ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Introducción
Recomendaciones
Comunicaciones
Anexo
Enlaces diversos
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

PALABRAS DE APERTURA A CARGO DE PERSONALIDADES POLÍTICAS Y CULTURALES

Allocution de Pierre Baillargeon - Délégué général de Québec au Mexique

Allocution de Jean-Jacques Beucler - Agrégé de l'Université (Paris IV Sorbonne), Délégué Général de l'Alliance Française de Paris au Mexique

Palabras de Jaime Nualart - Coordinador de Asuntos Internacionales - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes - México

Palabras de Daniel Prado – Director - Dirección Terminología e Industrias de la Lengua - Unión Latina

PONENCIA INTRODUCTORIA GLOBAL

Español, francés, portugués: ¿equipamiento o merma? - Carlos Leáñez Aristimuño - Unión Latina

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES Y LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES

Presencia del idioma español en los organismos y en las conferencias internacionales - Eloy Ybáñez Bueno - Embajador de España

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LAS PUBLICACIONES CIENTÍFICO-TÉCNICAS

El español como lengua de las ciencias frente a la globalización del inglés. Diagnóstico y propuestas de acción para una política iberoamericana del lenguaje en las ciencias - Rainer Enrique Hamel - Universidad Autónoma Metropolitana - Departamento de Antropología

Le français dans la communication scientifique et technique - Louis Jean Rousseau - Agence Intergouvernementale de la Francophonie

A língua portuguesa nas publicações científicas: o caso brasileiro - Lígia Café - Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia – IBICT

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN INTERNET

La expansión del español en Internet - Francisco Gómez Aladillo - Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones – AHCIET- España

Presencia de las lenguas neolatinas en la internet - Daniel Pimienta - Fundación Redes y Desarrollo - FUNREDES

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS

La lengua española en el espacio internacional - Raúl Ávila - El Colegio de México

Espaço de enunciação latino-americano numa sociedade em rede - Eduardo Guimarães - Unicamp - Brasil

 

El español como lengua de las ciencas
frente a la globalización del inglés.
Diagnóstico y propuestas de acción
para una política iberoamericana
del lenguaje en las ciencias

Rainer Enrique Hamel

Universidad Autónoma Metropolitana
Departamento de Antropología

 

Versión ampliada de la conferencia presentada en el
Congreso internacional sobre las lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Unión Latina y El Colegio de México
México, D. F., 28-29 de noviembre de 2002

ÍNDICE
 

1. Introducción: Globalización, lenguas y ciencia

2. La globalización del inglés y el uso de las lenguas en las ciencias

3. La diversidad de lenguas y pensamiento como motor de las ciencias

3.1 Monolingüismo y plurilingüismo en el campo de las ciencias: ¿Antes o después de Babel?

3.2 Relaciones científicas entre los EE.UU. y América Latina

3.3 El creciente monolingüismo de la academia anglo-sajona

4. La creciente asimetría en el acceso y la distribución de la producción científica de los países no anglófonos

4.1 El libre mercado y las ciencias

4.2 El campo científico y el uso diferenciado de las lenguas

5. El español en el campo de las ciencias: propuestas para una política del lenguaje

5.1 Resumen: el estado actual de las lenguas en las ciencias

5.2 Hacia un modelo plurilingüe e intercultural para la producción y circulación de la investigación científica

5.3 Distinciones para una política lingüístico-científica

5.4 El fortalecimiento de la lengua propia en la producción y las publicaciones científicas

5.5 El fortalecimiento del intercambio científico en otras lenguas: enseñanza, redacción y traducción

5.6 La enseñanza del inglés y de otras lenguas extranjeras

5.7 La traducción científica al español

5.8 La traducción de la investigación propia para el mercado internacional

5.9 Los Tres Espacios Lingüísticos: español, francés, portugués

6 Bibliografía


5. El español en el campo de las ciencias: propuestas para una política del lenguaje

5.1 Resumen: el estado actual de las lenguas en las ciencias

 

Resumiremos aquí algunos resultados de nuestra indagación. A lo largo del siglo XX la comunidad científica internacional pasó paulatinamente de un modelo plurilingüe en sus fases más dinámicas y productivas a un uso hegemónico del inglés y redujo cada vez más los espacios de las demás lenguas de las ciencias. La conclusión parece clara, aunque sólo a primera vista: el inglés ha desplazado ampliamente a las pocas otras lenguas que competían con él en las ciencias. Este proceso no se desarrollo de manera independiente; si recordamos el viejo aforismo - que la lengua es la fiel compañera del imperio - de Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática del español de 1492, entendemos que la expansión del inglés es producto y a la vez ingrediente dinámico de la globalización del imperio anglo-americano. El inglés se ha transformado en la principal lengua de comunicación internacional en las relaciones políticas, el comercio, transporte, en los nuevos medios electrónicos de comunicación, como también en la cultura y el arte; es hoy de lejos la primera lengua extranjera que se aprende y ha reducido los espacios de las demás lenguas internacionales.

Sin embargo, la globalización del inglés, si bien constituye la mayor expansión de un lengua en la historia de la humanidad, no procede de manera homogénea ni arrasa realmente con las demás lenguas, como algunos hechos muy publicitarios y la opinión catastrofista o – según la perspectiva – triunfante sobre el final de la historia de las lenguas nos podría hacer creer. Existen unas diez lenguas internacionales, cien lenguas nacionales y otras seiscientas más (Graddol 1997) que gozan de una gran vitalidad en la mayoría de sus espacios nucleares; sin embargo, las relaciones entre pueblos, entre países y regiones, entre especialistas alrededor del mundo en los diversos campos se vehicula cada vez más en inglés.

El campo de la ciencia presenta un cuadro particularmente avanzado en ese proceso. Como hemos visto, los EE.UU. y Gran Bretaña producen juntos el 41 % de las publicaciones científicas (artículos en revistas) del mundo, pero el total de la difusión científica en inglés alcanza, según algunas estadísticas, más del 74% o, según otras, entre el 82% para las ciencias sociales y humanas y el 90 % en las ciencias naturales. De este modo, se expande el círculo de aquellos científicos que publican en inglés, aunque ésta no sea su primera lengua ni el idioma en que realizan su investigación y docencia. A pesar de esta tendencia global, se mantienen vigorosos espacios en las lenguas nacionales en muchos campos, particularmente en las ciencias sociales y humanas, sobre todo si tomamos en cuenta el sub-campo fundamental de la producción científica, entendida como el proceso interactivo, colectivo en que se desarrolla las investigaciones que luego desembocan en la circulación (las publicaciones) y la docencia universitaria. Habíamos argumentado que

1. la reducción de la diversidad a una sola lengua en la producción de modelos, temas y estrategias de investigación podría llevar, desde una perspectiva ecológica, a un empobrecimiento peligroso del desarrollo científico mismo, especialmente en las ciencias sociales;

2. la imposición total del inglés refuerza aún más las asimetrías existentes, tanto en las condiciones de acceso a la ciencia internacional como sobre todo en la producción y circulación de la ciencia y tecnología propias. Tomando en cuenta el valor de la ciencia como medio de producción de primer orden, daña a mediano y largo plazo el desarrollo de la economía misma de los países que abandonan estos espacios.

Analizamos las consecuencias de tal proceso tomando como ejemplo las relaciones científicas en ciencias sociales entre los EE.UU. y América Latina, especialmente México, donde la asimetría se vehículo no solamente a través de la lengua en su base material misma, sino también y quizás con mayores consecuencias a través de las estructuras discursivas y los modelos culturales en los que se insertan las investigaciones. Junto con ello debe preocuparnos el creciente monolingüismo de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses que reduce su capacidad de entender otras culturas y perspectivas y, en particular, la negativa cada vez mayor de su academia a tomar en cuenta cualquier resultado científico que no sea publicado en inglés. Además de la mencionada reducción de la diversidad en los modelos y enfoques, vimos claramente que el predominio del inglés incrementa las asimetrías existentes y dificulta aún más el acceso de los países latinoamericanos y de otros en situación similar a los mercados científicos más importantes.

Lo que está en juego en la coyuntura actual es la disyuntiva entre

a) una marcada hegemonía que está a punto de transformarse en monopolio, imponiendo junto con una lengua una dominación científico-técnica y cultural de las ideas;

b) y la posibilidad de reabrir y reforzar el largo ciclo de desarrollo vertiginoso de las ciencias basado en un modelo plurilingüe, ecológicamente diferenciado, como uno de sus componentes constitutivos. Se trataría en todo caso de buscar un nuevo camino que demuestra las ventajas estratégicas de una academia internacional plurilingüe para el avance mismo de la ciencia.

Desde la perspectiva del investigador y de las comunidades científicas hispanoamericanas, el aspecto más crítico se presenta en la relación bilingüe asimétrica entre el español y el inglés (sin descartar nunca las otras lenguas científicas internacionales). ¿Cómo insertarnos desde una posición de desventaja estructural y lingüística en el mercado internacional hegemonizado por el inglés y las fuerzas de su primer círculo? ¿Optamos por el libre mercado generalizado o por la “reserva cultural” también para el campo científico, como lo practica el mundo francófono?

En el campo de las lenguas del mundo nos habíamos preguntado si la hegemonía del inglés permanecerá por tiempo indefinido o acaso surgirán otras lenguas internacionales como contrapeso. Leáñez Aristimuño (2002: 132-3) argumenta elocuentemente que el español se encuentra en un posición ideal para retar el predominio del inglés: con más de 350 millones de hablantes nativos cuenta con el mismo número que el inglés o el equivalente del 99% de las lenguas del mundo juntos, representa el 50% de los hablantes de las lenguas neolatinas y en los 21 países de uso oficial el 94.6% habla esta lengua, a diferencia del ámbito de la anglo- y francofonía; está arraigado con un 10% de la población en los dos polos fundamentales del poder, la Unión Europea y EE.UU.; es lengua oficial de muchos organismos internacionales, tiene una gran homogeneidad y organismos propios... pero le faltan a sus pueblos, según la visión venezolana de Leáñez Astimuño, la riqueza material y el orgullo de su lengua que caracterizan a las lenguas dominantes como el inglés.

Como habíamos visto, la producción científica baja, típica de los países del Tercer Mundo cada vez más empobrecidos, induce los bajos índices en las publicaciones en español que oscilan, según las estadísticas, entre el 0,5 % para las ciencias naturales y el 2,8 % para las ciencias sociales y humanas en las revistas científicas internacionales. Sin embargo, la cantidad no significa calidad. Existe una producción relevante por su calidad y densidad. Por un lado, tenemos las revistas científicas que en el caso de España, como hemos visto, se siguen editando en más de un 85 por ciento en español; y por otro lado los libros científicos en ciencias sociales, que representan un mercado propio en el vasto mundo hispano, alimentado principalmente desde sus tres polos más importantes: España, Argentina, actualmente a la baja, y México [42]. Este importante mercado existe gracias a la vitalidad del español como una de las primeras lenguas del mundo y la vasta producción de sus obras literarias que gozan de un gran prestigio internacional. Aunque, como habíamos analizado, los campos se distinguen y guardan su propia identidad, emerge una perspectiva muy promisoria de transferir parte del prestigio literario y poder del español como lengua mundial al campo de la ciencia, junto con un decidido programa de equipamiento que amplíe y consolide su terminología científica y técnica.


5.2 Un enfoque intercultural plurilingüe para la producción y circulación de la investigación científica
 

Por lo general, los organismos científicos no reconocen los problemas derivados del mutlilingüismo en las ciencias, las llamadas “barreras lingüísticas”, como un tema de relevancia para sus políticas científicas, o lo relegan a los mismos investigadores como un asunto personal. Nada más inapropiado que esta actitud para un sistema científico nacional e internacional. Las instituciones de excelencia científica alrededor del globo han reconocido como conditio sine qua non para el alto nivel de desempeño de sus investigadores la necesidad institucional de identificar de manera colectiva, pero también personal e individualizada, el conjunto de factores que facilitan la actuación de excelencia de sus investigadores y, sobre todo, aquellos que la obstaculizan, para poder intervenir adecuadamente y facilitar al máximo el trabajo de sus científicos. En la medida en que el acceso lingüístico - recepción de la ciencia internacional y difusión de la ciencia propia - constituye hoy en día un problema de gran relevancia estructural y colectiva para cada comunidad de investigación y para todos los países no angloparlantes, conviene asignarle una alta prioridad en la agenda de los organismos científicos y de las instituciones de investigación y educación superior. Negar el problema o relegarlo como asunto individual a los investigadores aumentaría las desventajas colectivas e individuales para producir ciencia, como lo ha demostrado este estudio. Las propuestas que formulamos a continuación para intervenir con una política lingüística definida en el terreno de las ciencias tienen el propósito de ofrecer una marco conceptual común para profundizar en el diagnóstico de los problemas y proponer soluciones generales que se tendrán que adecuar en cada caso específico.

Caben varios escenarios frente a los retos de una posible transición de la globalización hegemónica actual a un monopolio total del inglés en el campo de las ciencias. Dos posiciones extremas podemos esbozar con facilidad: el apoyo decidido a la anglización en todos los terrenos con el consecuente abandono del español como lengua científica, lo que conllevaría quizás algunos beneficios y ahorros a corto plazo, pero enormes pérdidas por el aniquilamiento de la lengua propia como fuerza productiva cognitiva y material a un plazo no muy largo [43]. Sancionaría el monopolio del inglés en las ciencias naturales y causaría mayores asimetrías y estragos en las ciencias sociales. La otra alternativa radical implicaría encerrarse lo mejor que se pueda en su lengua, como lo ha practicado el mundo científico francés en las ciencias sociales durante mucho tiempo frente al inglés, o dedicarse exclusivamente a “la defensa apasionada del idioma español” [44].

Proponemos no optar por ninguna de estas soluciones simples y perjudiciales a muy corto plazo. En cambio, nos conviene explorar, para los países de habla hispana y de los Tres Espacios Lingüísticos en general, las perspectivas de un modelo intercultural plurilingüe para la producción y circulación de la ciencia que tiene como propósito contrarrestar el tránsito al monolingüismo científico en inglés al reforzar la lengua propia en las ciencias, y facilitar al mismo tiempo nuestra apropiación del inglés para propósitos científicos y tecnológicos. Apunta a trascender un enfoque estático, a veces muy estructuralista y binario del funcionamiento de las lenguas en el campo científico, para llegar a una visión de espacios discursivos plurilingües con un enfoque intercultural de las ciencias que tome en cuenta la diversidad científica y cultural existente.

Un cambio de enfoque semejante requiere varios movimientos conceptuales para que pueda desarrollarse exitosamente. Implica la transición de un enfoque monocultural o quizás a-cultural de la ciencia que la entiende como independiente y desligada de su contexto de estructuras discursivas y modelos culturales, hacia una orientación intercultural en varias dimensiones:

1. presupone siempre la existencia y presencia de otras culturas científicas para definir los elementos básicos de la cultura científica propia;

2. significa fortalecer el desarrollo científico en cada país a partir de la cultura propia, aceptando y vigorizando las múltiples relaciones entre historia, sociedad y ciencia;

3. toma el reconocimiento de una asimetría estructural en el desenvolvimiento de la ciencias entre países con un nivel diferente de desarrollo como condición de diálogo – por esa razón, parte del conocimiento y la afirmación de las tradiciones propias para conocer y seleccionar las otras;

4. por último, busca una complementariedad entre diversos saberes en vez de una sustitución de unos por los otros.

UN MODELO INTERCULTURAL PLURILINGÜE
para la producción y circulación de la ciencia
Orientación intercultural: premisas
- la ciencia en cada país se desarrolla en estrecha relación con su cultura, historia y sociedad
- la diversidad cultural constituye un fuente para el desarrollo y enriquecimiento de los modelos científicos
- el desarrollo de las ciencias es en principio policéntrico
Estrategias interculturales
- definir los componentes básicos de la ciencia propia a partir de la cultura científica y las necesidades propias y en relación con otras culturas científicas
- reconocer una asimetría estructural entre diferentes tipos de países como punto de partida para el diálogo e intercambio científico
- buscar conocer y apropiarse de la ciencia internacional a partir de la ciencia propia
- buscar una complementariedad entre diversos saberes en vez de una sustitución de unos por los otros
Orientación plurilingüe: premisas
- ideal de la comunicación científica basada en la coexistencia de varias lenguas
- la diversidad lingüística constituye una fuente potencial de enriquecimiento de los modelos científicos
Estrategias plurilingües
- reforzar la producción y circulación científica en la lengua propia
- contrarrestar el monopolio del inglés
- apropiarse del inglés y de otras lenguas extranjeras para la ciencia
- crear espacios discursivos plurilingües

 

Significa además el paso de una orientación monolingüe, fincada en el ideal de la comunicación científica en una sola lengua que ve en la coexistencia de varias lenguas un “problema de barreras lingüísticas”, hacia una orientación plurilingüe [45] que concibe la diversidad lingüística como potencial de enriquecimiento de los procesos de investigación, tal como lo habíamos discutido con el ejemplo de la especiación científica. Se propone fortalecer el uso de las lenguas nacionales propias en las ciencias, como fundamento para arribar al aprendizaje y el uso de otras lenguas.

Proponemos impulsar una estrategia de doble vía que desarrolle y consolide una política y una práctica científicas que de todos modos ya existen en nuestros países, pero que muchas veces no se asumen desde una perspectiva de enriquecimiento y de un aprovechamiento de las ventajas comparativas existentes. Un pilar de esta estrategia se asienta en el fortalecimiento del español como lengua científica en los ámbitos de la producción y circulación científica nacional e internacional; el segundo apunta a reducir las barreras de acceso - en el doble sentido de recepción y distribución - a los espacios internacionales de la ciencia que se vehiculan principalmente en inglés, pero también en otras lenguas; para ello, necesita identificar con claridad los puntos álgidos y conflictivos y mejorar significativamente la enseñanza especializada del inglés y de otras lenguas.

El denominador común de esta política para todas las ciencias lo constituye el objetivo de evitar y contrarrestar los monopolios de una sola lengua y de los modelos únicos; esto implica, aun en las ciencias naturales más dominadas por el inglés, no permitir el desplazamiento total de nuestras lenguas de ningún campo; su presencia, aunque sea mínima en porcentajes de publicaciones internacionales, nos parece fundamental por dos razones: por un lado, evita que una lengua se atrofie en un campo de importancia estratégica y fomenta su actualización en la terminología; por el otro, porque la presencia de la lengua científica propia resulta esencial, como hemos visto, para la producción científica (entendida como el conjunto de actividades de investigación) y la docencia. En estos espacios plurilingües vitales el conocimiento se produce a través de la constante circulación entre la recepción de información – frecuentemente en inglés –, la ejecución de la investigación en la lengua propia y la comunicación de sus resultados de modo plurilingüe. Sin la presencia y el desarrollo conceptual y terminológico de nuestra lengua resulta difícil imaginar una producción científica propia con los márgenes necesarios de autonomía, su comunicación en los espacios de aplicación tecnológica y educativa del país, como en la difusión más general.

Huelga decir que una tal política no tiene ningún sentido sin un fortalecimiento decidido del desarrollo científico mismo en cada país, otorgándole el financiamiento recomendado de por lo menos el uno por ciento del PIB como lo exigen los organismos de la investigación científica en diversos países latinoamericanos desde hace tiempo.


5.3 Distinciones para una política lingüístico-científica
 

Las ciencias naturales

No cabe duda de que los científicos de estas disciplinas tienen que publicar los resultados originales, de relevancia internacional, de sus investigaciones primero en inglés para poder participar y competir en los espacios científicos mundiales. Por esta razón, las universidades, instituciones y consejos de investigación tienen que apoyar con un conjunto de medidas el acceso a la ciencia internacional y la circulación de la producción propia, lo que implica entre otras medidas mejorar sustancialmente la enseñanza de las lenguas científicas relevantes y los servicios de traducción y redacción.

Pero también en este campo conviene desarrollar una política plurilingüe integral que tome como punto de partida las realidades existentes. Como en las ciencias naturales es mayor el avance del monopolio del inglés, los esfuerzos tendrán que concentrarse en la preservación de los espacios existentes en la producción misma, la docencia y la circulación. Para ello es necesario que los mismos laboratorios y equipos participen decididamente en la elaboración de la terminología especializada, su divulgación y utilización. Existen múltiples temas y campos donde se revela como un mito, también para las ciencias naturales, la creencia que la investigación en su sentido amplio se desarrollo de manera aislada de su contexto social y cultural. El reciente desciframiento del genoma humano, por ejemplo, no exime a los países periféricos de realizar sus propios esfuerzos de investigación, por el contrario. Frente a la necesidad de descubrir la composición específica del genoma en cada región biogenética (aquel porcentaje pequeño pero decisivo del genoma que distingue entre razas humanas) para poder llegar a aplicaciones relevantes en la medicina o nutrición, nuestros países tienen en principio dos opciones: o le ceden esta investigación a las grandes empresas farmacéuticas transnacionales, con todas las consecuencias de control sobre la información genética, las patentes y los grandes negocios que esto implica; o emprenden un esfuerzo propio como se propone en México con la fundación de un Instituto de Medicina Genómica. Las investigaciones básicas y aplicadas que emprendan este tipo de instituciones públicas sobre la realidad genética nacional, en estrecha relación con la población misma, constituirán sin duda un reto y una gran oportunidad para desarrollar la terminología propia que se requiere en español para realizar este trabajo.

Tampoco conviene abandonar por completo el campo de las publicaciones científicas y de los eventos internacionales en la lengua propia. Recuérdese como ejemplo de una política lingüístico-científica a largo plazo, los ya famosos congresos de ACFAS (Association francophone pour le savoir) que se organizan cada año en Québec, donde más de tres mil científicos de todas las ciencias y de muchas partes del mundo – francófono de los tres círculos - se reúnen para intercambiar sus experiencias exclusivamente en francés, congruente con la política lingüística quebequense de fomentar importantes espacios reservados a la lengua propia. En el inmenso mundo hispano bien pueden organizarse congresos internacionales de ciencias naturales que fomenten y afiancen el uso del español.

Las ciencias sociales y humanas

Cualquier política lingüística de apoyo a la lengua propia deberá concentrarse prioritariamente en las ciencias sociales y humanas. Como hemos visto, dos fenómenos complementarios contribuyen a diferenciar a las ciencias sociales y humanas de las ciencias naturales para establecer una relevancia mucho más estratégica de la lengua propia en el caso de las primeras: por un lado, la especificidad de su “objeto” mismo – el ser humano – y de sus procedimientos lleva a que su lenguaje científico como herramienta de la investigación guarde una relación mucho más estrecha con la lengua común o natural de su entorno. Aunado a las características mucho más heterogéneas y diversificadas - por razones constitutivas, no evolutivas - de las ciencias socio-humanas, existen en mucho menor medida lenguajes científicos formalizados que puedan operar como pivotes entre las lenguas naturales y su uso científico; de ahí las grandes dificultades de redacción en otra lengua, o incluso de la traducción de una lengua a otra, a que apuntan prácticamente todas las investigaciones existentes.


5.4 El fortalecimiento de la lengua propia en la producción y las publicaciones científicas
  Una política científica de fortalecimiento de la lengua propia puede tomar como punto de partida los sólidos y extensos espacios del español no sólo en los sub-campos de la producción y docencia, sino también en la circulación, difusión y divulgación. Si bien las cifras de revistas científicas y, en general, de la publicación científica en español son relativamente bajas, no cabe duda de que existe un mercado muy significativo, susceptible a consolidarse y a crecer, tanto en sus aspectos cuantitativos como, sobre todo, cualitativos. Dadas las características específicas de este mercado, se requiere diseñar una estrategia a largo plazo que contemple contribuciones y apoyos públicos y privados.

Es evidente que nuestras publicaciones científicas en español y en las otras lenguas de los Tres Espacios no pueden competir con las publicaciones en inglés en un mercado totalmente abierto [46]. Ni en el marcado de las revistas ni de los libros científicos – que obedecen a lógicas parcialmente distintas – podemos participar con criterios meramente económicos. Por la razones mencionadas, tanto los organismos de estado (CONACYT, CONYCET, etc.) como privados interesados en la ciencia deberán apoyar y financiar de manera mucho más decidida que hasta ahora la publicación y difusión de revistas y libros científicos en la lengua propia. Los criterios deberán concentrarse en la calidad de las publicaciones y también en su concentración en temas de alta relevancia nacional, regional e internacional donde las aportaciones de nuestra investigación son fundamentales, incluso imprescindibles en los espacios internacionales [47]. Dada la configuración diferente de los mercados en ciencias naturales y socio-humanas, incluso de los criterios de originalidad y de primicia, para las segundas no resulta imposible conseguir contribuciones de autores de primer nivel internacional, de cualquier parte de mundo, que se publiquen primero en español, tal como lo hemos practicado en México [48], para pasar después a traducciones al inglés o a otras lenguas. El mercado para publicaciones de alta calidad científica en español no sólo existe en los países hispanohablantes tradicionales; es particularmente relevante como mercado potencial, en primer lugar en los EE.UU., pero también en los países de los Tres Espacios, de las lenguas neolatinas en general y en los países desarrollados donde existe un interés significativo por el aprendizaje del español y los temas relacionados con nuestro mundo.

Para llegar a estos mercados estratégicos fuera de nuestros espacios tradicionales, nuestras publicaciones deben tener una presencia mucho mayor que hasta el momento en las principales bases de datos y bibliotecas internacionales. Además debemos buscar una mayor presencia de nuestra lengua en las vías electrónicas de comunicación científica, con resúmenes en español en los bancos de datos internacionales y otras publicaciones bibliográficas. Necesitamos contar con una política mucho más agresiva para obtener reseñas de nuestras publicaciones en revistas de otras lenguas para que el interés por nuestras investigaciones trascienda el primer círculo de los países hispanohablantes y se extienda en el círculo estratégico de expansión donde el español existe como lengua extranjera.

Al mismo tiempo, tenemos que acompañar nuestros intercambios de investigadores con países no hispanohablantes con una política lingüística y científica mucho más definida. Los investigadores extranjeros no hispanos que pasen temporadas de trabajo en nuestras instituciones deben tener la oportunidad de aprender o perfeccionar su dominio del español científico; y nuestros investigadores deberán, en la medida de las posibilidades, promover el uso del español en sus investigaciones, sus cátedras y en la difusión de bibliografía científica en español durante sus estancias en las instituciones receptoras.

Por último, debemos revisar nuestras prácticas de evaluación para “contrarrestar el efecto perverso de un sistema de evaluación científica que prima en exceso la publicación en inglés ... lo que tiene consecuencias graves para nuestro idioma, al que el sistema convierte en vehículo de segunda para la comunicación científica”, tal como lo observan los investigadores españoles del CINDOC (1998: 6).


5. 5 El fortalecimiento del intercambio científico en otras lenguas: enseñanza, redacción y traducción
  El segundo pilar de una política lingüístico-científica se sustenta en la reducción de las barreras lingüísticas, particularmente frente al inglés, a través de la enseñanza de lenguas extranjeras, la traducción y otras medidas de intermediación. Todas ellas se conciben como iniciativas complementarias que en su conjunto formarán una política plurilingüe e intercultural apropiada.

5.6 La enseñanza del inglés y de otras lenguas extranjeras
  Los debates sobre la enseñanza de lenguas extranjeras tienen una larga tradición en nuestros países que no es el caso reactivar aquí. El resultado está a la vista: en general no se ha logrado en ningún país de los tres espacios alcanzar un dominio avanzado y masivo de alguna lengua extranjera. Los niveles de proficiencia guardan relación con los niveles educativos en general: países como Argentina, Uruguay y Chile obtienen mayores logros en lenguas extranjeras que países como México, a pesar de nuestra frontera de más de tres mil kilómetros con EE.UU. [49]. La enseñanza, si bien obligatoria en la educación pública, no logra arraigar el dominio de una lengua extranjera y, por su enseñanza deficiente, causa frustración y desgano. En los años 1970 y 80, Chile y México jugaron un papel de vanguardia en el desarrollo de cursos de lenguas para objetivos específicos, generalmente de comprensión de textos científicos, en el nivel universitario; pero nunca se logró una implementación masiva de tales programas, de modo que, en la mayoría de las universidades públicas en México, no se puede contar con el dominio de siquiera una lengua extranjera en el nivel requerido entre los estudiantes de licenciatura provenientes de la educación pública. Una mejora a nivel de la educación básica y media sólo se logrará a largo plazo, en la medida en que se consiga frenar y revertir la caída en la calidad educativa en general.

Las universidades tendrán que continuar con la enseñanza de lenguas extranjeras para suplir las deficiencias de la educación básica y media. Sería recomendable realizar estudios específicos, muy focalizados, para identificar las necesidades precisas, diferenciadas por disciplinas y niveles, del dominio de lenguas extranjeras. Se recomienda retomar los cursos eficaces, altamente especializados de comprensión de lectura de textos científicos, como requisito indispensable al inicio de los estudios, para que la necesidad de leer bibliografía en lengua extranjera se pueda satisfacer realmente desde la primera mitad de los estudios universitarios de licenciatura. Además, el hecho de hablar una de las lenguas de los Tres Espacios como lengua materna ofrece magníficas condiciones para desarrollar cursos de intercomprensión simultánea de varias lenguas neolatinas que han tenido éxito en la Unión Europea (Eurom 4, Galatea, Evlang, Ariadna, etc.).

Para los investigadores y estudiantes de posgrado se tendrán que reforzar o diseñar programas específicos, posiblemente con estancias en el extranjero y la colaboración con investigadores que dominen las habilidades requeridas, especialmente en la redacción de textos en lenguas extranjeras.


5.7 La traducción científica al español
  Las políticas en la enseñanza de lenguas extranjeras deberán complementarse con una política de traducción en ambas direcciones. Sin duda, las traducciones al español tendrán una importancia creciente en muchas ciencias y campos de aplicación.

Tradicionalmente las grandes editoriales en lengua hispana se habían encargado de traducir al español las obras científicas en los campos que les parecían contar con un mercado. Esta práctica llevó los resultados internacionales de las ciencias a las aulas de las universidades hispanas y a un público más amplio en nuestros países. Sin embargo, se limita a los autores ya famosos, los temas y campos de moda y opera normalmente con grandes desfases en el tiempo.

Para los fines de investigación, docencia actualizada y divulgación necesitamos complementar el mercado abierto de los libros con traducciones científicas especializadas, normalmente de artículos de gran actualidad dirigidas a un público que por una u otra razón no tiene acceso a la lengua original. Para este efecto, las instituciones científicas y educativas en general tendrán que invertir o movilizar un conjunto de recursos. Éstos incluyen la conexión con los programas más avanzados de traducción automática y la participación en su desarrollo y adecuación. No cabe duda que la traducción automática jugará un papel cada vez más importante en las lenguas especializadas en todos los niveles de la comunicación. Además, las instituciones tendrán que definir las áreas, campos y espacios donde la publicación de traducciones se considere relevante, como son las antologías para la docencia o para la divulgación.


5.8 La traducción de la investigación propia para el mercado internacional
  Las investigaciones de Ammon, Skudlik y otros identificaron las dificultades de redacción en lenguas extranjeras en las ciencias socio-humanas como el problema singular más relevante en la circulación de la ciencia propia en los espacios internacionales. Como hemos visto, se conjugan aquí problemas lingüísticos de dominio de la lengua extranjera con aquellos de estructuración discursiva y de los modelos culturales subyacentes a las investigaciones.

Los problemas de dominio en la redacción sólo podrán resolverse a largo plazo. Mi propia experiencia basada en múltiples asesorías me permiten concluir, por ejemplo, que los estudiantes latinoamericanos que no han tenido una enseñanza excepcional de lenguas extranjeras (e. g. en escuelas bilingües privadas), rara vez son capaces de redactar una tesis de doctorado en ciencias socio-humanas en alemán, inglés o francés, incluso al cabo de una estancia de varios años en el país de la lengua respectiva. Algunos intentan redactar en la lengua meta y requieren de correcciones que a veces resultan más complicadas que la traducción; y muchos escriben en español o portugués para contratar después una traducción profesional.

Por esta razón proponemos que los organismos y las instituciones académicas aborden este problema de manera integral y flexible. Necesitamos crear centros de redacción, traducción y asesoría para la publicación de textos científicos, que faciliten la difusión de la producción científica nacional en los mercados internacionales. En algunos casos los centros universitarios de enseñanza de lenguas extranjeras podrán asumir esta función, aunque no debe confundirse con la enseñanza tradicional de lenguas. Se requiere de traductores y correctores profesionales. Además, debemos organizar cursos y asesorías para la redacción en lenguas extranjeras para lo cual normalmente no están capacitados los profesores de lenguas, ni siquiera los hablantes nativos, cuando ellos mismos no son investigadores y nunca han redactado textos científicos de alto nivel. En algunos casos estos cursos y talleres podrán impartirse en equipos entre profesores de idiomas e investigadores experimentados en la redacción de textos en lengua extranjera.

Al mismo tiempo debemos desarrollar mecanismos, fondos o quizás instituciones que faciliten y financien la publicación de nuestra obra en el extranjero, así como sucede en varios países europeos [50].

Se recomienda que todos los cursos y posgrados que desarrollemos en nuestros países para un público internacional cuenten con una política lingüística bien definida. Para dar un ejemplo, algún programa internacional de excelencia en ciencias naturales en México podría impartirse en un 80% en inglés y un 20% en español, contando con cursos de idioma de apoyo claramente enfocados a sus necesidades. De este modo no sólo atraería a alumnos de los países iberoamericanos que deseen adquirir conocimientos de alto nivel en su especialidad y practicar al mismo tiempo el inglés científico correspondiente; captaría sin duda a estudiantes de EE.UU. y Canadá que verían en este programa, a diferencia de aquellos impartidos en sus propios países, la oportunidad adicional de adquirir el español científico de su área a un costo de inversión relativamente bajo.

RECOMENDACIONES PARA UNA POLÍTICA LINGÜÍSTICA EN LAS CIENCIAS
ESPACIOS CIENTÍFICOS INTERCULTURALES PLURILINGÜES
Polo del español
Zona plurilingüe
Polo del inglés y de otras lenguas extranjeras
Objetivo global 1:
Reforzamiento del español como lengua internacional de la ciencia
Fomentar espacios y actitudes interculturales y plurilingües Objetivo global 2:
Apropiación del inglés y de otras lenguas extranjeras para el desarrollo científico
Terminología y bancos de datos
- Desarrollar y fortalecer la terminología y los bancos de datos en español
- Fomento a la mayor presencia de nuestras publicaciones en los bancos de datos internacionales
- Impulsar la inclusión de resúmenes en español en los bancos de datos internacionales
Promover y participar en la creación de terminologías y bancos de datos multilingües Terminología y bancos de datos
- Participar en el desarrollo de la terminología y los bancos de datos en otras lenguas;
- Facilitar su conocimiento y difusión en nuestro país
- Promover y participar en la creación de terminologías y bancos de datos multilingües
Publicaciones
- Apoyar las publicaciones científicas en español
- Ampliar su mercado internacional
Publicar en varias lenguas simultáneamente o en fases diferenciadas Publicaciones
- Apoyar la difusión de nuestra ciencia en el mercado internacional a través de:
- la redacción en otras lenguas
- la traducción a otras lenguas
Traducción
- Apoyar la traducción de textos científicos al español
- Participar en el desarrollo y utilizar los programas más avanzados de traducción automática de textos científicos
Promover el uso de varias lenguas Traducción
- Apoyar la traducción de la investigación propia a las lengua extranjeras para el mercado internacional
- Financiar la traducción de la investigación propia a las lengua extranjeras para el mercado internacional
Polo del español
Zona plurilingüe
Polo del inglés y de otras lenguas extranjeras
     
Enseñanza del español (comprensión y redacción)
- Fomentar la enseñanza del español como lengua de la ciencia a nivel nacional e internacional
Promover el uso de varias lenguas Enseñanza de otras lenguas (comprensión y redacción)
- Mejorar y ampliar la enseñanza de las lenguas extranjeras: comprensión de lectura de textos científicos; redacción de textos científicos en otras lenguas
- Crear centros de redacción, traducción y asesoría para la publicación en otras lenguas
Docencia científica en español
- fomentar el uso de la terminología y los bancos de datos en español
- Fomentar la creación de posgrados internacionales en español o bilingües
Promover la docencia científica plurilingüe Docencia científica en otras lenguas
- Acercar a los investigadores y estudiantes al funcionamiento científico en inglés y en otras lenguas extranjeras
Intercambio internacional
- Definir una política del lenguaje en los intercambios internacionales:
- Fomentar el intercambio con otros países hispanohablantes y de lenguas neolatinas (francés, italiano, portugués)
- Fomentar el aprendizaje y perfeccionamiento del español científico de profesores e investigadores visitantes
-Fomentar el uso del español científico (docencia, bibliografía) durante las estancias de nuestros investigadores en el extranjero
Fomentar la creación de espacios y actitudes interculturales y plurilingües en todos los intercambios Intercambio internacional
- Definir una política del lenguaje en los intercambios internacionales:
- Fomentar un buen aprendizaje de las lenguas extranjeras (registro científico) durante las estancias en el extranjero
- Aprovechar la estancia de investigadores visitantes para promover el aprendizaje y uso del registro científico en otras lenguas para investigadores y estudiantes

5.9 Los Tres Espacios Lingüísticos: español, francés, portugués
  A lo largo de este texto hemos hechos múltiples referencias a estos tres espacios. Sin lugar a duda, el francés conserva una presencia muy superior al de las otras dos lenguas en el campo científico. Este se debe, por un lado, a la fuerte tradición de investigación de los países francófonos europeos y en Québec que pertenecen a los países más desarrollados, de un nivel claramente superior a sus homólogos europeos da lengua española y portuguesa. Pero se debe también al hecho que el francés cuenta con una larga tradición de difusión y defensa en sus países centrales que incluye una política lingüística [51] bien definida en el campo científico que hoy se canalizan a través de las instituciones de la francofonía en el ámbito internacional.

Los otros dos espacios no cuentan ni con recursos ni tradiciones comparables. La organización del mundo lusófono (Comunidade dos Países de Língua Portuguesa, CPLP desde 1996) es relativamente débil y el mundo hispano no cuenta con ninguna organización común en torno a su lengua; hasta el término “hispanofonía” no existe, tenemos que inventarlo. En los últimos lustros España ha desarrollado una fuerte ofensiva hacia distintas regiones del mundo que incluyen la difusión del español a través del Instituto Cervantes con su principal inversión estratégica actual en los EE.UU. y Brasil; en el caso de América Latina en general, la expansión económica a través de sus empresas multinacionales (bancos, telefonía), sus editoriales, sus institutos culturales y el intercambio científico.

A pesar de estas diferencias, hay una serie de intereses y perspectivas comunes que permiten desarrollar estrategias de políticas del lenguaje conjuntas en el campo científico. El denominador común más significativo es sin duda nuestra posición frente al inglés. La francofonía cuenta, por un lado, con el desarrollo más sólido de su aparato científico y de sus políticas del lenguaje. Al mismo tiempo, constituye la lengua internacional que más sufre bajo los embates de la globalización del inglés. Desde hace algunos años, ha introducido el concepto de “diversidad lingüística y cultural” como “mot clé” en sus políticas. En un primer momento, esto significó “no solo inglés” en todos los espacios internacionales donde interviene. Pero con el tiempo, las dinámicas de la diversidad han ido calando más profundo en los espacios del francés. En el continente americano, donde el uno por ciento de la población habla el francés como lengua materna, la francofonía busca alianzas con los países de habla hispana y portuguesa frente al inglés. Francia ha reforzado sus vínculos culturales y científicos con Brasil y México y tuvo la iniciativa para crear una cooperación entre los Tres Espacios Lingüísticos.

Gran parte de lo que proponemos para el español podría servir, mutatis mutandis, también para las otras lenguas. De hecho los países de la francofonía guardan una amplia ventaja en sus políticas científico-lingüísticas y están apoyando de diversas maneras el desarrollo de políticas propias en los demás espacios. Los países de habla francesa y portuguesa también se ven en la necesidad de desarrollar modelos plurilingües para su campo científico, de acuerdo con su tamaño y nivel de desarrollo. En la medida en que le asignan una función estratégica a su propia lengua (el Brasil cuenta con 5,000 revistas científicas propias, la mayoría de ellas publicadas en portugués), crecen las perspectivas de una mayor coordinación entre países de la misma lengua y entre lenguas cercanas de fácil aprendizaje mutuo.

En el espacio colectivo de estas tres lenguas emparentadas que cuentan con historias, retos y funciones nacionales e internacionales similares, se podrán potenciar y desarrollar al máximo los aspectos enriquecedores y de complementación positiva de nuestra concepción de espacios discursivos plurilingües e interculturales para las ciencias. La coexistencia, superposición e incluso integración parcial de las lenguas en espacios compartidos refleja su componente plurilingüe; en el acceso fluido a otras culturas a partir de la cultura propia se manifiesta su concepción intercultural. El apoyo en el campo científico, más allá de rivalidades secundarias, puede adquirir una importancia estratégica, por lo cual sería recomendable fortalecer la producción, circulación y el intercambio internacional de las ciencias entre los países de los Tres Espacios que conforman un conjunto de más de 70 estados.

Esto puede incluir una oferta plurilingüe con la apertura preferencial de las revistas científicas a las tres lenguas y el fomento a la intercomprensión como ya se practica entre el español y el portugués en el contexto del Mercosur.

  
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Notas
 

[42] No podemos ignorar que estos mercados están viviendo actualmente una gran concentración y venta de consorcios extranjeros. Pero el hecho de que Cambridge University Press, la casa editorial de mayor prestigio mundial en las ciencias sociales, haya lanzado una colección exitosa de libros en español, representa al mismo tiempo el potencial de este mercado.

[43] Para Leáñez Aristimuño (2002) está en juego la posibilidad o no de ”aprehender la complejidad del mundo contemporáneo” en español.

[44] Así reza el título de un libro muy taquillero del español Alex Grijelmo (1998) quien acusa a las clases hispanas acomodadas de “querer dejarse invadir por el inglés”.

[45] En las políticas del lenguaje distingo entre tres orientaciones básicas: una orientación monolingüe que sólo reconoce una lengua; una orientación multilingüe que reconoce la coexistencia de varias lenguas en un espacio común como una situación de facto, pero la considera de manera negativa como un problema que debe superarse; y una orientación plurilingüe que concibe una tal situación como un potencial enriquecedor de cada individuo y de la sociedad en su conjunto (para una mayor elaboración, ver Hamel 1999, 2000, 2003).

[46] No es el caso entrar aquí en un análisis del mercado, tanto desde el punto de vista de los flujos de información científica y de su recepción, como lo hace CINDOC, citado ampliamente en estas páginas, como también en cuanto a las formas de financiamiento donde se distingue, mucho más que en el mercado anglosajón, la publicación de revistas y de libros. En el caso de los libros en español nos encontramos frente a una significativa contracción de los mercados y su concentración en casas editoriales españolas que se están transformando cada vez más en subsidiarias de unas pocas grandes editoriales internacionales (Murdoch, Bertelsmann, etc.). Este proceso reduce radicalmente los márgenes de las editoriales para financiar los riesgos de autores nuevos y temas menos taquilleros pero de alta calidad con la venta segura de sus best sellers de largo aliento, como tradicionalmente lo habían hecho; para el mercado de libros en América Latina consúltense las observaciones de García Canclini (2002) y (ed. 2002).

[47] Un campo donde la discusión latinoamericana actual juega un papel cada vez más imprescindible para el debate internacional es el espacio interdisciplinario, compartido por al antropología, sociología, ciencia política, lingüística, educación y filosofía, sobre la multiculturalidad, los pueblos y minorías étnicamente diversos al interior de los estados nacionales y sus reivindicaciones de autonomía.

[48] Un ejemplo modesto se expresa en la publicación en español, en una revista mexicana de prestigio, el conjunto de textos de un simposio realizado en los EE.UU. con contribuciones desde Canadá hasta los Países Bálticos (Hamel ed. 1995). A los dos años conseguimos la publicación de todos los textos en inglés en la revista de mayor prestigio y difusión en el mundo sobre políticas del lenguaje (Hamel ed. 1997). Otro ejemplo exitoso es la publicación de un conjunto de textos sobre las geopolíticas de las lenguas, escritos por autores de primer nivel alrededor del globo, primero en francés en una excelente revista quebequense financiado por su gobierno (Maurais y Morris 2001). Dos años después aparece el conjunto de textos en inglés en Cambridge University Press (Maurais y Morris 2003).

[49] Para un estudio del papel histórico del inglés en México, véase Hidalgo, Cifuentes y Flores (1996).

[50] Alemania cuenta con una institución del gobierno federal (Inter Nationes) que financia la traducción de cualquier libro científico publicado en alemán que obtiene un contrato de publicación en otra lengua.

[51] No es el caso analizar aquí las políticas lingüísticas del conjunto de países que conforman los Tres Espacios. Nos limitaremos a algunos aspectos que tienen relevancia para el campo científico.




                    






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