ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Introducción
Recomendaciones
Comunicaciones
Anexo
Enlaces diversos
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

PALABRAS DE APERTURA A CARGO DE PERSONALIDADES POLÍTICAS Y CULTURALES

Allocution de Pierre Baillargeon - Délégué général de Québec au Mexique

Allocution de Jean-Jacques Beucler - Agrégé de l'Université (Paris IV Sorbonne), Délégué Général de l'Alliance Française de Paris au Mexique

Palabras de Jaime Nualart - Coordinador de Asuntos Internacionales - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes - México

Palabras de Daniel Prado – Director - Dirección Terminología e Industrias de la Lengua - Unión Latina

PONENCIA INTRODUCTORIA GLOBAL

Español, francés, portugués: ¿equipamiento o merma? - Carlos Leáñez Aristimuño - Unión Latina

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES Y LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES

Presencia del idioma español en los organismos y en las conferencias internacionales - Eloy Ybáñez Bueno - Embajador de España

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LAS PUBLICACIONES CIENTÍFICO-TÉCNICAS

El español como lengua de las ciencias frente a la globalización del inglés. Diagnóstico y propuestas de acción para una política iberoamericana del lenguaje en las ciencias - Rainer Enrique Hamel - Universidad Autónoma Metropolitana - Departamento de Antropología

Le français dans la communication scientifique et technique - Louis Jean Rousseau - Agence Intergouvernementale de la Francophonie

A língua portuguesa nas publicações científicas: o caso brasileiro - Lígia Café - Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia – IBICT

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN INTERNET

La expansión del español en Internet - Francisco Gómez Aladillo - Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones – AHCIET- España

Presencia de las lenguas neolatinas en la internet - Daniel Pimienta - Fundación Redes y Desarrollo - FUNREDES

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS

La lengua española en el espacio internacional - Raúl Ávila - El Colegio de México

Espaço de enunciação latino-americano numa sociedade em rede - Eduardo Guimarães - Unicamp - Brasil

 

El español como lengua de las ciencas
frente a la globalización del inglés.
Diagnóstico y propuestas de acción
para una política iberoamericana
del lenguaje en las ciencias

Rainer Enrique Hamel

Universidad Autónoma Metropolitana
Departamento de Antropología

 

Versión ampliada de la conferencia presentada en el
Congreso internacional sobre las lenguas neolatinas en la comunicación especializada
Unión Latina y El Colegio de México
México, D. F., 28-29 de noviembre de 2002

ÍNDICE
 

1. Introducción: Globalización, lenguas y ciencia

2. La globalización del inglés y el uso de las lenguas en las ciencias

3. La diversidad de lenguas y pensamiento como motor de las ciencias

3.1 Monolingüismo y plurilingüismo en el campo de las ciencias: ¿Antes o después de Babel?

3.2 Relaciones científicas entre los EE.UU. y América Latina

3.3 El creciente monolingüismo de la academia anglo-sajona

4. La creciente asimetría en el acceso y la distribución de la producción científica de los países no anglófonos

4.1 El libre mercado y las ciencias

4.2 El campo científico y el uso diferenciado de las lenguas

5. El español en el campo de las ciencias: propuestas para una política del lenguaje

5.1 Resumen: el estado actual de las lenguas en las ciencias

5.2 Hacia un modelo plurilingüe e intercultural para la producción y circulación de la investigación científica

5.3 Distinciones para una política lingüístico-científica

5.4 El fortalecimiento de la lengua propia en la producción y las publicaciones científicas

5.5 El fortalecimiento del intercambio científico en otras lenguas: enseñanza, redacción y traducción

5.6 La enseñanza del inglés y de otras lenguas extranjeras

5.7 La traducción científica al español

5.8 La traducción de la investigación propia para el mercado internacional

5.9 Los Tres Espacios Lingüísticos: español, francés, portugués

6 Bibliografía


2. La globalización del inglés y el uso de las lenguas en las ciencias
 

Existe una vasta literatura que explica las dinámicas geopolíticas de las lenguas y, en particular, el arribo del inglés como lengua hegemónica del globo. Con pocas excepciones [2] los autores observan, analizan y discuten sus esquemas y perspectivas en inglés y desde el mundo inglés, sin tomar en cuenta los debates en otras partes y lenguas del mundo [3].

Cuadro 1

Los 3 círculos del inglés

Círculo interno lengua materna de la mayoría de la población
Círculo externo lengua oficial, no mayoritaria
Círculo en expansión lengua extranjera, de cultura, de comercio

 

Citaré como ejemplo de esta visión anglo-céntrica el modelo muy influyente del indo-americano Braj Kachru (1985, 1986, 1996) quien grafica la historia y dinámica de la difusión del inglés a través de una imagen de tres círculos concéntricos (ver cuadro 1): el primero, interno (inner circle), nos remite al origen y la primera expansión del inglés; abarca los seis países donde el inglés es la lengua materna (L1) de la mayoría de la población (Reino Unido, Irlanda, EE.UU., Canadá, Australia y Nueva Zelanda). El “círculo externo” (outer o extended circle) incluye a unos 50 a 70 países, en su mayoría colonizados por miembros del círculo interno; en ellos el inglés es lengua oficial (a veces junto con otras), opera como una de las lenguas de la administración pública en las instituciones más importantes y juega el papel de una segunda lengua (L2) de central relevancia para la nación, aunque por lo general la mayoría de la población no la hable [4]. Abarca países tan diferentes como Singapur, Malawi o Hongkong, la India o Egipto. El tercer círculo, llamado “círculo en expansión” (expanding circle), comprende aquellos países que reconocen el inglés como la lengua internacional más importante, pero que no han sido colonizados por ningún poder anglosajón. Si bien el inglés no ejerce ninguna función específica en la administración pública, se aprende masivamente como la lengua extranjera primordial, predomina en las relaciones internacionales de esos países y está penetrando paulatinamente en espacios centrales del comercio, los medios y la ciencia.

Lo más importante en este esquema radica en la proyección del inglés hacia el futuro. Kachru y otros (Crystal 1997, Graddol 1997) sostienen que el papel predominante del inglés se explica históricamente por la relación entre el primer y segundo círculo; la proyección de su rol como lengua global, en cambio, se expresa en el tercer círculo en expansión: de continuar las tendencias actuales en la dinámica geopolítica de las lenguas, el tercer círculo del inglés aumentará dramáticamente en el futuro próximo y superará cuantitativa y cualitativamente su segundo círculo [5]. Veremos más delante de qué manera se establece una relación directa entre el primer y el tercer círculo en el campo de la ciencia.

Existen controversias múltiples sobre este esquema y su valor interpretativo (Phillipson 2001a, Brutt-Griffler 2002). Mientras posiciones tanto progresistas (Phillipson 1992) como conservadoras (Crystal 1997) coinciden en la hipótesis que el éxito del colonialismo e imperialismo en el mundo anglosajón explica el papel hegemónico del inglés como imposición histórica, surgen otras posturas que argumentan, por el contrario, que fue la lucha contra el colonialismo en las colonias británicas de África y Asia, cuyos ciudadanos se apropiaron del inglés, lo que contribuyó a fraguar el inglés como lengua mundial (Brutt-Griffler 2002).

Más radicalmente, hay muy influyentes voces —casi todas ellas hablan desde los EE.UU.— que niegan como preponderante la relación entre el poderío económico-militar y la difusión de una lengua, argumentando que el inglés se ha independizado de sus raíces e internacionalizado a tal grado, diversificándose a la vez en sus variedades estándar y funcionales (“many Englishes”, cf. Kachru 1986, 1996), que hoy podemos afirmar que el inglés no le pertenece a nadie y le pertenece a todos [6].

En la actualidad la mundialización del inglés afecta de manera más contundente la posición de las lenguas de segundo nivel que hasta tiempos recientes han jugado un papel de lenguas internacionales. Entre los idiomas occidentales con este rango se encuentran en primer lugar el francés, pero también el español, portugués, alemán, italiano y ruso. Su relevancia en el pasado y presente se puede evaluar, en buena medida, por su papel en la comunicación internacional, su importancia como segunda lengua o lengua extranjera y por la función que cumplen en la vida de las personas que las aprenden como L2 en contextos formales o informales. Todas las lenguas mencionadas observan un retroceso sumamente significativo, en algunos casos estrepitoso, como es la situación del ruso a partir del derrumbe de la Unión Soviética (Fodor y Peluau 2001).

Si bien el campo científico guarda cierta autonomía de otros campos sociales, el uso de las lenguas en las ciencias se relaciona con el potencial económico y político de los estados nacionales que las representan. Se considera que la producción científica de un país es proporcional por un factor de dos, en términos generales, de su producción económica (PNB) (de Scolla Price 1986). Como ejemplo vemos que Alemania representa un PNB mayor al conjunto de los países hispanoamericanos y su producción científica, medida en publicaciones en revistas internacionales, duplica en 1995 la producción científica hispanoamericana (Ammon 1998).

En el transcurso de los últimos milenios predominó casi siempre una lengua como articuladora de las ciencias en Occidente, desde el sumerio, pasando por el griego, el árabe y el latín. El período de la modernidad constituye la excepción, ya que varias lenguas nacionales van sustituyendo poco a poco al latín como lengua de la ciencia (Walter 1996). Cabe resaltar, por lo tanto, que el período fundador y del desarrollo máximo de las ciencias modernas coincide con un modelo plurilingüe —reducido, cierto, a unas pocas lenguas— que no impidió la comunicación y el enriquecimiento mutuo a través de las fronteras lingüísticas y científicas.

Como primeras lenguas que incursionan en las publicaciones científicas destacaron, desde el siglo XVII, el francés y el inglés. Algunos autores ven en la revolución industrial de Gran Bretaña el germen de la futura superioridad de su lengua (Crystal 1997). Durante el siglo XIX, el alemán se integró con mucha fuerza a este grupo y el italiano adquirió relevancia, aunque menor, por sus aportes en el derecho y la medicina, como también en la música y el arte. El español y el portugués, en cambio, quedaron prácticamente ausentes. Observamos aquí un hecho llamativo que requiere de una interpretación: las lenguas de dos grandes imperios representados por el español y el portugués permanecieron al margen del desarrollo científico [7], debido sin duda al reducido desarrollo económico y tecnológico en su círculo interno, es decir, sus países centrales; en cambio, el alemán, lengua de una nación fragmentada en múltiples estados hasta 1871 y sin imperio colonial relevante, ocupa un lugar privilegiado en el concierto de las lenguas de la ciencia entre 1850 y 1920, nunca hegemónico pero preponderante en algunos campos científicos. Sin duda la fuerte industrialización y modernización que caracterizan el período contribuyeron a esta dinámica, como también el desarrollo de sus universidades basado en un esquema federal descentralizado sin hegemonías institucionales.

Al inicio del siglo XX se perfilaban el alemán, el francés y el inglés como las tres lenguas internacionales de las ciencias, con un peso más o menos equivalente que variaba por áreas. Mientras el francés era considerado la lengua del derecho y de la ciencia política, el inglés de la economía y geología, el alemán tenía una posición predominante en la medicina, la química y en otras ciencias naturales, de modo que cualquier estudiante de estas materias, en cualquier país de Occidente incluyendo los EE.UU., se veía obligado a aprender la lengua correspondiente para poder leer la literatura científica de su especialidad (Ammon 1998, 2000). Recordemos que la época alrededor de 1900 se caracterizó por un proceso sumamente dinámico de descubrimientos y avances en una serie de ciencias naturales. Al mismo tiempo, el modelo plurilingüe en torno a las tres lenguas mencionadas se encontraba en su apogeo. Cada investigador hablaba y escribía en una de las lenguas principales y comprendía las otras. Y los hablantes de lenguas fuera de este grupo se adherían normalmente a la lengua de mayor peso en cada disciplina como lingua franca. El modelo imperante no excluía tajantemente a las demás lenguas, de modo que siempre existió una producción, a veces modesta, en ellas.

El transcurso del siglo XX marca un cambio radical que pasa de un equilibrio entre varias lenguas hacia un predominio clarísimo del inglés. El alemán, que tiene su clímax en 1920, inicia su derrumbe como efecto retardado de la Primera Guerra Mundial y sufre su colapso definitivo con la toma del poder por el nazismo en 1933. En las palabras de Ammon (1998), el alemán baja como plomo y el inglés sube como helio. Al mismo tiempo, el francés también se debilita significativamente (ver cuadro 2) [8].

La distribución asimétrica en el uso de las lenguas se acentúa en los años posteriores a 1980. El ruso cae a niveles entre el francés y español, y el inglés se estabiliza en un 80 por ciento de las publicaciones registradas.

Cuadro 2

American, German, French and Russian Bibliographies
Proportional Language Use in Scientific Publications in the Course of one Century.
(Tsunoda 1983), citado en Ammon (2002).

Los cuadros 3 y 4 presentan algunos datos comparativos para 1995 y 1996, tomados de escalas longitudinales que reflejan el declive, aunque más lento, de todas las demás lenguas.

Cuadro 3
Porcentajes de publicaciones de algunas ciencias naturales en las principales lenguas científicas (1996)

Lenguas
Biología
Química
Física
Medicina
Matemáticas
Ciencias naturales (en general)
Inglés
91.6
83.2
94.8
88.6
94.3
90.7
Ruso
1.9
3.8
0.2
1.6
3.2
2.1
Japonés
1.1
3.9
1.7
1.8
0.2
1.7
Alemán
1.1
1.9
0.9
2.2
0.3
1.3
Francés
1.4
0.7
0.4
1.9
2.3
1.2
Chino
0.8
4.2
1.2
0.1
1.1
-
Español
0.6
0.3
0.0
1.2
0.1
-
Italiano
0.3
-
0.1
0.6
0.1
-
Portugués
0.3
-
-
0.1
-
-
Otras
0.9
1.1
0.7
1.9
-
3.0

Fuentes: Biological, Chemical, Physical Abstracts, Medline, MathSci Disc (adaptado de Ammon 1998)

 

Cuadro 4
Porcentajes de publicaciones en algunas ciencias sociales
en las principales lenguas

Lenguas
Sociología 1996
Historia 1995
Filosofía 1995
Ciencias sociales y humanas 1995
Inglés
85.8
78.0
85.5
82.5
Francés
4.2
6.0
7.4
5.9
Alemán
4.4
5.3
3.2
4.1
Español
1.6
2.8
1.8
2.2
Italiano
0.9
2.1
0.8
-
Japonés
0.2
0.4
0.1
-
Ruso
1.5
1.4
-
-
Chino
-
0.4
-
Otras
1.4
3.6
1.2
5.3

Fuentes: SocioFile, Historical Abstracts on Disc, The Philosopher’s Index (adaptado de Ammon 1998)

Uno de los pocos estudios específicos que existe sobre el uso del español en las ciencias arroja cifras compatibles con las anteriores (CINDOC 1998, 1999) [9]. El primer cuadro (5) que tomamos de este estudio revela que la mayor parte de las publicaciones científicas españolas continúa apareciendo en español, en porcentajes bastante mayores al de las publicaciones alemanas, donde surgen cada vez más revistas y libros publicados en inglés. Como vemos, tanto en biomedicina como en las ciencias sociales el español conserva una sólida mayoría por encimo del 90 por ciento. La presencia del inglés sólo es relevante en la base de datos de ciencia y tecnología, mientras que las demás lenguas están prácticamente ausentes en las publicaciones. Este hecho implica que tanto el francés como el alemán han perdido su función de lingua franca científica que desempeñaban hasta la primera mitad del siglo XX.

Cuadro 5
1992 – 1996, CINDOC 1998
Producción científica en bases de datos españolas. Distribución por idiomas (%)

Bases de datos
Español
Inglés
Francés
Italiano
Portugués
Alemán
ISOC
92,23
1,27
0,57
0,17
0,17
0,02
ICYT
86,35
11,21
0,60
0,12
0,50
0,03
IME
96,85
2,20
0,01
0,01
0,14
0,00

IME = Base de Datos de Biomedicina ISOC = Base de Datos de Ciencias Sociales y Humanas ICYT = Base de Datos de Ciencia y Tecnología

 

Mientras que al interior de España el español conserva su hegemonía absoluta como lengua de publicación, en el ámbito internacional la presencia del español resulta muy débil, como ya habíamos visto con los datos anteriores, en las principales revistas científicas representadas en las bases de datos más relevantes (8 bases para ciencias naturales y tecnología, 13 bases para ciencias sociales y humanas en el estudio de CINDOC). En ciencias naturales y tecnología representa un 0,5%, y casi la mitad de las publicaciones se concentra en la base Medline de medicina. Entre 1992/3 y 1995/6 se observa un descenso del 0,54 % al 0,44 % (cuadro 6).

Cuadro 6
CINDOC 1998
Artículos publicados en español. Ciencias naturales y tecnología

Bases de datos
1992
1993
1994
1995
1996
Total
Tanto por mil
INSPEC
232
295
169
127
87
910
0,67
COMPENDEX
10
21
50
30
172
283
0,30
MEDLINE
5.197
4.915
4.563
4.985
4.332
23.992
2,56
BIOSIS
3.290
2.953
2.964
2.956
2.390
14.553
5,47
CHEMICAL ABSTRACTS
1.810
1.634
1.380
1.660
1.395
7.879
2,59
ENVIROLINE
7
6
2
2
4
21
0,31
GEOREF
739
412
320
159
240
1.870
8,51
AGRICOLA
462
381
319
131
32
1.325
4,14
Total
11.747
10.617
9.767
10.050
8.652
50.833
4,85

 

Cuadro 7
CINDOC 1998
Evolución de la presencia del español en ciencias sociales y humanas.
Porcentajes (1992-1996)

Bases de datos
1992
1993
1994
1995
1996
ABI
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
A & H Search
2,22
2,38
2,0
2,04
1,99
Delphes
0,75
1,03
0,95
0,88
1,11
Econlit
0,00
0,0
0,0
0,0
0,0
Eric (Educación)
0,22
0,15
0,13
0,18
0,08
Francis
4,13
4,20
4,05
4,21
3,06
Historical Abstracts
3,90
3,37
2,90
3,18
0,0
LLBA
2,28
1,89
1,97
1,17
0,67
MLA (Lingüística y literatura)
7,72
7,32
7,30
5,63
3,24
Philosopher's Index
0,00
0,00
0,00
0,00
0,00
Psyc Info
1,25
0,99
0,89
0,68
0,00
Sociological Abst.
1,80
2,33
2,12
2,14
1,56
Social SciSearch
0,26
0,34
0,40
0,34
0,31

En las 13 bases de datos en ciencias sociales y humanas el español aparece con porcentajes significativamente mayores que en las ciencias naturales (cuadro 7). La mayor presencia se observa en la bibliografía MLA (Modern Language Association, EE.UU.) que cubre la lingüística y literatura. Si dejamos fuera de nuestra consideración el último año que representa un rezago en el procesamiento de datos (cf. CINDOC 1999), no podemos constatar un retroceso significativo para este lapso. Para un lapso más largo los datos de Ammon (1998: 167) nos señalan, sin embargo, un descenso del español del 3,8% en 1974 a 2,2 % en 1995.

En las ciencias sociales el español está presente con un 0,55 % y en las humanas con un porcentaje significativamente mayor de 2,81% (cuadro 8).

Cuadro 8
1992 – 1996, CINDOC 1998
Presencia del español, francés e italiano por grandes áreas temáticas (sociales)

Área temática
Total registros
Español
Francés
Italiano
Ciencias Sociales
2.249.367
0,55%
10,40%
0,37%
Ciencias Humanas
1.123.230
2,81%
12,52%
2,93%

 

El último cuadro (cuadro 9) nos muestra la distribución de las principales lenguas en las ciencias sociales y humanas. Si dejamos de lado nuevamente el último año, vemos un leve descenso de todas las lenguas menos del inglés y francés. El francés está probablemente sobre representado debido a la base de datos Delphes de Francia que le asigna un valor de más del 70% a las publicaciones francesas. El resultado más relevante, sin embargo, coincide con todas las demás estadísticas, asignándole un valor por encima del 70% a las publicaciones en inglés.

Cuadro 9
CINDOC 1999

Idiomas
1992
1993
1994
1995
1996
1997
Alemán
4,54%
4,59%
4,22%
4,74%
3,77%
3,14%
Español
2,06%
2,39%
2,27%
2,04%
2,12%
1,37%
Francés
14,02%
16,56%
16,62%
16,81%
16,93%
16,89%
Inglés
67,11%
68,84%
71,50%
74,83%
71,70%
74,57%
Italiano
1,87%
1,73%
1,66%
1,48%
1,56%
1,98%

 

La presentación de estos datos, bastante rudimentarios por cierto, requiere algunas explicaciones para poder evaluar su valor en el contexto de nuestra temática. El hecho de que apoye mi análisis en bases de datos limitadas a revistas científicas introduce muy probablemente una triple distorsión a nuestra información. Primero, reduce el campo científico a las publicaciones, una esfera muy importante pero no la única en este ámbito. En los espacios académicos aumentan las dudas; acaso es aconsejable evaluar el conjunto del quehacer científico exclusivamente a través de las publicaciones internacionales, como suele hacerse en muchos países incluyendo los latinoamericanos. Segundo, el hecho de que las bases de datos se produzcan predominantemente en inglés y desde países anglófonos tiene como consecuencia casi inevitable una sobre representación de las publicaciones en inglés que se conoce del Citation Index y de otras bases de datos [10]. Tercero, no hemos tomado en cuenta la publicación de libros, muy importante para las ciencias sociales y humanas, que representa un espacio mucho más vigoroso en las lenguas no dominantes que el de las revistas internacionales, según los estudios consultados (CINDOC 1998, Ammon 1998).

Las cifras, si bien marcan una distancia entre ciencias naturales y sociales, no reflejan cabalmente las diferencias cualitativas ni cuantitativas entre ellas en cuanto al uso de las lenguas. En la mayoría de los países con lenguas nacionales vigorosas observamos que se preservan amplios espacios lingüísticos relativamente autónomos, aunque no cerrados, como ámbitos de las diversas ciencias sociales y humanas. Por la cercanía con su objeto y el interés muchas veces regional y nacional, no universal, de las temáticas estudiadas (en historia, geografía, antropología, etc.), las lenguas nacionales se conservan y se desarrollan con bastante vitalidad en los espacios de las ciencias sociales e históricas. Esta distinción nos sugiere desde ya pensar en estrategias lingüísticas diferenciadas de acuerdo con la especificidad de cada área científica. Volveremos sobre estos puntos.

Por todas las razones mencionadas, no podemos llegar a conclusiones precipitadas sobre la debilidad y el posible desplazamiento total de las lenguas nacionales en el ámbito de la ciencia. Por otro lado, tampoco podemos negar los hechos contundentes que enunciamos al inicio de este apartado: el siglo XX concluyó con un proceso sumamente avanzado de globalización del inglés que incide con mucha fuerza en el campo científico.

Lo que está en juego es la disyuntiva entre una marcada hegemonía que se transforma en monopolio, imponiendo junto con una lengua un dominio cultural y de las ideas; y la posibilidad de reabrir y reforzar el largo ciclo de desarrollo vertiginoso de las ciencias basado en un modelo plurilingüe, ecológicamente diferenciado como uno de sus componentes constitutivos.

              

Notas
 

[2] Cabe mencionar por lo menos a Louis-Jean Calvet, uno de los sociolingüistas franceses más prolíficos de los últimos lustros, quien desarrolla con su “modèle gravitationnel des langues” una visión ecológica propia (Calvet 1999, 2002), por lo demás bastante semejante a las anglosajonas. La diferencia principal consiste en que argumenta desde el mundo de la francofonía a favor del fortalecimiento de las grandes lenguas (inter)nacionales como barreras contra el monopolio del inglés (ver una reseña crítica en Hamel 1999, 2001, 2003).

[3] Quizás no sorprenda que las dos publicaciones más influyentes de los últimos años que llegan a conclusiones contundentes sobre el mundo entero, sean escritas por dos autores británicos, Crystal (1997) y Graddol (1997), quienes no citen a ningún texto fuera del inglés.

[4] En la India, que hasta la fecha conserva el inglés como lengua co-oficial a pesar de que estaba previsto abolir este status a los diez años de la independencia, sólo el 4% de la población habla el inglés como L2 y un número ínfimo (320,000) como L1 (Crystal 1997).

[5] La definición del 3er círculo es sin duda la más débil conceptualmente, puesto que podría caber casi cualquier país. Por esta razón surge una confusión cuando Ammon (2003) propone añadir un cuarto círculo, el outside circle que implicaría a los países que no tienen acceso fácil al inglés. Pero en su concepción original, el argumento de la relevancia superior del tercer círculo (expanding circle) sólo tiene sentido si abarca potencialmente el conjunto de los países restantes.

[6] Esta visión, que para muchos levanta una pantalla de humo para esconder las relaciones de poder reales, es inconsistente con todas las investigaciones que intentan establecer, por ejemplo, una relación entre el peso económico y la producción científica de un país, como veremos más adelante.

[7] Para un estudio histórico-político reciente del español a nivel mundial, pero que no toca el campo científico, véase Mar-Molinero (2000).

[8] La mayor parte de la información sobre el uso de las lenguas en las ciencias proviene de conteos estadísticos de citas y publicaciones en los índices más representativos.

[9] Las diferencias se explican por las fuentes ligeramente diferentes. La bibliografía sobre el español como lengua de la ciencia es muy escasa (véase como excepción Lara 1986).

[10] Cabe nuevamente un caveat frente a la generalización de esta afirmación. Podría sorprender que el porcentaje del inglés y de las publicaciones en esa lengua resulta mayor en las bases de datos alemanas que revisó Ammon (1998) que en las bases estadounidenses. El mismo autor afirma además que en los últimos años las bases de datos de los EE.UU. se han preocupado por un mayor equilibrio, ya que la acusación de un desbalance a favor del inglés resultó dañino en términos de prestigio y de sus ventas.

 




                    






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