| |
El campo científico es, como todo campo
especializado (Bourdieu 1975, 1986), un sistema
de relaciones constituido por los agentes directamente
involucrados en la producción y circulación
de su objeto, donde se afrontan diferentes poderes,
posiciones, escuelas y tradiciones en su afán
por imponer las definiciones de cada ciencia,
los límites del campo mismo, quienes pertenecen
a él y quienes no; es más autónomo
que los campos de la cultura o de la política.
Aunque en él reina, en apariencia, la lógica
de lo verdadero y lo falso y del descubrimiento
de una realidad objetiva, sabemos que su reto
principal no es tanto producir aseveraciones válidas;
según el extenso estudio de Bourdieu (1984)
sobre el campo académico, predomina la
capacidad socialmente reconocida de hablar y actuar
con legitimidad. Como en todo campo, las dinámicas
son determinadas por las relaciones de poder,
y rara vez se cuestiona la doxa por si misma.
Constituye, sobre todo, un campo de rituales estrechamente
ligado al lenguaje, específicamente a diversos
lenguajes especializados o tecnolectos, y a la
escritura como medio de máximo prestigio
en las sociedades letradas. Por esta razón,
no se entiende comúnmente por producción
científica, como podría esperarse,
el proceso complejo, casi siempre colectivo e
interactivo, de llevar a cabo una investigación,
sino solamente su resultado final, la publicación
objetivada en la escritura y difundida en órganos
legitimados por le propio campo. Vemos en este
caso específico un procedimiento ideológico
típico de las ciencias que esconde a los
actores y los procesos mismos detrás de
una pantalla – la publicación científica
- a través de un proceso semántico
de reducción metonímica.
Si consideramos que el lenguaje constituye la
principal herramienta de toda ciencia –
aunque es más que una herramienta como
ya hemos visto – podemos estudiar el campo
científico como un campo o espacio discursivo
específico, donde se relacionan y se confrontan
diferentes discursos y lenguas que compiten por
su legitimidad y funcionalidad. El uso de una
u otra lengua en estos espacios activa y a la
vez capitaliza el conjunto de denotaciones y connotaciones
propias a cada una de ellas, de modo que su uso,
desuso o exclusión forma parte del conjunto
de recursos discursivos que los actores sociales
activan en sus estrategias al interior y fuera
del campo mismo. El prestigio de una lengua en
un campo puede transferirse, por lo menos parcialmente,
a otro campo, aunque puede ocurrir también
lo contrario. Como ya hemos visto, el español
como gran lengua internacional goza de un indudable
prestigio en la literatura, pero es considerado
prácticamente inútil en la ciencia.
Se oculta y se niega con este procedimiento eficaz
la legitimidad de la producción científica
muy relevante que sí existe en español,
particularmente en diversos campos de las ciencias
sociales y humanas.
Para poder estudiar el uso de las lenguas y las
dificultades de acceso y circulación que
se presentan a nivel nacional e internacional,
tenemos que diferenciar el campo científico
en dos dimensiones: por un lado, es necesario
distinguir entre tipos de ciencias como las ciencias
naturales y las socio-humanas; por otro lado,
tenemos que incorporar a nuestra consideración
el conjunto de actividades académicas en
torno a la investigación incluyendo la
docencia, ya que forman un conjunto con múltiples
relaciones.
Parece evidente que la diversidad de lenguas,
así como la diferenciación de estructuras
discursivas y modelos culturales, adquiere mayor
relevancia en algunas ciencias que en otras. Como
procedimiento heurístico, podemos ubicar
a las diferentes ciencias en un continuum entre
dos polos a los que corresponden diferentes variedades
de lenguaje: las ciencias naturales [35]
como la física y química utilizan
un lenguaje especializado universal caracterizado
por expresiones formularias (Ammon 1998), mientras
que las ciencias humanas (vg. la historia) se
mantienen mucho más cercanas al lenguaje
común y a las lenguas naturales, debido
a su objeto y sus procedimientos; las ciencias
sociales (economía, sociología,
antropología, etc.) ocupan una posición
intermedia. Los lenguajes científicos altamente
especializados guardan una independencia significativa
frente a cada una de las lenguas naturales, lo
que facilita la traducción y el tránsito
entre ellas; las ciencias humanas y sociales,
en cambio, requieren para su traducción
muchas veces reconceptualizaciones complejas y
transposiciones de términos técnicos
que rara vez son iguales de un sistema-lengua
a otro.
Tomando en cuenta diversos estudios y sus tipologías
(Ammon 1991, 1998, Skudlik 1990, Municio 2001),
podemos esbozar un esquema heurístico con
los siguientes grupos, especialmente para la circulación
científica nacional e internacional en
un país hispanohablante como México
(ver cuadro 11).
Hay varias ciencias que no cabrían fácilmente
en este esquema, otras tienen campos muy diferenciados
con correlaciones específicas en el uso
de las lenguas. Es evidente que este esquema,
como dije, tiene un valor heurístico. Más
que reflejar una realidad investigada en detalle,
quiere motivar la realización de estudios
específicos por países o regiones
sobre el uso de las lenguas en las ciencias, que
hacen mucha falta, especialmente en los espacios
hispanos y lusitanos. Nos permite apreciar, sin
embargo, de qué manera diferentes ciencias
presentan cuadros diferenciados y dinámicos
sobre dos ejes de variables: la correlación
de usos entre el inglés (u otras lenguas
extranjeras) y las lenguas nacionales respectivas,
y el tipo de lenguaje, es decir, el ejemplar de
registro o de tecnolecto que ha surgido como característica
de cada ciencia.
Cuadro
11
Uso de las lenguas en la circulación científica
nacional e internacional
|
Nº |
Grupo |
Ciencias |
Presencia del inglés |
Tipo de registro (tecnolecto) |
|
1 |
ciencias naturales |
física, matemáticas,
química, biología, etc. |
monopolio casi total del
inglés |
lengua especializada universal
de características formularias |
|
2 |
ciencias naturales
aplicadas, tecnologías |
biología aplicada,
medicina, ingeniería, informática?,
etc. |
hegemonía del
inglés, pero sin un predominio
total |
Lengua especializada universal
+ registros aplicados específicos en
cada lengua natural |
|
3 |
ciencias sociales |
sociología, economía,
antropología, etc., incluye algunas
ciencias humanas como la psicología
y lingüística |
Encabezadas por el
inglés, pero con amplios espacios
propios en las lenguas nacionales |
Lengua especializada estrechamente
relacionada con las lenguas naturales, relativamente
poca homogeneización internacional
e interlingual |
|
4 |
ciencias humanas |
historia, geografía,
literatura, filología |
mayor arraigo en sus
propias lenguas, aunque el inglés
está presente |
Lenguaje especializado
muy arraigado en las lenguas naturales, presencia
fuerte de las diferencias culturales |
En la discusión de los temas anteriores
nos hemos concentrado en la esfera de la circulación
de los resultados de la investigación científica
y su relación con las lenguas que se usan
para tal efecto en las exposiciones y publicaciones
científicas. La mayor parte de los estudios
sobre el uso de las lenguas se concentra también
en esa esfera que es mucho más fácil
de investigar [36]. Tradicionalmente
las políticas científicas que impulsan
el inglés no se proponen intervenir en
las otras esferas que se refieren más directamente
a la producción, es decir, el proceso de
la investigación. Últimamente se
han extendido a la docencia en programas internacionales
de posgrado.
Si nos interesa obtener una visión de
conjunto de las dificultades que se presentan
en el uso de las lenguas en el campo científico,
no podemos quedarnos en la esfera de la circulación.
Tenemos que tomar en cuenta los diferentes dominios
que componen el campo: la comunicación
en la docencia, la interacción en los laboratorios,
las múltiples vías informales de
relación entre académicos que también
forman parte de la creación científica
y que difícilmente podrían disociarse
del proceso de formulación de resultados.
Saber-hacer y saber-decir van de la mano. Además,
una buena parte de los problemas que surgen por
las dinámicas multilingües no se pueden
explicar de manera aislada en el sub-campo de
la comunicación de resultados, ya que atraviesan
todas las esferas y actividades. En síntesis,
nos interesa desarrollar una concepción
o modelo del campo científico como espacio
discursivo plurilingüe e intercultural de
producción y circulación de la ciencia.
Cuadro
12
Los campos discursivos de la producción,
circulación y formación en las ciencias
|
Esferas |
Actividades |
Sub-actividades |
| Producción
científica |
Formulación
y ejecución de proyectos de investigación
individuales y colectivos |
Trabajo
con aparatos, materiales; actividades con
informantes;producción de datos, etc.redacción,
comunicación por @ |
| Interacción verbal
con colegas y estudiantes |
| Circulación |
Recepción |
Lectura |
| Escuchar ponencias, discusión
con colegas (oral, @) |
| Comunicación
científica |
Elaboración
y presentación de ponencias, conferencias,
talleres, Uso de medios audiovisuales |
| Redacción de publicaciones |
| Evaluación,
dictaminación, discusión de
publicaciones |
| Divulgación
de la ciencia |
Conferencias, talleres |
| Redacción
de publicaciones, uso de medios audiovisuales |
| Formación
científica |
Capacitación |
Enseñanza-aprendizaje,
trabajo en equipos, participación en
cursos, talleres, auto-capacitación, |
| Pregrado |
Docencia,
lecturas, evaluación, iniciación
a la investigación |
| Posgrado |
Docencia, lecturas, evaluación,
investigación conjunta |
Existen diferentes formas para subdividir los
dominios o esferas de producción científica
desde una perspectiva discursiva. Durand (2001)
menciona tres fases que se distinguen por su ubicación
entre lo privado y lo público: la comunicación
informal en los laboratorios se transforma
posteriormente en comunicación institucional
que lleva a su vez a la comunicación
pública. Menciona además la
docencia y la vulgarización donde se forman
muchas veces las ideas que luego retroalimentan
la investigación. Nos concentraremos aquí
en las siguientes esferas con sus actividades
comunicativas respectivas que distinguen entre
las cuatro habilidades básicas de escuchar,
hablar, leer y escribir (ver cuadro 12).
Entendemos aquí por producción
científica el proceso completo que implica
las diversas etapas de una investigación
y del quehacer científico en general; usamos
el término comunicación para
denotar la difusión de los resultados,
principalmente en forma oral como ponencias presentadas
en congresos y en forma escrita a través
de las publicaciones. Incluye también los
nuevos medios audiovisuales y electrónicos
para comunicar los resultados de las investigaciones.
La recepción remite a la lectura
de textos científicos y la comprensión
auditiva de ponencias y otros tipos de exposición
oral.
En el cuadro 13 hemos tomado como punto de partida
las sub-actividades para adoptar nuevamente un
esquema heurístico simple, sujeto a mayor
diferenciación en un futuro, cuyas interrelaciones
múltiples no se reflejan adecuadamente
en la gráfica. Podemos distinguir además
entre producción y comunicación
científica nacional, realizada en el país
y con colegas del mismo país, e internacional,
es decir, con participación internacional,
típicamente con hablantes de otras lenguas.
Aquí se presentan las esferas en un orden
que va de mayor a menor predominio del inglés.
El cuadro remite nuevamente a un país hispanohablante
como México.
Como vemos, el inglés predomina en el
espacio superior izquierdo del cuadro; mientras
más nos movemos hacia abajo y a la derecha,
más aumenta el peso del español.
Emerge un cuadro sociolingüístico
de un bilingüismo complejo, donde en los
extremos rigen reglas de selección obligatoria
que imponen el uso de una lengua y excluyen a
las otras. La comunicación internacional
y la recepción en las ciencias naturales
se produce casi exclusivamente en inglés,
y en las ciencias naturales aplicadas el español
tiene una presencia sumamente débil; aquí
el monopolio se impuso casi totalmente. En el
otro extremo se ubican amplios espacios como las
esferas de la producción científica,
particularmente en las ciencias sociales y humanas,
que funcionan de manera sustentable en español.
Y la divulgación dirigida a un público
general se expresa también en español,
aunque este sub-campo ciertamente no tiene la
misma centralidad que los otros. En la mayoría
de los espacios aparecen las dos lenguas en diferentes
relaciones de simetría o asimetría,
es decir, están co-presentes y tienen que
compartir, de manera harmoniosa o conflictiva,
los espacios discursivos comunes.
Lo más importante es que en todo el campo
ya están presentes varias lenguas; las
líneas que separan las casillas tienen
que entenderse como porosas, ya que las actividades
interactúan como vasos comunicantes. La
comunicación científica internacional
en inglés se nutre de los procesos de elaboración
de proyectos en una comunicación predominante
en español y requiere de traducciones al
inglés. La divulgación científica
requiere de un doble proceso de traducción
en dirección opuesta, del lenguaje especializado
y del inglés a un lenguaje común
y en español. La docencia se sigue desarrollando
principalmente en español, pero tiene que
incorporar la lectura y discusión de textos
en inglés.
Cuadro 13
Los campos discursivos de la ciencia
El uso de las lenguas
Orden: por uso de lenguas: I -> E
| Sub-actividades
|
Tipo |
Ciencias naturales |
Ciencias naturales aplicadas, tecnologías |
Ciencias Sociales |
Ciencias humanas |
| Redacción
de publicaciones para revistas, libros |
i |
I |
I >> E |
E > I |
E >> I |
| Escuchar ponencias,
discusión con colegas |
i |
I |
I>>>E, OL |
I> E >OL |
I>E>OL |
| Elaboración
y presentación de ponencias, conferencias
|
i |
I |
I>>>E> OL |
I> E> OL |
I>E>OL |
| Evaluación,
dictaminación, discusión de
publicaciones |
i |
I |
I |
I > E |
E > I |
| Lectura |
|
I |
I >> E |
E > I>>OL |
E >> I > OL |
| Capacitación,
talleres |
i |
I |
I > E, OL |
E > I ,OL |
E > I, OL |
| @ Comunicación
por correo electrónico |
i |
I>>E>> OL |
I>> E > OL |
I=E>>OL |
E |
| Elaboración
y presentación de ponencias, conferencias
|
n |
I = E |
E > I |
E |
E |
| Capacitación,
talleres |
n |
E > I |
E > I |
E >> I |
E |
Producción
1º redacción de resultados, apuntes
|
|
E > I |
E >> I |
E |
E |
Posgrado:
Docencia, lecturas, evaluación, investigación
conjunta |
n |
I >> E(r) E >> I(o) E >>
I(e) |
E>>>I(o) I>E(r) E(e) |
E(o) (e) E = I(r) I>>OL(r) |
E (o)(e) E > I(r) (OL)(r) |
Pregrado:
Docencia, lecturas, evaluación, iniciación
a la investigación |
|
E(o) I > E(r) E(e) |
E (o) I = E (r)E(e) |
E(o) E >>I(r)E(e) |
E(o) E>>I(r)E(e) |
| Escuchar ponencias,
discusión con colegas |
n |
E > I |
E >> I |
E >>> I >OL |
E >>> I >OL |
| Evaluación,
dictaminación, discusión de
publicaciones |
n |
E >> I |
E >>> I |
E |
E |
Producción
Trabajo con aparatos, materiales, interacción
con informantes, producción de datos |
n |
E |
E |
E |
E |
Producción
Interacción verbal con colegas y estudiantes
en el lugar de la investigación |
n |
E |
E |
E |
E |
| @ Comunicación
por correo electrónico |
n |
E |
E |
E |
E |
| Divulgación:
conferencias, talleres (o) |
n |
E |
E |
E |
E |
Divulgación:
redacción de publicaciones, material
audiovisual (e) |
n |
E |
E |
E |
E |
| E español |
= igual |
| I inglés |
> predomina
levemente |
| OL otras lenguas
extranjeras |
> predomina |
| e productivo
escritura |
>> predomina
fuertemente |
| o audio-oral |
>>>
predomina muy fuertemente |
| r receptivo lectura |
i internacional
(en el país y extranjero) |
| |
n nacional (en
el país) |
Desde una perspectiva discursiva plurilingüe,
el principal conflicto se presenta entre la producción
científica en la lengua propia, por un
lado, y la comunicación de los resultados
en una lengua extranjera, por el otro. La producción
como quehacer cotidiano, muchas veces colectivo,
se articula en la lengua materna de los participantes,
aun cuando ésta no siempre cuente con la
terminología necesaria que se importa de
manera práctica del inglés. La jerga
que surge en este proceso puede no ser del agrado
de algunos puristas, pero constituye un registro
oral y de escritura informal que satisface grosso
modo las necesidades que se le presentan.
Surgen mayores problemas en el momento en que
esta comunicación rebasa el ámbito
informal y alcanza el dominio institucional o
incluso público. En la docencia, por ejemplo,
se tienen que adoptar micro-políticas lingüísticas
frente a las opciones posibles: o se busca y se
crea la terminología necesaria en español;
o se mantiene una suerte de pidgin científico
como opción siempre inestable; o, como
solución a largo plazo, se pasa al inglés
como lengua de enseñanza, lo que ocurre
de manera creciente en ciertos cursos de posgrado
internacionales. Sin embargo, no puede caber duda
que la adopción de una política
lingüística basada en la lengua propia
requiere de una inversión sistemática
y prolongada en el desarrollo de las terminologías
y bancos de datos adecuados [37].
La recepción, es decir, lectura y comprensión
auditiva en otras lenguas, constituye un problema
para los estudiantes, pero también para
muchos científicos que no han tenido la
oportunidad de adquirir en su momento los conocimientos
necesarios en las lenguas extranjeras principales,
sobre todo en inglés, para poder leer sin
mayores dificultades y con la rapidez suficiente
los textos que precisan para sus actividades.
Entre las diversas habilidades requeridas en lengua
extranjera, quizás sea ésta la que
presenta mejores perspectivas de solución.
Las limitaciones audio-oral en lenguas extranjeras
pueden ser a veces más agudas que las de
lectura, ya que se requiere una proficiencia avanzada
para poder entender ponencias especializadas y
participar en discusiones científicas.
Se añaden a las dificultades del lenguaje
escrito la existencia de múltiples variedades
dialectales del inglés en la oralidad,
incluyendo los idiolectos del inglés hablados
por extranjeros de las más diversas lenguas
maternas. De este modo, se han desarrollado “many
Englishes” (Kachru 1986); el inglés
no sólo se va diferenciando cada vez más
por la extensión de su círculo interno
y externo (el inglés de la India, Pakistán,
Hongkong, etc.), sino porque su calidad de lengua
universal lleva a que cada vez más sectores
lo hablan como lengua extranjera (el círculo
en expansión) lo diversifiquen aún
más [38].
Las mayores dificultades surgen sin duda cuando
los investigadores se ven obligados a publicar
artículos o libros en lenguas extranjeras.
Existen básicamente dos formas de resolver
esta necesidad, la redacción propia o la
traducción. En los estudios mencionados
(Ammon 1998, etc.) [39] los
investigadores encuestados describen de manera
diferenciada sus dificultades para redactar textos
científicos en inglés. En el continuum
que va desde las ciencias naturales hasta las
ciencias humanas aumenta el nivel de dificultad
para redactar en inglés o cualquier otra
lengua extranjera, lo que refleja la diferenciación
entre los lenguajes científicos en cada
tipo de ciencia. Otra vez, el lenguaje especializado
internacional basado en fórmulas que no
requiere de una sofisticación sintáctica
o léxica mayor, ayuda a superar esas barreras
en las ciencias naturales. Constituye un puente
entre lengua materna y lengua extranjera que se
antoja ancho y bien transitable. Por esta razón,
se escuchan pocas quejas por problemas de redacción
y publicación en inglés desde este
sector.
En las ciencias sociales y humanas, en cambio,
las dificultades son mucho mayores, ya que el
lenguaje científico en estas disciplinas
exhibe una alta complejidad sintáctica,
se nutre de un vocabulario rico y diversificado
proveniente de las variedades altas de las lenguas
naturales respectivas, y cuenta con un vocabulario
especializado mucho menos uniformado que en las
ciencias naturales. Por esta razón, no
sólo por la cercanía entre objeto
y lengua natural, se observa una mayor orientación
hacia la lengua propia en las ciencias sociales
y humanas. Muchos investigadores de las ciencias
sociales y humanas viven el dominio insuficiente
del inglés (o de otras lenguas de las ciencias)
como una pesadilla permanente. Contamos en el
mundo hispano, lusitano y francés con un
número muy significativo de excelentes
científicos de fama internacional, pero
quizás de una edad madura, que ya no lograrán
superar esta deficiencia en el transcurso de su
vida. Y es un hecho muy conocido en la psicolingüística
que las experiencias negativas y los fracasos
en materia de aprendizaje y comunicación
en otras lenguas llevan típicamente a un
bloqueo considerable para avanzar en la adquisición
de estos conocimientos.
Entre los científicos sociales que emprenden
la aventura de redactar en una lengua extranjera,
hay muy pocos los que adquirieron un dominio tan
profesional del inglés como para poder
redactar en igualdad de condiciones con los escritores
nativo-hablantes [40]. De todos
modos, aumentan los costos de producción.
Ammon (2003) concluye que la inversión
en tiempo para redactar un texto científico
en una lengua extranjera aumenta entre un 50 y
un 200 por ciento, según la proficiencia
del autor, en comparación con la misma
redacción en lengua materna. Y en casi
todos los casos se requiere de una costosa y laboriosa
corrección profesional.
Queda como remedio la traducción. Los
autores con fama internacional consolidada verán
que sus libros salen traducidos a las principales
lenguas científicas al poco tiempo de aparecer
en la lengua original. La academia estadounidense
reconoce, por ejemplo, la enorme importancia que
adquirieron autores franceses como Foucault, Bourdieu,
Benveniste, Barthes, Greimas, Derrida y otros
en la transformación de sus respectivos
campos en los EE.UU. a partir de la traducción
masiva de su obra. Ahora bien, los autores citados
adquirieron fama justamente porque escribieron
en francés, no en inglés. Constituyeron
un campo científico-cultural propio que
integró sus temas específicos y
los expresó con las estructuras discursivas
de manera coherente a la lógica del campo.
Solamente así se volvieron interesantes
para el mercado estadounidense, es decir, como
ejemplos de una alteridad científico-cultural
inexistente en el mundo anglosajón. De
haberse visto obligados a escribir en inglés
desde un inicio, como peones en un ajedrez ajeno
donde otros ponen las reglas, difícilmente
hubieran realizado las obras que los hicieron
famosos.
Para la gran mayoría de los científicos
en ciencias sociales y humanidades el problema
del acceso a los mercados internacionales representa
una alta barrera. Tendrán que intentar
ingresar de manera individual y tomar en sus manos
la producción de sus textos en inglés.
Esto significa recurrir a una redacción
propia de calidad deficiente con corrección
posterior o a una traducción profesional.
Ya habíamos mencionado, sin embargo, las
grandes dificultades que se presentan para la
publicación de textos no “nativos”,
es decir, que no están redactados con las
estructuras discursivas y en el contexto de los
modelos culturales anglosajones – salvo
en el caso de los autores consagrados que tienen
mercado justamente por su marcada diferencia cultural.
Más allá de las barreras individuales
para cada investigador, la hegemonía del
inglés lleva a un creciente control de
la comunidad científica anglosajona sobre
los órganos de publicación y los
consejos de redacción, lo que incluye el
dominio sobre los enfoque de investigación
que se favorecen o que se excluyen [41].
Frente a estas desventajas estructurales no
es conveniente abandonar el espacio de la ciencia
a las fuerzas del libre mercado que solamente
acentúa las asimetrías. Se requiere
de una intervención decidida del estado,
de las universidades y academias y de la iniciativa
privada en cada país y región para
contrarrestar los efectos negativos de la globalización
y aprovechar al mismo tiempo ciertas ventajas
comparativas. Éstas podrían potenciarse
a través de la coordinación al interior
de regiones lingüísticas y en los
tres espacios lingüísticos mencionados. |