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Existe una vasta literatura que explica las
dinámicas geopolíticas de las lenguas
y, en particular, el arribo del inglés
como lengua hegemónica del globo. Con pocas
excepciones [2]
los autores observan, analizan y discuten sus
esquemas y perspectivas en inglés y desde
el mundo inglés, sin tomar en cuenta los
debates en otras partes y lenguas
del mundo [3].
Cuadro 1
Los 3 círculos
del inglés
| Círculo
interno |
lengua materna
de la mayoría de la población
|
| Círculo externo |
lengua oficial, no mayoritaria |
| Círculo en expansión |
lengua extranjera, de
cultura, de comercio |
Citaré como ejemplo de esta visión
anglo-céntrica el modelo muy influyente
del indo-americano Braj Kachru (1985, 1986, 1996)
quien grafica la historia y dinámica de
la difusión del inglés a través
de una imagen de tres círculos concéntricos
(ver cuadro 1): el primero, interno (inner
circle), nos remite al origen y la primera
expansión del inglés; abarca los
seis países donde el inglés es la
lengua materna (L1) de la mayoría de la
población (Reino Unido, Irlanda, EE.UU.,
Canadá, Australia y Nueva Zelanda). El
“círculo externo” (outer
o extended circle) incluye a unos 50 a 70
países, en su mayoría colonizados
por miembros del círculo interno; en ellos
el inglés es lengua oficial (a veces junto
con otras), opera como una de las lenguas de la
administración pública en las instituciones
más importantes y juega el papel de una
segunda lengua (L2) de central relevancia para
la nación, aunque por lo general la mayoría
de la población no la hable [4].
Abarca países tan diferentes como Singapur,
Malawi o Hongkong, la India o Egipto. El tercer
círculo, llamado “círculo
en expansión” (expanding circle),
comprende aquellos países que reconocen
el inglés como la lengua internacional
más importante, pero que no han sido colonizados
por ningún poder anglosajón. Si
bien el inglés no ejerce ninguna función
específica en la administración
pública, se aprende masivamente como la
lengua extranjera primordial, predomina en las
relaciones internacionales de esos países
y está penetrando paulatinamente en espacios
centrales del comercio, los medios y la ciencia.
Lo más importante en este esquema radica
en la proyección del inglés hacia
el futuro. Kachru y otros (Crystal 1997, Graddol
1997) sostienen que el papel predominante del
inglés se explica históricamente
por la relación entre el primer y segundo
círculo; la proyección de su rol
como lengua global, en cambio, se expresa en el
tercer círculo en expansión: de
continuar las tendencias actuales en la dinámica
geopolítica de las lenguas, el tercer círculo
del inglés aumentará dramáticamente
en el futuro próximo y superará
cuantitativa y cualitativamente su segundo
círculo [5]. Veremos más
delante de qué manera se establece una
relación directa entre el primer y el tercer
círculo en el campo de la ciencia.
Existen controversias múltiples sobre
este esquema y su valor interpretativo (Phillipson
2001a, Brutt-Griffler 2002). Mientras posiciones
tanto progresistas (Phillipson 1992) como conservadoras
(Crystal 1997) coinciden en la hipótesis
que el éxito del colonialismo e imperialismo
en el mundo anglosajón explica el papel
hegemónico del inglés como imposición
histórica, surgen otras posturas que argumentan,
por el contrario, que fue la lucha contra
el colonialismo en las colonias británicas
de África y Asia, cuyos ciudadanos se apropiaron
del inglés, lo que contribuyó a
fraguar el inglés como lengua mundial (Brutt-Griffler
2002).
Más radicalmente, hay muy influyentes
voces —casi todas ellas hablan desde los
EE.UU.— que niegan como preponderante la
relación entre el poderío económico-militar
y la difusión de una lengua, argumentando
que el inglés se ha independizado de sus
raíces e internacionalizado a tal grado,
diversificándose a la vez en sus variedades
estándar y funcionales (“many Englishes”,
cf. Kachru 1986, 1996), que hoy
podemos afirmar que el inglés no le pertenece
a nadie y le pertenece a todos [6].
En la actualidad la mundialización del
inglés afecta de manera más contundente
la posición de las lenguas de segundo
nivel que hasta tiempos recientes han jugado
un papel de lenguas internacionales. Entre los
idiomas occidentales con este rango se encuentran
en primer lugar el francés, pero también
el español, portugués, alemán,
italiano y ruso. Su relevancia en el pasado y
presente se puede evaluar, en buena medida, por
su papel en la comunicación internacional,
su importancia como segunda lengua o lengua extranjera
y por la función que cumplen en la vida
de las personas que las aprenden como L2 en contextos
formales o informales. Todas las lenguas mencionadas
observan un retroceso sumamente significativo,
en algunos casos estrepitoso, como es la situación
del ruso a partir del derrumbe de la Unión
Soviética (Fodor y Peluau 2001).
Si bien el campo científico guarda cierta
autonomía de otros campos sociales, el
uso de las lenguas en las ciencias se relaciona
con el potencial económico y político
de los estados nacionales que las representan.
Se considera que la producción científica
de un país es proporcional por un factor
de dos, en términos generales, de su producción
económica (PNB) (de Scolla Price 1986).
Como ejemplo vemos que Alemania representa un
PNB mayor al conjunto de los países hispanoamericanos
y su producción científica, medida
en publicaciones en revistas internacionales,
duplica en 1995 la producción científica
hispanoamericana (Ammon 1998).
En el transcurso de los últimos milenios
predominó casi siempre una lengua como
articuladora de las ciencias en Occidente, desde
el sumerio, pasando por el griego, el árabe
y el latín. El período de la modernidad
constituye la excepción, ya que varias
lenguas nacionales van sustituyendo poco a poco
al latín como lengua de la ciencia (Walter
1996). Cabe resaltar, por lo tanto, que el período
fundador y del desarrollo máximo de las
ciencias modernas coincide con un modelo plurilingüe
—reducido, cierto, a unas pocas lenguas—
que no impidió la comunicación y
el enriquecimiento mutuo a través de las
fronteras lingüísticas y científicas.
Como primeras lenguas que incursionan en las
publicaciones científicas destacaron, desde
el siglo XVII, el francés y el inglés.
Algunos autores ven en la revolución industrial
de Gran Bretaña el germen de la futura
superioridad de su lengua (Crystal 1997). Durante
el siglo XIX, el alemán se integró
con mucha fuerza a este grupo y el italiano adquirió
relevancia, aunque menor, por sus aportes en el
derecho y la medicina, como también en
la música y el arte. El español
y el portugués, en cambio, quedaron prácticamente
ausentes. Observamos aquí un hecho llamativo
que requiere de una interpretación: las
lenguas de dos grandes imperios representados
por el español y el portugués
permanecieron al margen del desarrollo científico
[7], debido sin duda al reducido
desarrollo económico y tecnológico
en su círculo interno, es decir, sus países
centrales; en cambio, el alemán, lengua
de una nación fragmentada en múltiples
estados hasta 1871 y sin imperio colonial relevante,
ocupa un lugar privilegiado en el concierto de
las lenguas de la ciencia entre 1850 y 1920, nunca
hegemónico pero preponderante en algunos
campos científicos. Sin duda la fuerte
industrialización y modernización
que caracterizan el período contribuyeron
a esta dinámica, como también el
desarrollo de sus universidades basado en un esquema
federal descentralizado sin hegemonías
institucionales.
Al inicio del siglo XX se perfilaban el alemán,
el francés y el inglés como las
tres lenguas internacionales de las ciencias,
con un peso más o menos equivalente que
variaba por áreas. Mientras el francés
era considerado la lengua del derecho y de la
ciencia política, el inglés de la
economía y geología, el alemán
tenía una posición predominante
en la medicina, la química y en otras ciencias
naturales, de modo que cualquier estudiante de
estas materias, en cualquier país de Occidente
incluyendo los EE.UU., se veía obligado
a aprender la lengua correspondiente para poder
leer la literatura científica de su especialidad
(Ammon 1998, 2000). Recordemos que la época
alrededor de 1900 se caracterizó por un
proceso sumamente dinámico de descubrimientos
y avances en una serie de ciencias naturales.
Al mismo tiempo, el modelo plurilingüe en
torno a las tres lenguas mencionadas se encontraba
en su apogeo. Cada investigador hablaba y escribía
en una de las lenguas principales y comprendía
las otras. Y los hablantes de lenguas fuera de
este grupo se adherían normalmente a la
lengua de mayor peso en cada disciplina como lingua
franca. El modelo imperante no excluía
tajantemente a las demás lenguas, de modo
que siempre existió una producción,
a veces modesta, en ellas.
El transcurso del siglo XX marca un cambio radical
que pasa de un equilibrio entre varias lenguas
hacia un predominio clarísimo del inglés.
El alemán, que tiene su clímax en
1920, inicia su derrumbe como efecto retardado
de la Primera Guerra Mundial y sufre su colapso
definitivo con la toma del poder por el nazismo
en 1933. En las palabras de Ammon (1998), el alemán
baja como plomo y el inglés sube como helio.
Al mismo tiempo, el francés también
se debilita significativamente
(ver cuadro 2) [8].
La distribución asimétrica en el
uso de las lenguas se acentúa en los años
posteriores a 1980. El ruso cae a niveles entre
el francés y español, y el inglés
se estabiliza en un 80 por ciento de las publicaciones
registradas.
Cuadro
2
American, German,
French and Russian Bibliographies
Proportional Language Use in Scientific Publications
in the Course of one Century. (Tsunoda
1983), citado en Ammon (2002).
Los cuadros 3 y 4 presentan algunos datos comparativos
para 1995 y 1996, tomados de escalas longitudinales
que reflejan el declive, aunque más lento,
de todas las demás lenguas.
Cuadro 3
Porcentajes de publicaciones de algunas ciencias
naturales en las principales lenguas científicas
(1996)
|
Lenguas |
Biología |
Química |
Física |
Medicina |
Matemáticas |
Ciencias naturales (en general) |
| Inglés |
91.6 |
83.2 |
94.8 |
88.6 |
94.3 |
90.7 |
| Ruso |
1.9 |
3.8 |
0.2 |
1.6 |
3.2 |
2.1 |
| Japonés |
1.1 |
3.9 |
1.7 |
1.8 |
0.2 |
1.7 |
| Alemán |
1.1 |
1.9 |
0.9 |
2.2 |
0.3 |
1.3 |
| Francés |
1.4 |
0.7 |
0.4 |
1.9 |
2.3 |
1.2 |
| Chino |
0.8 |
4.2 |
1.2 |
0.1 |
1.1 |
- |
| Español |
0.6 |
0.3 |
0.0 |
1.2 |
0.1 |
- |
| Italiano |
0.3 |
- |
0.1 |
0.6 |
0.1 |
- |
| Portugués |
0.3 |
- |
- |
0.1 |
- |
- |
| Otras |
0.9 |
1.1 |
0.7 |
1.9 |
- |
3.0 |
Fuentes: Biological, Chemical,
Physical Abstracts, Medline, MathSci Disc (adaptado
de Ammon 1998)
Cuadro
4
Porcentajes de publicaciones en algunas ciencias
sociales
en las principales lenguas
|
Lenguas |
Sociología 1996 |
Historia 1995 |
Filosofía 1995 |
Ciencias sociales y humanas 1995 |
| Inglés |
85.8 |
78.0 |
85.5 |
82.5 |
| Francés |
4.2 |
6.0 |
7.4 |
5.9 |
| Alemán |
4.4 |
5.3 |
3.2 |
4.1 |
| Español |
1.6 |
2.8 |
1.8 |
2.2 |
| Italiano |
0.9 |
2.1 |
0.8 |
- |
| Japonés |
0.2 |
0.4 |
0.1 |
- |
| Ruso |
1.5 |
1.4 |
- |
- |
| Chino |
- |
0.4 |
|
- |
| Otras |
1.4 |
3.6 |
1.2 |
5.3 |
Fuentes: SocioFile, Historical
Abstracts on Disc, The Philosopher’s Index
(adaptado de Ammon 1998)
Uno de los pocos estudios específicos
que existe sobre el uso del español en
las ciencias arroja cifras compatibles con las
anteriores (CINDOC 1998, 1999)
[9]. El primer cuadro (5) que
tomamos de este estudio revela que la mayor parte
de las publicaciones científicas españolas
continúa apareciendo en español,
en porcentajes bastante mayores al de las publicaciones
alemanas, donde surgen cada vez más revistas
y libros publicados en inglés. Como vemos,
tanto en biomedicina como en las ciencias sociales
el español conserva una sólida mayoría
por encimo del 90 por ciento. La presencia del
inglés sólo es relevante en la base
de datos de ciencia y tecnología, mientras
que las demás lenguas están prácticamente
ausentes en las publicaciones. Este hecho implica
que tanto el francés como el alemán
han perdido su función de lingua franca
científica que desempeñaban hasta
la primera mitad del siglo XX.
Cuadro 5
1992 – 1996, CINDOC 1998
Producción científica en bases de
datos españolas. Distribución por
idiomas (%)
|
Bases de datos |
Español |
Inglés |
Francés |
Italiano |
Portugués |
Alemán |
| ISOC |
92,23 |
1,27 |
0,57 |
0,17 |
0,17 |
0,02 |
| ICYT |
86,35 |
11,21 |
0,60 |
0,12 |
0,50 |
0,03 |
| IME |
96,85 |
2,20 |
0,01 |
0,01 |
0,14 |
0,00 |
IME = Base de Datos de
Biomedicina ISOC = Base de Datos de Ciencias Sociales
y Humanas ICYT = Base de Datos de Ciencia y Tecnología
Mientras que al interior de España el
español conserva su hegemonía absoluta
como lengua de publicación, en el ámbito
internacional la presencia del español
resulta muy débil, como ya habíamos
visto con los datos anteriores, en las principales
revistas científicas representadas en las
bases de datos más relevantes (8 bases
para ciencias naturales y tecnología, 13
bases para ciencias sociales y humanas en el estudio
de CINDOC). En ciencias naturales y tecnología
representa un 0,5%, y casi la mitad de las publicaciones
se concentra en la base Medline de medicina. Entre
1992/3 y 1995/6 se observa un descenso del 0,54
% al 0,44 % (cuadro 6).
Cuadro 6
CINDOC 1998
Artículos publicados en español.
Ciencias naturales y tecnología
| Bases de datos |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
Total |
Tanto por mil |
| INSPEC |
232 |
295 |
169 |
127 |
87 |
910 |
0,67 |
| COMPENDEX |
10 |
21 |
50 |
30 |
172 |
283 |
0,30 |
| MEDLINE |
5.197 |
4.915 |
4.563 |
4.985 |
4.332 |
23.992 |
2,56 |
| BIOSIS |
3.290 |
2.953 |
2.964 |
2.956 |
2.390 |
14.553 |
5,47 |
| CHEMICAL ABSTRACTS
|
1.810 |
1.634 |
1.380 |
1.660 |
1.395 |
7.879 |
2,59 |
| ENVIROLINE |
7 |
6 |
2 |
2 |
4 |
21 |
0,31 |
| GEOREF |
739 |
412 |
320 |
159 |
240 |
1.870 |
8,51 |
| AGRICOLA |
462 |
381 |
319 |
131 |
32 |
1.325 |
4,14 |
| Total |
11.747 |
10.617 |
9.767 |
10.050 |
8.652 |
50.833 |
4,85 |
Cuadro 7
CINDOC 1998
Evolución de la presencia del español
en ciencias sociales y humanas.
Porcentajes (1992-1996)
| Bases de datos |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
| ABI |
0,00 |
0,00 |
0,00 |
0,00 |
0,00 |
| A & H Search |
2,22 |
2,38 |
2,0 |
2,04 |
1,99 |
| Delphes |
0,75 |
1,03 |
0,95 |
0,88 |
1,11 |
| Econlit |
0,00 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
| Eric (Educación)
|
0,22 |
0,15 |
0,13 |
0,18 |
0,08 |
| Francis |
4,13 |
4,20 |
4,05 |
4,21 |
3,06 |
| Historical Abstracts
|
3,90 |
3,37 |
2,90 |
3,18 |
0,0 |
| LLBA |
2,28 |
1,89 |
1,97 |
1,17 |
0,67 |
| MLA (Lingüística
y literatura) |
7,72 |
7,32 |
7,30 |
5,63 |
3,24 |
| Philosopher's Index
|
0,00 |
0,00 |
0,00 |
0,00 |
0,00 |
| Psyc Info |
1,25 |
0,99 |
0,89 |
0,68 |
0,00 |
| Sociological Abst.
|
1,80 |
2,33 |
2,12 |
2,14 |
1,56 |
| Social SciSearch |
0,26 |
0,34 |
0,40 |
0,34 |
0,31 |
En las 13 bases de datos en ciencias sociales
y humanas el español aparece con porcentajes
significativamente mayores que en las ciencias
naturales (cuadro 7). La mayor presencia se observa
en la bibliografía MLA (Modern Language
Association, EE.UU.) que cubre la lingüística
y literatura. Si dejamos fuera de nuestra consideración
el último año que representa un
rezago en el procesamiento de datos (cf. CINDOC
1999), no podemos constatar un retroceso significativo
para este lapso. Para un lapso más largo
los datos de Ammon (1998: 167) nos señalan,
sin embargo, un descenso del español del
3,8% en 1974 a 2,2 % en 1995.
En las ciencias sociales el español está
presente con un 0,55 % y en las humanas con un
porcentaje significativamente mayor de 2,81% (cuadro
8).
Cuadro
8
1992 – 1996, CINDOC 1998
Presencia del español, francés e
italiano por grandes áreas temáticas
(sociales)
| Área temática
|
Total registros |
Español |
Francés |
Italiano |
| Ciencias Sociales |
2.249.367 |
0,55% |
10,40% |
0,37% |
| Ciencias Humanas |
1.123.230 |
2,81% |
12,52% |
2,93% |
El último cuadro (cuadro 9) nos muestra
la distribución de las principales lenguas
en las ciencias sociales y humanas. Si dejamos
de lado nuevamente el último año,
vemos un leve descenso de todas las lenguas menos
del inglés y francés. El francés
está probablemente sobre representado debido
a la base de datos Delphes de Francia que le asigna
un valor de más del 70% a las publicaciones
francesas. El resultado más relevante,
sin embargo, coincide con todas las demás
estadísticas, asignándole un valor
por encima del 70% a las publicaciones en inglés.
Cuadro
9
CINDOC 1999
| Idiomas |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
1997 |
| Alemán |
4,54% |
4,59% |
4,22% |
4,74% |
3,77% |
3,14% |
| Español |
2,06% |
2,39% |
2,27% |
2,04% |
2,12% |
1,37% |
| Francés |
14,02% |
16,56% |
16,62% |
16,81% |
16,93% |
16,89% |
| Inglés |
67,11% |
68,84% |
71,50% |
74,83% |
71,70% |
74,57% |
| Italiano |
1,87% |
1,73% |
1,66% |
1,48% |
1,56% |
1,98% |
La presentación de estos datos, bastante
rudimentarios por cierto, requiere algunas explicaciones
para poder evaluar su valor en el contexto de
nuestra temática. El hecho de que apoye
mi análisis en bases de datos limitadas
a revistas científicas introduce muy probablemente
una triple distorsión a nuestra información.
Primero, reduce el campo científico a las
publicaciones, una esfera muy importante pero
no la única en este ámbito. En los
espacios académicos aumentan las dudas;
acaso es aconsejable evaluar el conjunto del quehacer
científico exclusivamente a través
de las publicaciones internacionales, como suele
hacerse en muchos países incluyendo los
latinoamericanos. Segundo, el hecho de que las
bases de datos se produzcan predominantemente
en inglés y desde países anglófonos
tiene como consecuencia casi inevitable una sobre
representación de las publicaciones en
inglés que se conoce
del Citation Index y de otras bases de
datos [10]. Tercero, no hemos
tomado en cuenta la publicación de libros,
muy importante para las ciencias sociales y humanas,
que representa un espacio mucho más vigoroso
en las lenguas no dominantes que el de las revistas
internacionales, según los estudios consultados
(CINDOC 1998, Ammon 1998).
Las cifras, si bien marcan una distancia entre
ciencias naturales y sociales, no reflejan cabalmente
las diferencias cualitativas ni cuantitativas
entre ellas en cuanto al uso de las lenguas. En
la mayoría de los países con lenguas
nacionales vigorosas observamos que se preservan
amplios espacios lingüísticos relativamente
autónomos, aunque no cerrados, como ámbitos
de las diversas ciencias sociales y humanas. Por
la cercanía con su objeto y el interés
muchas veces regional y nacional, no universal,
de las temáticas estudiadas (en historia,
geografía, antropología, etc.),
las lenguas nacionales se conservan y se desarrollan
con bastante vitalidad en los espacios de las
ciencias sociales e históricas. Esta distinción
nos sugiere desde ya pensar en estrategias lingüísticas
diferenciadas de acuerdo con la especificidad
de cada área científica. Volveremos
sobre estos puntos.
Por todas las razones mencionadas, no podemos
llegar a conclusiones precipitadas sobre la debilidad
y el posible desplazamiento total de las lenguas
nacionales en el ámbito de la ciencia.
Por otro lado, tampoco podemos negar los hechos
contundentes que enunciamos al inicio de este
apartado: el siglo XX concluyó con un proceso
sumamente avanzado de globalización del
inglés que incide con mucha fuerza en el
campo científico.
Lo que está en juego es la disyuntiva
entre una marcada hegemonía que se transforma
en monopolio, imponiendo junto con una lengua
un dominio cultural y de las ideas; y la posibilidad
de reabrir y reforzar el largo ciclo de desarrollo
vertiginoso de las ciencias basado en un modelo
plurilingüe, ecológicamente diferenciado
como uno de sus componentes constitutivos. |