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1. Introducción En los últimos tiempos, las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se han erigido en el pilar sobre el que descansa la Sociedad de la Información. Por motivos obvios, la traducción no ha podido sustraerse a la creciente ubicuidad de las nuevas tecnologías, hasta el punto de que las publicaciones especializadas más recientes incluyen secciones específicas sobre el modo en que las TIC han modificado el modus operandi de los profesionales de la traducción y la interacción entre los traductores y sus estaciones de trabajo (Bowker, 2002:17-20) e incluso argumentan que la irrupción de las tecnologías permite definir un nuevo paradigma de investigación en el ámbito de la traducción (Austermühl, 2001), que vendría a sumarse a la dicotomía tradicional entre los paradigmas lingüístico y cultural (Baker, 1996). A medida que las TIC han ido evolucionando y convirtiéndose en un vehículo canalizador de la comunicación humana en sus distintas manifestaciones, los lingüistas computacionales han desarrollado aplicaciones cada vez más sofisticadas y adaptadas a las necesidades concretas de los traductores. En tan solo dos décadas, las TIC —que, en un principio, fueron aceptadas por los traductores como un instrumento imprescindible para reducir el tiempo dedicado a procesar el texto traducido— han alcanzado un considerable grado de sofisticación, convirtiéndolas en una herramienta omnipresente en tanto que:
A pesar de algunas reticencias por parte de los traductores que estudiaremos posteriormente, anteriormente, las múltiples ventajas que ha reportado el uso de las TIC han servido para facilitar su aceptación por parte de amplios sectores de la profesión. En los últimos años hemos asistido a la consolidación de líneas de investigación específicas con innovadoras denominaciones (tal es el caso, por ejemplo, de tradumática) y a la proliferación de publicaciones especializadas sobre la contribución de las TIC a la traducción de textos referentes a distintos ámbitos profesionales. En la era de la tradumática, tanto las revistas publicadas por y para las industrias de la lengua como las monografías y publicaciones periódicas elaboradas por miembros del colectivo académico de la traducción analizan y ejemplifican las aportaciones de las TIC a la traducción de textos multimedia, científico-técnicos, médicos o financieros. En este artículo, sin embargo, pretendemos abordar un efecto bien distinto del desarrollo de las TIC aplicadas a la traducción: el papel de catalizador que los avances tecnológicos han jugado en la evolución de los modelos y estrategias de formación de los traductores a comienzos del siglo veintiuno. Partiendo de una revisión de los modelos de enseñanza de futuros traductores, analizaremos los puntos de convergencia entre los ámbitos académico y profesional de la traducción. En nuestra opinión, la orientación de la formación de traductores hacia el ejercicio profesional de esta actividad se ha visto reforzada por la consolidación del papel que las TIC cumplen en el proceso de mediación interlingüística. La integración de las TIC en el aula ha supuesto todo un revulsivo no solo para la renovación de la pedagogía de la traducción sino también, como veremos en la sección final, para los ejes de investigación en el ámbito de la traductología aplicada.
2. Avances en la formación de traductores: hacia la profesionalización En una reciente monografía dedicada en exclusiva al análisis de distintos modelos de formación de traductores, Kelly (2005) pasa revista a las prioridades que han determinado las estrategias pedagógicas de los formadores en las últimas décadas: la delimitación de los objetivos didácticos (Delisle 1980, 1993), la figura del aprendiz de traductor (Nord 1991), el propio proceso de traducción (Gile 1995), los factores cognitivos y psicolingüísticos que inciden en el aprendizaje (Kiraly 1995, 2000; Kussmaul 1995), el contexto situacional (Vienne 1994) y la combinación entre el análisis consciente y los descubrimientos subliminales que subyacen al proceso traductor (Robinson 1997). En gran medida, los modelos anteriormente mencionados coinciden en su esfuerzo por contextualizar el proceso de traducción de acuerdo con un conjunto sistemático de parámetros bien definidos. El objetivo es capacitar al aprendiz para analizar de forma consciente aquellos factores que inciden de forma especial en la traducción que tienen entre manos y tomar decisiones informadas por las conclusiones de dicho análisis. En último término, estos especialistas en formación pretenden dotar a los aprendices de los medios necesarios para una internalización rápida de los mecanismos cognitivos y mecánicos de la traducción, acortando de este modo el largo proceso de adquisición de estos mecanismos que, de otro modo, abarcaría una parte de su carrera profesional. Esta creciente orientación de los programas de formación hacia el ejercicio profesional de los futuros traductores tiene su máximo exponente en la aplicación a la enseñanza de la traducción de un modelo pedagógico diseñado originalmente para la formación en lenguas extranjeras, el enfoque por tareas. Aunque son muchos los aspectos de interés que presenta esta importación metodológica, liderada entre otras especialistas por Hurtado Albir (2000) y González Davies (2003, 2004), nuestra intención es centrar la discusión en una noción íntimamente ligada al enfoque por tareas: las competencias del traductor. Pérez González (2000) y Pérez González y Rico Pérez (2001), en sendos estudios sobre la aplicación del enfoque por tareas a la enseñanza de la traducción, identifican una serie de competencias que se deben mantener estables en la formación del traductor (Pérez González, 2001: 861):
En el marco del enfoque por tareas, la competencia de procedimiento otorga una importancia destacada a la identificación de los recursos instrumentales más relevantes para cada proyecto de traducción. Entre estos recursos se incluirían, por citar tan solo unos ejemplos, los glosarios y textos paralelos de referencia disponibles en línea o las memorias de traducción. Además, el reconocimiento explícito del papel que las TIC aplicadas a la traducción desempeñan en la práctica profesional y, por extensión, en la adquisición de los procesos cognitivos y mecánicos de distinta naturaleza que caracterizan a esta actividad constituye un reflejo directo de (i) el grado de difusión de dichas tecnologías en las industrias de la lengua y (ii) la creciente convergencia entre los ámbitos académicos y profesionales de la traducción. Son varios los factores que podrían considerarse como responsables de dicha convergencia durante la última década:
3. La difícil convivencia entre el traductor y las nuevas tecnologías Como es bien conocido, el proceso que hemos revisado en las líneas anteriores no ha estado exento de una justificada suspicacia por parte de los traductores. En un reciente artículo sobre la convergencia entre los factores humano y tecnológico en el ámbito de la traducción profesional, Rico (2003) resume de forma sistemática algunos de los lugares comunes a los que han recurrido los profesionales más beligerantes en sus escritos sobre esta cuestión. Aún a riesgo de aportar una visión excesivamente simplista de su exposición, podríamos decir que su aproximación a la divergencia entre el factor humano y el tecnológico gira en torno a tres ejes básicos:
El proceso progresivo de integración de las nuevas tecnologías en los ámbitos docentes y profesionales de la traducción ha sido estudiado recientemente por Hernández y Austermühl (2003), quien describen los cambios acontecidos como el paso de un contexto de trabajo dominado por las ‘translator tools’ hacia las que el autor denomina ‘localizer tools’. Pese a la longitud de la cita, la formulación de los autores nos parece lo suficientemente importante para reproducirla en su totalidad:
Nos encontramos, en definitiva, en un momento en el que las tecnologías han pasado de ser un elemento auxiliar a un elemento nuclear en el proceso de traducción, en el que las herramientas informáticas no sólo complementan sino también determinan la propia dinámica del proceso de mediación interlingüística. Y lo que es aún más importante, en una coyuntura en la que, probablemente por primera vez desde la implantación de los programas universitarios de formación de traductores, los contextos docentes y profesionales comparten en gran medida una serie de objetivos y prioridades de orientación eminentemente práctica.
4. Conclusiones: las TIC como factor catalizador de la innovación en la formación de traductores En secciones anteriores de este artículo hemos hecho referencia a la convergencia entre los avances registrados en la aplicación de las TIC al ejercicio profesional de la traducción y la evolución de los métodos de formación de futuros traductores en un contexto pedagógico. En este nuevo entorno, las universidades han asumido un creciente liderazgo en la investigación sobre la explotación de las TIC para la formación de traductores que está redundando, por extensión, en beneficio de la propia industria de la lengua. La investigación originada en ámbitos académicos refleja en gran medida los cambios esbozados en secciones anteriores, de modo que las nuevas líneas de investigación están desviando su atención progresivamente de las ‘translator tools’ y mostrando cada vez un mayor interés por las ‘localizer tools’. Durante la primera de estas fases, los esfuerzos investigadores se centraron en fenómenos relacionados fundamentalmente con la cuantificación:
Teniendo en cuenta estos factores, las principales aportaciones de las herramientas informáticas a la investigación en traducción y, por ende, a la formación de futuros traductores, podrían resumirse como sigue:
Pero además de abrir nuevos cauces para la investigación sobre cuestiones y aspectos que podríamos calificar como tradicionales, la implantación de las TIC ha dado lugar a la aparición de nuevas prácticas y condicionantes que merecen, en tanto que tales, ser estudiados por los investigadores en este ámbito. Así, son ya numerosas las líneas de investigación específicas en torno a esta cuestión que se están haciendo un hueco dentro del ámbito de la traductología aplicada. A título de ejemplo, son cada vez más los especialistas que han comenzado a estudiar cómo la utilización de los sistemas de gestión terminológica por parte de los traductores ha modificado las prácticas tradicionales de registro de datos léxicos, tanto en lo referente a la delimitación del término como en la selección de información asociada al uso del mismo (Kenny 1999). De igual modo, se analiza ya la incidencia que la mediación de la interfaz de usuario de las distintas herramientas informáticas tiene sobre el proceso y el producto final de la traducción. Así ocurre, por ejemplo, con la interfaz de las memorias de traducción, que induce al traductor a utilizar en el texto traducido el mismo número de segmentos (en la mayor parte de los casos, frases) que componían el texto original (Bédard 2001); al traducir bajo el pautado que conlleva la división del texto en segmentos de traducción por parte de las memorias, los traductores podrían terminar viendo erosionada su capacidad de establecer vínculos de coherencia y cohesión entre las distintas partes del texto, eliminando de forma más o menos consciente los mecanismos de referencia anafórica o catafórica que estos mismos traductores no perdían tan fácilmente de vista al trabajar con el procesador de textos tradicional (Heyn 1998); Asimismo, la credibilidad de alguno de los principales reclamos de ciertas herramientas informáticas está siendo objeto de un minucioso análisis. Este es el caso de la supuesta reversibilidad de las memorias de traducción que, según sus principales distribuidores comerciales, pueden explotarse en sentido directo o inverso, independientemente de cuál haya sido la direccionalidad utilizada en la fase de creación de la memoria (Bowker, 2003). Es éste un factor importante para los traductores jurídicos que, por la naturaleza de los textos con que trabajan y el contexto en el que desarrollan su actividad, realizan traducciones inversas más frecuentemente que los profesionales de otras especialidades. Desde un punto de vista más práctico, los investigadores han comenzado a analizar los efectos que las nuevas tareas asociadas a la utilización de las TIC (alineación de textos, conversión y manipulación de formatos, etc.) tienen sobre la realización de cada proyecto, desde la fase de planificación previa del proyecto hasta las prácticas de facturación posteriores a la traducción (Bowker 2002: 121-122). Finalmente, uno de los ejes de investigación más novedosos son los sistemas informáticos o sistemas expertos que almacenan conocimientos expertos para un campo determinado y solucionan problemas de ese campo mediante la deducción lógica de conclusiones. Una característica muy importante es la separación entre conocimientos, por un lado, y su procesamiento, por el otro. Estos sistemas expertos son “sistemas con base de conocimientos” (knowledge based systems) en oposición a los sistemas tradicionales que trabajan con bases de datos (database systems) (Borja 2005). Se trata, en definitiva, de trabajos de investigación que están convirtiéndose progresivamente en catalizadores de la innovación en las industrias de la lengua. Pero en un contexto académico cada vez más proclive a la utilización de las TIC en los programas de formación de futuros traductores, la enseñanza de esta actividad profesional no solo representa un contexto adecuado no solo para emular las condiciones de trabajo en el mercado profesional, sino también para contribuir al desarrollo futuro de las nuevas herramientas informáticas.
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