ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Introducción
Recomendaciones
Comunicaciones
Anexo
Enlaces diversos
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

PALABRAS DE APERTURA A CARGO DE PERSONALIDADES POLÍTICAS Y CULTURALES

Allocution de Pierre Baillargeon - Délégué général de Québec au Mexique

Allocution de Jean-Jacques Beucler - Agrégé de l'Université (Paris IV Sorbonne), Délégué Général de l'Alliance Française de Paris au Mexique

Palabras de Jaime Nualart - Coordinador de Asuntos Internacionales - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes - México

Palabras de Daniel Prado – Director - Dirección Terminología e Industrias de la Lengua - Unión Latina

PONENCIA INTRODUCTORIA GLOBAL

Español, francés, portugués: ¿equipamiento o merma? - Carlos Leáñez Aristimuño - Unión Latina

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES Y LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES

Presencia del idioma español en los organismos y en las conferencias internacionales - Eloy Ybáñez Bueno - Embajador de España

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LAS PUBLICACIONES CIENTÍFICO-TÉCNICAS

El español como lengua de las ciencias frente a la globalización del inglés. Diagnóstico y propuestas de acción para una política iberoamericana del lenguaje en las ciencias - Rainer Enrique Hamel - Universidad Autónoma Metropolitana - Departamento de Antropología

Le français dans la communication scientifique et technique - Louis Jean Rousseau - Agence Intergouvernementale de la Francophonie

A língua portuguesa nas publicações científicas: o caso brasileiro - Lígia Café - Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia – IBICT

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN INTERNET

La expansión del español en Internet - Francisco Gómez Aladillo - Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones – AHCIET- España

Presencia de las lenguas neolatinas en la internet - Daniel Pimienta - Fundación Redes y Desarrollo - FUNREDES

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS

La lengua española en el espacio internacional - Raúl Ávila - El Colegio de México

Espaço de enunciação latino-americano numa sociedade em rede - Eduardo Guimarães - Unicamp - Brasil

 

El español como lengua de las ciencas
frente a la globalización del inglés.
Diagnóstico y propuestas de acción
para una política iberoamericana
del lenguaje en las ciencias

Rainer Enrique Hamel

Universidad Autónoma Metropolitana
Departamento de Antropología

 

Versión ampliada de la conferencia presentada en el
Congreso internacional sobre las lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Unión Latina y El Colegio de México
México, D. F., 28-29 de noviembre de 2002

ÍNDICE
 

1. Introducción: Globalización, lenguas y ciencia

2. La globalización del inglés y el uso de las lenguas en las ciencias

3. La diversidad de lenguas y pensamiento como motor de las ciencias

3.1 Monolingüismo y plurilingüismo en el campo de las ciencias: ¿Antes o después de Babel?

3.2 Relaciones científicas entre los EE.UU. y América Latina

3.3 El creciente monolingüismo de la academia anglo-sajona

4. La creciente asimetría en el acceso y la distribución de la producción científica de los países no anglófonos

4.1 El libre mercado y las ciencias

4.2 El campo científico y el uso diferenciado de las lenguas

5. El español en el campo de las ciencias: propuestas para una política del lenguaje

5.1 Resumen: el estado actual de las lenguas en las ciencias

5.2 Hacia un modelo plurilingüe e intercultural para la producción y circulación de la investigación científica

5.3 Distinciones para una política lingüístico-científica

5.4 El fortalecimiento de la lengua propia en la producción y las publicaciones científicas

5.5 El fortalecimiento del intercambio científico en otras lenguas: enseñanza, redacción y traducción

5.6 La enseñanza del inglés y de otras lenguas extranjeras

5.7 La traducción científica al español

5.8 La traducción de la investigación propia para el mercado internacional

5.9 Los Tres Espacios Lingüísticos: español, francés, portugués

6 Bibliografía


4. La creciente asimetría en el acceso y la distribución de la producción científica de los países no anglófonos

4.1 El libre mercado y las ciencias

 

La tendencia hacia un monopolio del inglés profundiza las asimetrías existentes en el acceso a la ciencia, como también en la producción y circulación de la investigación que proviene de los países no anglófonos. Incrementa las ventajas comparativas de los países anglófonos a nivel global, ya que sus estados pueden ahorrarse importantes inversiones educativas al no gastar en la traducción y la enseñanza de lenguas extranjeras. Además, la enseñanza del inglés significa para ellos un gran negocio; en el caso de Gran Bretaña es la segunda fuente de ingreso después de la producción de petróleo. Al mismo tiempo, aumentan las desventajas para los demás países y se incrementan significativamente sus costos educativos y científicos por las necesidades de enseñanza masiva del inglés y de otras lenguas extranjeras, así como los gastos de producción en otras lenguas y la traducción en ambas direcciones [33]. Los países que han desarrollado una política exitosa en la enseñanza masiva de lenguas extranjeras – tomemos como ejemplo los países escandinavos – han mantenido por lo general una oferta plurilingüe. Algunos de ellos se ven ahora en la necesidad de discutir y establecer políticas de equilibrio para que sus propias lenguas nacionales no se vean desplazadas totalmente del campo de las ciencias (Committee on the Swedish Language 2002). Las voces críticas (cf. Phillipson 2001a y b) advierten que el abandono total de la lengua propia en el campo científico y tecnológico afectará a largo plazo el desarrollo económico y la calificación profesional de los países que transitan por este camino.

He aquí la segunda razón importante para oponernos a que el sistema científico actual, caracterizado por un multilingüismo asimétrico limitado a unas pocas lenguas, pero multilingüe al fin, cese sus espacios a un monolingüismo en inglés. Para poder analizar las asimetrías existentes y sus dinámicas lingüísticas, tenemos que esbozar brevemente las características sociolingüísticas del campo científico en su conjunto, más allá de la esfera de las publicaciones. Como veremos, el uso de las lenguas concurrentes varía significativamente entre los diferentes espacios del quehacer científico (docencia, formulación y ejecución de la investigación, comunicación en congresos y elaboración de publicaciones), como también a lo largo del continuum entre ciencias naturales teóricas, aplicadas, ciencias sociales y humanas. Al contemplar las cadenas productivas y sus ejes transversales, podremos identificar puntos de conflicto y también de puentes entre las lenguas, para llegar a un enfoque plurilingüe e intercultural del campo científico.

La asimetría de acceso a las publicaciones de punta transita hoy por un camino contradictorio. Por un lado, persisten barreras en los tres órdenes verbales (las lenguas, las estructuras discursivas y los modelos culturales); por el otro, la generalización del internet y la difusión digital abrieron el acceso físico a los productos científicos de una manera inimaginable hace todavía algunos lustros. Más dificultades persisten en la vía inversa, cuando nos ocupamos del acceso a la circulación de la investigación propia desde los países no anglófonos. Quienes no dominan el inglés con un alto nivel de proficiencia en los tres órdenes descritos, se tropiezan indudablemente con mayores dificultades que un hablante nativo para conseguir la publicación de sus trabajos en los órganos internacionales escritos en inglés y controlados por la academia anglosajona. Volveremos sobre este punto.

Si bien la investigación científica constituye hoy en día una de los campos más globalizados y cada vez más sometidos a las leyes – e ideologías – del libre mercado, no podemos cerrar los ojos frente a los múltiples indicios que este mercado ni es tan libre ni tan globalizado como parece. Los grandes y poderosos centros de investigación en los países desarrollados defienden sus ventajas con múltiples barreras y privilegios. La generalización del inglés forma parte muy significativa de este proceso que en apariencia democratiza la circulación de sus productos, ya que pretende eliminar barreras lingüísticas de acceso y difusión. En el fondo, sin embargo, la igualdad formal ante el inglés como supuesta lingua franca de la ciencia entre quienes en los hechos son estructuralmente diferentes, exacerba las asimetrías, como habíamos visto en la relación científica entre los EE.UU. y América Latina. En síntesis, el “libre” mercado, fincado en una sola lengua, aumenta las asimetrías en las condiciones de producción, apropiación y circulación de la ciencia.

Cabe preguntarse, entonces, si el llamado libre mercado ofrece la mejor opción para los países y lenguas del segundo y tercer nivel. Si llegamos a una conclusión negativa, podríamos evaluar la posibilidad de proteger el campo científico de las leyes del mercado “libre”, así como ya lo están practicando algunos países, aunque sólo parcialmente, en el campo de la cultura a través del concepto de “excepción o reserva cultural”. A partir de una negativa de Francia a abrir su mercado cinematográfico a la todopoderosa competencia de Hollywood en el momento de la negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se creó un movimiento internacional que ya incluye a más de 20 países [34]. Busca la creación de un instrumento internacional que permita negociar el campo cultural fuera de la lógica neoliberal que rige la OMC en su conjunto, y argumenta que el campo de la cultura no debería estar sujeto a las leyes del mercado, por lo menos no en su totalidad. Los estados o los diversos grupos etnolingüísticos y naciones al interior de los estados deberían preservar el derecho para declarar una “reserva cultural”, es decir, proteger su cultura incluyendo sus lenguas en el cine, teatro y en otros espacios contra la invasión del inglés y de la cultura globalizada.

La creciente preocupación de la sociedad civil y de algunos pocos gobiernos por el saqueo pasado y presente de sus riquezas energéticas, hidráulicas, arqueológicas, antropológicas, lingüísticas o bio-genéticas se enfrente en una lucha sórdida a los grandes intereses de las multinacionales que se ven respaldadas por los gobiernos y ejércitos de los países más industrializados y poderosos del mundo. En la medida en que se extiende la sociedad del conocimiento que hace del saber un capital de primer plano, crece la relevancia del saber científico no sólo como un conocimiento técnico patentable, sino también como saber colectivo de una comunidad cultural, ligado a sus propias raíces históricas y lingüísticas. No por casualidad un número creciente de pueblos indígenas en todo el mundo busca redescubrir las raíces de su propio pensamiento científico y tecnológico como base para la sustentabilidad de su propia existencia.

Por todas las razones expuestas, parece recomendable adoptar una política científica que excluya el campo científico junto con la docencia universitaria de la esfera del libre mercado, para incorporarlo al espacio de la reserva cultural y crear ciertos apoyos estatales a la ciencia desarrollada y expresada en las lenguas nacionales, tal como se practica en los países francófonos desde hace siglos. Una tal política no tiene por qué restringir la circulación del conocimiento y el avance científico; por el contrario, junto con una política mucho más agresiva y eficiente en la enseñanza de lenguas extranjeras en los países hispanohablantes, permitirá desarrollar la ciencia propia con mayor fuerza y en condiciones más ventajosas.


4.2 El campo científico y el uso diferenciado de las lenguas
 

El campo científico es, como todo campo especializado (Bourdieu 1975, 1986), un sistema de relaciones constituido por los agentes directamente involucrados en la producción y circulación de su objeto, donde se afrontan diferentes poderes, posiciones, escuelas y tradiciones en su afán por imponer las definiciones de cada ciencia, los límites del campo mismo, quienes pertenecen a él y quienes no; es más autónomo que los campos de la cultura o de la política. Aunque en él reina, en apariencia, la lógica de lo verdadero y lo falso y del descubrimiento de una realidad objetiva, sabemos que su reto principal no es tanto producir aseveraciones válidas; según el extenso estudio de Bourdieu (1984) sobre el campo académico, predomina la capacidad socialmente reconocida de hablar y actuar con legitimidad. Como en todo campo, las dinámicas son determinadas por las relaciones de poder, y rara vez se cuestiona la doxa por si misma. Constituye, sobre todo, un campo de rituales estrechamente ligado al lenguaje, específicamente a diversos lenguajes especializados o tecnolectos, y a la escritura como medio de máximo prestigio en las sociedades letradas. Por esta razón, no se entiende comúnmente por producción científica, como podría esperarse, el proceso complejo, casi siempre colectivo e interactivo, de llevar a cabo una investigación, sino solamente su resultado final, la publicación objetivada en la escritura y difundida en órganos legitimados por le propio campo. Vemos en este caso específico un procedimiento ideológico típico de las ciencias que esconde a los actores y los procesos mismos detrás de una pantalla – la publicación científica - a través de un proceso semántico de reducción metonímica.

Si consideramos que el lenguaje constituye la principal herramienta de toda ciencia – aunque es más que una herramienta como ya hemos visto – podemos estudiar el campo científico como un campo o espacio discursivo específico, donde se relacionan y se confrontan diferentes discursos y lenguas que compiten por su legitimidad y funcionalidad. El uso de una u otra lengua en estos espacios activa y a la vez capitaliza el conjunto de denotaciones y connotaciones propias a cada una de ellas, de modo que su uso, desuso o exclusión forma parte del conjunto de recursos discursivos que los actores sociales activan en sus estrategias al interior y fuera del campo mismo. El prestigio de una lengua en un campo puede transferirse, por lo menos parcialmente, a otro campo, aunque puede ocurrir también lo contrario. Como ya hemos visto, el español como gran lengua internacional goza de un indudable prestigio en la literatura, pero es considerado prácticamente inútil en la ciencia. Se oculta y se niega con este procedimiento eficaz la legitimidad de la producción científica muy relevante que sí existe en español, particularmente en diversos campos de las ciencias sociales y humanas.

Para poder estudiar el uso de las lenguas y las dificultades de acceso y circulación que se presentan a nivel nacional e internacional, tenemos que diferenciar el campo científico en dos dimensiones: por un lado, es necesario distinguir entre tipos de ciencias como las ciencias naturales y las socio-humanas; por otro lado, tenemos que incorporar a nuestra consideración el conjunto de actividades académicas en torno a la investigación incluyendo la docencia, ya que forman un conjunto con múltiples relaciones.

Parece evidente que la diversidad de lenguas, así como la diferenciación de estructuras discursivas y modelos culturales, adquiere mayor relevancia en algunas ciencias que en otras. Como procedimiento heurístico, podemos ubicar a las diferentes ciencias en un continuum entre dos polos a los que corresponden diferentes variedades de lenguaje: las ciencias naturales [35] como la física y química utilizan un lenguaje especializado universal caracterizado por expresiones formularias (Ammon 1998), mientras que las ciencias humanas (vg. la historia) se mantienen mucho más cercanas al lenguaje común y a las lenguas naturales, debido a su objeto y sus procedimientos; las ciencias sociales (economía, sociología, antropología, etc.) ocupan una posición intermedia. Los lenguajes científicos altamente especializados guardan una independencia significativa frente a cada una de las lenguas naturales, lo que facilita la traducción y el tránsito entre ellas; las ciencias humanas y sociales, en cambio, requieren para su traducción muchas veces reconceptualizaciones complejas y transposiciones de términos técnicos que rara vez son iguales de un sistema-lengua a otro.

Tomando en cuenta diversos estudios y sus tipologías (Ammon 1991, 1998, Skudlik 1990, Municio 2001), podemos esbozar un esquema heurístico con los siguientes grupos, especialmente para la circulación científica nacional e internacional en un país hispanohablante como México (ver cuadro 11).

Hay varias ciencias que no cabrían fácilmente en este esquema, otras tienen campos muy diferenciados con correlaciones específicas en el uso de las lenguas. Es evidente que este esquema, como dije, tiene un valor heurístico. Más que reflejar una realidad investigada en detalle, quiere motivar la realización de estudios específicos por países o regiones sobre el uso de las lenguas en las ciencias, que hacen mucha falta, especialmente en los espacios hispanos y lusitanos. Nos permite apreciar, sin embargo, de qué manera diferentes ciencias presentan cuadros diferenciados y dinámicos sobre dos ejes de variables: la correlación de usos entre el inglés (u otras lenguas extranjeras) y las lenguas nacionales respectivas, y el tipo de lenguaje, es decir, el ejemplar de registro o de tecnolecto que ha surgido como característica de cada ciencia.

Cuadro 11
Uso de las lenguas en la circulación científica nacional e internacional

Grupo
Ciencias
Presencia del inglés
Tipo de registro (tecnolecto)
1
ciencias naturales física, matemáticas, química, biología, etc. monopolio casi total del inglés lengua especializada universal de características formularias
2
ciencias naturales aplicadas, tecnologías biología aplicada, medicina, ingeniería, informática?, etc. hegemonía del inglés, pero sin un predominio total Lengua especializada universal + registros aplicados específicos en cada lengua natural
3
ciencias sociales sociología, economía, antropología, etc., incluye algunas ciencias humanas como la psicología y lingüística Encabezadas por el inglés, pero con amplios espacios propios en las lenguas nacionales Lengua especializada estrechamente relacionada con las lenguas naturales, relativamente poca homogeneización internacional e interlingual
4
ciencias humanas historia, geografía, literatura, filología mayor arraigo en sus propias lenguas, aunque el inglés está presente Lenguaje especializado muy arraigado en las lenguas naturales, presencia fuerte de las diferencias culturales

 

En la discusión de los temas anteriores nos hemos concentrado en la esfera de la circulación de los resultados de la investigación científica y su relación con las lenguas que se usan para tal efecto en las exposiciones y publicaciones científicas. La mayor parte de los estudios sobre el uso de las lenguas se concentra también en esa esfera que es mucho más fácil de investigar [36]. Tradicionalmente las políticas científicas que impulsan el inglés no se proponen intervenir en las otras esferas que se refieren más directamente a la producción, es decir, el proceso de la investigación. Últimamente se han extendido a la docencia en programas internacionales de posgrado.

Si nos interesa obtener una visión de conjunto de las dificultades que se presentan en el uso de las lenguas en el campo científico, no podemos quedarnos en la esfera de la circulación. Tenemos que tomar en cuenta los diferentes dominios que componen el campo: la comunicación en la docencia, la interacción en los laboratorios, las múltiples vías informales de relación entre académicos que también forman parte de la creación científica y que difícilmente podrían disociarse del proceso de formulación de resultados. Saber-hacer y saber-decir van de la mano. Además, una buena parte de los problemas que surgen por las dinámicas multilingües no se pueden explicar de manera aislada en el sub-campo de la comunicación de resultados, ya que atraviesan todas las esferas y actividades. En síntesis, nos interesa desarrollar una concepción o modelo del campo científico como espacio discursivo plurilingüe e intercultural de producción y circulación de la ciencia.

Cuadro 12
Los campos discursivos de la producción, circulación y formación en las ciencias

Esferas
Actividades
Sub-actividades
Producción científica Formulación y ejecución de proyectos de investigación individuales y colectivos Trabajo con aparatos, materiales; actividades con informantes;producción de datos, etc.redacción, comunicación por @
Interacción verbal con colegas y estudiantes
Circulación Recepción Lectura
Escuchar ponencias, discusión con colegas (oral, @)
Comunicación científica Elaboración y presentación de ponencias, conferencias, talleres, Uso de medios audiovisuales
Redacción de publicaciones
Evaluación, dictaminación, discusión de publicaciones
Divulgación de la ciencia Conferencias, talleres
Redacción de publicaciones, uso de medios audiovisuales
Formación científica Capacitación Enseñanza-aprendizaje, trabajo en equipos, participación en cursos, talleres, auto-capacitación,
Pregrado Docencia, lecturas, evaluación, iniciación a la investigación
Posgrado Docencia, lecturas, evaluación, investigación conjunta

 

Existen diferentes formas para subdividir los dominios o esferas de producción científica desde una perspectiva discursiva. Durand (2001) menciona tres fases que se distinguen por su ubicación entre lo privado y lo público: la comunicación informal en los laboratorios se transforma posteriormente en comunicación institucional que lleva a su vez a la comunicación pública. Menciona además la docencia y la vulgarización donde se forman muchas veces las ideas que luego retroalimentan la investigación. Nos concentraremos aquí en las siguientes esferas con sus actividades comunicativas respectivas que distinguen entre las cuatro habilidades básicas de escuchar, hablar, leer y escribir (ver cuadro 12).

Entendemos aquí por producción científica el proceso completo que implica las diversas etapas de una investigación y del quehacer científico en general; usamos el término comunicación para denotar la difusión de los resultados, principalmente en forma oral como ponencias presentadas en congresos y en forma escrita a través de las publicaciones. Incluye también los nuevos medios audiovisuales y electrónicos para comunicar los resultados de las investigaciones. La recepción remite a la lectura de textos científicos y la comprensión auditiva de ponencias y otros tipos de exposición oral.

En el cuadro 13 hemos tomado como punto de partida las sub-actividades para adoptar nuevamente un esquema heurístico simple, sujeto a mayor diferenciación en un futuro, cuyas interrelaciones múltiples no se reflejan adecuadamente en la gráfica. Podemos distinguir además entre producción y comunicación científica nacional, realizada en el país y con colegas del mismo país, e internacional, es decir, con participación internacional, típicamente con hablantes de otras lenguas. Aquí se presentan las esferas en un orden que va de mayor a menor predominio del inglés. El cuadro remite nuevamente a un país hispanohablante como México.

Como vemos, el inglés predomina en el espacio superior izquierdo del cuadro; mientras más nos movemos hacia abajo y a la derecha, más aumenta el peso del español. Emerge un cuadro sociolingüístico de un bilingüismo complejo, donde en los extremos rigen reglas de selección obligatoria que imponen el uso de una lengua y excluyen a las otras. La comunicación internacional y la recepción en las ciencias naturales se produce casi exclusivamente en inglés, y en las ciencias naturales aplicadas el español tiene una presencia sumamente débil; aquí el monopolio se impuso casi totalmente. En el otro extremo se ubican amplios espacios como las esferas de la producción científica, particularmente en las ciencias sociales y humanas, que funcionan de manera sustentable en español. Y la divulgación dirigida a un público general se expresa también en español, aunque este sub-campo ciertamente no tiene la misma centralidad que los otros. En la mayoría de los espacios aparecen las dos lenguas en diferentes relaciones de simetría o asimetría, es decir, están co-presentes y tienen que compartir, de manera harmoniosa o conflictiva, los espacios discursivos comunes.

Lo más importante es que en todo el campo ya están presentes varias lenguas; las líneas que separan las casillas tienen que entenderse como porosas, ya que las actividades interactúan como vasos comunicantes. La comunicación científica internacional en inglés se nutre de los procesos de elaboración de proyectos en una comunicación predominante en español y requiere de traducciones al inglés. La divulgación científica requiere de un doble proceso de traducción en dirección opuesta, del lenguaje especializado y del inglés a un lenguaje común y en español. La docencia se sigue desarrollando principalmente en español, pero tiene que incorporar la lectura y discusión de textos en inglés.

Cuadro 13
Los campos discursivos de la ciencia
El uso de las lenguas
Orden: por uso de lenguas: I -> E

Sub-actividades
Tipo
Ciencias naturales
Ciencias naturales aplicadas, tecnologías
Ciencias Sociales
Ciencias humanas
Redacción de publicaciones para revistas, libros
i
I
I >> E
E > I
E >> I
Escuchar ponencias, discusión con colegas
i
I
I>>>E, OL
I> E >OL
I>E>OL
Elaboración y presentación de ponencias, conferencias
i
I
I>>>E> OL
I> E> OL
I>E>OL
Evaluación, dictaminación, discusión de publicaciones
i
I
I
I > E
E > I
Lectura
I
I >> E
E > I>>OL
E >> I > OL
Capacitación, talleres
i
I
I > E, OL
E > I ,OL
E > I, OL
@ Comunicación por correo electrónico
i
I>>E>> OL
I>> E > OL
I=E>>OL
E
Elaboración y presentación de ponencias, conferencias
n
I = E
E > I
E
E
Capacitación, talleres
n
E > I
E > I
E >> I
E
Producción
1º redacción de resultados, apuntes
E > I
E >> I
E
E
Posgrado:
Docencia, lecturas, evaluación, investigación conjunta
n
I >> E(r) E >> I(o) E >> I(e)
E>>>I(o) I>E(r) E(e)
E(o) (e) E = I(r) I>>OL(r)
E (o)(e) E > I(r) (OL)(r)
Pregrado:
Docencia, lecturas, evaluación, iniciación a la investigación
E(o) I > E(r) E(e)
E (o) I = E (r)E(e)
E(o) E >>I(r)E(e)
E(o) E>>I(r)E(e)
Escuchar ponencias, discusión con colegas
n
E > I
E >> I
E >>> I >OL
E >>> I >OL
Evaluación, dictaminación, discusión de publicaciones
n
E >> I
E >>> I
E
E
Producción
Trabajo con aparatos, materiales, interacción con informantes, producción de datos
n
E
E
E
E
Producción
Interacción verbal con colegas y estudiantes en el lugar de la investigación
n
E
E
E
E
@ Comunicación por correo electrónico
n
E
E
E
E
Divulgación: conferencias, talleres (o)
n
E
E
E
E
Divulgación:
redacción de publicaciones, material audiovisual (e)
n
E
E
E
E

 

E español = igual
I inglés > predomina levemente
OL otras lenguas extranjeras > predomina
e productivo escritura >> predomina fuertemente
o audio-oral >>> predomina muy fuertemente
r receptivo lectura i internacional (en el país y extranjero)
  n nacional (en el país)

 

Desde una perspectiva discursiva plurilingüe, el principal conflicto se presenta entre la producción científica en la lengua propia, por un lado, y la comunicación de los resultados en una lengua extranjera, por el otro. La producción como quehacer cotidiano, muchas veces colectivo, se articula en la lengua materna de los participantes, aun cuando ésta no siempre cuente con la terminología necesaria que se importa de manera práctica del inglés. La jerga que surge en este proceso puede no ser del agrado de algunos puristas, pero constituye un registro oral y de escritura informal que satisface grosso modo las necesidades que se le presentan. Surgen mayores problemas en el momento en que esta comunicación rebasa el ámbito informal y alcanza el dominio institucional o incluso público. En la docencia, por ejemplo, se tienen que adoptar micro-políticas lingüísticas frente a las opciones posibles: o se busca y se crea la terminología necesaria en español; o se mantiene una suerte de pidgin científico como opción siempre inestable; o, como solución a largo plazo, se pasa al inglés como lengua de enseñanza, lo que ocurre de manera creciente en ciertos cursos de posgrado internacionales. Sin embargo, no puede caber duda que la adopción de una política lingüística basada en la lengua propia requiere de una inversión sistemática y prolongada en el desarrollo de las terminologías y bancos de datos adecuados [37].

La recepción, es decir, lectura y comprensión auditiva en otras lenguas, constituye un problema para los estudiantes, pero también para muchos científicos que no han tenido la oportunidad de adquirir en su momento los conocimientos necesarios en las lenguas extranjeras principales, sobre todo en inglés, para poder leer sin mayores dificultades y con la rapidez suficiente los textos que precisan para sus actividades. Entre las diversas habilidades requeridas en lengua extranjera, quizás sea ésta la que presenta mejores perspectivas de solución.

Las limitaciones audio-oral en lenguas extranjeras pueden ser a veces más agudas que las de lectura, ya que se requiere una proficiencia avanzada para poder entender ponencias especializadas y participar en discusiones científicas. Se añaden a las dificultades del lenguaje escrito la existencia de múltiples variedades dialectales del inglés en la oralidad, incluyendo los idiolectos del inglés hablados por extranjeros de las más diversas lenguas maternas. De este modo, se han desarrollado “many Englishes” (Kachru 1986); el inglés no sólo se va diferenciando cada vez más por la extensión de su círculo interno y externo (el inglés de la India, Pakistán, Hongkong, etc.), sino porque su calidad de lengua universal lleva a que cada vez más sectores lo hablan como lengua extranjera (el círculo en expansión) lo diversifiquen aún más [38].

Las mayores dificultades surgen sin duda cuando los investigadores se ven obligados a publicar artículos o libros en lenguas extranjeras. Existen básicamente dos formas de resolver esta necesidad, la redacción propia o la traducción. En los estudios mencionados (Ammon 1998, etc.) [39] los investigadores encuestados describen de manera diferenciada sus dificultades para redactar textos científicos en inglés. En el continuum que va desde las ciencias naturales hasta las ciencias humanas aumenta el nivel de dificultad para redactar en inglés o cualquier otra lengua extranjera, lo que refleja la diferenciación entre los lenguajes científicos en cada tipo de ciencia. Otra vez, el lenguaje especializado internacional basado en fórmulas que no requiere de una sofisticación sintáctica o léxica mayor, ayuda a superar esas barreras en las ciencias naturales. Constituye un puente entre lengua materna y lengua extranjera que se antoja ancho y bien transitable. Por esta razón, se escuchan pocas quejas por problemas de redacción y publicación en inglés desde este sector.

En las ciencias sociales y humanas, en cambio, las dificultades son mucho mayores, ya que el lenguaje científico en estas disciplinas exhibe una alta complejidad sintáctica, se nutre de un vocabulario rico y diversificado proveniente de las variedades altas de las lenguas naturales respectivas, y cuenta con un vocabulario especializado mucho menos uniformado que en las ciencias naturales. Por esta razón, no sólo por la cercanía entre objeto y lengua natural, se observa una mayor orientación hacia la lengua propia en las ciencias sociales y humanas. Muchos investigadores de las ciencias sociales y humanas viven el dominio insuficiente del inglés (o de otras lenguas de las ciencias) como una pesadilla permanente. Contamos en el mundo hispano, lusitano y francés con un número muy significativo de excelentes científicos de fama internacional, pero quizás de una edad madura, que ya no lograrán superar esta deficiencia en el transcurso de su vida. Y es un hecho muy conocido en la psicolingüística que las experiencias negativas y los fracasos en materia de aprendizaje y comunicación en otras lenguas llevan típicamente a un bloqueo considerable para avanzar en la adquisición de estos conocimientos.

Entre los científicos sociales que emprenden la aventura de redactar en una lengua extranjera, hay muy pocos los que adquirieron un dominio tan profesional del inglés como para poder redactar en igualdad de condiciones con los escritores nativo-hablantes [40]. De todos modos, aumentan los costos de producción. Ammon (2003) concluye que la inversión en tiempo para redactar un texto científico en una lengua extranjera aumenta entre un 50 y un 200 por ciento, según la proficiencia del autor, en comparación con la misma redacción en lengua materna. Y en casi todos los casos se requiere de una costosa y laboriosa corrección profesional.

Queda como remedio la traducción. Los autores con fama internacional consolidada verán que sus libros salen traducidos a las principales lenguas científicas al poco tiempo de aparecer en la lengua original. La academia estadounidense reconoce, por ejemplo, la enorme importancia que adquirieron autores franceses como Foucault, Bourdieu, Benveniste, Barthes, Greimas, Derrida y otros en la transformación de sus respectivos campos en los EE.UU. a partir de la traducción masiva de su obra. Ahora bien, los autores citados adquirieron fama justamente porque escribieron en francés, no en inglés. Constituyeron un campo científico-cultural propio que integró sus temas específicos y los expresó con las estructuras discursivas de manera coherente a la lógica del campo. Solamente así se volvieron interesantes para el mercado estadounidense, es decir, como ejemplos de una alteridad científico-cultural inexistente en el mundo anglosajón. De haberse visto obligados a escribir en inglés desde un inicio, como peones en un ajedrez ajeno donde otros ponen las reglas, difícilmente hubieran realizado las obras que los hicieron famosos.

Para la gran mayoría de los científicos en ciencias sociales y humanidades el problema del acceso a los mercados internacionales representa una alta barrera. Tendrán que intentar ingresar de manera individual y tomar en sus manos la producción de sus textos en inglés. Esto significa recurrir a una redacción propia de calidad deficiente con corrección posterior o a una traducción profesional. Ya habíamos mencionado, sin embargo, las grandes dificultades que se presentan para la publicación de textos no “nativos”, es decir, que no están redactados con las estructuras discursivas y en el contexto de los modelos culturales anglosajones – salvo en el caso de los autores consagrados que tienen mercado justamente por su marcada diferencia cultural.

Más allá de las barreras individuales para cada investigador, la hegemonía del inglés lleva a un creciente control de la comunidad científica anglosajona sobre los órganos de publicación y los consejos de redacción, lo que incluye el dominio sobre los enfoque de investigación que se favorecen o que se excluyen [41].

Frente a estas desventajas estructurales no es conveniente abandonar el espacio de la ciencia a las fuerzas del libre mercado que solamente acentúa las asimetrías. Se requiere de una intervención decidida del estado, de las universidades y academias y de la iniciativa privada en cada país y región para contrarrestar los efectos negativos de la globalización y aprovechar al mismo tiempo ciertas ventajas comparativas. Éstas podrían potenciarse a través de la coordinación al interior de regiones lingüísticas y en los tres espacios lingüísticos mencionados.

              

Notas
 

[33] No entraremos aquí al terreno de los cálculos económicos de los costos en la enseñanza de idiomas. Existen varios estudios de la economía de las políticas del lenguaje que abordan este tema en detalle. Citemos a Coulmas (1992), Grin (1996) y a Municio (2001) como tres enfoques diferentes sobre la materia.

[34] Consúltese las publicaciones del “Groupe de travail franco-québécois sur la diversité culturelle”, e. g. Groupe de travail (2002), ver García Canclini (ed. 2002).

[35] No entraré aquí al debate sobre las tipologías de las ciencias y sus denominaciones. Siguiendo a varios autores que estudian el uso de las lenguas en el campo científico, distingo para los propósitos de este texto entre ciencias naturales frente a las sociales y humanas; evito términos ideológicos que implican asimetrías de valor entre las ciencias por antonomasia, tales como “exactas” (¿cuáles son las inexactas? ¿es la microfísica más exacta que la astrofísica?) o “básicas” (¿cuál es más básica, la física o la filosofía?).

[36] En uno de los pocos estudios antropológico-etnográficos de un campo científico en México que conozco, Fortes y Lomnitz (1991) investigan el proceso de investigación y formación de investigadores en biomedicina en la UNAM de México. Curiosamente, aunque se mencionen ampliamente las dificultades de lectura y escritura en el lenguaje científico para los estudiantes, no aparece en ninguna parte la cuestión de las lenguas (español, inglés) como un posible tema o problema. Tampoco en el trabajo de Liberman y Wolf (1990) sobre las redes de comunicación científica aparece referencia alguna a las lenguas.

[37] Ver una propuesta interesante para el Brasil, pero que vale para todos los países de los Tres Espacios, de Pilla (2002).

[38] Una definición bastante sesgada pero muy difundida califica a este registro como BSE (bad simple English).

[39] Le agradezco a Ulrich Ammon el haberme facilitado sus textos no publicados, como también una serie de comentarios personales sobre sus investigaciones.

[40] En un estudio anterior Ammon (1990) entrevistó a una muestra representativa de profesores universitarios alemanes; un 33% de ellos admitió no publicar en inglés por falta de dominio. De 20 profesores de lingüística inglesa (!), solo uno se sentía capacitado para redactar textos en inglés sin ayuda ni corrección por un hablante nativo. No conocemos datos sobre algún estudio similar en algún país hispanohablante.

[41] Mi propia experiencia como dictaminador para casi una docena de revistas internacionales, la mayoría de ellas publicadas en inglés, me ha enseñando cuán difícil resulta “remar contra la corriente” y no descalificar de antemano a los autores – anónimos, claro está – que fácilmente se identifican como escritores no nativos del inglés o de la lengua respectiva y que redactan desde otro modelo cultural que los dominantes.

 




                    






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