ACTAS - Congreso internacional sobre lenguas neolatinas en la comunicación especializada
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Congreso internacional sobre lenguas neolatinas
en la comunicación especializada

El Colegio de México, México
28 - 29 de noviembre de 2002
 

PALABRAS DE APERTURA A CARGO DE PERSONALIDADES POLÍTICAS Y CULTURALES

Allocution de Pierre Baillargeon - Délégué général de Québec au Mexique

Allocution de Jean-Jacques Beucler - Agrégé de l'Université (Paris IV Sorbonne), Délégué Général de l'Alliance Française de Paris au Mexique

Palabras de Jaime Nualart - Coordinador de Asuntos Internacionales - Consejo Nacional para la Cultura y las Artes - México

Palabras de Daniel Prado – Director - Dirección Terminología e Industrias de la Lengua - Unión Latina

PONENCIA INTRODUCTORIA GLOBAL

Español, francés, portugués: ¿equipamiento o merma? - Carlos Leáñez Aristimuño - Unión Latina

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES Y LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES

Presencia del idioma español en los organismos y en las conferencias internacionales - Eloy Ybáñez Bueno - Embajador de España

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LAS PUBLICACIONES CIENTÍFICO-TÉCNICAS

El español como lengua de las ciencias frente a la globalización del inglés. Diagnóstico y propuestas de acción para una política iberoamericana del lenguaje en las ciencias - Rainer Enrique Hamel - Universidad Autónoma Metropolitana - Departamento de Antropología

Le français dans la communication scientifique et technique - Louis Jean Rousseau - Agence Intergouvernementale de la Francophonie

A língua portuguesa nas publicações científicas: o caso brasileiro - Lígia Café - Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia – IBICT

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN INTERNET

La expansión del español en Internet - Francisco Gómez Aladillo - Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones – AHCIET- España

Presencia de las lenguas neolatinas en la internet - Daniel Pimienta - Fundación Redes y Desarrollo - FUNREDES

LAS LENGUAS NEOLATINAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS

La lengua española en el espacio internacional - Raúl Ávila - El Colegio de México

Espaço de enunciação latino-americano numa sociedade em rede - Eduardo Guimarães - Unicamp - Brasil

 

La lengua española en el espacio internacional

Raúl Ávila
El Colegio de México

 

Resumen
 

La lengua escrita, sobre todo a partir de la imprenta, ha sido un instrumento fundamental para la estandarización de las lenguas europeas. Sin embargo, el analfabetismo ha sido una limitante para la unidad lingüística. Por eso se pensó que el español, al extenderse por América, podría disgregarse en diferentes idiomas. Frente a esto, durante el primer tercio del siglo XX surgen los medios orales de información masiva, como la radio y la televisión, los cuales rebasan la barrera del analfabetismo. Esos medios han contribuido a la unidad de la lengua hablada gracias a su alcance y penetración.

Los medios orales, como los escritos, requieren, por sus propios intereses, una len-gua unificada que pueda ser comprendida por la mayor parte de sus audiencias. Por eso la promueven, aunque no haya una conciencia clara al respecto. En la investigación se exponen los resultados que se han obtenido a partir de muestras aleatorias del español que se escucha en programas de noticias que transmiten los medios orales de difusión internacional. A partir del corpus se plantean las posibilidades de usos convergentes o divergentes de la lengua. Para esto se analizan la pronunciación y el léxico. En relación con la pronunciación, se describen las normas que se escuchan con más frecuencia en los medios, y se plantean los usos divergentes.Las voces se caracterizan, de acuerdo con su filiación, como no marcadas o de uso general y marcadas o ismos —americanismos, españolismos, mexicanismos, extranjerismos, neologismos, etc.

Nuestros datos indican, entre otros aspectos, que las voces marcadas son escasas y que las normas de pronunciación tienen pocas variantes en el habla profesional. Esto confirma el planteamiento de que la radio y la televisión, al igual que la imprenta, promueven la unidad de la lengua. La convergencia lingüística se confirma, además, en el ámbito de la Internet. Todo esto facilita la ubicación del español dentro de las lenguas que más se emplean en el espacio mundial.


Introducción
 

Una amiga noruega que había aprendido el español como cuarta o quinta lengua me contó el primer viaje que había hecho por los países hispánicos. Empezó en Oslo, desde donde fue a Madrid en tren, en un viaje que duró más de 24 horas, sin considerar los tiempos de espera. De Madrid tomó un avión a Buenos Aires, luego voló a Santiago de Chile y después a la ciudad de México. De allí continuó su viaje aéreo hacia Miami y terminó en Chicago. El itinerario, por supuesto, es imaginable. Lo que sorprendió a mi amiga, aunque ya tenía referencias bibliográficas al respecto, fue que después de más de 24 horas de vuelo efectivo continuaba escuchando la misma lengua. Esto equivalía aproximadamente a las mismas horas que viajó en tren para ir de Oslo a Madrid, trayecto durante el cual cruzaron por sus oídos los sonidos y las palabras de nueve lenguas, más el inglés. “Y seguían hablando español”, me dijo, recordando su viaje aéreo por el espacio hispánico. Me comentó, sin embargo, que en algunos países le resultaba difícil entender lo que decían, sobre todo cuando la gente tenía poca instrucción. En cambio, me dijo, casi siempre comprendía lo que escuchaba en español por televisión, sobre todo cuando eran programas de noticias.

Salvo lo de las nueve lenguas que se escuchó mi amiga de Noruega a España, todo lo demás parece una obviedad para un hispanohablante. Aún más obvio resulta el hecho de que en la actualidad los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión, cubren el inmenso territorio hispánico todos los días con la lengua común cuyas palabras y sonidos nos llegan desde el cielo como lluvia, a través de los satélites.

La comunicación oral cara a cara —única posible antes de la invención de la radio— sólo posibilitaba la formación de redes de hablantes que creaban dialectos o lenguas nacionales. El único recurso —por cierto, de gran importancia— era la lengua escrita, que pudo difundirse gracias a la imprenta. Sin embargo, para que los textos impresos tuvieran un peso mayor en la estandarización de las lenguas europeas, era necesario que hubiera una población alfabetizada. Como sabemos, el analfabetismo apenas empezó a abatirse a partir del primer tercio del siglo XX.

Algunas de estas lenguas, como el español, se extendieron por diferentes ámbitos del planeta y, al hacerlo, corrieron el riesgo de disgregarse en diferentes dialectos ininteligibles entre sí. Esta preocupación fue expresada en el siglo XIX por Andrés Bello. El admirado filólogo americano —no obstante su actitud innovadora en otros campos, como la gramática y la ortografía— no puede evitar la expresión de juicios de valor en relación con la suerte del español. Nuestra lengua, dice, podría convertirse en

una multitud de dialectos irregulares, licenciosos, bárbaros; embriones de idiomas futuros que durante una larga elaboración reproducirían en América lo que fue la Europa en el tenebroso período de la corrupción del latín [1].

Bello escribió esto a mediados del siglo XIX, en 1847, y se entiende su preocupación. Era la época de la independencia de los países hispanoamericanos. Por esos años había quienes proclamaban, además, la independencia lingüística, como el argentino Alberdi. Sin embargo, estas voces pronto fueron acalladas por los que deseaban la unidad de la lengua, considerada un legado inapreciable de España [2]. Esa nueva actitud promovía la convergencia de usos bajo la condición de construir la lengua entre todos, y no a partir de una sola norma, como en la época colonial. La deseada convergencia tuvo, desde el primer tercio del siglo XX, el apoyo de la radio y, más adelante, desde los años cincuenta del mismo siglo, de la televisión. Si Bello hubiera imaginado el alcance y la penetración de los medios orales de información seguramente habría pensado de otra manera. Sus planteamientos respondían al aislamiento de los países hispánicos, y al alto grado de analfabetismo que existía de España a Argentina. Estos dos hechos, sin duda, actuaban a favor de la diversificación del español.

En la actualidad hay muchos factores que favorecen la comunicación y, con ella, la unidad de la lengua. Ahora tenemos no sólo vías marítimas, sino también terrestres y aéreas. Contamos con telégrafos —que, por cierto, corren el peligro de desaparecer—, teléfonos y faxes, y podemos escribir cartas electrónicas que llegan instantáneamente a todo el mundo. Además, se ha extendido el sistema escolar, y el analfabetismo ha descendido de manera significativa.


El español en el espacio internacional
 

La radio, que en sus orígenes cubrió zonas relativamente pequeñas, ha ido extendiendo el alcance de sus transmisiones hasta cubrir los espacios nacionales e internacionales por onda corta y, más recientemente, a través de Internet. La televisión, por su mayor costo de producción, requería cubrir el mayor espacio posible para ampliar sus audiencias. Ese medio audiovisual, con el advenimiento de los satélites, ha rebasado los límites nacionales para volverse internacional y mundial.

Los medios orales pueden ser escuchados y vistos por todo el mundo bajo la condi-ción de que se limiten a transmitir sonidos o imágenes. En cambio, hay una condición cuando se quieren difundir ideas y pensamientos, discusiones y acuerdos, religión o literatura. Esa condición es, por supuesto, una lengua que compartan las audiencias. Para los medios la lengua no es sólo un producto cultural o un vehículo para la comunicación, sino también un hecho económico [3]. Consecuentemente, los medios necesitan, de ser posible, una lengua mundial única que, afortunadamente, no existe. En cambio, hay un buen número de lenguas internacionales, con audiencias muy extensas, como la española, cuyos hablantes se acercan a los 400 millones.

La hipótesis es obvia: los medios promueven la unidad lingüística por sus propios in-tereses. Esa convergencia lingüística se confirma en nuestras investigaciones sobre el español que se utiliza en los programas informativos internacionales. Para demostrarlo, me referiré a continuación a los componentes de la lengua que pueden presentar más variación: la pronunciación y el léxico.


La pronunciación: normas convergentes y divergentes
 

En los medios orales de alcance internacional —como he mostrado en otras investigaciones [4]— se escuchan básicamente tres normas convergentes de pronunciación. Ejemplificaré cada una de esas normas, que he llamado a (alfa), ß (beta), gamma, de acuerdo con la forma en que se escucha en cada una de ellas el enunciado Ellos empezaron a viajar desde los doce años [5].

La norma a se caracteriza porque no presenta distinción entre los fonemas /s/ (letra s) y /z/ (letras z y c ante e, i); y porque en esa variante no se aspira el fonema /s/ en posición final de sílaba. El enunciado se escucha así: /eyos empesaron a biajar desde los dose años/. Esta pronunciación se puede encontrar, por ejemplo, en hablantes cultos de ciudades como México o Bogotá.

La norma ß es semejante a la anterior en la medida en que no hay distinción entre /s/ y /z/, pero se diferencia porque en ella se aspira con alguna frecuencia el fonema /s/ en posición final de sílaba. Dentro de ß hay tres variantes principales. En ß1 se escucha el fonema /n/ final de palabra con articulación velar, y el fonema /j/ un poco abierto: /eyoh empesaron a biajar dehde loh dose años/. Esta pronunciación se puede encontrar en hablantes cultos de las ciudades de Caracas o La Habana. La variante ß2 no tiene /n/ velar ni /j/ abierta, pero el fonema /y/ (letras y y ll) se pronuncia tenso /y/: /eyoh empesaron a biajar dehde loh dose años/, como se puede escuchar en la ciudad de Buenos Aires. Por último, en ß3 no aparece la n velar y el fonema /y/ no es tenso: /eyoh empesaron a biajar dehde loh dose añoh/, como se escucha en hablantes cultos de la ciudad de Santiago de Chile.

Finalmente, en la norma gamma se pronuncia más grave el fonema /s/ el cual, además, se distingue del fonema /z/: /eyos empezaron a biajar desde los doze años/. Esta pronuncia-ción se puede encontrar en hablantes cultos de ciudades como Burgos, Salamanca o Valladolid.

Las tres normas anteriores tienen algunas variantes más, que no voy a describir ahora. Sólo quiero señalar que, de acuerdo con lo que se escucha en los programas que hemos analizado, la norma que predomina es la a, a la que sigue la ß y, finalmente, con poca frecuencia, la gamma. Por otra parte, en los canales de televisión por suscripción que se captan en la ciudad de México por satélite, la norma a predomina de nuevo en los programas culturales o documentales y en los anuncios de la programación. Esta pronunciación es prácticamente la única que se escucha en las series o películas dobladas [6] y en los programas de dibujos animados. Frente a la norma a, se escucha también la pronunciación ß2 en algunos comerciales —probablemente dirigidos a las audiencias de Argentina y Chile—, y en unos pocos programas culturales.

En Europa, en cambio, la situación es diferente. El pasado mes de mayo de 2002 tu-ve la oportunidad de sintonizar en Madrid los canales de TV por suscripción que ofrece una empresa. En esa situación sólo escuché la norma gamma en los programas informativos y culturales. Las únicas excepciones fueron los canales de Andalucía y de Canarias, en los cuales se prefiere la pronunciación tipo ß.

Frente a lo anterior, en las estaciones de radio de carácter internacional que transmiten en español y que hemos escuchado a través de WWW —BBC, Radio Francia Internacional y Radio Nederland— la pronunciación de los locutores o comentaristas refleja más adecuadamente la realidad del español en su variante culta. Esas empresas parecen tener una mayor conciencia de las tres normas a las que he hecho referencia, pues no hay un predominio tan claro de ninguna de ellas, aunque la gamma, de nuevo, es la menos frecuente. Además, en esas transmisiones se escuchan mezclas de las tres normas en la pronunciación profesional de hombres o mujeres. Esta situación parece deberse al hecho de que los locutores han dejado sus países de origen —e incluso pueden haber cambiado de nacionalidad— y han estado en contacto con hispanohablantes de otras regiones. Esa característica, por cierto, no parece importarle a quienes toman decisiones en los medios. Lo único que parecen exigir es una buena voz y una articulación clara, aunque no se apegue estrictamente a ninguna de las tres normas que he descrito.


El léxico internacional
 

Las compañías editoriales siempre han buscado que sus libros —por lo menos los científicos o los de estudio, inclusive las traducciones— tengan un mercado internacional. Por eso han procurado que en esos libros el léxico y la sintaxis correspondan, en la medida de lo posible, a los usos académicos. Los medios orales tienen una actitud semejante: buscan una audiencia internacional lo más extensa posible. La diferencia está en que estos últimos están más preocupados que los primeros por quienes escuchan sus programas a todas horas. A diferencia de los lectores, las audiencias, por lo instantáneo de la comunicación oral, no tienen tiempo de consultar un diccionario para comprender el significado de un vocablo que desconocen. Y si no comprenden las emisiones, lo más probable es que cambien de estación.

En una empresa como CNN en español —de acuerdo con los comentarios que me envió por correo electrónico el jefe de redacción— hay discusiones diarias entre los redactores, que provienen de diferentes países hispánicos, en relación con las palabras más adecuadas para las audiencias. Esta preocupación quizá explique nuestros resultados en relación con los vocablos de uso general o no marcados frente a los ismos o voces marcadas. De acuerdo con nuestras estadísticas, los vocablos de uso general que recogimos en los programas informativos internacionales [7] iban de un mínimo de 98.8% (CNI) a un máximo de 99.5% (ECO). Frente a estos, los ismos —americanismos, mexicanismos, latinismos, helenismos y extranjerismos— no pasaron del 1.2%.

Esos porcentajes son incluso menores si se considera el nivel del discurso, la frecuencia de presentación de las voces en el texto. En este caso, las audiencias escucharían un máximo de 25 ismos por cada 10000 palabras (CNN) y un mínimo de 1 (Radio Vaticana para España). Por otra parte, muchas de esas voces marcadas son ampliamente conocidas o fáciles de interpretar, sobre todo si se escuchan en contexto, como antiterrorista, balear, bolsa de valores, chinosoviético, cogobernante, conscientizar, desocupación, dirigencia y otras. La situación es semejante en el caso de los extranjerismos —básicamente anglicismos— como, country —tipo de música—, look —“tiene un look de verano”—, okey o ranking; o los términos deportivos fául, jit, nocáut y pénalti, entre otros pocos. Por cierto que convendría ver el otro lado del asunto: los hispanismos que han sido incorporados al inglés, como adobe, guerrilla, amigo, solo flight, salsa y muchas otras [8].


Conclusiones
 

Los medios orales de información masiva están presentes en la actualidad en todas partes y a todas horas. Su ubicación mundial puede ejemplificarse, en el caso de la televisión, por la transmisión ininterrumpida de datos climatológicos de todo el planeta a todo el planeta. Para los medios, las lenguas son uno de sus activos fundamentales. Eso fue precisamente lo que señaló el rey de España en su reciente visita a México: el español es “una herramienta de penetración social y económica” [9].

En el caso del español, la audiencia máxima que pretenden alcanzar los medios orales, sobre todo los audiovisuales, es de 400 millones. Por eso buscan y promueven un modelo estándar de la lengua. Como señalé antes, en Hispanoamérica —incluidas las regiones hispanohablantes de los Estados Unidos— este hecho se constata por los componentes más variable y más abierto de la lengua: la pronunciación y el léxico respectivamente. En el primer caso, se escuchan básicamente dos normas convergentes, la a /las kájas de sapátos/ y la ß /lah kájah de sapátos/, con predominio de la primera sobre la segunda. Esta mayor aceptación puede quizá deberse a que la norma a —sin el fonema /z/ y sin la aspiración de /s/ final de sílaba, como la ß— representa una pronunciación intermedia entre las otras dos. En España, como he comentado arriba, el predominio de la pronunciación tipo gamma /las kajas de zapatos/ es muy claro. Esta pronunciación se escucha incluso en programas de radio de estaciones regionales, fuera de Castilla [10].

En relación con el léxico, he señalado que los ismos o vocablos marcados representan un porcentaje insignificante de las voces que se escuchan en los programas informativos. De ese porcentaje los anglicismos son aún menos: no llegan más allá del 0.03 por ciento en el discurso —tres por cada diez mil palabras que se escuchan. Además, recordemos que en ese conjunto hay voces tan generales como okey, o palabras del léxico deportivo como mánayer y otras ya citadas [11]. Lo único que cabe hacer con esos anglicismos es apropiárselos plenamente: pronunciarlos y escribirlos a la española [12].

Por otra parte, la sinonimia geográfica merece un tratamiento más amplio en un nuevo tipo de diccionario, de dimensión internacional. Hay quienes consideran que un hispanohablante no tiene mayor problema si, por ejemplo, tiene que decir piscina en España, alberca en México o pileta en Argentina [13]. Sin embargo, las diferencias no son únicamente connotativas. En la ciudad de México se usan las tres palabras, pero con significado distinto: la alberca es rectangular y grande, frente a la piscina, que puede tener diversas formas y es más pequeña; y frente a la pileta, donde no se puede nadar, ya que es un depósito relativamente pequeño de agua que se usa, entre otros propósitos, para lavar la ropa [14].

En lo que respecta a los medios orales, es difícil imaginar que en un programa de deportes se dijera algo como: “Los competidores se acercan al borde de la alberca, pileta o piscina para iniciar la competencia de 100 metros de nado estilo libre”. Los medios necesitan escoger un sinónimo, el más adecuado para sus audiencias, que pueden ser de diferentes países. Y ese vocablo no necesariamente tiene que ser el académico. Los medios, al tomar en cuenta a su público, han roto con la pretensión de tener una versión única de la lengua española, como en la época colonial. Eso explica su preocupación por evitar palabras o expresiones de uso regional [15]. Los medios internacionales —por lo menos los que producen para Hispanoamérica— parecen haber incorporado, a veces intuitivamente, los criterios de frecuencia —el peso demográfico de quienes usan la voz— y dispersión geográfica —el número de países donde se utiliza. Así, por ejemplo, si se ha de considerar la audiencia, en el caso de los sinónimos enagua, falda, pollera y saya, la selección sería falda, que se utiliza en 17 países (incluida España), con casi el 95% de la población; y en el caso de abrigo, buzo, chomba, chompa, jersey, pulóver, saco de lana, suéter o tricota, el sinónimo más general y con más hablantes sería suéter, que se escucha en 13 países (excluida España, único país, junto con Guinea Ecuatorial, donde prefieren jersey), con casi el 64% de la población (ver tablas 1 y 2).

La responsabilidad de mantener la estabilidad de la lengua —su unidad dentro de su diversidad— es de todos. Los hispanohablantes, al hablar fuera de nuestros países, nos desprendemos en alguna medida de nuestras características nacionales: dejamos de ser venezolanos, colombianos, argentinos, cubanos, españoles o mexicanos para volvernos parte de una misma comunidad lingüística. Así construimos nuestra identidad internacional y nos convertimos, como decía Octavio Paz, en ciudadanos de la lengua española.

El privilegio que supone la lengua común es disfrutado sobre todo por los medios masivos, que la difunden a todas horas por todo el ámbito hispánico. Por eso los medios deben asumir una mayor responsabilidad y una mayor conciencia del uso de la lengua. En todo caso, es necesario que haya armonía entre estas dos dimensiones del lenguaje: la pública y la privada. Así será más fácil enfrentar, en el espacio mundial, la idea neocolonial de proponer una sola lengua y un solo pensamiento.

TABLA 1: FALDA Y SINÓNIMOS

Concepto
población (mil)
porciento
# países
países
enagua
3,744
1.0%
1
CR
falda
352,971
94.8%
17
ES GE CU RD PR MX GU EL NI PN CO VE EC PE BO CH AR
pollera
45,639
12.3%
3
PA UR AR
saya
14,981
4.0%
2
CU PR
POBLAC. TOTAL (mil) = 372,344 100.0%

 

TABLA 2: SUÉTER Y SINÓNIMOS

Concepto
Población (mil)
Porciento
# países
países
abrigo
2,828
0.8%
1
PN
buzo
54,865
14.7%
3
CO EC UR
chomba
14,996
4.0%
1
CH
chompa
33,878
9.1%
2
PE BO
jersey
40,022
10.7%
2
ES GE
pulóver
53,796
14.4%
5
GE BO PA UR AR
saco de lana
51,532
13.8%
2
CO EC
suéter
237,387
63.8%
13
CU RD PR MX GU EL NI CR PN VE CH PA AR
tricota
3,333
0.9%
1
UR
POBLAC. TOTAL (mil) = 372,344 100.0%          (GE: Guinea Ecuatorial)

En negritas: vocablo con mejor distribución (países) y más hablantes (población)

(De H. Ueda, Demolingüística, 1997 [programa de cómputo, ed. provisional]).


Notas
 

[1] A. Bello, Gramática de la lengua castellana [1847], ed. de R. Trujillo, Madrid, Arcolibros, 1988, p. 160.

[2] Véase para todo esto el art. de G. M. Guitarte, “Del español de España al español de veinte naciones: la integración de América al concepto de veinte naciones”, en El español de América. Actas del III Congreso Internacional sobre el español de América, Valladolid, 3 a 9 de julio de 1989 (Salamanca, Junta de Castilla y León, 1991), p. 78.

[3] Véase al respecto lo que dice M. Cebrián Herreros, “La lengua en la información televisiva (nuevos territorios del español)”, en La lengua española y los medios de comunicación. Primer congreso internacional de la lengua española, Zacatecas, 1997 (México, Siglo XXI-SEP- Instituto Cervantes,1998), t. 2, pp. 1043-1065.

[4] Me he referido a esto sobre todo en mi ponencia "La pronunciación internacional del español: medios de comunicación masiva y norma culta", XIII Congreso ALFAL, San José, Costa Rica, febrero 2002.

[5] Por razones tipográficas transcribo el fonema interdental sordo con /z/. Para las variantes fónicas a las que me refiero utilizo letras subrayadas.

[6] Lo mismo sucede con las películas dobladas, cuya pronunciación más aceptada es, de nuevo, la gamma. Así me lo hicieron saber los responsables de una empresa de doblaje mexicana. De acuerdo con su opinión, se prefiere lo que ellos llaman “español neutro” que, en relación con la pronunciación, corresponde a la norma gamma. Un ejemplo reciente es el caso del doblaje al español de la película “Harry Potter y la cámara secreta”. Tras escuchar a varios cientos de niños hispanoamericanos, fueron escogidos tres mexicanos. De acuerdo con la entrevista que les hicieron en un periódico mexicano, “Claudio, Carlos y Mitzi aseguran que como el trabajo iba a presentarse en los distintos países de Latinoamérica se cuidó bastante la entonación y se evitaron las expresiones "mexicanizadas [...] Se cuidó mucho, estaba prohibido el 'ahorita' y el 'este' y la pronunciación te la cuidan mucho [...]", mencionó Mitzi (Reforma, México, domingo 17 de noviembre de 2002, sección C, p. 1).

[7] Me baso en muestras de los programas de televisión de CNN (Cable News Network en español), CNI (Corporación de Noticias e Información, canal 40, de México, de cuyo noticiero internacional se recogieron las muestras), ECO (noticiero internacional de TELEVISA, México, ya fuera del aire); así como en las que recogimos de las estaciones Radio Vaticana para Hispanoamérica y RV para España (onda corta). El corpus es de un total de 76300 palabras gráficas (10000 o más por cada estación). Véase mi investigación “Los medios de comunicación masiva y el español internacional”, en el sitio http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/valladolid/ponencias/
unidad_diversidad_del_espanol/1_la_norma_hispanica/avila_r.htm
. Ofrecí datos más detallados de los programas informativos en mi artículo “Lenguaje y medios: noticias internacionales”, Anuario de Letras, xxxv, 2000, pp. 37-65.

[8] Véase para esto Félix Rodríguez (ed.), Spanish loan words in the English language, New York, Mouton, 1996.

[9] Los conceptos fueron expresados por el rey Juan Carlos al inaugurar la nueva sede de la Academia Mexi-cana de la Lengua el 19 de noviembre de 2002. Allí dijo que “el español es «el principal activo» de 400 millones de personas, hermanadas por este idioma «en historia, cultura y destino» [...] Sus hablantes en Estados Unidos y Brasil lo convierten en una herramienta de penetración social y económica” [subr. mío] Reforma (México), miércoles 20 nov 2002, sección C, p. 1. Añado a esto que, de acuerdo con los datos que ofrece Amparo Morales, en la actualidad hay en los Estados Unidos, más de 500 estaciones de radio y más de 159 de televisión que transmiten en español. Véase su art. “El español en Estados Unidos. Medios de comunicación y publicaciones”, en
http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/ anuario_01/morales/ [02.11.26].

[10] Véase Antonio M. López González, El lenguaje radiofónico de la ciudad de Almería. Estudio sociolingüístico; Almería, Universidad, 2001 [Tesis de doctorado].

[11] En nuestro corpus, de 76300 palabras gráficas, sólo encontramos 23 apariciones de extranjerismos, sobre todo anglicismos.

[12] Por supuesto, estoy en desacuerdo con la opinión de Álex Grijelmo, Defensa apasionada del idioma español (México, Taurus, 2002), p. 131. Para él la unidad de lengua se encuentra indefensa ante la avalancha de anglicismos. Sin embargo, coincido con él en que, en el caso de los extranjerismos, convendría evitar el uso de grafías y sonidos extraños a nuestra lengua.

[13] Así lo plantea Grijelmo, op. cit., p. 80.

[14] El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, 22a ed. (Madrid, 2002) registra alberca, ac. 3 “piscina deportiva” como mexicanismo; pileta, ac. 6, idem, como usual en Argentina, Bolivia y Uruguay; y piscina, ac. 1, “estanque [para] la natación”, sin marca geográfica. Comparativamente, podría ponerle la etiqueta de que se usa en España (y otros países). Esta sería la marca de uso que aparecería en un diccionario del español de México o de Argentina. De paso, muy cerca de piscina está el españolismo plató “Escenario acondicionado para el rodaje de películas o la realización de programas” de TV. Este vocablo difícilmente se entendería en México o en otros países hispanoamericanos. De paso, Grijelmo (op. cit., p. 82) utiliza el término marchamo, probable españolismo por señal, marca.

[15] Véanse al respecto (nota 6) los comentarios que hicieron los chicos mexicanos que fueron escogidos para el doblaje al español de una película en inglés.




                    






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