio de siquiera una lengua extranjera
en el nivel requerido entre los estudiantes de licenciatura
provenientes de la educación pública.
Una mejora a nivel de la educación básica
y media sólo se logrará a largo plazo,
en la medida en que se consiga frenar y revertir
la caída en la calidad educativa en general.
Las universidades tendrán que continuar
con la enseñanza de lenguas extranjeras
para suplir las deficiencias de la educación
básica y media. Sería recomendable
realizar estudios específicos, muy focalizados,
para identificar las necesidades precisas, diferenciadas
por disciplinas y niveles, del dominio de lenguas
extranjeras. Se recomienda retomar los cursos
eficaces, altamente especializados de comprensión
de lectura de textos científicos, como
requisito indispensable al inicio de los estudios,
para que la necesidad de leer bibliografía
en lengua extranjera se pueda satisfacer realmente
desde la primera mitad de los estudios universitarios
de licenciatura. Además, el hecho de hablar
una de las lenguas de los Tres Espacios como lengua
materna ofrece magníficas condiciones para
desarrollar cursos de intercomprensión
simultánea de varias lenguas neolatinas
que han tenido éxito en la Unión
Europea (Eurom 4, Galatea, Evlang, Ariadna, etc.).
Para los investigadores y estudiantes de posgrado
se tendrán que reforzar o diseñar
programas específicos, posiblemente con
estancias en el extranjero y la colaboración
con investigadores que dominen las habilidades
requeridas, especialmente en la redacción
de textos en lenguas extranjeras. |
 |
5.7 La traducción
científica al español |
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Las políticas en la enseñanza de
lenguas extranjeras deberán complementarse
con una política de traducción en
ambas direcciones. Sin duda, las traducciones al
español tendrán una importancia creciente
en muchas ciencias y campos de aplicación.
Tradicionalmente las grandes editoriales en lengua
hispana se habían encargado de traducir
al español las obras científicas
en los campos que les parecían contar con
un mercado. Esta práctica llevó
los resultados internacionales de las ciencias
a las aulas de las universidades hispanas y a
un público más amplio en nuestros
países. Sin embargo, se limita a los autores
ya famosos, los temas y campos de moda y opera
normalmente con grandes desfases en el tiempo.
Para los fines de investigación, docencia
actualizada y divulgación necesitamos complementar
el mercado abierto de los libros con traducciones
científicas especializadas, normalmente
de artículos de gran actualidad dirigidas
a un público que por una u otra razón
no tiene acceso a la lengua original. Para este
efecto, las instituciones científicas y
educativas en general tendrán que invertir
o movilizar un conjunto de recursos. Éstos
incluyen la conexión con los programas
más avanzados de traducción automática
y la participación en su desarrollo y adecuación.
No cabe duda que la traducción automática
jugará un papel cada vez más importante
en las lenguas especializadas en todos los niveles
de la comunicación. Además, las
instituciones tendrán que definir las áreas,
campos y espacios donde la publicación
de traducciones se considere relevante, como son
las antologías para la docencia o para
la divulgación. |
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5.8 La traducción
de la investigación propia para el mercado
internacional |
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Las investigaciones de Ammon, Skudlik y otros
identificaron las dificultades de redacción
en lenguas extranjeras en las ciencias socio-humanas
como el problema singular más relevante en
la circulación de la ciencia propia en los
espacios internacionales. Como hemos visto, se conjugan
aquí problemas lingüísticos de
dominio de la lengua extranjera con aquellos de
estructuración discursiva y de los modelos
culturales subyacentes a las investigaciones.
Los problemas de dominio en la redacción
sólo podrán resolverse a largo plazo.
Mi propia experiencia basada en múltiples
asesorías me permiten concluir, por ejemplo,
que los estudiantes latinoamericanos que no han
tenido una enseñanza excepcional de lenguas
extranjeras (e. g. en escuelas bilingües
privadas), rara vez son capaces de redactar una
tesis de doctorado en ciencias socio-humanas en
alemán, inglés o francés,
incluso al cabo de una estancia de varios años
en el país de la lengua respectiva. Algunos
intentan redactar en la lengua meta y requieren
de correcciones que a veces resultan más
complicadas que la traducción; y muchos
escriben en español o portugués
para contratar después una traducción
profesional.
Por esta razón proponemos que los organismos
y las instituciones académicas aborden
este problema de manera integral y flexible. Necesitamos
crear centros de redacción, traducción
y asesoría para la publicación de
textos científicos, que faciliten la
difusión de la producción científica
nacional en los mercados internacionales. En algunos
casos los centros universitarios de enseñanza
de lenguas extranjeras podrán asumir esta
función, aunque no debe confundirse con
la enseñanza tradicional de lenguas. Se
requiere de traductores y correctores profesionales.
Además, debemos organizar cursos y asesorías
para la redacción en lenguas extranjeras
para lo cual normalmente no están capacitados
los profesores de lenguas, ni siquiera los hablantes
nativos, cuando ellos mismos no son investigadores
y nunca han redactado textos científicos
de alto nivel. En algunos casos estos cursos y
talleres podrán impartirse en equipos entre
profesores de idiomas e investigadores experimentados
en la redacción de textos en lengua extranjera.
Al mismo tiempo debemos desarrollar mecanismos,
fondos o quizás instituciones que faciliten
y financien la publicación de nuestra obra
en el extranjero, así como sucede en varios
países europeos [50].
Se recomienda que todos los cursos y posgrados
que desarrollemos en nuestros países para
un público internacional cuenten con una
política lingüística bien definida.
Para dar un ejemplo, algún programa internacional
de excelencia en ciencias naturales en México
podría impartirse en un 80% en inglés
y un 20% en español, contando con cursos
de idioma de apoyo claramente enfocados a sus
necesidades. De este modo no sólo atraería
a alumnos de los países iberoamericanos
que deseen adquirir conocimientos de alto nivel
en su especialidad y practicar al mismo tiempo
el inglés científico correspondiente;
captaría sin duda a estudiantes de EE.UU.
y Canadá que verían en este programa,
a diferencia de aquellos impartidos en sus propios
países, la oportunidad adicional de adquirir
el español científico de su área
a un costo de inversión relativamente bajo.
|
RECOMENDACIONES PARA UNA POLÍTICA
LINGÜÍSTICA EN LAS CIENCIAS
|
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ESPACIOS CIENTÍFICOS INTERCULTURALES
PLURILINGÜES |
|
Polo del español |
Zona plurilingüe |
Polo del inglés y de otras lenguas
extranjeras |
Objetivo global 1:
Reforzamiento del español como lengua
internacional de la ciencia |
Fomentar espacios y
actitudes interculturales y plurilingües |
Objetivo global 2:
Apropiación del inglés y de
otras lenguas extranjeras para el desarrollo
científico |
Terminología
y bancos de datos -
Desarrollar y fortalecer la terminología
y los bancos de datos en español
- Fomento a la mayor presencia de nuestras
publicaciones en los bancos de datos internacionales
- Impulsar la inclusión de resúmenes
en español en los bancos de datos internacionales
|
Promover y participar
en la creación de terminologías
y bancos de datos multilingües |
Terminología
y bancos de datos
- Participar en el desarrollo de la terminología
y los bancos de datos en otras lenguas;
- Facilitar su conocimiento y difusión
en nuestro país
- Promover y participar en la creación
de terminologías y bancos de datos
multilingües |
Publicaciones
- Apoyar las publicaciones científicas
en español
- Ampliar su mercado internacional |
Publicar en varias
lenguas simultáneamente o en fases
diferenciadas |
Publicaciones
- Apoyar la difusión de nuestra ciencia
en el mercado internacional a través
de:
- la redacción en otras lenguas
- la traducción a otras lenguas |
Traducción
- Apoyar la traducción de textos científicos
al español
- Participar en el desarrollo y utilizar los
programas más avanzados de traducción
automática de textos científicos
|
Promover el uso
de varias lenguas |
Traducción
- Apoyar la traducción de la investigación
propia a las lengua extranjeras para el mercado
internacional
- Financiar la traducción de la investigación
propia a las lengua extranjeras para el mercado
internacional |
|
Polo del español |
Zona plurilingüe |
Polo del inglés y de otras lenguas
extranjeras |
| |
|
|
Enseñanza
del español (comprensión y redacción)
- Fomentar la enseñanza del español
como lengua de la ciencia a nivel nacional
e internacional |
Promover el uso
de varias lenguas |
Enseñanza
de otras lenguas (comprensión y redacción)
- Mejorar y ampliar la enseñanza de
las lenguas extranjeras: comprensión
de lectura de textos científicos; redacción
de textos científicos en otras lenguas
- Crear centros de redacción, traducción
y asesoría para la publicación
en otras lenguas |
Docencia
científica en español
- fomentar el uso de la terminología
y los bancos de datos en español
- Fomentar la creación de posgrados
internacionales en español o bilingües
|
Promover la docencia
científica plurilingüe |
Docencia
científica en otras lenguas
- Acercar a los investigadores y estudiantes
al funcionamiento científico en inglés
y en otras lenguas extranjeras |
Intercambio
internacional
- Definir una política del lenguaje
en los intercambios internacionales:
- Fomentar el intercambio con otros países
hispanohablantes y de lenguas neolatinas (francés,
italiano, portugués)
- Fomentar el aprendizaje y perfeccionamiento
del español científico de profesores
e investigadores visitantes
-Fomentar el uso del español científico
(docencia, bibliografía) durante las
estancias de nuestros investigadores en el
extranjero |
Fomentar la creación
de espacios y actitudes interculturales y
plurilingües en todos los intercambios
|
Intercambio
internacional
- Definir una política del lenguaje
en los intercambios internacionales:
- Fomentar un buen aprendizaje de las lenguas
extranjeras (registro científico) durante
las estancias en el extranjero
- Aprovechar la estancia de investigadores
visitantes para promover el aprendizaje y
uso del registro científico en otras
lenguas para investigadores y estudiantes |
|
 |
5.9 Los Tres Espacios Lingüísticos:
español, francés, portugués |
| |
A lo largo de este texto hemos hechos múltiples
referencias a estos tres espacios. Sin lugar a duda,
el francés conserva una presencia muy superior
al de las otras dos lenguas en el campo científico.
Este se debe, por un lado, a la fuerte tradición
de investigación de los países francófonos
europeos y en Québec que pertenecen a los
países más desarrollados, de un nivel
claramente superior a sus homólogos europeos
da lengua española y portuguesa. Pero se
debe también al hecho que el francés
cuenta con una larga tradición de difusión
y defensa en sus países centrales que incluye
una política lingüística [51]
bien definida en el campo científico que
hoy se canalizan a través de las instituciones
de la francofonía en el ámbito internacional.
Los otros dos espacios no cuentan ni con recursos
ni tradiciones comparables. La organización
del mundo lusófono (Comunidade dos Países
de Língua Portuguesa, CPLP desde 1996)
es relativamente débil y el mundo hispano
no cuenta con ninguna organización común
en torno a su lengua; hasta el término
“hispanofonía” no existe, tenemos
que inventarlo. En los últimos lustros
España ha desarrollado una fuerte ofensiva
hacia distintas regiones del mundo que incluyen
la difusión del español a través
del Instituto Cervantes con su principal inversión
estratégica actual en los EE.UU. y Brasil;
en el caso de América Latina en general,
la expansión económica a través
de sus empresas multinacionales (bancos, telefonía),
sus editoriales, sus institutos culturales y el
intercambio científico.
A pesar de estas diferencias, hay una serie de
intereses y perspectivas comunes que permiten
desarrollar estrategias de políticas del
lenguaje conjuntas en el campo científico.
El denominador común más significativo
es sin duda nuestra posición frente al
inglés. La francofonía cuenta, por
un lado, con el desarrollo más sólido
de su aparato científico y de sus políticas
del lenguaje. Al mismo tiempo, constituye la lengua
internacional que más sufre bajo los embates
de la globalización del inglés.
Desde hace algunos años, ha introducido
el concepto de “diversidad lingüística
y cultural” como “mot clé”
en sus políticas. En un primer momento,
esto significó “no solo inglés”
en todos los espacios internacionales donde interviene.
Pero con el tiempo, las dinámicas de la
diversidad han ido calando más profundo
en los espacios del francés. En el continente
americano, donde el uno por ciento de la población
habla el francés como lengua materna, la
francofonía busca alianzas con los países
de habla hispana y portuguesa frente al inglés.
Francia ha reforzado sus vínculos culturales
y científicos con Brasil y México
y tuvo la iniciativa para crear una cooperación
entre los Tres Espacios Lingüísticos.
Gran parte de lo que proponemos para el español
podría servir, mutatis mutandis,
también para las otras lenguas. De hecho
los países de la francofonía guardan
una amplia ventaja en sus políticas científico-lingüísticas
y están apoyando de diversas maneras el
desarrollo de políticas propias en los
demás espacios. Los países de habla
francesa y portuguesa también se ven en
la necesidad de desarrollar modelos plurilingües
para su campo científico, de acuerdo con
su tamaño y nivel de desarrollo. En la
medida en que le asignan una función estratégica
a su propia lengua (el Brasil cuenta con 5,000
revistas científicas propias, la mayoría
de ellas publicadas en portugués), crecen
las perspectivas de una mayor coordinación
entre países de la misma lengua y entre
lenguas cercanas de fácil aprendizaje mutuo.
En el espacio colectivo de estas tres lenguas
emparentadas que cuentan con historias, retos
y funciones nacionales e internacionales similares,
se podrán potenciar y desarrollar al máximo
los aspectos enriquecedores y de complementación
positiva de nuestra concepción de espacios
discursivos plurilingües e interculturales
para las ciencias. La coexistencia, superposición
e incluso integración parcial de las lenguas
en espacios compartidos refleja su componente
plurilingüe; en el acceso fluido a otras
culturas a partir de la cultura propia se manifiesta
su concepción intercultural. El apoyo en
el campo científico, más allá
de rivalidades secundarias, puede adquirir una
importancia estratégica, por lo cual sería
recomendable fortalecer la producción,
circulación y el intercambio internacional
de las ciencias entre los países de los
Tres Espacios que conforman un conjunto de más
de 70 estados.
Esto puede incluir una oferta plurilingüe
con la apertura preferencial de las revistas científicas
a las tres lenguas y el fomento a la intercomprensión
como ya se practica entre el español y
el portugués en el contexto del Mercosur.
|
 |
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71-86. |
 |
Notas |
| |
[42]
No podemos ignorar que estos mercados están
viviendo actualmente una gran concentración
y venta de consorcios extranjeros. Pero el hecho
de que Cambridge University Press, la casa
editorial de mayor prestigio mundial en las ciencias
sociales, haya lanzado una colección exitosa
de libros en español, representa al mismo
tiempo el potencial de este mercado.
[43]
Para Leáñez Aristimuño (2002)
está en juego la posibilidad o no de ”aprehender
la complejidad del mundo contemporáneo”
en español.
[44]
Así reza el título de un libro muy
taquillero del español Alex Grijelmo (1998)
quien acusa a las clases hispanas acomodadas de
“querer dejarse invadir por el inglés”.
[45]
En las políticas del lenguaje distingo
entre tres orientaciones básicas: una orientación
monolingüe que sólo reconoce
una lengua; una orientación multilingüe
que reconoce la coexistencia de varias lenguas
en un espacio común como una situación
de facto, pero la considera de manera negativa
como un problema que debe superarse; y una orientación
plurilingüe que concibe una tal situación
como un potencial enriquecedor de cada individuo
y de la sociedad en su conjunto (para una mayor
elaboración, ver Hamel 1999, 2000, 2003).
[46]
No es el caso entrar aquí en un análisis
del mercado, tanto desde el punto de vista de
los flujos de información científica
y de su recepción, como lo hace CINDOC,
citado ampliamente en estas páginas, como
también en cuanto a las formas de financiamiento
donde se distingue, mucho más que en el
mercado anglosajón, la publicación
de revistas y de libros. En el caso de los libros
en español nos encontramos frente a una
significativa contracción de los mercados
y su concentración en casas editoriales
españolas que se están transformando
cada vez más en subsidiarias de unas pocas
grandes editoriales internacionales (Murdoch,
Bertelsmann, etc.). Este proceso reduce radicalmente
los márgenes de las editoriales para financiar
los riesgos de autores nuevos y temas menos taquilleros
pero de alta calidad con la venta segura de sus
best sellers de largo aliento, como tradicionalmente
lo habían hecho; para el mercado de libros
en América Latina consúltense las
observaciones de García Canclini (2002)
y (ed. 2002).
[47]
Un campo donde la discusión latinoamericana
actual juega un papel cada vez más imprescindible
para el debate internacional es el espacio interdisciplinario,
compartido por al antropología, sociología,
ciencia política, lingüística,
educación y filosofía, sobre la
multiculturalidad, los pueblos y minorías
étnicamente diversos al interior de los
estados nacionales y sus reivindicaciones de autonomía.
[48]
Un ejemplo modesto se expresa en la publicación
en español, en una revista mexicana de
prestigio, el conjunto de textos de un simposio
realizado en los EE.UU. con contribuciones desde
Canadá hasta los Países Bálticos
(Hamel ed. 1995). A los dos años conseguimos
la publicación de todos los textos en inglés
en la revista de mayor prestigio y difusión
en el mundo sobre políticas del lenguaje
(Hamel ed. 1997). Otro ejemplo exitoso es la publicación
de un conjunto de textos sobre las geopolíticas
de las lenguas, escritos por autores de primer
nivel alrededor del globo, primero en francés
en una excelente revista quebequense financiado
por su gobierno (Maurais y Morris 2001). Dos años
después aparece el conjunto de textos en
inglés en Cambridge University Press (Maurais
y Morris 2003).
[49]
Para un estudio del papel histórico del
inglés en México, véase Hidalgo,
Cifuentes y Flores (1996).
[50]
Alemania cuenta con una institución del
gobierno federal (Inter Nationes) que financia
la traducción de cualquier libro científico
publicado en alemán que obtiene un contrato
de publicación en otra lengua.
[51]
No es el caso analizar aquí las políticas
lingüísticas del conjunto de países
que conforman los Tres Espacios. Nos limitaremos
a algunos aspectos que tienen relevancia para
el campo científico.

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